NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:51.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Grieta

Salvatore

Katrina está frente al espejo, con un paño en la mano. Sus hombros están rígidos. Su postura es perfecta, pero hay una tensión en su espalda que no vi en el escenario. Como si el personaje se hubiera quedado pegado a su piel y ahora le pesara.

Respiro profundamente mientras se voltea a una velocidad desquiciantemente lenta.

Su mirada, ahora marrón, casi rojiza, me atraviesa… Una mirada sin sonrisa. Como Elira lo hace siempre, pero en Katrina no me gusta.

Esta Katrina no es la del escenario. No es el personaje que veo bailar y tentar a todos quienes quieran mirarla.

Esta Katrina está mirándome con frialdad y elegancia, como si fuera demasiado insignificante para dedicarme un poco de su tiempo.

–No hago privados. Pensé que Luan lo había dejado claro –dice con voz suave, como si no le importara que yo exista.

La frase debería calmarme. Pero me araña.

–Te estuve esperando –digo.

No me gusta cómo suena. Demasiado honesto. Demasiado parecido a un ruego. Pero ya no puedo recuperar mis palabras.

Katrina alza una ceja, divertida, como si yo fuera un niño caprichoso.

–¿Esperándome para qué? –pregunta–. ¿Para que te mire? ¿Para que te sonría? –Da un paso hacia mí y su voz baja medio tono–. ¿O para que te recuerde que eres el dueño del mundo?

Se acerca lo suficiente para que el perfume me golpee. Dulce. Picante. Peligroso.

No jazmín.

No hogar.

–No juegues conmigo –digo.

Ella se ríe sin humor.

–¿Jugar contigo? –susurra–. Eso es gracioso, Salvatore. Anoche me besaste como si fueras a arrancarme el alma… y después me dijiste que no soy ella.

No esperaba que lo dijera así.

Directo. Sin maquillaje emocional. Como un cuchillo limpio.

El dolor en mi pecho empeora y mi corazón comienza una marcha letal. Mis manos se tensan a los costados cuando veo su expresión dolida.

Quiero explicarme. Quiero justificar lo que dije ayer. Quiero decir que no lo dije así, que no quise herirla… Pero la verdad es simple.

La herí.

Y lo peor es que no sabía que eso era posible.

Katrina me mira como si esperara que yo diga algo inteligente, pero tengo nada.

–Hoy… –empiezo, y mi voz se astilla–. Hoy no me miraste.

El silencio cae como una sábana pesada cuando mi cabreo deja un calor espeso en la habitación.

Katrina pestañea una vez. Solo una. Pero el gesto es suficiente para ver que debajo del orgullo hay algo vivo. Algo que se mueve.

Dolor.

Y lo oculta rápido, como si fuera vergonzoso.

–No tenía ganas –dice finalmente–. No tenía ganas de regalarte nada.

–No eres así. No conmigo.

–Anoche aprendí a serlo.

El aire se vuelve demasiado denso. Demasiado pesado sobre mis hombros.

Me acerco un paso casi esperando que corra, pero no retrocede. Tampoco avanza. Se queda firme, como si la línea estuviera marcada en el suelo y se negara a cruzarla.

–¿Por qué? –pregunto, más bajo. Siseante. Una amenaza–. ¿Por qué me estás castigando?

Sus labios se curvan apenas con un temblor, pero se recompone.

–No estoy castigándote –susurra–. Estoy cuidándome.

Esa frase… esa maldita frase… no suena a Katrina. Suena a otra cosa.

A alguien que conoce el dolor. A alguien que aprendió que pedir es peligroso.

Mi garganta se cierra. Siento una irritación en los ojos que me ofende. Me ofende sentir tanto.

–No quería… –murmuro–. No quise decirlo de esa manera.

–Pero lo dijiste –responde–. No soy yo quién quieres, ¿no? Es ella. Deberías estar con ella y no aquí esperando algo que no vas a tener, no porque no pueda dártelo, sino porque no lo quieres de mí.

Su voz no tiembla. Sus manos sí. Apenas. Los dedos se aprietan contra el paño húmedo como si necesitara algo que sostener.

La veo.

No a Katrina.

No a Elira.

A ella.

A la grieta entre ambas.

Y se me rompe algo. Algo en mi pecho comienza a sangrar cuando puedo verla a ella. A la niña que está atrapada entre ambas. La Ely que ambas ocultan del mundo, porque fue el mundo quien la rompió cuando nadie pudo protegerla.

No puedo resistirlo.

No puedo.

Me acerco despacio, como si cualquier movimiento brusco pudiera asustarla. Como si yo mismo me hubiera vuelto un hombre que camina sobre hielo.

Levanto una mano y la apoyo en la pared junto a su rostro, atrapándola sin tocarla. Ella levanta la mirada a mí, desafiante… pero no se mueve. Sus ojos comienzan a mutar a un verde jade, para luego oscurecerse en los bordes.

–No vuelvas a ignorarme –le digo, y no suena a una orden.

Suena a confesión. A una petición que me vuelve débil y fuerte a la vez.

Katrina traga saliva antes de humedecer sus labios: –¿Y qué vas a hacer si lo hago?

–Volver.

La palabra sale sola. Brutal.

Katrina se queda quieta un segundo y luego su boca se curva en una sonrisa mínima, triste, casi invisible.

–Mentiroso –susurra.

Y en ese instante, sin pensarlo, sin planearlo, sin poder evitarlo… La beso.

No es como anoche.

No hay furia. No hay hambre violenta.

Es un beso lento, contenido, como si estuviera probando una verdad nueva. Como si no supiera qué hacer con el sentimiento que me aprieta el pecho.

Katrina se queda inmóvil al inicio. Por un terrible segundo pienso que me empujará. Que me humillará, quitándome lo único que necesito en este momento: su cercanía.

Pero entonces sus labios se abren apenas, lo justo para devolverme el beso con una suavidad que no le pertenece al escenario. Una suavidad humana. Vulnerable.

Su respiración tiembla.

Y algo dentro de mí se incendia, pero no en mi virilidad, no en el cuerpo…En el centro de mi pecho.

En ese lugar donde no debería doler ni arder nada. No con ella.

Me separo antes de que el beso se convierta en otra cosa. Antes de perder el control. Antes de hacer lo que siempre hago cuando quiero algo con la fuerza que la quiero a ella: tomar.

Katrina me mira con los labios entreabiertos, como si no supiera qué sentir, como si hubiera olvidado cómo hacerlo.

–Eso… –susurra, y no termina la frase.

Yo tampoco.

–No vuelvas a mirarme como si yo fuera uno más –exijo, casi sin voz.

Ella ríe, pero esta vez sí hay un poco de ella. De la Katrina divertida y vibrante.

–No lo eres –responde.

Y ese “no lo eres” no suena a seducción. Suena a verdad.

Me quedo mirándola, odiando que esto me importe tanto. Odiando que la idea de que me vuelva a ignorar me revuelva el estómago.

–¿Vas a volver a bailar? –pregunto, como si fuera una pregunta simple. Como si no fuera mi ego en carne viva.

Katrina alza la barbilla.

–No para ti.

Debería irme. Debería dejarla.

Debería recordar quién soy.

Pero la miro… y entiendo que algo cambió. Que ya no basta con esperar desde la sombra. Entiendo que si quiero que me mire, tendré que ganármelo.

Y eso me enfurece… Y me atrae.

–Entonces me tocará aprender a no necesitarlo –digo.

Katrina ladea la cabeza.

–Suerte con eso. Ningún hombre ha aprendido a hacerlo. Y tú no serás la excepción.

Me doy la vuelta antes de hacer una estupidez. Antes de besarla otra vez. Antes de pedirle algo que no puede darme. No ella. No esa parte de ella.

Salgo del camerino con el pulso acelerado. Escapando del lugar donde pierdo el control. Escapando de esto que comienzo a sentir, no por Elira, ni por esa niña, por Katrina.

El ruido del club me golpea de nuevo. Las risas, la música, los billetes y las luces.

Todo se siente lejano.

Me apoyo un segundo en la pared del pasillo y cierro los ojos.

Me digo que esto no significa nada. Que fue un error. Un impulso. Pero mi boca aún guarda su sabor.

Y mi pecho… Mi pecho está peor.

Porque ahora sé algo que no quería saber.

No solo espero a Katrina. La necesito.

1
Grecia Osorno
que interesante se está poniendo
GiovannaXchelMayaCejudo
encontraron lo que ninguno sabía que necesitaba pero que les hacía una falta enorme de tener...
❤️‍🩹🥲🥹
GiovannaXchelMayaCejudo
siii... la mente es lo único que no podemos engañar... y ya sabe antes de que nosotros mismos sepamos lo que queremos....
Maryiset Inglese
más capítulos autora...
Yelitza Goyo
por favor alguien que me expliqueeee no estoy entendiendo pero tengo una angustia en el pecho
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
no entiendo no entiendo esto😳. ella cuando decidió bailara en el bar estaba bien lúcida ,lo hizo con un propósito luego vio un veneficio para terminar sus estudios y siempre estaba clara en lo que hacía ahora veo como si tuviera doble personalidad y que cuando esta en modo katrina no recuerda nada y prácticamente es su tía dominando su cuerpo .... que locura 🫤🫤🫤
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
el esta haciendo la amor a ktrina
Marita Peña
BA TOMANDO CONFIANZA
Marita Peña
TREMENDO
Marita Peña
BUEN CAPÍTULO VEREMOS QUE PASA
Alondra Reynoso
Quedé: 🫣😮😮😳😳❤️‍🩹
Kim Nava
por fin está dejando una parte de ella que no debe de cargar admiración la Paciencia de Salvatore👍
🐇кролик 🐇
Fue un hermoso capítulo, autora 🥰
Vicky
que lindo capitulo gracias autora , esto ya es un avance jji
Vicky
que bueno espero que ya esta vez se deje querer Ely
Zoraida Parra
hay que Cuchi
Athenas Torruco
Así se hace Eli, pon fi te abres al mundo con la vulnerabilidad que cada persona tiene y dejas atrás esa coraza que te estaba impidiendo vivir libre..... me encanta Salvatore como la acompaña y anima 🤗☺️
Athenas Torruco
Al fin se quebró ese muro que hizo para mantenerse a salvo según ella!
😜 Betsy 🇻🇪
Ese miedo se evaporó ahora confía en Salvatore
Edith Villamizar
Yo pensé que ahora sí iban a entregarse al amor 🤗
ojalá no deje que la otra vuelva, ya es hora de que disfrute su vida a su manera y con Salvatore que la ama
Kim Nava: no no amiga vamos con calma como dijo salvatore el quiere a la Ely no a catrina
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play