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TU, MI HISTORIA INESPERADA

TU, MI HISTORIA INESPERADA

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Romance de oficina / Completas
Popularitas:37.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

NOVELA +18 ⚠️

Julieta Álvarez siempre ha creído que el amor merece segundas oportunidades. El problema es que lleva tres años dándole oportunidades a la persona equivocada.

Cuando finalmente decide ponerle punto final a una relación que solo le ha dejado secretos, excusas y demasiadas decepciones, lo último que espera es que su vida se complique todavía más con la llegada de Alejandro Santana.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo

—¿Ya te tienes que ir?

La pregunta salió de mi boca antes de que pudiera detenerla.

Roberto terminó de abotonarse la camisa frente al espejo y sonrió de lado.

—Sabes que sí.

Odiaba esa respuesta.

Nunca era un “quiero quedarme” ni un “te llevo a casa”. Solo un simple “sabes que sí”.

Seguía sentada en la cama, abrazando las sábanas contra mi pecho. Había algo profundamente humillante en ver a un hombre vestirse con tanta prisa, como si necesitara borrar cualquier rastro de haber estado ahí.

—¿Tu esposa volvió a llamarte? —pregunté, intentando sonar indiferente.

Él suspiró.

—Julieta…

—Solo respóndeme.

Tomó el celular del buró. La pantalla se iluminó:

17 llamadas perdidas y 12 mensajes.

Todos de “Sofía”.

Su esposa.

La mujer con la que llevaba cuatro años casado, la madre de su hija y la que aparecía sonriendo a su lado en todas sus fotos. La mujer que el mundo creía que tenía el matrimonio perfecto.

Roberto se acercó a la cama.

—No pongas esa cara.

—¿Cuál? ¿La de amante o la de idiota? —solté con una risa amarga.

—No empieces.

—¿A recordarte que tienes una familia esperándote?

Él se pasó una mano por el cabello, incómodo.

Conocía a Roberto desde los quince años. Fue mi compañero de salón, mi primer amor y el chico que me defendía cuando otros hacían comentarios sobre mi cuerpo.

El que cargaba mi mochila y me compraba comida en el descanso. Durante años pensé que terminaríamos juntos, pero nunca pasó.

Nos graduamos y nos reencontramos cuando entré a la universidad. Él ya trabajaba, pero me miraba exactamente igual que a los dieciséis. Fue él quien insistió en salir, quien me dijo que conmigo podía ser él mismo y quien juró años después que lo suyo con Sofía estaba acabado y que solo seguían juntos por la niña.

Qué frase tan vieja.

Y qué fácil fue creerla viniendo del hombre del que llevaba años enamorada.

—Te prometo que todo va a arreglarse —dijo, intentando tomar mi mano.

La retiré antes de que me tocara.

—Llevas tres años prometiéndome lo mismo.

El silencio entre los dos se volvió pesado, hasta que su teléfono volvió a sonar. Esta vez no lo ignoró.

Miró la pantalla y sonrió. No era la sonrisa que me daba a mí; era una cálida y natural. La de un hombre que ve la llamada de la mujer que realmente ama.

Contestó sin dudar:

—Hola, mi amor…

Un nudo se me atascó en la garganta. En ese segundo entendí lo que llevaba años negándome a ver: nunca fui la mujer de su vida, solo el secreto que guardaba en las sombras.

Y me estaba cansando de vivir escondida.

Me levanté de la cama sin decir una sola palabra.

Roberto no se molestó en tapar el micrófono ni en hacerme un gesto para que esperara. Simplemente me dio la espalda y caminó hacia la ventana del motel mientras la voz de Sofía resonaba del otro lado del altavoz.

—Sí, mi vida, ya voy saliendo del compromiso con el cliente. No te preocupes, paso por la farmacia antes. Un beso a la niña.

Se escuchaba tan natural. Como un esposo perfecto. Tan ajeno a la habitación donde yo me estaba poniendo la ropa interior a toda prisa, con las manos temblándome por la rabia y la vergüenza.

—Me voy —murmuré cuando él colgó.

Roberto se giró, guardando el celular en el bolsillo de su saco. De nuevo puso esa cara de preocupación ensayada, la misma que me había vendido durante tres años.

—Julieta, no salgas así. Te ves alterada. Espera a que pida el taxi, no quiero que andes sola a esta hora.

—Puedo pedir mi propio transporte, Roberto.

—No seas infantil —dijo, dando un paso hacia mí para tomarme por los hombros—. Sabes cómo son las cosas. Esto no cambia lo que siento por ti.

Lo miré a los ojos. Buscar esa mirada solía darme paz a los dieciséis años. Ahora solo me producía un vacío horrible en el estómago.

—Tienes razón —contesté, zafándome de su agarre con un movimiento firme—. Las cosas no cambian. Tienes una esposa, una hija y una vida real. Y yo soy la idiota que te espera en cuartos baratos de hotel.

—No digas eso. Sabes que si las cosas fueran diferentes...

—Pero no lo son —lo interrumpí—. Y la culpa no es tuya. Es mía por creerme un cuento que tú nunca tuviste la intención de escribir.

Cogí mi bolso y pasé a su lado sin volver a mirarlo.

—Julieta, regresa aquí —dijo con la voz más dura, intentando usar el tono protector con el que siempre me manipulaba—. Si cruzas esa puerta enojada, no voy a buscarte.

Me detuve un segundo junto al pomo de la puerta. Tragué el nudo de lágrimas que amenazaba con ahogarme, apreté los puños y dije lo único que me quedaba por salvar de mi dignidad:

—No te preocupes. Esta vez no voy a estar esperando.

Salí de la habitación y cerré la puerta tras de mí.

1
Yurleidy Valentina Rivera Tapiero
eres hermana o hater 😤😤
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que linda la historia
Linilda Tibisay Aguilera Romero
me encanta que bello
Linilda Tibisay Aguilera Romero
con madres así prefiero ser huerfana
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bueno ya Jonathan está listo ahora falta Sabrina que paguen todo lo que ha hecho
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ojalá que se quede con Victoria
Linilda Tibisay Aguilera Romero
te vas a quedar con las ganas Sabrina cuando te pongan presa
Linilda Tibisay Aguilera Romero
así es Julieta porque no solamente eras tú sino también tu bebé en riesgo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
par de desgraciados envidiosos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ya cayeron van a pagar, envidiosos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
por tu culpa a Jonathan
Linilda Tibisay Aguilera Romero
no quién la agarró
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay tiene Julieta no se deja, Alejo monjas formalizado el compromiso
Linilda Tibisay Aguilera Romero
así es primero averigua quién lo amenaza, a Alejo el embarazo le a pegado a tu Julieta
Linilda Tibisay Aguilera Romero
bueno ya sabemos de dónde salió Sabrina y porque el padre no está siempre apoyándola
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ese testamento sorprendió a todos, menos mal en no obligo a su hijo a cumplir un contrato absurdo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay se murió el Duque
Linilda Tibisay Aguilera Romero
Andres divorciarte de esa zorra desgraciada envidiosa
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que venenosa es Sabrina da asco
Linilda Tibisay Aguilera Romero
qué envidiosa es Sabrina se va a morder la lengua y se va a envenenar
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