NovelToon NovelToon
Sombras De Poder Y Dominio

Sombras De Poder Y Dominio

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / CEO / Posesivo / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Mateo Gómez

En un pequeño taller lleno de historia y sencillez vive Liam: un joven trabajador, responsable y honrado, que cuida de su madre enferma y lleva una vida alejada de los reflectores. Todo cambia cuando llega Demián: un hombre imponente, dueño de una gran corporación, poderoso, dominante y acostumbrado a conseguir lo que quiere.

Demián encarga que solo Liam repare su valioso coche antiguo y empieza a visitar el taller cada día. Se unen dos mundos opuestos: la humildad de Liam frente al control y la influencia de Demián. Nace una relación llena de tensión y sentimientos, donde el poder y la entrega se entrelazan en una historia que cambiará sus vidas para siempre.

NovelToon tiene autorización de Mateo Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El encuentro en el taller

El cielo estaba cubierto de nubes grises que amenazaban con soltar lluvia en cualquier momento, y el aire olía a tierra húmeda y a metal viejo. En una calle estrecha y tranquila, en un barrio que parecía haberse quedado en el tiempo, se encontraba el pequeño taller de reparaciones propiedad de la familia de Liam. Era un lugar rústico, lleno de herramientas de todos los tamaños, piezas de motor apiladas en rincones y el olor familiar a aceite y madera que se había convertido en parte de su vida desde que era niño. Allí pasaba la mayor parte de sus días, dedicado a su trabajo, y ese espacio sencillo y acogedor era el centro de su mundo.

Liam tenía veintiséis años, y se había acostumbrado a vivir con responsabilidades desde muy joven. Trabajaba con las manos para mantener el negocio y cuidar de su madre, que sufría de una enfermedad que le impedía valerse por sí misma y requería cuidados constantes. Era delgado pero fuerte, producto del esfuerzo físico que realizaba cada día, con cabello castaño oscuro que siempre llevaba un poco desordenado por el trabajo y ojos de color avellana que miraban todo con calma y atención. No le gustaba llamar la atención; prefería quedarse en su rincón, cumplir con sus tareas y pasar desapercibido ante los demás. Era educado y amable con quien se acercaba a él, pero mantenía una barrera invisible que le impedía acercarse demasiado a las personas, por miedo a sufrir decepciones o a ser una carga para alguien más.

Estaba arrodillado en el suelo, concentrado en reparar una vieja máquina que había llegado al taller días antes, cuando la puerta se abrió con un sonido suave que rompió el silencio habitual. Al levantar la vista, se encontró con una presencia que lo detuvo por completo, como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante.

Era Demián. Todos en la zona sabían quién era: un hombre de treinta y cuatro años, dueño de una gran corporación que dominaba distintos sectores del mercado, y una figura que inspiraba respeto, miedo y admiración a partes iguales. Era alto, de complexión musculosa, con rasgos marcados, mandíbula firme y ojos de un azul oscuro que parecían ver hasta el fondo de las personas, sin dejar escapar ningún detalle. Vestía un traje de lujo impecable, de tela fina y colores sobrios, que contrastaba de forma abismal con el ambiente rústico y sencillo del lugar. Cada paso que daba demostraba que estaba acostumbrado a mandar, a que todos lo escuchaban y a que nadie se atrevía a contradecirlo. Era conocido por ser frío, calculador y extremadamente posesivo; cuando algo o alguien llamaba su interés, no había forma de que lo dejara ir, y hacía lo necesario para conseguir lo que quería.

Se detuvo en el centro del taller y miró a su alrededor, con una expresión que dejaba claro que no estaba acostumbrado a espacios como aquel, y luego sus ojos se fijaron en Liam, que se había puesto de pie despacio, secándose las manos en el pantalón de trabajo para quitarse el polvo y el aceite.

—¿Eres el responsable aquí? —preguntó Demián, y su voz sonó profunda, grave y cargada de una autoridad que no necesitaba ser reforzada con gritos. Era una voz que ordenaba, que exigía atención y que nadie se atrevía a ignorar.

—Sí, soy yo —respondió Liam con calma, manteniendo la mirada firme aunque sentía cómo el corazón le latía con más fuerza de lo normal, como si algo en su interior le advirtiera que ese encuentro sería diferente a cualquier otro. —¿En qué puedo ayudarlo?

Demián se acercó a él, y aunque mantuvo cierta distancia, su presencia era tan abrumadora que el aire pareció volverse más denso y difícil de respirar. Lo miró de arriba abajo, analizando cada detalle con una atención minuciosa, y sus ojos se detuvieron en los de Liam durante unos segundos más de lo habitual. Había algo en ese joven que lo había capturado de inmediato: una mezcla de sencillez, honestidad y una fuerza interior que no había encontrado en nadie más. La mayoría de las personas que se acercaban a él eran falsas, interesadas o temerosas, pero Liam era real, y parecía no intentar impresionarlo ni pedirle nada a cambio. Eso despertó en Demián una necesidad que no podía controlar: la de tenerlo, de poseerlo y de marcarlo como suyo, como si fuera algo que le pertenecía por derecho.

—Necesito que reparen mi coche —dijo Demián, hablando con cortedad y sin rodeos, como si cualquier explicación fuera innecesaria. —Es un modelo antiguo, de gran valor histórico y económico, y quiero que esté listo en el menor tiempo posible, pero sin perder ni un solo detalle de su calidad original. Sin embargo, hay una condición muy importante: quiero que tú seas quien lo haga. Nadie más tocará las piezas, nadie más trabajará en él. Solo tú.

Liam frunció el ceño, un poco sorprendido por la petición, ya que no había ninguna razón aparente para que el dueño de una empresa tan importante eligiera a un trabajador de un taller pequeño para encargarse de algo así:

—Yo lo haré, claro que sí. Pero es un trabajo que requiere tiempo y mucha dedicación. No puedo apresurar las cosas sin que quede bien hecho, porque es un vehículo que necesita atención especial y conocimientos específicos para no dañarlo.

Demián dio un paso adelante, acercándose tanto que Liam tuvo que levantar la vista para mirarlo directamente a los ojos. El espacio entre ellos se redujo hasta ser casi nulo, y en ese instante se creó una tensión silenciosa pero tan fuerte que parecía tangible, cargada de algo que no se podía explicar con palabras.

—Te estoy diciendo que lo hagas con la máxima calidad, sin importar el tiempo que tome ni los recursos que se necesiten —aclaró Demián, y su voz se volvió más baja, firme y sin lugar a dudas, como si no admitiera ninguna discusión. —Y te repito: quiero que tú estés a cargo. Nadie más lo hará. ¿Por qué quiero que seas tú? Porque yo lo digo. Cuando yo decido algo, se hace. Eso es todo lo que necesitas saber.

Liam sintió un escalofrío que le recorrió toda la espalda. No era miedo exactamente, sino una mezcla de respeto, curiosidad y una sensación extraña que no sabía nombrar, pero que lo hacía sentir alerta. Sabía que había una diferencia inmensa entre ellos: Demián tenía todo el poder, todo el dinero y toda la libertad que podía desear, mientras que él solo tenía sus manos, su trabajo y la responsabilidad de cuidar de su familia. Pero en ese momento, bajo la mirada intensa y dominante del otro, esa diferencia pareció desvanecerse por un instante, dejando solo la presencia de ese hombre que lo miraba como si fuera la única cosa que importaba en el mundo.

—Está bien —respondió Liam, asintiendo con calma, aceptando lo que se le pedía sin poner ninguna condición. —Lo haré lo mejor que pueda.

Demián asintió, satisfecho con la respuesta, y se giró para irse, pero antes de salir por la puerta, se detuvo y miró hacia atrás una última vez, con sus ojos azules clavados en los de él, con una mirada que prometía cosas que aún no se podían imaginar.

—Estaré viniendo todos los días para ver cómo avanza el trabajo —le dijo, con una voz que sonaba como una orden, firme y clara. —No te alejes. Y recuerda: todo lo que hagas, lo haces para mí.

Liam se quedó solo, mirando cómo se alejaba aquel hombre, con los pasos firmes y seguros que lo caracterizaban, y se preguntó qué significaban aquellas palabras. No sabía que ese encuentro casual sería el principio de una historia que cambiaría su vida para siempre, y que esa presencia imponente y dominante se convertiría en la parte más importante de su existencia, marcando cada paso que daría a partir de entonces.

1
Dalia Lara
creo q va a tratar de suicidarse ,tiene q tener ayuda psicológica para poder superar ese trauma y el otro cretino no hace nada q sirva😭
Dalia Lara
he leído muchas violaciones es como un cliché en este tipo de historias pero esta es una de las más crudas,no se q decir ese tipo de cosas te marcan espero q Liam se recupere física y mentalmente 😭
Dalia Lara
me dolió en el almag,los odio ,ojalá q su sufrimiento sea mil veces peor, hacerle eso a una persona simplemente porque lastimo tu ego es horrible
Dalia Lara
asere este tipo es más fácil de manipular q un niño dio un giro 360 en su personalidad, ojalá q Liam se aleje de el
Dalia Lara
por un momento me engaño, pensé q por fin había un seme agradable,comprensivo y para nada posesivo,yo creo q tiene doble personalidad este tipo🤣🤣
KRYPT: ¡Gracias por tu comentario! Valoro mucho que compartas lo que te pareció el personaje. Espero que sigas acompañando la historia hasta el final.
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Así me gusta más que el mecánico tenga la libertad de decidir
Maru19 Sevilla
A mí no me gusta su forma de " cortejarlo" parece únicamente dominacion
KRYPT: Gracias por tu comentario y por llegar hasta el capítulo 10. Significa mucho para mí. Espero que los próximos capítulos te sorprendan, pero si no es así, de igual manera valoro mucho que le hayas dado una oportunidad a mi historia.
total 1 replies
Meca 7_7
una buena historia sigue asi🤭👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play