Renace en una época antigua, decidida a cambiar su destino, no será una villana en esta vida.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Rachel Mason 2
Los pasos en el pasillo no tardaron en detenerse frente a la puerta.
Esta vez no hubo un golpe suave.
La puerta se abrió con decisión.
Rachel giró apenas… y los vio.
Primero entró su madre.
Una mujer elegante, de porte impecable. A pesar de los años, su belleza seguía intacta.. rasgos finos, mirada firme, aunque ahora empañada por la preocupación. Su vestido oscuro se movía con gracia mientras avanzaba con rapidez hacia la cama.
—¡Rachel, querida! —su voz tembló apenas.
Detrás de ella entró el duque Mason.
Alto, imponente, con una presencia que llenaba la habitación sin esfuerzo. Su expresión era más contenida, pero no menos intensa.. preocupación mezclada con una leve dureza, como si algo no estuviera del todo bajo control… y eso le incomodara.
Rachel sintió su corazón latir con fuerza.
Mis… padres.
La idea se sintió extraña… pero también cálida.
La duquesa llegó primero a su lado, tomando sus manos con delicadeza, revisando su rostro como si buscara alguna señal de debilidad.
—Nos han dicho que despertaste.. ¿Cómo te sientes?
Rachel dudó apenas… pero sostuvo la mirada.
—Mejor, madre.
La palabra salió con naturalidad.
Y, por un segundo, la duquesa pareció aliviada.
Pero el duque dio un paso al frente, cruzándose de brazos.
—Es bueno que te hayas recuperado.. No podemos permitir retrasos en un momento como este.
Rachel sintió una leve tensión en el ambiente.
—¿Retrasos…?
El duque la miró directamente.
—Tu prometido está en camino.
Silencio.
El aire pareció volverse más pesado.
—Vendrá a buscarte.. Todo está listo. No hay razón para más inconvenientes.
Rachel sintió un frío recorrerle la espalda.
Eric Field.
El nombre no fue dicho… pero no hacía falta.
La historia del audiolibro se desplegó en su mente como una advertencia.
Ese compromiso.
Ese matrimonio.
El inicio de todo.
Sus dedos se tensaron levemente entre los de la duquesa.
—Padre… yo…
Dudó.
Tenía que decirlo.
—No quiero ese compromiso.
Las palabras salieron más suaves de lo que esperaba, pero fueron claras.
El efecto fue inmediato.
La duquesa frunció ligeramente el ceño.
El duque, en cambio, endureció la mirada.
—Rachel.. no es momento para caprichos.
—No es un capricho.. Yo… de verdad no..
—Has estado enferma.. Es normal que estés confundida.
Rachel parpadeó.
—No estoy confundida, yo solo..
El duque dio un paso más cerca.
—Este compromiso fue acordado hace tiempo. Es lo mejor para ambas familias.
Su tono no dejaba mucho espacio para discusión.
—Y tú misma estuviste de acuerdo.
Eso la dejó en silencio.
Porque claro… la otra Rachel lo había aceptado.
Sus amigas se habían casado, asi que solo habia oído que Eric Field era de buen parecer y de origen noble, solo por eso aceptó..
Rachel bajó la mirada por un segundo, sintiendo cómo el miedo comenzaba a colarse en su pecho.
[Si insisto demasiado… Si digo algo fuera de lugar… Si notan que no soy su verdadera hija.. quizás.. me echen o me quemen por bruja]
Sus manos se enfriaron.
No podía arriesgarse.
No aún.
Levantó la mirada de nuevo… y forzó una leve sonrisa.
—Tal vez… aún estoy un poco débil.
La duquesa asintió de inmediato, aliviada de tener una explicación que encajara.
—Eso pensé.. Descansa. Todo estará bien.
El duque, aunque todavía serio, pareció aceptar la situación.
—Prepárate.. No queremos una mala impresión cuando llegue.
Rachel asintió en silencio.
—Sí, padre.
Los observó mientras se retiraban.
La puerta se cerró nuevamente.
Y esta vez… el silencio fue distinto.
Más pesado.
Más real.
Rachel dejó caer lentamente la sonrisa que había sostenido.
Sus hombros se relajaron apenas… pero no por alivio.
Sino por la presión que ahora sentía.
—…Esto es peor de lo que pensé..
Se llevó una mano al pecho, sintiendo su propio latido.
Ese compromiso no era opcional.
No ahora.
No así.
Y lo más peligroso de todo… no era Eric.
Ni la historia.
Era el hecho de que no podía ser completamente ella misma.
Porque en cualquier momento.. podrían darse cuenta.
Y entonces… no sabía qué sería de ella.
Rachel apretó los labios, mirando su reflejo una vez más.
[Tranquila… paso a paso.]
Pero en el fondo sabía algo con total claridad.
El destino ya estaba en marcha.
Y ella… acababa de entrar en el punto más crítico de la historia.