Renace en un nuevo mundo con magia y demostrará que ya nadie va a subestimarla..
* Está novela es parte de un mundo mágico *
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Mago Carl
Al día siguiente, Tracy despertó antes de que la luz del amanecer terminara de colarse por las cortinas.
No había dormido bien.
Su mente no dejaba de repasar la reunión con los magos, la marca de alma, sus propias palabras arrogantes.. ..ahora soy más especial que antes... Una parte de ella se preguntaba si no había ido demasiado lejos. Si no había despertado expectativas imposibles de cumplir con un cuerpo débil y un maná miserable.
[Genial, Tracy. Te vendiste como una versión mejorada… y ahora tienes que demostrarlo.]
Se incorporó despacio, sintiendo el cansancio habitual en los músculos, pero también una tensión distinta, más mental que física. Estaba peinándose torpemente cuando tocaron la puerta.
..Toc, toc...
—¿Mi lady Tracy? —dijo la voz conocida de Lina desde el otro lado.
—Sí, pasa —respondió.
La doncella entró con su sonrisa suave de siempre, llevando una bandeja con pan, fruta y una jarra de agua.
—Buenos días.. Espero que haya descansado.
[Más o menos… Pero no te voy a contar mis crisis existenciales.]
—Sí, gracias, Lina —respondió Tracy.
La muchacha dejó la bandeja sobre la pequeña mesa y dudó un segundo antes de hablar.
—El mago Carl pidió verla esta mañana… Dijo que la esperaba en el patio de entrenamiento.
El estómago de Tracy se encogió.
[Mago Carl.]
[Perfecto. Justo él.]
Sus recuerdos.. los viejos y los nuevos.. se superpusieron de golpe.
La voz dura de Carl corrigiéndola sin paciencia.
Sus suspiros de fastidio cuando ella fallaba un hechizo básico.
Sus comentarios secos.. ..“No tienes la disciplina de una verdadera maga.”..
..“Tu maná es insuficiente. No pierdas el tiempo intentando lo que no puedes lograr.”..
Tracy apretó los labios.
[El que nunca ocultaba su decepción por mi debilidad mágica.]
[El que claramente cree que soy un error con túnica.]
—Gracias por avisarme —dijo, forzando una calma que no sentía del todo—. Iré enseguida.
Lina la miró con un poco de preocupación.
—¿Está nerviosa?
Tracy soltó una risa baja.
—Un poco .. Pero supongo que eso es normal.
La doncella asintió, animándola.
—Usted puede hacerlo bien, mi lady.. Yo… la he visto esforzarse mucho.
Tracy sintió un calor inesperado en el pecho.
[Ni siquiera me conoces de verdad… Pero gracias.]
—Gracias, Lina.. De verdad.
Se puso su capa ligera, tomó aire y salió al pasillo.
Cada paso hacia el patio de entrenamiento hacía que su pulso se acelerara.
[No te rindas antes de empezar. No te escondas. No vuelvas a ser la Tracy que solo agachaba la cabeza.]
El patio estaba al aire libre, rodeado por muros altos cubiertos de enredaderas. En el centro había círculos mágicos grabados en el suelo, muñecos de entrenamiento destrozados y marcas negras de hechizos fallidos.
Y ahí estaba él.
El mago Carl, de pie junto a uno de los círculos, con los brazos cruzados y una expresión severa.
En cuanto la vio, su ceño se frunció aún más.
—Llegas puntual.. Eso ya es una mejora.
[Wow. Qué generoso.]
—Buenos días, señor —respondió Tracy, inclinando levemente la cabeza.
Carl la recorrió con la mirada, evaluándola sin disimulo.
—Ayer hablaste mucho.. Dijiste que eras diferente. Que ibas a mejorar.
Tracy tragó saliva.
[Ahí viene el golpe.]
—Hoy vamos a ver si eso es cierto.. Nada de excusas. Nada de dramatismo. Nada de “me duele el pecho”.
[Genial. Mi síntoma más real convertido en una molestia para él.]
—Entendido —respondió Tracy, apretando los puños a los costados.
Carl señaló el círculo mágico del suelo.
—Empieza con una invocación básica de energía.. La misma que has fallado veinte veces este mes.
Tracy caminó hasta el centro del círculo.
Su corazón latía tan fuerte que casi le dolía.
[Está bien. Una cosa a la vez. No intentes impresionar. Solo hazlo mejor que ayer.]
Cerró los ojos.
Respiró hondo.
Buscó ese hilo tibio de maná dentro de su pecho, esa sensación frágil que siempre parecía escapársele de las manos.
[No lo fuerces. Siente el flujo. Ordénalo.]
Extendió las manos.
Un leve resplandor verde apareció entre sus palmas… más estable de lo habitual.
No era grande.
No era poderoso.
Pero no temblaba.
Carl alzó una ceja.
—Hmpf.
Tracy sintió una chispa de esperanza.
[Mira eso. No se apagó en dos segundos.]
—Mantén la forma.. No la dejes colapsar.
Tracy apretó los dientes, concentrándose.
El sudor le recorrió la sien.
Sus brazos empezaron a doler.
Pero la luz seguía ahí.
Pequeña.
Firme.
[No te rindas. No ahora. No delante de él.]
Después de unos segundos eternos, la luz se disipó suavemente, sin estallar.
Tracy dejó caer los brazos, jadeando.
Carl la observó en silencio.
Por un momento, Tracy pensó que iba a soltar otro comentario cruel.
Pero no lo hizo.
—…Mejor que ayer
No sonaba contento.
Pero tampoco sonaba decepcionado.
Y para Tracy, eso ya era una victoria enorme.
[Bien. Un paso. Solo necesito dar un paso más cada día.]
Enderezó la espalda.
—Otra vez —dijo, antes de que él pudiera ordenarlo.
Carl la miró con sorpresa… y luego asintió lentamente.
—Eso quería oír.
Y mientras Tracy levantaba las manos por segunda vez, con los músculos ardiendo y el corazón decidido, supo una cosa con absoluta claridad..
Podía seguir siendo débil.
Pero ya no iba a ser pasiva.
Y aunque el mago Carl nunca ocultara su decepción por lo que ella era… Esta vez iba a obligarlo, poco a poco, a cambiar de opinión.