NovelToon NovelToon
Mi Primer Amor

Mi Primer Amor

Status: En proceso
Genre:Fanfic / Romance / Amor a primera vista
Popularitas:79
Nilai: 5
nombre de autor: Llona

Bajo una lluvia torrencial, la desafortunada Kim Suki tropieza con Jeon Jungkook, un elegante y reservado empresario. Para saldar la deuda médica que él pagó por ella, Suki acepta ser la niñera de su rebelde sobrino de ocho años, llenando de calidez y divertido caos la fría mansión. Entre bromas, miradas robadas y roces inesperados, el amor florece entre dos mundos opuestos. Superando prejuicios y barreras sociales, descubrirán juntos que la mala suerte, a veces, es solo el disfraz del destino perfecto.

NovelToon tiene autorización de Llona para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

El sol matutino apenas lograba colarse por la ventana del pequeño taller de la floristería *Aroma de Amor*, donde Lee Bomi acomodaba con destreza un ramo de lirios. A su lado, Suki pegaba con cinta adhesiva los pedazos rotos de su tabla de cortar improvisada mientras sostenía una calculadora descompuesta a la que tenía que darle un golpe seco cada tres números.

—¡Es que no entiendes, Bomi! ¡Eran demasiados ceros! —exclamó Suki, aplastando las teclas con desesperación—. ¡Si recorto mis gastos al mínimo, no compro ropa en cinco años y sobrevivo a base de ramién instantáneo de oferta, podré pagarle a ese hombre en exactamente... noventa y seis años!

Bomi dejó caer las tijeras sobre la mesa y miró a su amiga con los ojos desorbitados.

—A ver, déjame entender esto. Te atropella un hombre que parece un modelo esculpido por los mismos dioses, te lleva a la suite más cara de Seúl, paga una fortuna para que no tengas ni un rasguño, ¿y tú insistes en devolverle hasta el último guon? ¡Suki, la mala suerte te ha secado el cerebro! Cualquier otra chica le habría pedido su número para una cita, no para un plan de pagos.

—¡Es una cuestión de principios! —protestó Suki, ajustándose el cuello de su blusa más formal (que tenía un botón desparejado debido a un incidente previo con la lavadora). Sostuvo un papel pulcramente doblado—. Hice este gráfico de barras a mano. Demuestra mi compromiso absoluto. Voy a ir a *JK Arquitectura* ahora mismo.

Treinta minutos después, Suki contemplaba el majestuoso rascacielos de cristal y acero de *JK Arquitectura*. La estructura era imponente, vanguardista y reflejaba la luz del sol con un brillo tan deslumbrante que Suki tuvo que entrecerrar los ojos. Tragó saliva con dificultad, acomodó la hoja con su plan de pagos y cruzó las puertas automáticas.

Mientras tanto, en el último piso del edificio, el caos reina en la elegante oficina presidencial.

—¡Señor Jeon, por favor, mantenga la calma! —suplicaba el secretario Park Ho-jin, intentando limpiar desesperadamente una mancha de pintura azul neón de la manga de su propio saco—. ¡Los paramédicos ya vienen en camino para atender a la señorita Choi!

En el centro de la oficina, una mujer madura vestida con un uniforme impecable de niñera sollozaba dramáticamente mientras se sujetaba el cuello.

—¡Es un demonio! ¡Ese niño no es un ser humano, es un terremoto con patas! —gritaba la mujer entre sollozos—. ¡Me puso pegamento en las zapatillas y luego lanzó pintura de dedos de grado industrial a mi rostro! ¡Renuncio! ¡Aunque me pague el doble, renuncio!

La mujer salió corriendo de la oficina, dejando un rastro de huellas azules en la alfombra importada.

En el sillón de cuero del fondo, un niño de ocho años con mejillas infladas, cabello rebelde y unos enormes ojos oscuros cruzaba los brazos con una sonrisa de triunfo. Era Jeon Byul. Vestía un mameluco de dinosaurio sobre su ropa fina y tenía las manos completamente manchadas de pintura verde, roja y azul.

Jeon Jungkook, de pie frente a su enorme escritorio, se masajeó el puente de la nariz. Su impecable traje gris de tres piezas tenía una hermosa y trágica mancha de pintura amarilla justo en el solapa.

—Byul... —dijo Jungkook con una voz peligrosamente baja y profunda—. Esta es la quinta niñera este mes. La quinta.

—¡Ella quería hacerme comer brócoli al vapor y me llamó "bebé"! —protestó Byul, levantando la mentón con rebeldía—. ¡Además, dijiste que me llevarías al museo de dinosaurios el sábado y lo cancelaste por una reunión! ¡Te lo mereces, tío!

Jungkook suspiró, sintiendo que una migraña punzante comenzaba a instalarse detrás de sus ojos. La culpa lo atravesó como una aguja. Desde que su hermano y su cuñada fallecieron en un trágico accidente dos años atrás, había hecho todo lo posible por ser un buen tutor para Byul. Le daba el mejor hogar, la mejor educación y todo el juguete que pidiera, pero el trabajo absorbente de la firma de arquitectura lo alejaba constantemente. Y Byul, en su soledad, se había convertido en un especialista en sabotear a cualquier persona que intentara cuidarlo.

En ese preciso momento, la puerta de la oficina se abrió suavemente.

—Permiso... disculpe, secretario Park... —Suki asomó la cabeza, sosteniendo su carpeta amarilla.

Al entrar, sus ojos se abrieron de par en par. La majestuosa oficina parecía el escenario de una batalla campal de arte abstracto. Había manchas de pintura por todas partes, un bote de plástico rodando por el suelo y un niño disfrazado de dinosaurio mirándola con abierta hostilidad.

—¿Señorita Kim? —Jungkook levantó la mirada, sorprendido de verla allí.

—¡Ah, Sr. Jeon! —Suki hizo una rápida reverencia, tropezando ligeramente con el borde de la alfombra, pero logrando recuperar el equilibrio con una pirueta torpe que hizo que Byul ahogara una risita—. Vine a traerle esto. Es el Plan de Reembolso Decenal Kim Suki. Si me permite trabajar turnos dobles...

—Señorita Kim, le dije ayer que no es necesario... —empezó Jungkook.

—¡Sí lo es! —lo interrumpió ella con una mirada de absoluta determinación—. Aquí está el desglose. Puedo pagarle 150,000 wones al mes. En unos noventa años, ¡estaremos a mano!

Park Ho-jin dejó escapar un gemido ahogado al escuchar la cifra. Byul, por su parte, parpadeó con curiosidad. Se bajó del sofá y caminó lentamente hacia Suki, rodeándola como un pequeño depredador examinando a su presa.

—¿Quién eres tú? —preguntó Byul, entrecerrando los ojos—. ¿Otra niñera que viene a llorar en diez minutos?

Suki miró hacia abajo y se encontró con la mirada desafiante del pequeño. En lugar de asustarse o ponerse condescendiente, Suki sonrió con calidez, se agachó a su altura y lo miró fijamente.

—No soy niñera, pequeño dinosaurio. Soy una deudora muy motivada —dijo Suki con tono confidencial—. Y por cierto, esa mancha amarilla en el traje de tu tío tiene una forma genial. Pareces haber dibujado un huevo frito gigante.

Byul se quedó congelado. Esperaba un regaño, un grito o que la chica saliera huyendo. Pero ella le estaba sonriendo con sinceridad, y sus ojos brillaban con un toque de locura alegre que el niño no supo cómo clasificar.

Jungkook observó la interacción en absoluto silencio. Vio cómo la tensión en los hombros de Byul disminuía por un segundo, y cómo Suki no mostraba el menor rechazo hacia las manos manchadas de pintura del niño. Entonces, una idea —una locura de idea— cruzó la mente del brillante arquitecto.

—Señorita Kim —interrumpió Jungkook, dando un paso al frente. Su presencia imponía respeto, pero sus ojos reflejaban un brillo calculador y desesperado—. Olvide los noventa años. Tengo una propuesta de negocios para usted.

Suki se puso de pie rápidamente.

—¿Una propuesta?

—Sí. Mi sobrino necesita una niñera residente. Alguien que viva en la mansión, se asegure de que coma, lo lleve a la escuela y lo cuide mientras yo trabajo —explicó Jungkook, mirando de reojo a Byul, quien ya estaba poniendo cara de pocos amigos—. Ninguna niñera profesional ha durado más de una semana. Si usted acepta el trabajo y logra quedarse durante tres meses enteros sin renunciar... consideraré su deuda médica completamente saldada. Y además, le pagaré un salario digno.

Suki se quedó con la boca abierta.

—¿Tres meses? ¿Cuidar a este lindo angelito y mi deuda desaparece?

—¡Oye! ¡No soy un angelito! ¡Soy un tiranosaurio rex! —protestó Byul, cruzándose de brazos indignado—. ¡Y te voy a hacer llorar el primer día!

Suki miró al niño, luego miró a Jungkook, quien la observaba con una intensidad que le hizo dar un vuelco al corazón. Había algo profundamente tierno y vulnerable en la forma en que este hombre poderoso miraba a su sobrino; estaba claramente desbordado y buscando ayuda con desesperación.

—¿Cualquier tarea que incluya la casa? —preguntó Suki.

—Alojamiento, comida y saldar la deuda. ¿Acepta el trato, Kim Suki? —preguntó Jungkook, extendiendo su mano hacia ella.

Suki miró la mano de Jungkook. Era grande, de dedos largos y elegantes. Luego miró a Byul, quien le sacó la lengua desafiante.

—He sobrevivido a doce despidos este año, a un incendio de masa de pan y a un paraguas poseído —dijo Suki con una sonrisa valiente y resplandeciente—. Cuidar a un tiranosaurio de ocho años va a ser pan comido. ¡Acepto!

Suki estrechó la mano de Jungkook. El contacto de su piel tibia envió una corriente eléctrica por el brazo de ambos, haciendo que sus miradas se cruzaran durante tres segundos eternos.

Byul, observando la escena con una sonrisa maliciosa, murmuró para sí mismo:

—Pobre ilusa... No sabe lo que le espera esta noche.

Suki sonrió, sin tener la menor idea de que estaba a punto de entrar directamente en una zona de guerra llena de trampas, canicas y comida voladora... pero también al único lugar que pronto llamaría hogar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play