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Guardianes Del Castillo: Las Reliquias De Selene

Guardianes Del Castillo: Las Reliquias De Selene

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Brujas / Mundo de fantasía
Popularitas:656
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Luego de la cuarta guerra contra los oscuros, objetos fueron confiscados por la diosa luna y fueron guardados en el único lugar que en el que nadie se atrevería a poner un pie.

La Academia Luna Sangrienta...

Cuyo sitio mantiene bajo resguardo las reliquias de Selene...

NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: La canción de los Guardianes

AERYN

«Las reliquias, los Guardianes cuidarán. Los oscuros no tocarán, bajo el poder de la Diosa estarán.

Los guardianes han de jurar, proteger y salvaguardar. Los oscuros morirán y nuestra luz ya brillará...»

Desde niña esa canción la he escuchado y cantado tantas veces que ya ni siquiera recordaba cuándo fue la primera vez que la escuché. La canción de los Guardianes era algo que cantábamos desde niños en el Clan Volakis, recordándonos de forma constante que los oscuros eran el enemigo y seres peligrosos que debían ser exterminados.

Mientras pensaba en eso. Miraba por la ventana las gotas de lluvia cayendo con calma, sin prisa, golpeando las ventanas del tren con una suavidad hipnotizante. Las luces de la ciudad desaparecían poco a poco detrás de la neblina.

Ni siquiera el encanto de Ciudad Selene podía compararse con la tranquilidad y la armonía de Luna Sangrienta. Me gustaba eso. La armonía y la sencillez que tenía. Miraba el paisaje desde la ventana del tren mientras las montañas cubiertas de neblina pasaban a toda velocidad.

Luna Sangrienta estaba cerca. Podía sentirlo. La magia de ese castillo vibraba en el aire como una tormenta silenciosa esperando a ser despertada.

Mis dedos descansaron sobre el cristal frío mientras pequeñas chispas azules aparecían sobre mi piel antes de desaparecer. Fuego. Aire. Agua. Tierra.

Los cuatro elementos respondían a mí con tan facilidad que era hasta inquietante. Era una Volakis después de todo. Siendo perteneciente a uno de los Clanes de brujas elementales más antiguos del mundo sobrenatural. Un linaje conocido por haber entregado Guardianes durante generaciones enteras, incluso antes de la fundación de la Academia Luna Sangrienta.

La presión del apellido siempre había sido un peso extra que debía llevar en mi espalda. Sin embargo, eso no me importaba, no era algo de lo que debiera preocuparme.

Había nacido para destacar y siempre lo hice.

Aparté un mechón de mi largo cabello rojo intenso que caía como fuego sobre mis hombros y suspiré aburrida. Mis ojos azules recorrieron el vagón lleno de aspirantes nerviosos.

Había demasiado miedo. Demasiada inseguridad...

Era patético. Fue entonces que lo sentí. Esa presencia familiar...

El olor salvaje de ese licántropo arrogante entremezclado con nieve y bosque nocturno atravesó el ambiente, logrando que una sonrisa ladeada apareciera en mis labios.

Dmitri Schneider...

—Por supuesto que no ibas a quedarte atrás...—murmuré con cierta burla.

Porque sí había alguien tan insoportable y a la vez con talento, era él.

...****************...

DMITRI

El tren estaba lleno de diferentes olores. Entre ellos miedo, ansiedad, magia y ambición. Podía distinguir cada uno de ellos con facilidad, pero solo uno consiguió captar mi atención.

Aeryn.

No podía oler su cuerpo. Nunca había logrado hacerlo. Las brujas elementales del Clan Volakis poseían la habilidad de ocultar sus rastros físicos. Sin embargo, la magia... la magia era imposible de esconder.

Y la de Aeryn era un incendio salvaje.

Lentamente, abrí los ojos mientras permanecía recargado contra mi asiento. Mis dedos permanecían quietos en el reposabrazos con impaciencia.

—Entonces ella también vino... fantástico...—Murmuré gruñendo imaginando su maldita sonrisa burlona en su rostro al darse cuenta de que yo también vine.

Mi mirada gris se desvió hacia la ventana, observando el reflejo de mi propio rostro. El heredero de la Manada Luna de Cristal debía verse impecable, fuerte y digno.

Siempre digno...

Mi padre repetía eso de forma constante, porque Luna de Cristal no era cualquier manada. Era una de las manadas más influyentes del mundo sobrenatural. Guerreros respetados, aliados del Clan Volakis y descendientes directos de los Guardianes legendarios.

Y aun así...

Nada de eso era suficiente. No mientras Jacob existiera. Mi hermano mayor. El orgullo de la manada. El hijo perfecto. El futuro Alfa. El Guardián prodigio que todos admiraban y querían ser.

Odiaba esa mirada de comparación. La forma en que todos parecían medirme con la sombra de Jacob detrás. Por eso había venido a Luna Sangrienta. No por honor. No por gloria. Si no para demostrar que podía ser mejor.

Más fuerte. Más letal. Más digno que cualquiera de los Schneider. Mi mandíbula se tensó ligeramente.

No importaba cuántos aspirantes hubiera en este tren. Yo sería uno de los Guardianes.

...****************...

JAYDEN

Estaba sentado al final del último vagón. Solo. Como siempre. Nadie se acercaba mucho a mí, y sinceramente ya me había acostumbrado a eso. Algunos me observaban con desconfianza; otros, con abierta incomodidad.

Un mestizo. Eso era lo único que todos veían. Mitad licántropo. Mitad brujo. Un error para ambas razas.

Bajé la mirada hacia mis manos cubiertas de cicatrices antiguas y solté una risa seca. Pequeña. Ni siquiera sabía por qué seguía tratando de encajar en un mundo que claramente no me quería.

No tenía Clan. No tenía un apellido importante. No existía una familia poderosa que me respaldara y que me viera triunfar en Luna Sangrienta. Era un huérfano. Un renegado.

Pero eso no importaba, no debía demostrar nada. Que alguien como yo podía proteger al mundo. Que no era un monstruo.

El tren comenzó a disminuir la velocidad lentamente. A lo lejos, entre montañas oscuras y neblina plateada, apareció la silueta gigante del enorme castillo.

Luna Sangrienta. Las torres negras parecían tocar el cielo teñido por una luna roja. Imponente. Antigua. Peligrosa. Tragué saliva.

Y por primera vez en mucho tiempo... sentí en verdad miedo.

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Liliana Rivero
Excelente comienzo sigue así exitos 🥰🥰🥰
Tania Uribe: Ay qué linda, gracias ☺️☺️☺️
total 1 replies
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