Katalina es la protagonista de una historia de drama y arrepentimiento. Pero, su alma ha cambiado y alguien más a reencarnado en ella, y claro, esta nueva Katalina no esta dispuesta a seguir el guión, así que en lugar de casarse con el protagonista que la hará sufrir, prefiere cortar lazos con su familia y aceptar el matrimonio con un general cuya fama es que sus esposas terminan muertas.
Pero, al llegar a la base donde se supone la espera su futuro esposo, descubre que este fue ejecutado por el séptimo príncipe de Trois Blanc. ¿que hará Katalina ahora?
Esta historia esta ligada a la saga de la villana y el emperador. siendo esta historia del séptimo hijo de Regis y Maxine.
1. La Villana Y El Emperador.
2. La Villana Y El Príncipe.
3. La Bruja Y El Lobo.
4. El Renacer De La Princesa Demonio.
5. La Villana Y El Demonio.
6.Villana, Sé Mi Salvación.
7. Bruja, Rompe La Maldición.
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Capitulo 23.
Andrew llego cansado a la residencia, al entrar, Avelina ya estaba dormida, y el lugar, era todo un desastre. Los platos sucios, y en la parte de Avelina ropa y zapatos tirados en el suelo. En la mesa, aun estaban los platos que Avelina uso esa noche para cenar.
Andrew no tuvo de otra que lavar los platos y limpiar un poco su espacio. Avelina seguía mostrando ese lado que Andrew desconocía, y su forma de expresarse había cambiado mucho.
Por otro lado, en la mansión, Katalina y Vladimir habían llegado antes que las tropas. Mili enseguida ayudo a Katalina preparando un baño tibio, ya que, fuera, empezaba a sentirse frío. Vladimir también se retiro a su habitación, por ahora, no retomará lo que quedo pendiente en esa sala, porque, supone que la pelilila debe de estar cansada.
—señorita, esta hecha un desastre, mire su ropa, ¿acaso rodó en la tierra?— la regaña.
—eso pasa cuando se pelea, polvo por todos lados.— responde Katalina.
—no solo es polvo, mire.— señala las manchas rojas.— en sangre, eso no se va quitar ni con magia.
La doncella siguió quejándose, incluso dijo que preguntara a las lavanderas como quitarles las manchas de sangre, ellas deben de saber porque lavan los uniformes de los caballeros y magos.
Katalina mientras tanto, disfrutaba estar remojada dentro del agua tibia, su cuerpo se sentía relajado. Al cerrar los ojos, recordó el beso con el albino, fue, un momento tan apasionante, y si no fuera por la alarma, seguramente lo habría hecho en esa sala. Katalina sonrió, ya tendrá otra oportunidad de saborearse al albino.
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Al día siguiente, Avelina llegó al campo de entrenamiento, como siempre ha dejarle una comida mal hecha a Andrew. Aunque su intención, era probar suerte, quería ver al séptimo príncipe, y también necesitaba saber si esa mujer que la doncella le dijo, era Katalina.
Si respuesta no demoró en llegar, con ayuda de esa sirvienta, aprovechando su hora de comida, llevó a Avelina a la mansión. Cuando otra doncella pregunto por Avelina, la doncella dijo que era una amiga suya. Justo cuando estaban por el pasillo, Avelina vio bajar a Katalina del segundo piso, encontrándose con Gilbert, quien parecía saludarla con respeto. Avelina no dudo en ir hacía ella.
—¡Katalina!, ¿como te atraves a entrar a este lugar?— grito molesta y después miro a Gilbert.— y usted dijo que no reciben a nadie...¿y ella que?, no es más que una mujer desechada de mi familia.
Gilbert observo a Avelina e hizo una mueca de desagrado.
—su excelencia, la duquesa de Aldridge, es una invitada personal de su alteza el séptimo príncipe.— respondió con calma.
Avelina soltó una breve risa burlona.
—¿duquesa?, por favor, solo es una huérfana que mis padres recogieron...seguramente le hizo alguna clase de favor y la dejo entrar usted...cuando el príncipe sepa esto lo lamentara.— insistió con molestia.
—bueno, tal vez sea huérfana como dice, pero la duquesa tiene mejor educación que usted. Los Morelli ni siquiera le inculcaron los modales básicos a su hija.— responde con burla Gilbert.
Katalina aprieta un poco los labios para no reír. Ese mayordomo le cae bien, sabe donde golpear con sus palabras.
Avelina estaba casi roja del coraje.— maldita sirviente...cuando el príncipe sepa tu falta de respeto, acabarás en la calle.
—por el contrario, su alteza me agradecerá de sacar a la perra rabiosa que ha entrado gritando y faltandole el respeto a su distinguida invitada.— Gilbert mantuvo la cabeza en alto.
Avelina levanto la mano dispuesta a golpear a Gilbert, pero, este esquivo el golpe y por la fuerza que hizo Avelina, resbalo, cayendo con la cara contra el suelo. Enseguida se quedo sentada gritando de dolor y viendo como un par de gotas rojas caían al suelo. Al pasar su mano por su nariz, noto que era lo que le sangraba.
—ayuda...ayuda...un sirviente me ha atacado...— grito desesperada.
Por supuesto, solo dos guardias y algunos sirvientes se acercaron.
—guardias...ese sirviente.— señala a Gilbert.— me ataco...díganle a su alteza que su sirviente ataco a una noble...
—mejor diga la verdad, distinguida señorita Morelli. Usted resbalo al querer impartir un castigo físico a un sirviente de una casa que no es suya.— Katalina dio un par de pasos hacía Avelina.
—t-tú...ya veras...también haré que te echen...— grita molesta.
—¿echar a quien?— interrumpe una voz masculina.—
Vladimir acababa había llegado hace un momento, pero solo quería ver el show que armaba esa mujer.
Avelina levantó la vista, sus ojos se iluminaron. Había visto los retratos de Vladimir en la información que busco, y en persona, era mucho más atractivo. Avelina levanto la mano hacía Vladimir, creyendo que este la ayudaría a levantarse.
—disculpe alteza...es que...su sirviente me ha atacado...y esa mujer...debe de echarla...—
Avelina se quedo con la mano en el aire, porque Vladimir ni siquiera se acerco a ella. Camino hacía Katalina.
—¿por qué echaría a mi futura esposa de mi mansión?, algún día, de hecho, desde ahora, ella pueda dar ordenes en esta mansión.—
Vladimir no dudo en sujetar a Katalina de la cintura mientras sonríe con malicia. Avelina quedo pasmada ante la respuesta del príncipe. Se levanto como pudo señalando a Katalina.
—n-no...ella y usted...no...no sabe que clase de mujer es...una mujerzuela que se ofreció a casarse con el general Lester por dinero...—
—en realidad me enviaron porque la prometida ibas a ser tú. En fin, di lo que quieras, ¿su alteza te creerá?— pregunta con una sonrisa ladina.
—alteza...no puede creer en la palab...
—le creo todo, si me dice que no mato a una persona, le creeré...aun si lo hizo, yo le ayudo a deshacerse del cadáver.— se encoge de hombros.
—pero alteza...ella es...
—capitán Morelli, si ya terminó de ver todo, venga y llévese a su loca.— ordena Vladimir.
Avelina se sobresalta, y al voltear, ve a Andrew salir de detrás de la puerta de entrada. Y se veía bastante molesto.
—alteza, señorita Katalina...lamento esto...yo me encargo de todo.— se disculpa avergonzado.
Camino hacía Avelina y la tomo del brazo.
—joven Andrew, yo no...
—escuche desde que empezaste a insultar al mayordomo.— advierte.
—¿que?, Andrew...no...yo no soy así...solo qué...
—no quiero escuchar excusas.—
Andrew arrastro a Avelina hacía la salida, mientras ella intentaba negar todo, pero el joven marqués se negaba a escucharla o creerle.
—¿su futura esposa, alteza?— pregunta Katalina tras ver al par de molestias alejarse.
—si, pero si quiere, nos casamos en este momento, solo hay que firmar un certificado.— sonríe ladino.
—que prisa tiene...— Katalina se acerco al oído del albino.— y ni siquiera he tomado su pureza...
—no se la daré hasta casarme.— sonrió con burla.
Katalina le dio un leve golpecito en el brazo. Mientras que Mili y Gilbert, solo miraban hacía otro lado, para darle privacidad al coqueteo de la pareja.
...