Siempre hubo odio entre ellos. Desde el primer momento, las miradas estaban cargadas de desprecio, las palabras eran cuchillos y las peleas, inevitables. Eran enemigos por naturaleza… o eso creían.
Pero todo cambia cuando él descubre un secreto que nunca debió salir a la luz.
A partir de ese instante, la tensión deja de ser solo odio. Las emociones se vuelven confusas, peligrosas, irresistibles. Lo que antes era rechazo empieza a transformarse en algo mucho más intenso… algo que ninguno de los dos sabe cómo controlar.
¿Es posible que entre enemigos nazca el amor?
¿O todo es solo una ilusión provocada por lo que ahora los une?
En un mundo donde los instintos pueden más que la razón, cruzar esa línea podría cambiarlo todo… para siempre.
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Capítulo 1: Donde todo empieza
Era un día normal… o al menos eso creía.La ciudad seguía su ritmo de siempre: ruido, luces, negocios turbios y secretos escondidos en cada esquina. Pero esta no era una ciudad cualquiera. Estaba dividida en dos reinos, dominados por mafias que controlaban cada movimiento. Y uno de esos reinos… era mío.Aquella noche decidí salir. Nada fuera de lo común. Terminé en uno de los bares de mi zona, un lugar donde el humo y el alcohol tapaban más de lo que mostraban.Me senté en la barra.—Un trago —pedí.Después vino otro… y otro más.No sé exactamente en qué momento todo empezó a sentirse extraño. El ambiente se volvió pesado, mi visión borrosa, y un mareo incómodo se apoderó de mi cuerpo.Algo no estaba bien.Intenté levantarme, pero mis piernas no respondieron.Y entonces… oscuridad.…Cuando abrí los ojos, el mundo ya no era el mismo.Un frío intenso me recorrió la espalda. El aire era húmedo, pesado, difícil de respirar. Parpadeé varias veces, tratando de enfocar, hasta que lo entendí.Estaba en una celda.No… peor.Era como un laberinto subterráneo, oscuro y tenebroso. Las paredes de piedra estaban desgastadas, cubiertas de humedad, y el silencio era tan profundo que resultaba perturbador.Intenté moverme.El sonido metálico me heló la sangre.Cadenas.Estaba encadenado, esposado contra uno de los lados de la celda.—Genial… —murmuré con amargura.Mi cabeza aún daba vueltas, pero algo me decía que esto no era casualidad.Entonces lo sentí.Esa presencia.Pesada. Dominante. Peligrosa.Levanté la mirada lentamente… y lo vi.Del otro lado de la celda, también encadenado, estaba él.Mi enemigo.Irán Bles.El hombre al que todos temían.El llamado “dios de la muerte”.El alfa de los alfas.Dicen que si te metes con él… no sales vivo.Nuestros ojos se encontraron.Y en ese instante supe algo con certeza:Esto no era coincidencia.Era el inicio de algo mucho peor
Lo observé durante varios segundos, sin poder apartar la mirada.No… no podía ser.No podía estar encerrado con él.Ni con ningún alfa.Un escalofrío me recorrió el cuerpo al darme cuenta de lo que realmente significaba esa situación.Mi celo.El ciclo de un omega podía llegar en cualquier momento.Mi respiración se volvió más pesada solo de pensarlo. Estar en un lugar cerrado, sin salida, encadenado… con un alfa. Y no cualquier alfa.Irán Bles.Apreté los dientes.—Esto tiene que ser una maldita broma… —murmuré en voz baja.Pero no lo era.Porque si mi cuerpo decidía entrar en celo… no habría forma de detenerlo.Y peor aún…Su rut.El ciclo de un alfa.Peligroso. Intenso. Incontrolable.Mucho más largo… mucho más violento.Levanté la mirada otra vez hacia él.Seguía ahí, inmóvil, pero su presencia llenaba toda la celda. Incluso encadenado, se sentía dominante… como si en cualquier momento pudiera romper todo a su alrededor.Tragué saliva.Esto no era solo un secuestro.Era una trampa.Una perfectamente diseñada.—Qué irónico… —su voz rompió el silencio, grave, fría, peligrosa—. De todos los lugares en los que podría terminar… tenía que ser contigo.Mi cuerpo se tensó al instante.—Créeme —respondí, intentando mantener la calma—, el sentimiento es mutuo.Sus ojos brillaron en la oscuridad, analizándome, como si pudiera ver más allá de lo evidente.Como si ya supiera algo.Mi corazón dio un golpe fuerte en el pecho.No.No podía saberlo.No mi secreto.Apreté las cadenas con fuerza.Pero en el fondo… una sensación incómoda comenzó a crecer.Porque si esto había sido planeado…Entonces alguien quería vernos rompernos.
—¿Cómo es que el alfa más temido de todos terminó aquí? —pregunté, dejando que el sarcasmo se filtrara en cada palabra.Irán ni siquiera se inmutó. Sus ojos oscuros se clavaron en los míos con una frialdad casi inhumana.—¿Y cómo es que tú terminaste aquí? —respondió, con ese tono cruel que parecía disfrutar demasiado.Chasqueé la lengua, incómodo.—Jaque —murmuré, usando la expresión como si esto fuera una partida de ajedrez.Maldita sea… esto no es un juego. Pero si lo es, voy perdiendo.—Me drogaron… en mi propio bar —añadí, y esta vez no pude ocultar la molestia en mi voz.Irán alzó apenas una ceja, como si aquello le resultara entretenido.—Pensé que tu gente no se atrevería a hacerte daño —comentó, con una burla afilada.Apreté la mandíbula.—Hubiera pensado lo mismo de ti… pero también estás aquí.Por un segundo hubo silencio. Luego, una leve sonrisa se dibujó en sus labios.—Bien jugado —dijo—. Supongo que estamos en igualdad de condiciones.No… esto no es igualdad.Él sigue siendo un alfa.Y yo…Tragué saliva, forzándome a mantener la compostura.—Pareces demasiado tranquilo para alguien en esta situación —cuestioné, entrecerrando los ojos.Irán soltó una pequeña risa baja, casi peligrosa.—Soy un alfa, Dante —respondió con naturalidad—. Si realmente quisiera, podría romper estas cadenas… derribar las rejas… y salir de aquí.Lo miré, incrédulo.Claro. Como si fuera lo más obvio del mundo.Y lo peor… es que probablemente no esté mintiendo.—Entonces, ¿por qué no lo haces? —pregunté rápidamente.Hazlo.Vete.Aléjate de mí antes de que sea demasiado tarde.Irán inclinó ligeramente la cabeza, observándome con más atención. Como si analizara cada gesto, cada respiración.—Porque puedo resistir —dijo finalmente—. Puedo soportar el hambre… la oscuridad… la falta de luz.Sus palabras fueron lentas, calculadas.—¿Y tú? —añadió, casi en un susurro.Mi corazón dio un vuelco.No.No hagas esa pregunta.Su mirada se volvió más intensa.Más profunda.Más peligrosa.…como si estuviera esperando algo.Apreté las cadenas con fuerza, sintiendo el frío del metal en mis muñecas.—No te preocupes por mí —respondí, intentando sonar firme.Pero en mi mente, todo era un caos.Si mi celo llega…Si él entra en rut…Cerré los ojos un segundo.Estamos muertos.Del otro lado, Irán no apartaba la mirada.Hay algo raro en él…Su olor… es demasiado tenue.No es un beta… eso seguro.Una chispa de interés cruzó su mente.¿Qué estás ocultando, Dante?Y por primera vez desde que despertó en esa celda…Irán Bles sonrió de verdad.
El olor de las feromonas de Irán se volvió más denso.Más fuerte.Más dominante.No era casualidad.Lo estaba haciendo a propósito.Quería marcar territorio. Imponerse. Dejar claro quién tenía el control, incluso estando encadenado.Apreté los dientes.Maldito…Quiere demostrar que no le afecta nada… que sigue siendo el alfa aquí.Pero había algo que él no sabía.Algo que podía arruinarlo todo.Si sigue liberando esas feromonas…va a ser peligroso para mí.Mi respiración se volvió un poco más irregular, aunque intenté disimularlo.Del otro lado, Irán me observaba con una calma inquietante.—No me preocupo por ti —dijo finalmente, su voz baja y afilada—. Pero tú no pareces estar muy tranquilo aquí… para ser un alfa… o un beta.Su tono era cruel.Divertido.Como si ya estuviera jugando conmigo.¿Lo sospecha…?No… no puede ser.El sonido de las cadenas resonó cuando se levantó.Mis músculos se tensaron al instante.Irán avanzó hasta donde las cadenas se lo permitían, quedando justo frente a mí. Lo suficientemente cerca como para sentir el calor de su cuerpo… y el peso de su presencia.Demasiado cerca…Tragué saliva, obligándome a sostenerle la mirada.—Quizá me molesta tu simple presencia —respondí, intentando mantener la calma.No retrocedas.No muestres debilidad.Los labios de Irán se curvaron lentamente.—Oh… querido, eso ya lo sé —murmuró—. Lástima que estás encerrado aquí conmigo.El aire entre nosotros se volvió más pesado.Más denso.Más peligroso.Está reaccionando…Su pulso… su respiración…Los ojos de Irán brillaron apenas, atentos a cada mínimo cambio.Ese olor…No encaja.Inclinó ligeramente la cabeza, acercándose un poco más, como si quisiera comprobar algo.No es un beta…Pero tampoco está actuando como un alfa.Una sonrisa más oscura apareció en su rostro.Interesante…Yo apreté las cadenas con fuerza, sintiendo cómo mi cuerpo empezaba a traicionarme poco a poco.No…Ahora no…El calor comenzaba a subir lentamente.Y el peor error que podía cometer…Era estar tan cerca de él.