Abril sabe lo que es amar hasta perderse a sí misma.
Cuando acepta un trabajo inesperado, jamás imagina que la llevará a conocer a Darío, un hombre atrapado en una relación donde los celos, el control y la manipulación se confunden con amor.
Él cree que su pareja lo cuida. Ella sabe que lo está destruyendo.
Mientras Abril intenta ayudarlo a abrir los ojos, se ve envuelta en un triángulo peligroso donde los sentimientos reales chocan con secretos, mentiras y decisiones que pueden romperlo todo.
¿Es posible amar sin dolor cuando el pasado aún sangra?
¿O algunas personas están destinadas a perderse antes de encontrarse?
Corazones en Juego es una historia intensa sobre relaciones tóxicas, segundas oportunidades y el valor de elegir un amor que no duela.
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Capítulo 2: La mujer detrás del trato
El edificio donde Victoria Montoya la citó imponía respeto incluso antes de cruzar la puerta. Abril se detuvo unos segundos frente a la entrada, respirando hondo. Todo en ese lugar gritaba poder, control y dinero. Exactamente el tipo de mundo del que siempre había intentado mantenerse alejada.
Una recepcionista la guió hasta un despacho amplio, con ventanales enormes y una vista privilegiada de la ciudad. Victoria estaba de pie, de espaldas, observando el tráfico como si cada auto fuera una pieza más de un tablero invisible.
—Gracias por venir —dijo sin girarse—. No todas aceptan tan rápido.
Abril se sentó con cautela.
—Acepté escuchar. No prometí nada.
Victoria sonrió levemente antes de volverse hacia ella. Era una mujer elegante, de mirada firme, acostumbrada a que la obedecieran.
—Eso ya dice mucho de usted.
Sin rodeos, Victoria comenzó a hablar de su hijo, Darío. De su talento, de su sensibilidad, de cómo había cambiado desde que estaba con su actual pareja.
—Ya no sonríe igual —confesó—. Siempre se justifica, siempre pide perdón. Y eso me aterra.
Abril sintió un nudo en la garganta.
—Eso no es amor —dijo casi en un susurro.
—Lo sé —respondió Victoria—. Pero él no.
Victoria deslizó una carpeta sobre el escritorio. Dentro había fotografías, informes, horarios. Abril frunció el ceño.
—¿Me investigó?
—Necesitaba saber si podía confiar en usted.
Abril se puso de pie.
—No soy una herramienta —dijo con firmeza.
Victoria no se alteró.
—No. Es alguien que entiende. Y por eso puede ayudarlo donde yo no puedo.
El silencio volvió a instalarse. Abril recordó su propio pasado: los celos disfrazados de cuidado, las disculpas constantes, el miedo a equivocarse.
—¿Qué espera exactamente de mí? —preguntó finalmente.
—Que se acerque a él. Que sea un espejo. Que le muestre lo que es una relación sana —respondió Victoria—. Nada forzado.
—¿Y si se enamora de mí? —preguntó Abril, directa.
Victoria la miró fijamente.
—Ese riesgo existe.
Abril apretó los labios.
—¿Y si yo me involucro?
Por primera vez, Victoria dudó.
—Entonces ambas habremos cometido un error.
El dinero que ofrecía era tentador, pero no fue eso lo que hizo que Abril aceptara. Fue la imagen mental de Darío, un desconocido, pero tan parecido a la mujer que ella había sido.
—Lo haré —dijo al fin—. Pero a mi manera. Si veo que esto se vuelve manipulación, me voy.
Victoria asintió.
—Eso esperaba que dijera.
Cuando Abril salió del edificio, el sol comenzaba a ocultarse. No sabía cómo era Darío, no conocía su rostro, ni su voz. Solo sabía algo con certeza: ese trato la estaba llevando directo a un pasado que juró no volver a tocar.
Y aun así, decidió avanzar.
Porque algunas heridas no se cierran huyendo…
sino enfrentándolas.
Abril caminó unos pasos más antes de detenerse. El aire fresco de la tarde le rozó el rostro y, por primera vez desde que aceptó el trato, sintió miedo de verdad. No por Darío, sino por ella misma. Sabía que acercarse a alguien roto podía terminar rompiéndola otra vez. Aun así, decidió continuar. Porque esta vez no huiría de lo que sentía, aunque le costara enfrentarse a sus propios fantasmas.
pero más gracias por una historia muy diferente...
definitivamente cuando la obsesión y los celos te nublan el juicio te vuelves peligroso porque no entiendes de razones...
no va a dejarlo tan fácil
si vuelve siempre fue para ti, si no nunca lo fue...
Camila en verdad tiene serios problemas