Emir Casper regresó del extranjero, sin imaginar que su ex novia y su mejor amigo, estaban celebrando un año de aniversario. Tal vez por venganza, o quizás porque en verdad ella lo cautivo, contrajo matrimonio con la prima de su mejor amigo, teniendo que convivir en la misma casa que su exnovia, y su mejor amigo.
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Capítulo 1
Después de haber pasado tres años fuera de mi país, al fin he decidido volver. Eso de ver a mi familia una vez al año no me agrada, y pensar que mamá tenía razón cuando me decía que estar solo en un país desconocido no sería lo mismo que estar en el nuestro y, sobre todo, lejos de las personas que amas.
Una vez que las puertas se abren veo a toda mi familia gritando y levantando la mano desde los más pequeños hasta los más grandes. Se me enchina la piel ver correr a mis tres sobrinos, hermanos y primos; me rodean y se cuelgan como si fuera alguien famoso.
A quien tomo entre mis brazos es a la chiquitina de Emilia, hija de mi hermana. Como es tradición en mi familia, lleva el nombre de su madre. Cuando me fui era una cosita que apenas empezaba a dar pasos, y ahora ya corre y más rápido que todos los demás, porque fue la primera en llegar.
Con ella en brazos y los otros caminando a mi alrededor llego hasta donde están los demás. Saludo a todos, reparto abrazos, besos y apapachos por doquier. Pues mi familia es numerosa. Si me pongo a mencionarlos ahora, sé que tardaremos demasiado, así que, se los iré presentando con el pasar del tiempo.
Todos han venido a recibirme: papá, mamá con mis hermanos, la tía Lilly, el tío Enrre con sus hijos, mi adorada hermana, hasta el creído de mi cuñado se ha hecho presente.
—Iremos a almorzar —mi madre cruza su mano por debajo de mi brazo y no deja de besarme la mejilla—. Mi niño grandulón está de vuelta.
Todos me rodean. Si estuviera en el Pacífico ya me hubiera asfixiado con el calor, pero como estoy en el Atlántico el calor de ellos me abriga.
—Pero primero debo dejar mi maleta en casa, y darme una ducha.
—No, la maleta queda en el auto y tú —ella me olfatea—, no hueles mal —alborota mis cabellos como siempre. Quito sus manos y la abrazo. Caminamos así hasta el auto. Debo reconocer que extrañaba las peleas con mis hermanos y mi hermana. Cuando uno está a esa distancia hasta de lo que estabas cansado te hace falta.
Llegamos a uno de los grandes hoteles del tío Enrre, el cual tiene un esplendoroso restaurante donde se realizan grandes eventos como desfiles de moda, cumpleaños, bodas, incluso aniversarios.
Cuando llegamos le pedí al tío que me prestara una habitación para ducharme. Aunque Emilia decía que no olía mal, necesitaba darme un baño.
Subo en el ascensor y al salir me encuentro con un amigo, a decir verdad, mi mejor amigo. Estuvimos juntos desde preescolar, ambos nos orinábamos en los pantalones por no avisar a la profesora, pero cuando ingresamos a bachillerato se marchó del país y desde entonces no lo había vuelto a ver.
—Emir —camina hasta mí y me abraza.
—Tú, ¿qué haces aquí? ¿No estabas fuera del país?
—Estaba, hace un año volví para casarme.
—¿En serio te casaste? ¿Por qué no me lo dijiste?
—Como te iba a decir, cerraste la cuenta por la que hablábamos y de ahí te perdí el paso.
—Es cierto —sonreí.
—Sabes, esta noche celebraré mi primer año de casados. ¿Quieres acompañarme? Lo organizaré aquí mismo, en la terraza del hotel. Dary también estará —otro de nuestros mejores amigos.
—Claro que sí, ahí estaré.
—¿Seguro? ¿No estarás mintiendo?
—Completamente seguro. Ahora tengo un almuerzo con mi familia.
Me despido de Edson, ingreso a la habitación y me doy una rápida ducha. En media hora bajo para reunirme en la enorme mesa que ha armado mi familia, es como esas mesas de Nochebuena, larga y llena de distintos platos.
—Salud por el hijo pródigo que ha regresado —todos reímos y celebramos.
Después de pasar un día agradable en familia me levanto y comunico:
—Me quedaré esta noche aquí. ¿Puedo ocupar esa habitación, tío?
—Claro que sí.
—Entonces iré a descansar. Mamá, en la maleta van los regalos para los niños, no les entregues hasta mañana que yo llegue.
—¿Por qué te vas a quedar? ¿Por qué no vamos a casa y así descansas mejor?
—Encontré un amigo. Esta noche es su aniversario de bodas y lo celebrará aquí, así que me invitó y quiero descansar y en la noche subir a acompañarle.
Explico y agradezco que no siga cuestionando y me dé mi espacio.
Una vez que se marchan subo a la habitación y me introduzco bajo las sábanas. Estaba sumamente cansado y si quería acompañar a mi amigo mínimo hasta la medianoche, debía descansar.
El timbre de la puerta me despierta. Abro mis ojos y ya ha anochecido. Con los ojos aún soñolientos camino hasta la puerta.
—Joven, su tío le envía esto.
—¡Muchas gracias! —Ella sonríe y se da la vuelta caminando sensualmente.
Me quedo observando a la mucama, tiene buen cuerpo, pero está muy grande para mí, quizás pase de los treinta y no me gustan las mujeres mayores. Cierro la puerta y cuelgo el terno en el colgante, observo la hora y empiezo a arreglarme. Mientras lo hago hablo con el tío:
—Gracias por el terno.
—De nada sobrino, solo disfruta.
Cuelgo y empiezo a vestirme. El sueño aún no se va, pero espero que con un par de chistes agrios de Dary se vaya.
En el transcurso de una hora subo. Para ese entonces el lugar está repleto. Entre los que están parados logro divisar a Dary, quien al girarse con una copa en mano me queda observando con asombro. Lo sé porque se queda atónito sin hacer movimiento alguno. Quizás es porque verme en esta ocasión y justo en la celebración del primer aniversario de Edson es algo que no se esperaba.
Hacemos el saludo. Al separarse bebe la copa de un solo trago y la coloca en la charola de un mesero que pasa, agarra otra y de igual forma la bebe.
—Eh, no llegará ni la medianoche y ya estarás borracho.
—¿Qué haces aquí, Emir? —pregunta mirando a todas partes.
Parece que no le agrada la idea de que esté aquí.
—¿Cómo que qué hago aquí?
—¿Tú no estabas en el Pacífico?
—Sí, llegué hoy. Me encontré en los pasillos del hotel a Edson y me invitó a su aniversario. ¿Por qué no me habías informado que Edson había regresado?
—Aquí va a arder Troya —suspira al beber nuevamente.
—¿Troya? ¿A qué te refieres?
—Aquí viene —dice y suelta el aire por la boca al mismo tiempo que baja la mirada.
—¿Quién viene? —pregunto y en ese momento me volteo porque todas las personas empiezan a aplaudir. Cuando mis ojos reparan en la pareja que viene ingresando siento mi sangre caer a los pies. La mano de la mujer que sostiene mi amigo es Macarena, mi ex.
HOLA, MIS BELLAS LECTORAS DE ESTA PLATAFORMA, ESTOY DE REGRESO CON ESTÁ HISTORIA, Y ESPERO QUE LE GUSTEN.
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FAECEBOOK: Miry Cdeño.
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