Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 14
Thalior le dio una mirada seria a Alba.
Ella tragó saliva, pero aun así asintió con firmeza.
Entonces ambos dieron el primer paso dentro del bosque.
Apenas cruzaron el límite natural entre el camino y la espesura, un extraño sonido desgarró el aire.
Un chillido agudo.
Parecía un lamento humano mezclado con el grito de un animal.
Alba pegó tal respingo que terminó acercándose automáticamente más a Thalior.
El elfo enseguida llevó una mano hacia la espada en su cintura mientras observaba los alrededores con los ojos entrecerrados.
—A partir de ahora tienes que estar alerta y desconfiar hasta de la cosa más mínima —dijo con voz seria—. Aquí absolutamente todo puede intentar matarte.
Alba asintió rápidamente.
Aunque por dentro ya estaba reconsiderando todas las decisiones que la habían llevado hasta ahí.
Miró nerviosa alrededor.
Todo estaba demasiado silencioso.
La niebla se deslizaba lentamente entre los árboles gigantescos y las ramas parecían moverse incluso cuando el viento no soplaba.
Fue entonces cuando su vista cayó sobre una pequeña ardilla que corría cerca de ellos.
Los ojos de Alba brillaron.
—Ay, qué linda—
Pero sus palabras murieron en su garganta cuando la ardilla pasó cerca de una planta enorme con hojas rojizas y, de repente, la planta abrió algo parecido a una boca llena de espinas y se tragó a la pobre criatura de un solo bocado.
Hubo un crujido.
Y silencio.
Alba abrió los ojos horrorizada.
—…
Tragó saliva lentamente.
—Pobre ardilla…
Thalior siguió caminando como si nada.
—Te advertí.
Alba se apresuró a seguirlo, ahora mirando cada maldita planta como si pudiera saltarle encima.
Continuaron avanzando con cautela.
El suelo estaba húmedo, cubierto de raíces enormes y hojas oscuras. El aire tenía un olor extraño, una mezcla entre tierra mojada y algo… antiguo.
Entonces Alba vio un arbusto lleno de moras negras.
Sus ojos brillaron otra vez.
—¡Mira, Thalior! ¡Moras!
Se acercó emocionada y extendió la mano para agarrar una.
Pero antes de tocarla, Thalior la sujetó rápidamente de la muñeca.
—No las toques.
Alba parpadeó.
—¿Eh?
—Son venenosas.
Ella retrocedió enseguida como si las frutas fueran demonios.
—¡¿Y cómo se supone que voy a saber eso?!
—Precisamente por eso tienes que dejar de tocar todo lo que ves.
Alba infló las mejillas molesta.
La brisa empezó a mover las ramas de los árboles, produciendo sonidos extraños, casi como susurros.
Todo ahí parecía sacado de una pesadilla.
Después de unos minutos caminando en silencio, Thalior habló.
—¿Te estás arrepintiendo de haber venido?
Había un ligero tono burlón en su voz.
Alba enseguida lo miró mal y cruzó los brazos.
—Ja, por supuesto que no.
—¿Ah, no?
—Claro que no.
Thalior bajó lentamente la mirada.
—Entonces… ¿por qué llevas rato agarrándome del brazo?
Alba se quedó congelada.
Miró hacia abajo.
Efectivamente llevaba quién sabe cuánto tiempo sujetándolo como koala desesperado.
Lo soltó enseguida.
—¡Ni siquiera me había dado cuenta!
—Claro.
Ella se aclaró la garganta intentando recuperar dignidad.
—Aunque no lo creas, Thalior… yo soy una bruja muy poderosa. Temerle a un simple bosque no está en mi vocabulario.
Su subconsciente inmediatamente le susurró:
Mentira.
Alba sintió que prácticamente le iba a crecer la nariz como Pinocho.
Pero mantuvo la expresión orgullosa.
Thalior la observó unos segundos.
—Ajá.
Y siguieron avanzando.
Aunque mientras más se adentraban… peor se volvía todo.
Primero, casi le cayó una serpiente encima desde un árbol.
Alba pegó un grito tan fuerte que espantó hasta a unos pájaros negros que estaban cerca.
Después, por andar distraída mirando unas flores brillantes, casi termina hundiéndose en arena movediza.
Y en otra ocasión pisó algo viscoso que resultó ser un extraño gusano gigante.
—¡¿POR QUÉ SE MUEVE?! —gritó Alba saltando lejos.
Thalior empezaba a pensar seriamente que iba a perder años de vida cuidándola.
Cuando el cielo finalmente empezó a teñirse de tonos anaranjados y oscuros, decidieron detenerse.
—Por fin… —Alba prácticamente se dejó caer sobre un tronco—. Estoy muriendo.
Se agarró dramáticamente el pecho.
—Casi muero como siete veces hoy.
Thalior la miró de reojo mientras empezaba a sacar algunas cosas.
¿Dónde había quedado esa supuesta “bruja poderosa”?
Pensó que probablemente solo existía en la imaginación de Alba.
Sin decir nada, comenzó a armar la tienda.
Alba, mientras tanto, empezó a sacar la carne seca y algunas provisiones.
Después de terminar de preparar la tienda, Thalior tomó una bolsa vacía.
—No te muevas de aquí. Iré a buscar leña seca.
Alba abrió los ojos.
—¿Me vas a dejar sola?
—Volveré en unos minutos.
—Pero—
Thalior ya se había ido entre los árboles.
Alba tragó saliva.
No tenía miedo.
Claro que no.
Ella era una bruja poderosa.
Una mujer fuerte.
Independiente.
Valiente.
Entonces volvió a escucharse el mismo chillido extraño de antes.
Alba pegó otro respingo.
—Cálmate, Alba… cálmate… no es nada… seguro es el viento…
Crack.
El sonido de una rama partiéndose resonó detrás de ella.
Alba soltó un gritico de susto y se giró tan rápido que casi se cae.
Pero era Thalior regresando con varios pedazos de leña en brazos.
Él levantó una ceja.
—¿Y ahora qué te pasa?
Alba inmediatamente intentó disimular.
—Nada. Estaba… practicando uno de mis hechizos.
Thalior claramente no le creyó.
Pero decidió no preguntar.
Después de acomodar la leña, se preparó para encender el fuego.
Sin embargo, Alba levantó una mano rápidamente.
—¡Espera! Yo quiero hacerlo.
Thalior la miró con desconfianza.
—…Eso no me da tranquilidad.
—Confía en mí.
—Eso me da aún menos tranquilidad.
Pero Alba ya había empezado a recitar el hechizo.
Concentró la magia en sus manos y, segundos después—
¡Fwoosh!
La leña se incendió perfectamente.
Sin explosiones.
Sin incendiar árboles.
Sin quemarse ella misma.
Alba abrió los ojos emocionada.
—¡Mira! ¡Mira! ¡Ya puedo hacerlo bien!
Sonrió orgullosa como niña pequeña mostrando un dibujo.
Había estado practicando en secreto desde lo ocurrido en la mansión.
Y por fin parecía estar mejorando.
Thalior observó el fuego unos segundos.
—…Al menos esta vez no provocaste una tragedia.
—Eso cuenta como cumplido viniendo de ti.
Después de comer y organizar algunas cosas, ambos entraron a la tienda.
Y ahí fue cuando Alba recordó algo importante.
Tenían que dormir juntos.
La tienda no era precisamente pequeña, pero aun así…
Se quedó quieta unos segundos.
Thalior notó enseguida su expresión incómoda.
—Tranquila —dijo mientras acomodaba su espada cerca—. Sería incapaz de hacerte algo que no quieras.
Alba parpadeó.
Y extrañamente… le creyó.
—Además —continuó él—, duerme primero. Yo haré la primera guardia.
Alba sintió un pequeño alivio.
—Gracias…
Se acomodó entre las mantas mientras el cansancio finalmente empezaba a vencerla otra vez.
Y no tardó mucho en quedarse dormida profundamente.
Thalior permaneció sentado cerca de la entrada de la tienda observando el bosque silencioso.
Pero ninguno de los dos se dio cuenta…
De que, ocultos entre la oscuridad y la niebla…
Un par de ojos los observaban fijamente.
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Un minuto de silencio por la ardilla🙏😁
me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa
pensé que cambiaría pero solo busca a su hija para sacrificarla /Determined/
pensé en la biblia...
Adán y Eva desnudos por el paraíso... 😂😂😂😂