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Un Amor De Dos Dioses Y Una Mortal

Un Amor De Dos Dioses Y Una Mortal

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Romance / Fantasía LGBT
Popularitas:561
Nilai: 5
nombre de autor: Damian Benitez

una mujer llamada Sara, trabaja todos los días para que el dios Zeus no destruya la tierra, Ares y Afrodita se enamoran de ella (LGBTQI+)

NovelToon tiene autorización de Damian Benitez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Temporada 1: El juicio de los dioses

Capítulo 1: El ultimátum de Zeus

Las nubes negras cubrían la cima del monte Olimpo.

Los rayos iluminaban el enorme palacio de mármol blanco, mientras los doce dioses olímpicos permanecían reunidos alrededor del gran trono dorado. Ninguno pronunciaba una palabra. El ambiente estaba cargado de una tensión que ni siquiera los inmortales podían ignorar.

En el centro de la sala, sentado sobre su majestuoso trono, se encontraba Zeus, el rey de los dioses.

Su mirada recorría un gigantesco espejo de agua conocido como el Espejo del Mundo, un objeto divino capaz de mostrar todo lo que ocurría entre los mortales.

Lo que veía lo llenaba de ira.

Ciudades repletas de personas que preferían aprovecharse de los demás.

Gobernantes corruptos.

Personas esperando milagros en lugar de esforzarse.

Bosques destruidos por la ambición.

Guerras iniciadas por la codicia.

Zeus cerró el puño con tanta fuerza que un trueno hizo temblar todo el Olimpo.

—¡Ya basta! —rugió.

El eco recorrió los salones del palacio.

Los demás dioses intercambiaron miradas.

Hera fue la primera en hablar.

—¿Qué sucede, esposo?

Zeus golpeó el suelo con su cetro.

—La humanidad ya no merece nuestras bendiciones.

El silencio se hizo absoluto.

Atenea frunció el ceño.

—Padre... siempre ha habido guerras y ambición. Los humanos también son capaces de hacer el bien.

Zeus negó lentamente.

—Cada siglo esperaba que mejoraran... y cada siglo me decepcionan más.

Entonces apareció una nueva imagen en el Espejo.

Un grupo de agricultores abandonaba sus tierras.

Otro mostraba comerciantes engañando a sus clientes.

Después aparecieron personas robando comida mientras otras observaban sin intervenir.

—Mírenlos... —dijo Zeus con tristeza mezclada con furia—. Esperan que los dioses solucionemos todo.

En ese momento, una carcajada rompió el silencio.

Era Ares, sentado con los brazos cruzados.

—Siempre han sido así.

Zeus giró hacia él.

—No. Antes luchaban por sobrevivir. Hoy esperan que alguien más lo haga por ellos.

Desde una columna cercana apareció Hermes.

—No todos son iguales.

—¡Pero la mayoría sí! —respondió Zeus.

En otro extremo del salón, Afrodita observaba el espejo con una expresión melancólica.

—Todavía existe amor entre los mortales...

Zeus respiró profundamente.

—El amor por sí solo no construye un mundo.

Afrodita guardó silencio.

Sabía que discutir con el rey del Olimpo en ese momento sería inútil.

Entonces Zeus se levantó de su trono.

Su figura parecía aún más imponente.

Rayos azules comenzaron a rodear todo el salón.

—He tomado una decisión.

Los dioses lo miraron con preocupación.

—Si la humanidad no demuestra que aún merece vivir...

Hizo una pausa.

—...destruiré el mundo.

El salón entero quedó paralizado.

Incluso Ares abrió ligeramente los ojos.

Hera dio un paso adelante.

—¡Zeus! ¡No puedes hablar en serio!

—Lo digo completamente en serio.

Atenea negó con la cabeza.

—Padre, castigar a todos por los errores de algunos sería una injusticia.

—Entonces demuéstrame que aún existe esperanza.

Zeus levantó el brazo.

En el cielo apareció una enorme esfera de energía.

—Desde este día retiraré la bendición de la prosperidad.

Los campos dejarán de producir.

Las empresas caerán.

Las riquezas desaparecerán.

Solo aquellos que trabajen con esfuerzo verdadero podrán sobrevivir.

Los demás conocerán las consecuencias de su propia pereza.

Hermes suspiró.

—Eso provocará sufrimiento.

—El sufrimiento también enseña.

Afrodita dio un paso al frente.

—¿Y cuánto tiempo tendrán?

Zeus respondió con voz firme.

—Un año.

Todos guardaron silencio.

—Si dentro de un año no encuentro pruebas de que la humanidad volvió a valorar el esfuerzo...

Miró el cielo.

—Haré caer el Rayo del Fin.

Y la Tierra desaparecerá para siempre.

...----------------...

Miles de kilómetros más abajo...

En una pequeña ciudad, la vida parecía completamente normal.

Los mercados estaban abiertos.

Los niños jugaban.

Los autobuses recorrían las calles.

Nadie imaginaba que el destino del planeta acababa de cambiar.

Entre aquellas personas caminaba una joven de diecinueve años.

Cabello oscuro.

Ojos color miel.

Vestía ropa sencilla y llevaba una mochila vieja sobre los hombros.

Su nombre era Sara.

Después de terminar una larga jornada de trabajo en una panadería, caminaba rumbo a casa con una pequeña bolsa de pan que había comprado con el poco dinero que le quedaba.

Al doblar una esquina encontró a un anciano sentado en el suelo.

Tenía hambre.

Sara observó la bolsa.

Solo había suficiente comida para la cena de su familia.

Suspiró.

Sonrió con dulzura.

Sacó la mitad del pan y se la entregó.

—No es mucho... pero espero que le ayude.

El anciano la miró sorprendido.

—Gracias... hija.

Sara inclinó la cabeza.

—Cuídese mucho.

Y continuó caminando.

Muy lejos de allí...

En el Olimpo...

El Espejo del Mundo mostró exactamente aquella escena.

Afrodita sonrió.

—¿Lo ves?

Zeus permaneció serio.

—Un solo acto de bondad no cambiará mi decisión.

Pero, sin que nadie lo notara, Ares no apartó la vista del espejo.

No entendía por qué aquella muchacha había compartido lo poco que tenía.

No era una guerrera.

No era una reina.

No era una heroína.

Era solo una mortal común...

Y, aun así, había hecho algo que muchos dioses jamás habrían hecho sin esperar nada a cambio.

Por primera vez en siglos...

El dios de la guerra sintió curiosidad por un ser humano.

Sin saberlo, aquella simple acción acababa de poner en marcha un destino que cambiaría para siempre la historia del Olimpo, de la humanidad... y del corazón de los dioses.

Fin del Capítulo 1.

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