Ella reencarna en el segundo libro de una saga, es la protagonista que perdona al infiel de su esposo, pero ella no esta dispuesta ni a casarse, así que hará todo lo que pueda por cambiar su historia.
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Capitulo 2
Samanta se incorporó en la cama, paños húmedos estaban por su cuerpo; se los quito mientras miraba la habitación. Era una habitación espaciosa, pero nada de lo que estaba allí era de la joven. Ella se levantó colocando sus pies en el frio piso de marmol mientras caminaba hacia el tocador, tomando un espejo y mirando su reflejo. A diferencia de lo que recordaba, el rostro en el espejo, era delicado y hermoso; piel blanca de porcelana, cabello rubio ceniza, ojos azules, labios rosáceos y un distinguido olor a cerezas silvestres emanaba de su cuerpo.
—Mierda, ¿Qué clase de brujería es esta?.... yo debería estar en Miami…— Samanta murmuraba.
— ¿Quién es la mujer en el espejo? — Samanta se pellizco a ver si estaba soñando.
—Auch… si, definitivamente esto no es un sueño. Estoy aquí en esta habitación, en este cuerpo… y no sé qué mierda está pasando—
Un nuevo dolor de cabeza la atravesó, se llevó las manos a la cabeza mientras recuerdos ajenos la invadían por completo, ahora entendía, había reencarnado en el cuerpo de Iris Blandmon, Hija del baron Blandmon de Klarens… La vida de la joven pasaba como una película en su cabeza. La vida de la joven fluía en su mente: risas infantiles en los jardines, lecciones de etiqueta, las clases de piano que odiaba, las miradas vigilantes de su padre… todo estaba allí, entremezclado con sus propios recuerdos.
Iris Blandmon era la hija número cuatro en la casa Blandmon. Edrian, el primogénito, era serio y responsable, siempre cargando con el peso de ser el futuro heredero; aunque recto, a veces su severidad lo hacía parecer distante. Cassian, el segundo, era un joven espadachín temerario y orgulloso, famoso en el reino por su destreza, pero también por meterse en problemas debido a su carácter impulsivo. Rowan, el tercero, en cambio, prefería los libros a las espadas: un erudito de mente brillante, reservado y algo enigmático, siempre parecía guardar secretos que solo él comprendía. Por último, Selene, la más joven, irradiaba dulzura e inocencia; estaba pronta a su debut en sociedad y todos en la familia la mimaban, pues representaba la esperanza de un futuro más ligero y amable para los Blandmon.
Samanta se incorporó en la cama, todavía confundida por lo que había sucedido. Tenía la frente húmeda y un dolor agudo le atravesaba la cabeza. Los recuerdos de Iris Blandmon ya estaban grabados en su mente como si fueran propios, pero eso no significaba que los aceptara con facilidad.
—No… esto no puede estar pasando —murmuró mientras se levantaba con torpeza y se miraba en el espejo del tocador.
La imagen que le devolvió el reflejo era la de Iris, no la de Samanta. El rostro delicado, la piel de porcelana y esos ojos azules tan distintos de los suyos le hicieron apretar los labios con rabia.
—Soy Samanta Donovan, una médica reconocida del siglo XXI. ¡No una muñeca de porcelana lista para casarse con un imbécil mujeriego! —golpeó el tocador con ambas manos.
Durante horas, se negó a comer o a hablar con nadie. Solo caminaba de un lado a otro de la habitación, intentando encontrar una salida lógica a lo ocurrido. Al caer la tarde, comprendió que no había vuelta atrás: estaba atrapada en la vida de Iris Blandmon.
Entonces tomó una decisión.
—Está bien… si tengo que vivir como Iris, lo haré a mi manera. No voy a ser la protagonista tonta de un libro barato. Nadie va a humillarme. Nadie va a usarme como un adorno en esta sociedad podrida.
Recordó todos los sacrificios que había hecho en su vida anterior: las guardias interminables en el hospital, las operaciones de riesgo, las noches sin dormir. Ella había sobrevivido a todo eso con determinación y disciplina, y ahora, en este nuevo mundo, no sería diferente.
—No me casaré con un hombre que me desprecie. No me arrodillaré ante nadie. Y si tengo que luchar para sobrevivir, aprenderé a hacerlo.
Samanta se miró nuevamente en el espejo. El cuerpo de Iris era frágil, demasiado delicado para el ritmo que ella estaba acostumbrada a llevar. Tendría que entrenarlo, fortalecerlo, enseñarle a defenderse.
—Primero haré que este cuerpo sea útil —se dijo con convicción—. Necesito resistencia, fuerza… y un plan para crear mi propia fortuna. No dependeré ni de mi padre, ni de ese duque, ni de ningún hombre.
Por primera vez desde que despertó en ese mundo, una sonrisa orgullosa se dibujó en sus labios. Ya no era la Iris Blandmon ingenua que todos conocían: era Samanta, y estaba dispuesta a escribir su propia historia.
Mery llego pronto a la habitación de su señorita, toco dos veces y luego ingreso dejando unos vestidos en la cama y mirándola con renovada energía sonrió.
—Señorita… no sabe el susto que nos dio a todos— la criada suspiro —enfermo así de repente que, creímos que moriría, por suerte sigue viva.
Samanta podía notar que la joven mostraba genuino cariño, así que se sentía un poquito mal, ya que la verdadera Iris si había muerto, solo que ella había reencarnado y ahora estaba allí, viviendo la vida de Iris Blandmon.
—Gracias Mery… eres una mujer muy leal, y sé que serás una gran aliada para mí, pero no hablemos de eso por ahora, solo quiero que me sigas en todo, te necesito a mi lado— Samanta estaba segura de que con Mery cubriéndola lograría completar sus planes, necesitaba una aliada, y la criada según los recuerdos de Iris, más lo que ella sabía del libro, era alguien en quien confiar.
La criada asistió con determinación, no entendía a que quería llegar su señorita, pero sin duda la seguiría.
—No se preocupe, mi lady, usted cuente conmigo para lo que sea— La mujer se veía decidida —Pero venía a decirle que sus padres y hermanos la esperan para cenar, dicen que baje que tienen cosas que comunicarle.
Selene suspiro, allí iba a ver a esa familia, si bien habían hermanos rescatables, había otros que solo fastidiaban a Iris, unos mocosos malcriados sin duda alguna.
—Diles que ya bajo, tengo que alistarme—
me tienes con los ojos llorosos luego de leer este extra 😭😭😭
Al menos en otro plano, pudieron ser felices 😭😭.