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HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Atracción entre enemigos / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Estela y José se conocen desde la infancia, marcados por una diferencia de edad que parecía un abismo y una eterna relación de perro y gato. Detrás de cada burla y de cada cita saboteada, se escondía un amor tan profundo como doloroso. Al crecer, el orgullo, las malas decisiones y terceras personas los distanciaron, empujando a José a forjar una falsa reputación de hombre frío y mujeriego para proteger su dignidad herida.
Años después, convertidos en dos exitosos profesionales, el destino los obliga a unirse de nuevo. Laura, hermana de José y mejor amiga de Estela, se convierte en el lazo inquebrantable que derriba sus muros. Un inesperado viaje de negocios a la costa y la estrechez de un apartamento compartido encenderán la mecha de una pasión contenida durante una década. ¿Podrán sanar los fantasmas del pasado y admitir que sus corazones siempre se pertenecieron, o el orgullo familiar ganará la última batalla?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 14. LA FARSA DEL MUJERIEGO

Parte 1: La perspectiva de José

Pasé la mano por el cuello de mi camisa, sintiendo que el nudo de la corbata me asfixiaba, aunque en realidad la opresión venía de mucho más adentro. Estaba en la barra de un local nocturno bastante exclusivo de la capital, rodeado de música alta, risas ajenas y luces tenues. A mi lado, una mujer de cabello rubio y una sonrisa sugerente me hablaba al oído, acariciándome el brazo con una obvia intención de pasar la noche juntos. Era atractiva, sofisticada y no dejaba de lanzarme miradas que en otro momento habrían alimentado el ego de cualquier hombre.

Intenté responder al coqueteo. Me obligué a sonreír, a acercarme a ella y a deslizar mi mano por su cintura para intentar, de una maldita vez, pasar página. Quería demostrarme a mí mismo que Estela ya no tenía poder sobre mí, que su presencia del brazo de Sergio no era más que un golpe pasajero en mi orgullo. Nos besamos en mitad de la penumbra del local. Fue un beso largo, provocado por la frustración y la rabia que me quemaban el pecho, pero el resultado fue devastador.

No sentí absolutamente nada. Al cerrar los ojos, no era a la mujer rubia a la que veía; el maldito aroma a fresas de Estela se coló en mi mente como una marca indeleble, arruinando el momento por completo. Me separé de ella con una disculpa torpe, sintiéndome el ser más patético de la tierra. Estela estaba grabada a fuego en mi corazón y ningún parche iba a lograr borrarla.

Salí del local respirando el aire frío de la madrugada, con una rabia sorda devorándome las entrañas. Si no podía sacármela del pecho, al menos nadie sabría que estaba destruido por dentro. Mi orgullo no iba a permitir que la gente del pueblo o mi propia familia sintieran lástima por mí. A partir de esa noche, decidí forjarme una reputación implacable ante la sociedad: la imagen de un mujeriego picaflor, un soltero codiciado que cambiaba de acompañante cada fin de semana y que no se comprometía con nadie porque ninguna mujer era lo suficientemente importante para él. Me convertí en un actor excelente, dejándome ver en eventos y restaurantes con diferentes mujeres despampanantes, construyendo una farsa perfecta para ocultar que, en la más estricta intimidad de mi piso, seguía estando completamente solo y atado al recuerdo de la única mujer que jamás podría tener.

Parte 2: La perspectiva de Estela

El despertador sonó a las seis de la mañana, arrancándome de un sueño inquieto. Me incorporé en la cama del piso compartido, sintiendo el cansancio acumulado en cada músculo del cuerpo. Mi etapa en la prestigiosa firma de abogados de la capital había comenzado formalmente, pero no de la manera idílica que te pintan en la facultad. Entré como asesora junior, lo que en el mundo real significaba ser el eslabón más bajo y maltratado de toda la cadena del bufete.

Pasaba jornadas de catorce horas revisando montañas de contratos aburridos, ordenando archivos de clientes importantes y aguantando las malas contestaciones de los socios principales de la firma. Era un trabajo esclavo, competitivo y carente de cualquier empatía humana, pero me obligaba a mí misma a tragarme las lágrimas y a seguir adelante por puro orgullo profesional.

Sin embargo, el verdadero desgaste no estaba solo en las oficinas del bufete. Mi relación con Sergio empezaba a tambalearse de una forma dolorosa.

Esa tarde, nos habíamos citado en una cafetería del centro de la ciudad para vernos apenas una hora antes de que yo tuviera que regresar a los tribunales a entregar un informe. Sergio llegó tarde, como ya se estaba volviendo una costumbre habitual en las últimas semanas. Dejó el abrigo en el respaldo de la silla y me dio un beso frío en la mejilla, sin mirarme apenas a los ojos mientras sacaba el teléfono móvil para dejarlo sobre la mesa con la pantalla hacia abajo.

—Estás muy seria, Estela. Si vas a estar con esa cara de cansada por culpa de tu nuevo puesto en la firma, mejor nos vemos otro día —me soltó con un tono de voz displicente que me dio directo en el pecho.

—Estoy cansada, Sergio, eso es todo. Solo buscaba un poco de apoyo de mi pareja —respondí, tragándome el nudo de frustración que me cerraba la garganta.

Notaba sus ausencias constantes, las llamadas misteriosas que respondía saliendo al pasillo y ese distanciamiento gélido que me hacía sentir más sola estando a su lado que cuando estaba encerrada en mi despacho. Sabía que las cosas no iban bien, pero me aferré a la idea de que era solo una mala racha provocada por el estrés de nuestras respectivas vidas profesionales en la capital. No quería aceptar la realidad de que el escudo que había construido para protegerme del vacío que me dejó José se estaba desmoronando a pedazos, dejándome en mitad de un desierto emocional del que no sabía cómo escapar.

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alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
Ruby Baquero de Sánchez
Pero no tuvieron sino una hija de tres años, después de tanto tiempo de matrimonio? Y dónde están los padres de Estela? Se crió sola?
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