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El Caos En Mi Refugio

El Caos En Mi Refugio

Status: En proceso
Genre:Escuela / Romance
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Lola vive bajo una regla de oro: su espacio personal es sagrado. Es inteligente, retraída y encuentra paz en el silencio. Su único error fue dejar entrar en ese refugio a Mateo, su mejor amigo, un torbellino de imprudencia que solo entiende de tácticas de fútbol y de cómo hacerla reír cuando más lo necesita.

Pero el equilibrio se rompe cuando el "Rey del Campo" se convierte en el objetivo de la chica más popular, y un rival inesperado decide que la brillante timidez de Lola es el trofeo que realmente quiere ganar

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Capítulo 1: El Santuario Profanado

​El aire en la zona de reserva de la biblioteca municipal no era simplemente aire; era una mezcla densa de partículas de polvo bailando bajo la luz del sol y ese aroma dulzón, casi a vainilla, que desprenden las páginas cuando deciden envejecer con dignidad. Para Lola, aquel era su santuario. No era un edificio de piedra y estantes; era el único lugar del mundo donde el ruido del exterior —las bocinas, las prisas y las expectativas de los demás— se filtraba hasta quedar reducido a un susurro inofensivo.

​Lola había perfeccionado el arte de desaparecer estando presente. Sentada en la mesa del fondo, junto a la ventana que daba al viejo roble, había erigido su burbuja invisible. No era algo físico, pero se sentía tan sólida como el cristal. Sus límites estaban definidos por la disposición exacta de sus cosas: el estuche de tela gastada a la izquierda, el termo de té de canela a la derecha y el libro de turno abierto justo en el centro, como un altar.

​Dentro de esa burbuja, el tiempo funcionaba distinto. El pulso de Lola bajaba de ritmo, sintonizándose con el pasar de las páginas. Sus dedos acariciaban el papel rugoso, sintiendo la textura de las letras impresas como si fueran braille. No leía solo con los ojos; leía con la piel. Allí dentro, ella no era la chica tímida de la última fila de clase; era una exploradora, una testigo de vidas ajenas, una entidad protegida por un silencio que se sentía como un abrazo cálido. Era su control, su pequeño reino de orden en un universo caótico.

​El sonido llegó antes que el impacto. Un estruendo sordo de cuero chocando contra el suelo, un rebotar rítmico que ascendía por las escaleras, violando la regla no escrita de la solemnidad del lugar. Lola frunció el ceño, apretando el lomo de su libro. El aire de su burbuja pareció vibrar, alertándola de una amenaza inminente.

​Entonces, el caos se materializó.

​Un balón de fútbol, sucio y con marcas de césped, salió disparado por el pasillo de Historia Universal y golpeó con un estruendo seco la pata de la mesa contigua a la de Lola. El impacto hizo que su termo de té vibrara, enviando ondas concéntricas a la superficie del líquido.

​— ¡Ufff! ¡Casi lo tengo! —una voz rompió el silencio como un hachazo.

​Era Mateo. Entró en el recinto como un huracán de energía cinética y calor corporal. El olor a papel viejo fue invadido instantáneamente por el aroma a sudor fresco, aire libre y desodorante cítrico. Llevaba la camiseta del equipo pegada a la espalda, el pelo revuelto y una sonrisa que parecía demasiado grande para un espacio tan confinado.

​Lola se tensó. Su burbuja no solo se había agrietado; había estallado. La presencia de Mateo era invasiva. No porque él fuera agresivo, sino porque ocupaba espacio de una manera que ella nunca se atrevería: con total confianza, con los pies arrastrándose y esa risa que vibraba en el pecho incluso antes de salir por su boca.

​El lenguaje de la molestia (fingida)

​Mateo recogió el balón con un movimiento ágil y se acercó a la mesa de Lola. Ella ni siquiera levantó la vista del libro, aunque las palabras frente a sus ojos ya no tenían sentido. Eran solo manchas negras.

​— ¿Sabes que existe algo llamado "gravedad" y "normas de convivencia", Mateo? —soltó ella, manteniendo la voz baja pero afilada como un bisturí.

​— Vamos, Lola, no me digas que no ha sido un buen tiro. Ha sido un pase perfecto de la estantería de Geografía a tu territorio —respondió él, sentándose en la silla de al lado sin esperar invitación.

​El roce de la madera de la silla contra el suelo fue un chirrido que hizo que Lola cerrara los ojos con fuerza. Mateo no se sentaba; él "aterrizaba". Dejó el balón entre sus pies y se inclinó hacia ella, invadiendo su espacio personal con esa naturalidad que a ella siempre le resultaba irritante y fascinante a partes iguales. Estaba sudado, tenía las mejillas rojas por el esfuerzo y sus ojos chispeaban con una adrenalina que no encajaba en absoluto con la quietud de la biblioteca.

​Lola suspiró, un sonido largo que pretendía transmitir cansancio, aunque en el fondo era una exhalación de alivio. Había algo en la irrupción de Mateo que, a pesar de romper su paz, le recordaba que estaba viva.

​— Estás empapado —dijo ella, señalando con un gesto de barbilla su frente perlada de sudor—. Vas a estropear el barniz de la mesa. Y probablemente el oxígeno de esta habitación.

​— Exagerada —rio él, y el sonido fue tan genuino que Lola tuvo que morderse el interior de la mejilla para no sonreír—. Solo vengo de ganar el partido de entrenamiento. Necesitaba un sitio frío para no entrar en combustión espontánea. Y este es el lugar más frío que conozco. Excepto quizás tu corazón cuando te pones así.

​Lola rodó los ojos, haciendo un esfuerzo hercúleo por mantener su máscara de indiferencia. Sin embargo, no lo echó. No le dijo que se fuera a las mesas de la entrada ni le recordó que estaba prohibido entrar con pelotas de cuero.

​En lugar de eso, en un movimiento casi automático, Lola se quitó uno de sus audífonos. El cable colgó un momento entre ambos, un puente delgado y blanco sobre la madera oscura. Ella no dijo nada. Simplemente dejó el auricular sobre la mesa, cerca de la mano de Mateo.

​Él la miró, sorprendido por un segundo. La complicidad entre ellos siempre funcionaba así: sin instrucciones, basada en gestos mínimos. Mateo tomó el audífono y se lo colocó con cuidado.

​De inmediato, el estruendo de los pensamientos de Mateo se calmó. La música que Lola escuchaba —un piano melancólico mezclado con sonidos de lluvia— fluyó hacia él. Fue como si ella le estuviera permitiendo entrar en una versión portátil de su burbuja.

​Detalle del sentimiento: En ese instante, la irritación de Lola se transformó en una satisfacción silenciosa. Ver a Mateo, el chico que siempre estaba en movimiento, quedarse quieto al ritmo de su música, le daba una extraña sensación de poder. Era como domar a una criatura salvaje usando solo una frecuencia de sonido.

​Para Mateo, el cambio fue radical. El ruido de su propia sangre bombeando en sus oídos por el ejercicio se sincronizó con el piano. Miró de reojo a Lola, que ya había vuelto (o fingía haber vuelto) a su libro. Observó la curva de su cuello, la forma en que un mechón de pelo caía sobre su frente y cómo, a pesar de sus quejas, ella se había inclinado apenas un centímetro hacia él para que el cable del audífono no estuviera tenso.

​Se quedaron así durante lo que parecieron horas. Lola pasaba las páginas con una lentitud deliberada, consciente de cada respiración de Mateo a su lado. Él, por su parte, se limitaba a observar la biblioteca desde esa nueva perspectiva: la perspectiva de quien se detiene.

​La biblioteca ya no era un lugar aburrido de estantes infinitos; a través de los ojos de Lola (y de sus oídos), era un refugio. El sol comenzó a bajar, tiñendo el lomo de los libros de un naranja encendido.

​Lola sintió que su santuario ya no estaba profanado. Simplemente se había expandido para albergar a alguien más. La burbuja, antes frágil y solitaria, ahora tenía una nueva resistencia. Era el santuario de Lola, pero con el balón de Mateo bajo la mesa, se sentía, por primera vez, como un hogar compartido.

1
Fernanda
mateo date prisa 💯
Fernanda
muy bien Andrés
Carolina A²V
ese es mi Mateo lento pero seguro 😊🥰
Carolina A²V
estoy de acuerdo con Andrés mueve ese lindo trasero y pídele a Lola que vaya contigo al baile de graduación 😜
Carolina A²V
era no es el centro de su mente 🤔
Carolina A²V
te va a reventar tu linda carita opps 🫣🫢
celimar
me encanta 💯💯
Fernanda
cada capitulo es un aprendizaje para lola tiene que crecer más en ellos me encanta esta historia 💯💯
Betty Saavedra Alvarado
Hay personas en la vida que le gusta hacer daño no dejar a que sean felices meten cizaña para que una relación no prospere
Carolina A²V
nunca hubo hay ni abra lástima entre ustedes así que ya deja esos fantasmas que solo te atormentan y sobre todo no escuches a la venenosa de patricia que sólo tiene envidia de ti
Carolina A²V
tu apoyo de siempre Lola
Carolina A²V
todo lo contrario a lo que Lola esperaba 🤔😉
Carolina A²V
ayyy Lola y tus inseguridades 😟
Betty Saavedra Alvarado
Esa Patricia ves una bruja
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Celina Espinoza
firme lola no le agas caso
Celina Espinoza
que lindo capitulo 👍👍
Fernanda
patricia solo quiere hopacarte no le des el gusto
Fernanda
lola no caigas
Carolina A²V
Lo estás desarmando Lola, lo harás caer en un abismo de incertidumbres ese del cual salió anoche ya hoy vuelve a el
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