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Un Matrimonio Por Contrato

Un Matrimonio Por Contrato

Status: En proceso
Genre:Matrimonio contratado / Embarazo no planeado / Amor tras matrimonio
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Clarisa Hernández llegó a una universidad de élite para cambiar su destino, pero su humilde apellido se convierte en el mayor obstáculo de su vida.
Una noche junto a Samuel Flores, un poderoso y frío empresario, cambia todo cuando descubre que está embarazada.
Samuel le ofrece un matrimonio por contrato: ella obtendrá seguridad para su hijo y él conseguirá la esposa que necesita.
Pero hay una regla que ninguno puede romper: no enamorarse.
Lo que comenzó como un simple acuerdo pronto se convertirá en un peligroso juego de secretos, deseo y sentimientos que ninguno podrá controlar.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: La antigua prometida

Samuel permaneció inmóvil frente a la pantalla de su teléfono.

El mensaje seguía allí.

“Si quieres encontrar a tu hermano, deja de proteger a Clarisa.”

Durante unos segundos, el ruido de la fuente del jardín fue lo único que se escuchó.

Clarisa observó su rostro.

—¿Qué sucede?

Samuel apagó la pantalla.

—Nada.

—Samuel, no me digas que no pasa nada. Acabo de ver tu expresión.

Andrés bajó la mirada.

—Señor, quizá deberíamos hablar en privado.

—No —intervino Clarisa—. Si esto tiene que ver conmigo, quiero saberlo.

Samuel la miró.

—Alguien está intentando obligarme a tomar una decisión.

—¿Qué decisión?

Él dudó.

—Me están pidiendo que deje de protegerte a cambio de información sobre Adrián.

Clarisa sintió un escalofrío.

—¿Tu hermano?

Samuel asintió.

—No voy a negociar con alguien que amenaza tu seguridad.

—Pero llevas años buscando a Adrián.

—Y no voy a encontrarte a ti en peligro por intentar encontrarlo a él.

Clarisa bajó la mirada.

—Tal vez deberías dejar que me vaya.

Samuel frunció el ceño.

—No vuelvas a decir eso.

—Samuel...

—No eres una carga.

Su voz sonó más firme de lo que pretendía.

Clarisa lo miró en silencio.

Andrés carraspeó suavemente.

—Señor, también hay otra situación.

—¿Cuál?

—Victoria solicitó una reunión privada con usted para esta noche.

Samuel endureció el rostro.

—Dile que no estoy disponible.

—Ya se lo dije. Pero respondió que, si usted no la recibe, entregará a la prensa unos documentos relacionados con su antiguo compromiso.

Clarisa levantó la mirada.

—¿Su antiguo compromiso?

Andrés guardó silencio.

Samuel cerró los ojos por un instante.

—Victoria está jugando sucio.

—¿Qué documentos tiene? —preguntó Clarisa.

—No lo sé.

—¿Y qué quiere a cambio?

—Todavía no lo ha dicho.

Clarisa respiró profundamente.

—Entonces deberías escucharla.

Samuel la miró.

—No.

—¿Por qué?

—Porque no quiero que te involucres en sus juegos.

—Ya estoy involucrada, Samuel. Soy tu esposa.

Él bajó la mirada al escuchar aquella palabra.

—Por contrato —añadió Clarisa.

La expresión de Samuel cambió ligeramente.

—Lo sé.

---

Una hora después, Samuel recibió a Victoria en la sala privada de la mansión.

Clarisa no tenía intención de escuchar la conversación.

Sin embargo, cuando se dirigía a su habitación, oyó voces detrás de la puerta entreabierta.

—No puedes seguir fingiendo que todo está bajo control —decía Victoria—. Tu familia está a punto de romperse y tú estás demasiado ocupado jugando a ser el esposo perfecto.

—¿Qué quieres, Victoria?

—Quiero que dejes de tratarme como si fuera una desconocida.

—Tú elegiste marcharte.

Victoria soltó una risa amarga.

—No. Tu madre se encargó de que me fuera.

Clarisa se detuvo.

Samuel guardó silencio.

—¿De qué estás hablando? —preguntó él.

—Beatriz me ofreció dinero para que desapareciera de tu vida.

Clarisa abrió los ojos.

Victoria continuó:

—Me dijo que nunca sería aceptada como parte de esta familia. Que, si no me alejaba, destruiría mi reputación y la de mis padres.

—¿Y aceptaste?

—Tenía diecinueve años, Samuel. Mi padre estaba enfermo y necesitábamos dinero.

La voz de Victoria perdió su tono arrogante.

—Pensé que, si me alejaba por un tiempo, tú me buscarías.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

—Porque cuando regresé, ya habías decidido que yo era la villana de la historia.

Samuel caminó hacia la ventana.

—No utilices el pasado para justificar lo que estás haciendo ahora.

—No estoy intentando justificarlo.

—Me has estado siguiendo. Has amenazado a Clarisa.

—Yo no la amenacé.

—Tenemos pruebas de que alguien relacionado contigo pagó para vigilarla.

—Alguien relacionado conmigo no significa que yo haya dado la orden.

Samuel se volvió hacia ella.

—¿Entonces quién está detrás de todo?

Victoria apretó los labios.

—No puedo decirte todo.

—Entonces no tenemos nada más que hablar.

Samuel se dirigió a la puerta.

—Espera.

Victoria sacó un sobre de su bolso.

—Tengo algo que necesitas ver.

Samuel lo tomó y sacó varios documentos.

Sus ojos se movieron rápidamente sobre las páginas.

—¿De dónde sacaste esto?

—De los archivos antiguos de tu padre.

—Estos documentos son confidenciales.

—Lo sé.

—¿Por qué los tienes?

Victoria lo miró fijamente.

—Porque tu padre no estaba investigando a Isabela Montenegro por una aventura. Estaba tratando de descubrir quién había robado dinero de la empresa.

Samuel se quedó inmóvil.

—¿Y qué tiene que ver Adrián?

Victoria bajó la voz.

—Adrián fue la última persona que vio a tu padre con vida.

El silencio llenó la habitación.

—Eso es imposible —murmuró Samuel—. Adrián desapareció meses antes de la muerte de mi padre.

—Eso fue lo que te hicieron creer.

Samuel apretó los documentos entre sus manos.

—¿Quién te dio esta información?

Victoria no respondió.

—¡Victoria!

Ella lo miró con seriedad.

—Alguien que todavía trabaja para tu familia.

---

Clarisa regresó rápidamente a su habitación.

No quería que Samuel supiera que había escuchado la conversación.

Pero las palabras de Victoria no dejaban de repetirse en su mente.

Beatriz le ofreció dinero para que desapareciera.

Si aquello era cierto, Beatriz había ocultado mucho más de lo que todos imaginaban.

Poco después, Samuel llamó a su puerta.

Clarisa abrió.

—¿Podemos hablar? —preguntó él.

—Claro.

Samuel entró y cerró la puerta.

—Victoria me entregó unos documentos.

—¿Sobre Adrián?

Samuel la observó con atención.

—¿Cómo sabes eso?

Clarisa sintió que se había descubierto demasiado pronto.

—Lo imaginé.

Samuel dejó los documentos sobre la mesa.

—Mi hermano podría estar relacionado con la muerte de mi padre.

Clarisa se llevó una mano al pecho.

—¿Crees que está vivo?

—Ya no sé qué creer.

—¿Y Victoria?

—Dice que alguien de mi familia está involucrado.

Clarisa bajó la mirada.

—Samuel, ¿qué pasó realmente entre ustedes?

Él frunció el ceño.

—¿Entre Victoria y yo?

—Sí.

Samuel se quedó pensativo.

—Fuimos prometidos. Creí que la amaba. Después desapareció y pensé que me había traicionado.

—¿Y ahora?

Samuel levantó la mirada hacia Clarisa.

—Ahora sé que no conocía toda la historia.

—¿Todavía sientes algo por ella?

La pregunta escapó de los labios de Clarisa antes de que pudiera detenerla.

Samuel la observó en silencio.

—¿Por qué quieres saberlo?

—Solo quiero entender la situación.

—No siento lo mismo que antes.

Clarisa asintió.

—Eso no responde completamente.

Samuel dio un paso hacia ella.

—Victoria forma parte de mi pasado. Tú formas parte de mi presente.

Clarisa sintió que el corazón le latía más rápido.

—Nuestro matrimonio tiene fecha de vencimiento.

—El contrato, sí.

—Es lo mismo.

—No, Clarisa. No es lo mismo.

Ambos permanecieron en silencio.

Samuel parecía dispuesto a decir algo más, pero su teléfono comenzó a sonar.

Era Andrés.

—Señor, encontramos al hombre que vigilaba a Clarisa.

Samuel respondió inmediatamente:

—¿Qué dijo?

La expresión de su rostro cambió.

—¿Está seguro?

Clarisa se acercó.

Samuel escuchó unos segundos más y luego colgó.

—¿Qué pasó? —preguntó ella.

Samuel la miró con gravedad.

—El hombre aseguró que Victoria no es la única persona que está investigando a mi familia.

—¿Quién más?

Samuel apretó la mandíbula.

—Alguien llamado Adrián Flores.

Clarisa se quedó paralizada.

—¿Tu hermano te está buscando?

Samuel negó lentamente.

—No.

Sacó el teléfono y le mostró una fotografía que Andrés acababa de enviarle.

En ella aparecía un hombre entrando a un edificio.

El rostro era parcialmente visible, pero sus facciones resultaban inconfundibles.

Samuel observó la imagen con los ojos muy abiertos.

—Ese no es Adrián —susurró.

Clarisa lo miró.

—¿Entonces quién es?

Samuel amplió la fotografía.

En la mano del desconocido había un anillo con el escudo de la familia Flores.

—Es mi padre.

Clarisa sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

Samuel dejó caer lentamente el teléfono sobre la cama.

El hombre al que todos creían muerto podía seguir con vida.

Y alguien había estado ocultando la verdad durante más de una década.

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Eliana Angulo
Pobre Samuel... lo presionan tanto que tiene que recurrir a esto ... la empresa sobre su vida
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: así es exactamente. La empresa pesa más que su felicidad
total 1 replies
Eliana Angulo
Clarisa escucha lo que no debía… la verdad sale a la luz ...será que tiene la razón🤔
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Escuchó lo que no debía... sí ¿pero tiene la razón? Todo se revelará muy pronto, mantente atenta
total 1 replies
Aura Luz Salgdo Tapias
excelente historia
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