El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 18: Los Deseos en un Sueño
Al llegar a la puerta de la biblioteca levante la mano para tocar, la puerta se abrio antes de que lo hiciera.
Ahi estaba el, serio.
Se hizo a un lado invitándome a pasar.
Entre deteniéndome en el centro de la habitacion. El cerro la puerta, fue hasta el escritorio recostándose de la madera.
Nos miramos a la cara en silencio por largos segundos.
—¿Querias decirme algo? —pregunte
El asintio con suavidad.
—¿Estas feliz?
—¿Que? —respondi confundida por su pregunta.
El sonrio.
—¿Estas feliz, Solare? —repitio.
—Ah, si —murmure bajo.
—Me alegro —susurro.
Su mirada seguia fija en la mia, sonriendo.
Me sentí incómoda, desnuda aunque no lo estaba, como si su mirada pudiera traspasar hasta mi piel.
Sentia la urgencia de huir de el.
—¿Eso era todo lo que querias Isei?
El nego, se levanto rodeando el escritorio hasta sentarse en la silla.
—Queria hablarte sobre la distribución de tu manada, muchos de ellos ahora habitan en casas que fueron abandonadas por miembros que desertaron cuando cayo el antiguo rey. Podríamos darle terrenos para construir si quieren algo propio, asumo que tu quieres encargarte de ellos personalmente.
Me acerque hacia el escritorio sorprendida.
—¿Hubieron miembros que desertaron?
El asintio.
—El 30% de ellos lo hicieron, huyeron como cobardes, creo que no deje una buena impresion —dijo con burla.
Un gruñido bajo escapo de mis labios.
—¿Acaso eso no te preocupa?
El nego, sin dejar de sonrei.
—No lo hace, traje a mi gente, tu a la tuya, ahora estamos bien, tendríamos sobre poblacion si se hubieran quedado, nos hicieron un favor.
—¡Tonterias! ¿No sabes a donde fueron?
—No.
—¡Eres su rey!
El cruzo los brazos sobre la madera.
—Soy un rey, me aseguro de que los miembros de mi manada esten bien, ellos ya no son miembros, cada uno es dueño de sus acciones, si no pueden soportar vivir a mi lado, no iba obligarlos a quedarse, ellos decidieron irse, ya lo que les suceda fuera de este territorio es su problema no mio.
—¿A ellos si los dejas ir tan fácilmente? —bufe.
El se inclino hacia adelante, su mirada fija en la mia.
—Tu no eres como ellos, tu si puedes soportar vivir a mi lado, comer en mi mesa, dormir en mi pecho.
El calor subio por mi pecho hasta asentarse en mis mejillas, di un paso hacia atrás casi por inercia, sus labios se curvaron en una sonrisa complacida.
—Estas dejando de verme como una amenaza —afirmo.
—Tu simple existencia es una amenaza para todos —replique.
—No para ti.
Cruce los brazos en mi pecho frunciendo el ceño.
—Que me este acostumbrando a tu presencia no significa que confíe en ti. Consigues lo que quieres amenazándome con quitarme lo que yo quiero porque tienes el poder para hacerlo.
—He dejado de amenazarte —afirmo.
Una risa seca escapo de mis labios.
—Mientes. Lo hiciste aquel dia en el jardin con Damon y tu bestia.
El rio.
—No te amenace, era un juego.
—¿Mi bienestar es un juego para ti? —gruñi.
El sonreía, imperturbable.
—Lerna es lo mas valioso que tengo en mi vida, mi unica familia, debías ganar su respeto.
Sonrei con burla.
—¿O si? ¿Antes o despues de que me aplastara con su inmensa pata?
—Yo no iba a dejar que te matara —dijo, como si fuera algo obvio
—Pero dejaste que me lastimara —replique
Su risa lleno el espacio, llena de diversion.
—Eres un Alfa Solare, un lobo. Un simple rasguño no es mas que una caricia.
—Todavia me duele y ya ha pasado casi una semana —replique.
Sus labios se curvaron en una sonrisa.
—Si me dejas acercarme, yo podria curarte.
—¡No vas a tocarme! —exclame gruñendo— Mucho menos pasar tu lengua por mi piel.
—Sabes mucho sobre los Enigmas
Vire los ojos.
—¿Quien no lo sabe? —bufe— Mi madre me contaba historias cuando era niña.
El asintio.
—La mía también —sonrió, alejo su mirada de mi.
Nos quedamos en silencio por largo rato, luego el volteo a mirarme.
—Tambien esta muerta —solto seco.
No supe que responder, el se levanto de su lugar, comenzo a caminar hacia mi, cada paso que daba, mientras mas cerca estaba, su aroma se hacia mas fuerte, me robaba la respiracion.
Me tomo del menton levantando mi rostro hacia el, aquellos ojos naranjas eran los ojos de una bestia, eran el fuego que brillaba en su mirada.
—¿Quieres saber como murio?
No respondi, no podia.
Su cercania me robaba la voz, la respiracion.
—Murio por amor. Por tener un corazon demasiado amable. Por creer que el amor lo podia todo, lo soportaba todo… ¿Tu crees que es asi el amor?
Negue con mi cabeza, con mi mirada fija en la suya, en la forma en que el naranja de sus ojos se oscurecían observándome.
Sus largos dedos acariciaron mi menton, luego se deslizaron hasta mis mejillas, paseando sus nudillos por mi piel.
—Tu si eres inteligente —susurro, paseando su mirada por todo mi rostro, volvio a mis ojos— ¿Alguna vez has estado enamorada, Alfa?
—No —susurre.
El sonrio.
—Lo estaras.
—¿Como estas tan seguro? —pregunte con el rostro serio— ¿Es arrogancia?
El nego, se inclino hacia adelante, respirábamos el mismo aire.
—Porque lo soñe.
Sonrei con burla.
—¿Acaso tienes el poder de ver el futuro, Enigma?
El nego, sus largos dedos se deslizaron por mis mejillas hasta mi cuello, el contacto estremeció mi piel, obligándome a cerrar los ojos.
—No veo el futuro, pero sueño con el, soñe con ese trono cada noche, no es una venganza Solare, tome lo que me pertenece, la diosa me ha mostrado la verdad.
—Suena a una fantasia —susurre— No es real.
—No lo era en ese momento, pero ahora lo es.
—Los sueños te muestran lo que deseas.
—Nunca desee amar a nadie.
—Pero deseas que yo te ame —dije, abriendo los ojos, su mirada fija en la mia, ahora estaba mas cerca.
—¿Y quien dijo que eras la unica que se enamoraría? —respondio.
—¿Estas enamorado de mi? —solte con sarcasmo
—No lo estoy —respondio suave, inclinándose hasta rozar sus labios con los mios.
Un suspiro suave escapo de mis labios, estaba temblando, agitada, con el corazon golpeando con fuerza en mi pecho.
—Pero lo estare…
—Jamas voy a amarte —replique.
¿Cuantas veces lo habia dicho ya?
Y el rio, como siempre.
—Ya lo veremos.