VOLÚMEN 2 LEER PRIMERO EL VOLUMEN 1
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VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 1
VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 1
Azariel frunció ligeramente el ceño.
—¿Quién?
El aire alrededor del séptimo príncipe se volvió pesado.
Sin apartar la mirada de la puerta, Azariel se levantó lentamente de su asiento y caminó hacia la entrada del despacho. Sus pasos resonaron con suavidad sobre el elegante suelo mientras el silencio del castillo parecía hacerse más profundo.
Tomó la manija y abrió las grandes puertas.
Pero afuera no había nadie.
Azariel entrecerró los ojos.
Y justo en ese instante—
Un cuerpo cayó hacia adelante directamente a sus pies.
Azariel abrió ligeramente los ojos sorprendido.
—¡…!
Era Nerissa.
Su delicado cuerpo cayó débilmente frente a él envuelto apenas con aquella fina bata roja. Su respiración era suave e inestable, como si hubiera estado caminando sin darse cuenta de cuánto había avanzado.
Azariel reaccionó de inmediato y la sostuvo antes de que golpeara completamente el suelo.
—Nerissa…
La observó en silencio entre sus brazos.
Su cabello rojo caía desordenadamente sobre sus hombros mientras su expresión dormida parecía completamente indefensa.
El corazón de Azariel latió con fuerza dentro de su pecho.
El rubí púrpura volvió a reaccionar débilmente.
Azariel desvió la mirada unos segundos, confundido por aquella sensación tan extraña que no podía controlar.
Realmente… ¿fui su esposo en mi vida anterior?
¿Es el destino… que nos volvamos a encontrar?
Aquellas preguntas comenzaron a invadir lentamente su mente.
Suspiró suavemente y cerró las puertas del despacho detrás de él.
Entonces, mientras sostenía a Nerissa en brazos, sus piernas comenzaron a cubrirse de escamas moradas brillantes hasta transformarse nuevamente en una hermosa cola de tritón.
El agua alrededor respondió a su energía espiritual.
Azariel nadó lentamente a través de los elegantes pasillos submarinos del castillo, llevando a Nerissa con extremo cuidado entre sus brazos.
Y aunque mantenía aquella expresión fría e indiferente que siempre mostraba…
Sus movimientos eran increíblemente suaves.
......................
— HABITACIÓN DE NERISSA —
Al llegar, Azariel recostó delicadamente a Nerissa sobre la cama.
La observó en silencio unos instantes.
El corto cabello rojo de Nerissa descansaba desordenadamente sobre la almohada, enmarcando suavemente su rostro bajo la tenue iluminación de la habitación. Azariel apartó lentamente un pequeño mechón que cubría parte de su cara y sus ojos morados se suavizaron apenas.
Incluso si fui su esposo en mi vida pasada… en esta vida no siento nada por ella.
Pensó aquello con calma.
Sin embargo, una pequeña sonrisa terminó formándose en sus labios.
Aunque… es un poco entretenida.
Azariel se incorporó lentamente y caminó hacia las enormes puertas de la habitación. Antes de salir, volvió la mirada una última vez hacia Nerissa.
Permaneció observándola unos breves segundos.
Después salió de la habitación.
Las puertas se cerraron lentamente detrás de él.
Y en cuanto Azariel se alejó nadando por el pasillo submarino…
Los ojos de Nerissa se abrieron lentamente.
Su mirada roja permaneció fija sobre la puerta cerrada.
El silencio llenó la habitación.
Poco después, Nerissa se incorporó despacio sobre la cama y llevó una mano hasta su cabeza.
Fragmentos de recuerdos seguían apareciendo dentro de su mente.
Guerras.
Sangre.
Un reino.
Seis hombres.
Y una mujer llamada Seiren Scarlet.
Nerissa bajó lentamente la mirada hacia su mano derecha extendida frente a ella.
La observó en silencio.
—Estos recuerdos se supone que son míos… pero en ellos yo ya morí… entonces, ¿por qué estoy viva…?
Su voz apenas era un susurro débil.
La confusión dentro de ella crecía cada vez más.
Porque aunque aquellos recuerdos parecían reales…
No lograba sentirlos completamente suyos.
Nerissa apretó ligeramente la sábana entre sus dedos.
Pero… ¿por qué…?
Regresaron mis recuerdos… pero no me siento cómoda con ellos…
Es como si no fueran realmente míos…
Como si todavía me faltaran recuerdos.
Sus ojos temblaron apenas.
Como si la identidad de Seiren Scarlet… no fuera mi verdadera identidad…
El corazón de Nerissa empezó a latir con fuerza.
Entonces negó lentamente con la cabeza.
No.
Yo no soy Seiren Scarlet.
Esa mujer ya murió.
Sus ojos rojos reflejaron una extraña determinación mientras apretaba la mano sobre su pecho.
Yo… soy una persona distinta.
......................
Me levanté lentamente de la cama y caminé hasta el gran espejo de la habitación.
La tenue luz azulada que atravesaba el agua del exterior iluminaba mi reflejo.
Llevé mis manos hasta el camisón y me lo quité despacio.
Mis ojos recorrieron mi cuerpo hasta detenerse en las marcas conyugales.
La serpiente.
Y el murciélago.
Ambas marcas resaltaban claramente sobre mi piel.
Las observé en silencio durante unos segundos antes de murmurar en voz baja:
—Tal vez… mis esposos sepan quién soy realmente…
Mi reflejo en el espejo parecía incluso más confundido que yo.
Según aquellos recuerdos que habían aparecido en mi mente, si estaba en peligro o me concentraba lo suficiente podría usar las técnicas de mis conyugues…
Pero ¿cuáles eran esas técnicas?
No podía recordarlas.
Fruncí ligeramente el ceño y levanté ambas manos frente a mí.
Después cerré los ojos con fuerza intentando concentrarme.
Vamos…
Algo…
Lo que sea…
Esperé algunos segundos.
Pero no ocurrió nada.
Ni imágenes.
Ni voces.
Ni recuerdos.
Nada.
Abrí lentamente los ojos y suspiré derrotada.
—Nada… Supongo que ese es el precio de usar la técnica de Seiren Scarlet sin saber cómo utilizarla exactamente…
Bajé lentamente las manos mientras observaba mi reflejo en el espejo.
Supongo que mi yo que no recuerdo la usó inconscientemente… provocando que perdiera la memoria.
El simple hecho de pensar en eso me provocó un extraño vacío en el pecho.
¿Qué clase de técnica podía ser capaz de borrar recuerdos si no se emplea correctamente?
Desvié la mirada.
Después volví a ponerme el camisón y caminé hacia la enorme ventana de la habitación.
El océano seguía brillando tranquilamente bajo la luz lunar.
Y entonces…
Mis pensamientos volvieron inevitablemente hacia Azariel.
Azariel es la reencarnación del esposo de Seiren Scarlet…
Y yo soy la reencarnación de ella…
Apoyé suavemente una mano sobre el cristal mientras mi corazón comenzaba a acelerarse.
¿Debería hacerlo mi esposo también…?
La imagen de Azariel apareció inmediatamente en mi mente.
Su cuerpo.
Su voz.
Sus ojos morados.
Y aquella manera elegante y dominante con la que me miraba.
Tragué saliva sin darme cuenta.
¿Será igual de dotado que en su vida anterior…?
Sentí cómo mi rostro se calentaba inmediatamente después de pensar eso.
¡¿Pero qué estoy pensando?!
Apreté ligeramente mis labios avergonzada.
Aunque…
Desvié la mirada hacia un lado mientras una pequeña sonrisa traviesa aparecía lentamente en mi rostro.
Me gusta…
Así que…
Lo haré mío.