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Perdona a papá, cariño

Perdona a papá, cariño

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amante arrepentido
Popularitas:646.7k
Nilai: 4.6
nombre de autor: selvi serman

"Vete de aquí... ¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa! No estoy dispuesto a vivir con una tramposa como tú." El grito que resonaba hasta el techo de la habitación tenía el poder de hacer temblar el corazón y el cuerpo de Karla. Con todas sus fuerzas, trataba de contener las lágrimas que ya se acumulaban en sus párpados.

Si para la mayoría de los hombres sería motivo de felicidad descubrir que su esposa sigue siendo virgen, para Jairo, la situación era todo lo contrario; se sentía engañado.

Ya que su matrimonio tuvo lugar después de ser sorprendidos juntos en la habitación de un hotel, y en ese momento, las circunstancias parecían indicar a cualquiera que algo había sucedido con Karla, por lo que, sin más remedio, Jairo tuvo que aceptar casarse con la que había sido novia de su hermano.

Sin embargo, meses después del matrimonio, al tener relaciones con su esposa, Jairo descubrió que ella aún era virgen. Jairo, quien odiaba las mentiras por encima de todo, por supuesto no pudo aceptar esta situación y terminó por echar a su esposa.

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Mi hija perdida

En realidad, Rodrigo habría querido quedarse más tiempo, pero Thalia le pidió que se fuera, así que no le quedó más remedio que marcharse con el corazón apretado, dejando a su esposa y a su hijo en la pensión.

Esa noche.

No digamos dormir: Rodrigo ni siquiera podía pensar con calma. No dejaba de preocuparse por Thalia y su hijo, solos los dos en aquel lugar. Para empeorar las cosas, antes de irse esa tarde, uno de los vecinos le comentó que la zona se estaba volviendo insegura. La noche anterior, a uno de los inquilinos le robaron la motocicleta. ¿Y si los ladrones volvían? No era descabellado pensar que pudieran agredir a alguien. Solo de imaginarlo, Rodrigo se puso a caminar de un lado a otro como fiera enjaulada.

—No hay otra opción —murmuró. Tomó las llaves de su auto de la mesa y salió.

Tal vez porque iba a una velocidad muy por encima del límite, en apenas treinta minutos su auto estaba llegando a la pensión. Frente a la entrada, vio algo extraño: un hombre en una motocicleta grande observaba la zona de la pensión. El casco y un pañuelo le cubrían el rostro por completo, de modo que Rodrigo no pudo distinguir sus facciones. Rodrigo lo vigiló durante un buen rato. Pasó media hora y el sujeto seguía ahí plantado, así que Rodrigo decidió bajar del auto y acercarse.

Al percatarse de la llegada de Rodrigo, el desconocido intentó huir, lo cual convenció aún más a Rodrigo de que tenía malas intenciones. Sin hacer preguntas, Rodrigo le lanzó un puñetazo directo al estómago.

—¡Argh...! —el hombre se retorció de dolor.

Por coincidencia, uno de los vecinos de la pensión salió en ese momento, y eso bastó para distraer a Rodrigo. El sujeto aprovechó ese descuido para escapar en su motocicleta.

El vecino se acercó a Rodrigo para preguntarle qué había pasado, y Rodrigo le contó lo que acababa de presenciar.

—Dios mío... la pensión ya no es nada segura —comentó el hombre al escuchar el relato. Estaba convencido de que el individuo del que hablaba Rodrigo era sin duda un ladrón.

—Disculpe, pero ¿usted quién es? ¿Qué hace por aquí a estas horas? —preguntó el vecino.

—Disculpe, mi nombre es Rodrigo, señor. Soy el esposo de Thalia, una de las inquilinas de esta pensión —respondió Rodrigo, señalando en dirección al cuarto de Thalia.

—Ah, ¿el esposo de Thalia? Perdone, es que no lo conocía —dijo el hombre.

—No se preocupe, señor —después de eso, Rodrigo se despidió y volvió a su auto. Lo condujo hasta estacionarlo justo frente a la puerta de la habitación de Thalia.

Thalia, que casualmente iba a sacar la basura del pañal de Santi, se sobresaltó al ver el auto de Rodrigo. Instantes después, lo vio bajarse.

—¿Rodrigo? ¿Qué haces aquí? —en lugar de invitarlo a pasar, Thalia lo interrogó de inmediato.

—Extrañaba a nuestro hijo, Thalia —respondió Rodrigo, y acto seguido entró a la habitación sin esperar a que lo invitaran.

—¡Rodrigo... Rodrigo! —Thalia lo siguió.

—¡Pudiste haber venido mañana, no ahora! —se molestó con Rodrigo porque hacía siempre lo que se le antojaba. Llegaba sin avisar y ahora entraba sin permiso.

En el fondo, Rodrigo se sentía mal por su falta de consideración hacia Thalia, pero no tenía otra opción. Su preocupación por la seguridad de su hijo y de su esposa lo obligó a ponerse una coraza.

—Permiso, permiso... —una voz desde la puerta atrajo la atención de ambos.

—Dígame, señor.

—Disculpe, Thalia, pero si esta noche su esposo se va a quedar, asegúrense de que el auto esté bien cerrado, porque últimamente la zona ya no es muy segura —le advirtió el vecino.

—No, señor, mi esposo no va a...

—Mi trabajo fuera de la ciudad ya terminó, señor, así que a partir de esta noche me quedaré aquí con mi esposa y mi hijo. En cuanto al auto, lo voy a revisar más tarde. Gracias por el aviso —interrumpió Rodrigo.

Los ojos de Thalia se abrieron como platos al escuchar la explicación que Rodrigo le daba al vecino.

—Ah, ya veo... Bueno, me retiro entonces. Buenas noches, señora Thalia —se despidió el hombre.

—¿Qué se supone que estás haciendo, Rodrigo? ¿Quién te dio permiso de quedarte a dormir aquí? —le espetó Thalia, indignada. Después se dio la vuelta y lo dejó ahí plantado, mirándola mientras se metía a la recámara.

Perdóname, Thalia. No tenía otra opción. Prefiero verte enojada conmigo que presenciar que algo les pase a ti y a nuestro hijo. Porque si eso llegara a ocurrir, jamás podría perdonármelo, pensó Rodrigo.

*

—¡Maldito Rodrigo...! ¡¿Y qué demonios hacía él ahí?! —furioso, el joven se quitó el casco—. ¡Argh...! —se sujetó el estómago, que aún le dolía.

—Tu tío te pidió que verificaras algo, no que te pusieras a despotricar —un hombre de mediana edad salió de una habitación del departamento y se sentó en el sofá frente a su sobrino.

—Además, ¿para qué quiere mi tío verificar la dirección de esa mujer? Ni es familia, ni es amiga, ni es nada —a pesar de su enfado, el joven llamado Oscar le habló a su tío con tono respetuoso.

—Cuando llegue el momento, lo sabrás. Por ahora, ¡guarda el secreto y no le digas ni una palabra a tu tía Elena! —le pidió el Dr. Alfredo a Oscar, que no era otro sino el hijo de su hermano mayor.

—Quédese tranquilo, tío. No le voy a contar nada a tía Elena. A menos que...

—¿A menos que qué? —el Dr. Alfredo miró con suspicacia el rostro de su sobrino.

—A menos que esa mujer resulte ser la amante de mi tío. En ese caso, sí abro la boca —bromeó Oscar.

—No digas tonterías —respondió el Dr. Alfredo.

—Un momento... Hace rato mencionaste el nombre de Rodrigo, ¿no? ¿Lo conoces? —de pronto, el Dr. Alfredo recordó el nombre que Oscar había mencionado poco antes.

Oscar asintió con desgana.

—Cuando estudiábamos la carrera, era el tipo más popular de la universidad —Oscar había cursado su licenciatura en una universidad prestigiosa de la capital, y fue allí donde conoció a Rodrigo, el hombre más popular del campus.

—Parece que le guardas un buen rencor a ese tal Rodrigo... —la burla de su tío hizo que Oscar resoplara. El Dr. Alfredo fingió no saber quién era Rodrigo delante de su sobrino.

En realidad, Oscar no tenía ningún problema personal con Rodrigo. Lo que sucedía era que, desde que Rodrigo llegó a la universidad como estudiante de nuevo ingreso, Oscar sintió que tenía un rival. Más concretamente, Rodrigo había sido el hombre capaz de desplazarlo como el chico más popular del campus.

Ya eres adulta, hija mía, y hasta te has convertido en madre. Eres igual de hermosa que tu mamá. No me extraña que hayas conquistado al señor Rodrigo, pensó el Dr. Alfredo con los ojos anegados en lágrimas. Sí, aquella misma tarde el hombre había recibido los resultados de la prueba de ADN entre él y Thalia, y el resultado arrojaba un 99.99 por ciento de coincidencia. Eso significaba que su sospecha era cierta: Thalia era la hija que le habían secuestrado hacía décadas.

Dios mío... dame una señal para que pueda decirle que ella es nuestra hija, nuestra propia sangre, siguió diciéndose el Dr. Alfredo, con el pecho apretado de angustia.

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Anonymous Carmen diaz
Míriam Isabel nada te excusa haberles echo eso de llevarte a Thalía por lo que te hizo la abuela
Anonymous Carmen diaz
Porque dañarla di el problema era que era pobre porque no ayudarla y si no estaba destinada a ser su nuera terminarían no que fue cruel por esa causa y mató un bebé sin darle derecho a que estuvieran juntos
Anonymous Carmen diaz
Comprensible su enojo y ni modo Miriam- Isabel debe ser castigada por a verlos alejado
Anonymous Carmen diaz
Conocerás a toda la familia pero deberás entender que para ellos tu alejamiento desde chica lis lleno de dolor y sufrimiento por tu ausencia Thalía y no idean sentir simpatía puf quien lo causó aunque te haya criado
Anonymous Carmen diaz
Celitos Rodrigo crees que tu propio amigo intente algo con tu esposa no verdad
Anonymous Carmen diaz
Por Elena tú madre miriam-Isabel merece un castigo
Anonymous Carmen diaz
Par de inmaduros su estupidez a ocasionado un malestar en la relación de Rodrigo y Thalía y ella no sabe que fue lo que pasó
Anonymous Carmen diaz
Lo drogaste ahora Thalía tendrá que calmar a Rodrigo
Anonymous Carmen diaz
Y no piensas en esa madre que le arrebató tu vida de hija de verte crecer estás mal Thalía
Anonymous Carmen diaz
Eso dices Thalía pero te alejo de unos padres que si te querían y ella fue novia del doctor lo quiso dañar
Anonymous Carmen diaz
Será una antigua enamorada o familiar de su esposa está Isabel-Miriam
Anonymous Carmen diaz
Porque esas desaparecidas acaso se sentía en peligro tu madre adoptiva y se iban para que no la encontraran Thalía
Anonymous Carmen diaz
Thalía nunca te llamó la atención Rodrigo no lo recuerdas
Anonymous Carmen diaz
Si eres boba. Thalía porque no piensas eres tú esa chica si lo conoces desde hace más de ocho años y están casados y te dijo que te ama
Anonymous Carmen diaz
Thalía. Pon atención te está dando pistas de quién era esa chica que no le hizo caso
Anonymous Carmen diaz
Porque seguir callando y no centrarse en pique la adoptaron y como llego a ellos
Anonymous Carmen diaz
Thalía escucha y que bien que pronto pudieron tener el tipo de sangre tuyo no es raro que dos personas tuvieran tu tipo de sangre
Anonymous Carmen diaz
Hay mariana un poco indiscreta eres sino explicas Thalía no sabrá de qué hablas
Anonymous Carmen diaz
Aquí le pedirás acompañarla ya que tú no puedes Rodrigo
Anonymous Carmen diaz
Hay Thalía te hizo crecer con mentiras para que muñecas te sintieras lastimada y creyeras en ella pero te engaño no te abandonaron y tus padres si te buscaron y eso ya lo investigó Rodrigo
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