En un mundo donde lobos y vampiros se odian desde generaciones, Aiden descubre que no es solo un joven universitario ordinario, sino el heredero de una de las más poderosas líneas Alfa. Criado en el mundo humano, sin saber quién es, su vida cambia cuando empieza a tener visiones, sueños extraños y un poder que no puede controlar. Junto a Lyra, una guardiana de la que se enamora, Aiden se enfrenta a un enemigo ancestral: la sombra, nacida del miedo de la creación. En su búsqueda de identidad, Aiden deberá descubrir quién es realmente, equilibrar las fuerzas que lo han perseguido y, solo a través del amor y la elección, cambiar el destino de su mundo, donde la verdad es la única fuerza capaz de unir aquello que el odio dividió.
NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: Un muchacho llamado Liam
El amanecer se abrió paso entre los edificios de una tranquila ciudad, muy lejos de los bosques encantados y de las ruinas del antiguo Reino de la Luna Plateada.
Diecinueve años habían pasado.
El mundo siguió girando.
Los humanos continuaron con sus vidas, ajenos a la guerra que se libraba en las sombras.
Y el último heredero de la sangre Alfa había crecido sin saber quién era realmente.
—¡Liam! ¡Vas a llegar tarde otra vez!
La voz de Rowan resonó desde la cocina.
El joven salió de su habitación todavía despeinado, con una mochila colgada de un hombro.
—Cinco minutos más y me graduaba de la cama.
—Cinco minutos más y te quedarás sin desayuno.
—Eso sí que no.
Con una sonrisa, tomó una tostada y una taza de café.
Rowan ocultó una sonrisa. Cada mañana era igual. El muchacho era responsable cuando hacía falta, pero nunca perdía el sentido del humor.
Aun así, el anciano no podía dejar de observarlo.
Cada año se parecía más a Kael.
Los mismos ojos.
La misma forma de caminar.
La misma presencia que llenaba cualquier habitación.
Y eso lo aterraba.
Porque sabía que el tiempo se estaba acabando.
La universidad bullía de estudiantes.
Liam era conocido por todos.
No porque buscara llamar la atención, sino porque resultaba imposible ignorarlo.
Siempre encontraba la manera de ayudar a quien lo necesitara.
Era capitán del equipo universitario de atletismo, obtenía buenas calificaciones y, aunque muchas chicas intentaban acercarse a él, nunca había tenido una relación seria.
Su mejor amigo, Noah, le dio un codazo.
—No me digas que otra vez rechazaste a Emma.
—Solo le dije que no buscaba una relación.
—Hermano, si sigues así vas a terminar casándote con tus apuntes.
Liam soltó una carcajada.
—Prefiero eso antes que salir con alguien solo por salir.
—Algún día aparecerá la indicada.
—¿Y cómo lo sabes?
—Porque en todas las películas pasa.
—Mi vida no es una película.
Noah sonrió.
—Todavía.
Al terminar las clases, Liam decidió regresar caminando.
Siempre le había gustado atravesar el viejo parque que separaba la universidad de su barrio.
Sin embargo, ese día ocurrió algo extraño.
Un aroma desconocido inundó el aire.
Era dulce.
Intenso.
Hipnótico.
Nunca había olido algo parecido.
Se detuvo.
Miró a su alrededor.
Nada.
Solo personas caminando.
Niños jugando.
Perros corriendo.
Entonces escuchó una voz.
—¿Estás bien?
Levantó la vista.
Frente a él había una joven de cabello negro como la noche y ojos color ámbar.
Su expresión mezclaba curiosidad y preocupación.
Durante unos segundos ninguno dijo una palabra.
El corazón de Liam comenzó a latir con fuerza.
Demasiada fuerza.
Como si quisiera salir de su pecho.
La chica también pareció sentirse extraña.
Frunció ligeramente el ceño.
—Creo que... nos conocemos.
Liam negó con la cabeza.
—Estoy seguro de que te recordaría.
Ella sonrió con timidez.
—Entonces será una coincidencia.
Antes de que pudiera decir algo más, su teléfono sonó.
La joven respondió rápidamente.
Su rostro cambió.
—Debo irme.
Se alejó casi corriendo.
Liam permaneció inmóvil.
No entendía por qué sentía un vacío tan grande al verla marcharse.
Mientras tanto, desde el otro extremo del parque, un hombre vestido completamente de negro observaba la escena.
Tocó un pequeño auricular.
—Lo encontré.
Hubo unos segundos de silencio.
Después respondió una voz fría.
—¿Está despierto?
—Aún no.
—Entonces no intervengas.
Déjalo vivir un poco más...
Pronto recordará quién es.
Y cuando lo haga...
El mundo sobrenatural volverá a arder.
El desconocido sonrió antes de perderse entre la multitud.
Muy cerca, sin que Liam pudiera verlo, una sombra de enormes ojos rojos lo observaba desde lo alto de un edificio.
La cacería acababa de comenzar.