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EL PRECIO DE TU LINAJE

EL PRECIO DE TU LINAJE

Status: En proceso
Genre:Vientre de alquiler / Madre por contrato / Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

James Fernández lo tiene todo: es un arrogante CEO tecnológico de 26 años y el playboy más cotizado de Madrid. Pero un devastador diagnóstico de cáncer destruye su mundo: tiene una semana para salvar su descendencia antes de quedar estéril para siempre. Su única opción es un vientre de alquiler exprés en Grecia.
Estela Gómez tiene 20 años y su vida es un infierno de deudas por culpa de una estafa familiar. Cuando su madre colapsa y necesita una cirugía de urgencia que no pueden pagar, Estela toma una medida desesperada: aceptar el frío contrato de James a cambio de la vida de su madre.
Lo que empieza como una transacción comercial secreta se transforma bajo el ático de la Castellana. Entre la quimioterapia de él y los latidos de un embarazo inesperado, la mentira se mezclará peligrosamente con un amor real capaz de desenterrar los secretos más oscuros del pasado.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 1. EL PRECIO DEL EXITO

James se miró en el espejo del baño mientras se abrochaba los botones de la camisa de seda. En la cama de su lujoso ático en Madrid, una espectacular modelo rubia de la que apenas recordaba el nombre seguía durmiendo plácidamente entre las sábanas de hilo egipcio. Sonrió con suficiencia. A sus veintiséis años, la vida era un juego ridículamente fácil. Era el CEO de una de las empresas de tecnología más punteras del país, el dinero le llovía por castigo y no había mujer que se le resistiera. Las relaciones estables eran para los aburridos; él prefería saltar de flor en flor, sin compromisos, sin explicaciones, disfrutando de su juventud y de una libertad que creía infinita.

Sin embargo, al agacharse para recoger su reloj de la mesilla, un pinchazo agudo y sordo en la zona de la ingle lo obligó a contener la respiración.

—Joder… —murmuró, llevándose una mano a la entrepierna.

No era la primera vez que lo sentía esa semana. Al principio pensó que se debía a las intensas sesiones de gimnasio o, tal vez, a algún esfuerzo de sus noches de fiesta. Pero el dolor ya no era un simple aviso. Era una molestia constante, un peso incómodo que se instalaba en sus testículos y que no se iba ni con analgésicos. Con el ceño fruncido, regresó al baño y se palpó con cuidado. El corazón le dio un vuelco. En el testículo derecho, oculto bajo la piel, había un bulto pequeño, duro como una piedra, completamente indoloro al tacto pero que mandaba una señal de alarma directa a su cerebro.

Aquel bulto no debería estar ahí.

Tres días después, el olor a desinfectante de la clínica privada de Madrid se le metía por la nariz, causándole una náusea extraña. James carraspeó, incómodo, sentado frente al escritorio de madera maciza del doctor Martínez, uno de los mejores urólogos del país. James se ajustó la corbata, intentando recuperar su habitual fachada de hombre de negocios frío e imperturbable.

—Bueno, doctor, vaya al grano —dijo James con una sonrisa forzada—. Tengo una junta de accionistas en una hora. Supongo que será una inflamación por exceso de ejercicio o alguna infección sin importancia, ¿no? Deme una receta y listo.

El médico no devolvió la sonrisa. Se quitó las gafas de lectura, suspiró y colocó sobre la mesa los resultados de la ecografía testicular y los análisis de sangre que le habían hecho esa misma mañana. La seriedad en el rostro del doctor hizo que a James se le helara la sangre en las venas.

—Señor Fernández, me temo que no es ninguna infección —habló el médico con una voz pausada pero letal—. La ecografía muestra una masa tumoral sólida en el testículo derecho. Los marcadores tumorales en sangre confirman el diagnóstico. Tiene usted un cáncer testicular en etapa temprana.

La palabra "cáncer" resonó en la cabeza de James como un disparo. El aire se volvió espeso, pesado. ¿Cáncer? ¿Él? Si apenas tenía veintiséis años, iba al gimnasio, se cuidaba, tenía el mundo a sus pies. La enfermedad era algo para ancianos, no para alguien en la cima de su vida.

—Espere, doctor… Eso tiene que ser un error —tartamudeó James, perdiendo por completo la compostura. El sudor frío comenzó a empaparle la espalda—. Estoy perfectamente. Solo es una molestia. Se puede limpiar, se puede operar y ya está, ¿verdad?

—Sí, la buena noticia es que está localizado. La tasa de supervivencia es de más del noventa y nueve por ciento si actuamos ya. Le vamos a realizar una orquiectomía radical, es decir, extirpar el testículo afectado, esta misma semana. Y después, por prevención, tendrá que someterse a unas sesiones de quimioterapia para asegurar que las células cancerosas no se hayan extendido. Va a vivir, James, de eso no tenga duda.

James soltó un suspiro de alivio que le duró apenas un segundo.

—Pero hay un problema grave —continuó el médico, mirándolo con profunda lástima—. Hemos analizado también su muestra de semen por protocolo. El tumor ha causado un estrés oxidativo extremo en su organismo. Su recuento y la movilidad de sus espermatozoides están bajo mínimos, y la calidad celular es pésima.

—¿Y qué importa eso ahora? —replicó James, frustrado—. No tengo pareja, no pienso tener hijos. Lo que me importa es quitarme este bicho de encima.

—Le importa más de lo que cree. Si en un futuro cambia de opinión, ya no habrá marcha atrás. La quimioterapia destruirá por completo las pocas células madre que le quedan en el otro testículo sano. Se va a quedar estéril de forma irreversible.

A James se le secó la boca por completo. El instinto biológico, ese que nunca había escuchado porque siempre pensó que "tendría tiempo más adelante", despertó con la fuerza de un tsunami. Ser padre nunca había estado en sus planes inmediatos, pero que le dijeran que jamás podría serlo, que su linaje se cortaba ahí, le destrozó el ego y el alma.

—Entonces congelemos mi semen hoy mismo —exigió James, alzando la voz—. Pagaré el mejor laboratorio del mundo. Consérvenlo hasta que lo necesite.

El médico negó con la cabeza lentamente.

—No se puede. Lo hemos intentado en el laboratorio, James. La estructura de sus espermatozoides actuales es tan débil que no sobrevivirían al proceso de criopreservación. Al congelarlos y descongelarlos, el cien por cien de la muestra morirá. No son viables para el banco de semen.

James sintió que el techo de la consulta se le caía encima. Se levantó de la silla, alterado, caminando de un lado a otro del despacho mientras se pasaba las manos por el pelo de forma desesperada.

—¿Me está diciendo que me voy a quedar estéril y que no puedo guardar nada? ¿Qué se supone que debo hacer? —gritó, rozando el ataque de pánico.

El doctor Martínez se levantó también, apoyando las manos en la mesa con firmeza.

—Tiene exactamente una semana antes de entrar a quirófano y empezar el tratamiento destructivo. Su única oportunidad real de tener un hijo biológico es utilizar su muestra en fresco ahora mismo, de inmediato, mediante un proceso de reproducción asistida. Necesita encontrar una mujer dispuesta a gestar a su hijo de urgencia. Si no lo hace en los próximos siete días, la ventana se cerrará para siempre.

James salió de la clínica como un zombi. El sol de Madrid le deslumbraba, los coches pitaban, la gente caminaba a su alrededor ajena a su tragedia, pero para él, el mundo se había detenido. Su reloj biológico acababa de activar una bomba de relojería. Tenía siete días para encontrar una madre para un hijo que nunca había planeado, o aceptar que moriría siendo el último de su nombre.

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Norma Lopez
Muy buena
Noemi Acevedo
me parece excelente me encanta
Noemi Acevedo
es buenísima pero tiene que seguir por favor
SIKEVALEN: subo capitulos cada dos dias, mañana tendras 10 capitulos mas. Me alegro que te este gustando. Un abrazo
total 1 replies
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