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Flor De Acero

Flor De Acero

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / El Ascenso de la Reina / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad / Reencarnación / Mujer despreciada
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Nacida como una “maldición”, criada en el desprecio, y renacida con una nueva fuerza. Una princesa diferente está a punto de cambiar el rumbo de su reino.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: La Mirada que Ya No Suplicaba

El sonido de la puerta cerrándose resonó en la habitación.

Airi permaneció sentada en la cama, respirando con dificultad.

Sus manos temblaban.

Su cuerpo aún era débil. Su mente… no.

Los recuerdos de Flora seguían llegando como olas.

Castigos. Silencios. Miradas vacías. Palabras que cortaban más que cuchillos.

—Así que… esto era tu vida… —susurró.

Apretó los puños.

Sintió rabia.

No por ella.

Por Flora.

Por la niña que nunca fue protegida.

—No volverán a tocarte… lo juro.

Un golpe seco en la puerta la interrumpió.

—Levántate —ordenó una voz femenina.

Era la reina.

Fría. Distante. Sin afecto.

—Su Majestad desea verte.

Airi suspiró.

—Ya empezó…

Se puso de pie.

Sus piernas flaquearon un poco, pero no cayó.

Caminó.

No como una víctima.

Como alguien que ya no tenía miedo.

El salón real era enorme.

Columnas doradas. Ventanas altas. Tronos imponentes.

Y en medio…

El rey y la reina.

Observándola como si fuera un objeto defectuoso.

—Llegas tarde —dijo el rey.

—Como siempre —añadió la reina.

Airi inclinó la cabeza… solo un poco.

No se arrodilló.

No bajó la mirada.

Eso, por sí solo, ya era una ofensa.

La reina frunció el ceño.

—¿Desde cuándo eres tan insolente?

Airi alzó los ojos.

Y los miró.

De verdad.

Por primera vez.

Con desprecio.

Con frialdad.

Con cero miedo.

El rey notó algo extraño.

—¿Qué te pasa hoy?

Ella respiró hondo.

—Nada.

Silencio.

—Solo… me cansé.

Los nobles murmuraron.

La reina se levantó.

—¿Cansada? —rió sin humor—. ¿De qué? ¿De ser una vergüenza?

Las palabras, antes, habrían destrozado a Flora.

Ahora…

No.

Airi dio un paso al frente.

—¿Vergüenza? —repitió—. ¿Por nacer diferente?

El rey golpeó el trono.

—¡Mide tu tono!

Ella no retrocedió.

—Ustedes nunca me preguntaron si dolía.

—Nunca me defendieron.

—Nunca me amaron.

La reina apretó los labios.

—No actúes como víctima.

—Te dimos un techo.

Airi sonrió.

Pero no era una sonrisa dulce.

Era peligrosa.

—Una jaula también tiene techo.

El salón quedó en silencio.

La reina caminó hacia ella.

Levantó la mano.

Como siempre.

Como antes.

Para golpearla.

Airi la atrapó.

Sus dedos se cerraron firmes.

El sonido fue seco.

Todos se quedaron sin aliento.

—Suficiente —dijo.

Su voz era baja.

Pero firme.

—Nunca más.

Los ojos de la reina se abrieron.

—¿Cómo te atreves…?

Airi soltó su mano.

—Si vuelven a tocarme…

Una energía invisible recorrió la sala.

Las velas temblaron.

El aire se volvió pesado.

—No responderé como hija.

Responderé como enemiga.

El rey se levantó lentamente.

—¿Nos amenazas?

—Les advierto —corrigió.

Se inclinó.

Una reverencia perfecta.

Elegante.

Fría.

—Con permiso.

Se dio la vuelta.

Y caminó hacia la salida.

Nadie la detuvo.

Nadie pudo.

Porque en ese momento…

Todos lo sintieron.

La princesa maldita…

Había despertado.

 Capítulo 2

La Mirada que Ya No Suplicaba — Parte 2

Los pasos de Airi resonaban en el pasillo.

Firmes.

Seguros.

Cada paso era una declaración.

Ya no era la niña que huía.

Ya no era la princesa que bajaba la cabeza.

Había dicho lo que debía decir.

Y no pensaba retractarse.

Pero dentro del salón…

El silencio era insoportable.

El rey apretaba los puños.

La reina temblaba de rabia.

—Esa niña… —susurró—. ¿Desde cuándo…?

—Algo cambió —respondió el rey con voz dura—. Y no me gusta.

Justo entonces…

Un guardia abrió la puerta de golpe.

—¡Su Majestad! ¡El capitán Aster está aquí!

Antes de que alguien respondiera…

Una figura entró con pasos tranquilos.

Sin prisa.

Sin miedo.

Sin arrogancia.

Su abrigo blanco ondeaba suavemente.

Su cabello plateado brillaba bajo la luz.

Sus ojos azules analizaban todo en silencio.

Aster Asutorea.

El caballero más fuerte del reino.

Se detuvo en medio del salón.

Puso una rodilla en el suelo.

—Mis respetos, Majestades.

Su voz era calmada.

Profunda.

Confiable.

El rey lo observó con atención.

—Aster… ¿qué haces aquí?

Él se levantó lentamente.

—Escuché voces elevadas desde el corredor.

—Temí que algo no estuviera bien.

No mintió.

No exageró.

Solo dijo la verdad.

Sus ojos se desviaron.

Vieron la puerta por donde Airi había salido.

Notó la tensión.

Las manos temblorosas de la reina.

El rostro oscuro del rey.

Y algo más…

Un rastro de energía en el aire.

Débil.

Pero real.

—¿La princesa…? —preguntó.

La reina respondió con desprecio:

—Esa niña perdió el respeto.

—Se atrevió a enfrentarnos.

Aster frunció ligeramente el ceño.

—¿Enfrentarlos…?

El rey se cruzó de brazos.

—Está actuando de forma peligrosa.

—No es apropiado.

Aster guardó silencio unos segundos.

Pensó.

Recordó.

Las veces que había visto a Flora caminar sola.

Cabizbaja.

Temblorosa.

Callada.

Y ahora…

Esa presencia que acababa de sentir.

Era distinta.

—Con respeto, Majestad… —dijo al fin—. La princesa siempre ha sido obediente.

—Si hoy habló…

Tal vez fue porque llevaba mucho callando.

El salón se tensó.

La reina lo miró furiosa.

—¿La defiendes?

Aster no dudó.

—Defiendo lo justo.

Silencio.

El rey entrecerró los ojos.

—Ten cuidado, Aster.

—Tu lealtad es hacia la corona.

—Siempre lo ha sido —respondió él—.

—Y por eso mismo…

No puedo ignorar lo que escuché.

Aster dio un paso hacia la puerta.

—¿A dónde vas? —preguntó el rey.

—A verificar que la princesa esté bien.

—No es necesario —interrumpió la reina.

Aster la miró directo a los ojos.

Sin miedo.

Sin desafío.

Solo honestidad.

—Para mí, sí lo es.

Hizo una leve reverencia.

—Con permiso.

Y salió.

En el pasillo…

Airi estaba apoyada contra una columna.

Respirando profundo.

Su corazón latía rápido.

No por miedo.

Por rabia contenida.

—Idiotas…

Cerró los ojos.

—Flora… ya no estás sola…

Entonces…

Escuchó pasos.

Tranquilos.

Firmes.

Se acercaban.

Abrió los ojos.

Y vio a un hombre alto, de cabello plateado, caminando hacia ella.

Sus ojos azules se encontraron.

Por primera vez.

Aster se detuvo frente a ella.

La observó con respeto.

Con curiosidad.

Con algo más…

—Princesa… —dijo suavemente—.

—¿Se encuentra bien?

Airi lo miró.

Lo analizó.

Su postura. Su aura. Su mirada sincera.

Y respondió:

—Sí.

—Ahora… sí.

1
Limaesfra🍾🥂🌟
que sera esa presencia
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣 yo bueno.con mis hnos no peleabamos a muerte, a veces nos incomodabamos pero enc ya nos abrazabamos y jugabamos otra vez, y si era un poco serio el asunto estaba el castigo de mamá😎 arrodillsrse abrazados pidiendonos disculpas y despues una chancla en.las posaderas y borron y cuenta nueva...
por eso no entiendo cuando hnos se pelean o son enemigos!!!
Karla Esmeralda
me gustó mucho el capítulo ♥️
Limaesfra🍾🥂🌟
mmmm no son sus padres ? actuan como si no lo fueran...Flora ten cuidado hay 🐀rondando por los pasillos del palacio
Myri(GD)
que continúe los capítulos
Anonymous
Mejor dicho a la tumba y con todo eso vasallo tonto
Anonymous
Que los mande a estos reyes idiotas a freír espárragos
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