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LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Traiciones y engaños / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Anastasia Valenzuela Herrera huyó de la opulencia y del peso de ser la heredera del imperio de los magnates número uno del mundo, ocultándose bajo la falsa identidad de Anastasia Riquelme. Buscando forjar su propio camino en el extranjero, su vida da un giro devastador la noche en que es brutalmente violada en la oscuridad por un desconocido. Meses después, un desmayo en la universidad revela una verdad inquebrantable: está esperando un hijo de su agresor. En un intento desesperado por proteger a su bebé y evitar la intervención de su poderosa familia, comete el error de aceptar casarse por lo civil con Patricio Zapata, un compañero machista y manipulador.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL REFLEJO EN EL ESPEJO DEL ALMA

​El eco de los pasos de Carmelo Victorino resonó en el pasillo de la Unidad de Cuidados Intensivos con un ritmo pesado y vacilante. Vestido con un impecable abrigo oscuro que acentuaba su imponente estatura de 1.90 cm, el magnate de 40 años avanzaba flanqueado por su hermano Sandro. A pesar de su porte aristocrático y su reputación como el hombre más rico del mundo, Carmelo sentía una presión insoportable sobre el pecho, un nudo sofocante que le impedía respirar con normalidad.

​Al fondo del pasillo, junto al ventanal de la sala de espera, Doña Natalia Herrera de Valenzuela se mantenía firme. A sus 54 años, su postura erguida y su mirada penetrante imponían respeto en cualquier lugar. Al percibir la presencia de Carmelo, la matriarca giró sobre sus tacones y lo observó fijamente.

​—Señor Victorino —dijo Natalia con voz grave y pausada, manteniendo la compostura—. No esperaba ver al socio principal de mi esposo en este lugar a estas horas de la madrugada.

​Carmelo se detuvo a dos metros de ella y se quitó el abrigo con gesto sobrio. Su rostro reflejaba el insomnio crónico que lo atormentaba desde hacía casi siete años.

​—Señora Natalia, buenas noches —respondió Carmelo con su voz profunda, marcada por un matiz de sincero respeto—. Sandro me informó del colapso en el hospital. Don Adriel y su familia cuentan con todo el respaldo de la corporación Victorino. Si necesitan trasladar a la paciente a una clínica privada en el extranjero o disponer de especialistas internacionales, solo tiene que decirlo.

​Natalia esbozó una sonrisa amarga y negó con la cabeza.

​—Agradezco su deferencia, Carmelo, pero el dinero no puede reparar el dolor ni el trauma de una mujer traicionada por la vida. Mi hija Anastasia está estabilizada; lo que necesita ahora es justicia y la protección de su verdadera familia.

​En ese momento, la puerta lateral de la sala de espera se abrió. Adrián Valenzuela salió al pasillo guardando su teléfono móvil. Al ver al socio de su padre, asintió levemente en tono de saludo, pero su rostro denotaba una furia contenida. Detrás de Adrián, la Nana caminaba despacio, llevando de la mano al pequeño Ariel.

​El niño, agotado por el llanto y el miedo, apretaba contra su pecho un pequeño oso de peluche. Caminaba con la cabeza baja, haciendo sonar sus zapatitos sobre el suelo de vinilo.

​—Abuelita... —murmuró el pequeño con voz quebrada y adormilada—. Tengo frío... ¿ya podemos ver a mi mamá?

​—Ven aquí, mi vida —respondió Natalia, suavizando su semblante de inmediato y agachándose para recibirlo.

​Carmelo, al escuchar la voz infantil, dirigió su mirada hacia abajo. Fue un instante suspendido en el tiempo, un segundo en el que el universo pareció detener su curso.

​El niño levantó la vista.

​Carmelo Victorino se congeló por completo. La sangre se le heló en las venas y el pulso se le aceleró de forma violenta. Ante él no había un desconocido; ante él estaba el reflejo exacto de su propia infancia. El pequeño Ariel, de seis años, poseía una tez blanca como la porcelana, un cabello rubio cuajado de rizos rebeldes y, sobre todo, unos ojos azules cristalinos de una tonalidad tan idéntica a los suyos que la semejanza resultaba aterradora.

​Carmelo dio un paso atrás de manera involuntaria, sintiendo cómo el suelo cedía bajo sus pies. Sus manos comenzaron a temblar visiblemente.

​—¿Señor Victorino? —preguntó Sandro al notar el repentino cambio en la tez de su hermano, que se había vuelto de un blanco cadavérico.

​Carmelo no escuchó a su hermano. Sus ojos estaban clavados en las facciones del niño. Un sudor frío le cubrió la frente mientras una tormenta de imágenes desordenadas, gritos ahogados en la penumbra y recuerdos reprimidos de aquella trágica noche de hace seis años y nueve meses golpeaban su mente con la fuerza de un rayo.

​El pequeño Ariel ladeó la cabeza, observando al imponente desconocido que lo miraba con una mezcla de pavor y fascinación.

​—¿Quién es él, abuelita? —preguntó el niño en un susurro, escondiéndose ligeramente detrás de la falda de Natalia.

​Natalia se puso de pie despacio. Con la perspicacia que la caracterizaba, la matriarca notó la reacción visceral de Carmelo. Observó la cara del magnate y luego miró el rostro de su nieto. La coincidencia física entre ambos era tan abrumadora que resultaba imposible ignorarla. Natalia frunció el ceño con una sospecha punzante comenzando a germinar en su pensamiento.

​—Es el señor Carmelo Victorino, mi amor. Un socio de tu abuelo Adriel —respondió Natalia sin quitarle la vista de encima al empresario.

​Carmelo intentó hablar, pero la garganta se le había cerrado. La culpa que lo había perseguido durante casi siete años cobró de golpe un peso tangible y aterrador.

​—Es... es un niño muy hermoso, señora Natalia —alcanzó a articular Carmelo con un hilo de voz áspera y desarticulada—. Se... se parece mucho a...

​—Se parece a la verdad que durante años intentaron ocultarle a mi hija —sentenció Natalia con tono firme, dando un paso al frente para interponerse sutilmente entre Carmelo y el niño—. El pequeño Ariel es el motor de vida de Anastasia. Y yo me encargaré personalmente de que nadie, absolutamente nadie, vuelva a lastimarlos.

​Sandro, alarmado por el estado de su hermano, quien parecía a punto de sufrir una crisis de pánico en medio del pasillo, tomó a Carmelo con firmeza del brazo.

​—Señor, necesita tomar aire —le murmuró Sandro al oído—. Por favor, camine conmigo.

​Carmelo no podía apartar la mirada de Ariel. El niño lo observaba con curiosidad inocente, ajeno a la tormenta devastadora que acababa de desatar en el alma del hombre más rico del mundo.

​—Tengo que salir de aquí... —balbuceó Carmelo, dando varios pasos hacia atrás sin dar la espalda del todo—. Señora Natalia... con su permiso...

​Sin esperar respuesta, Carmelo se giró bruscamente y caminó a pasos apresurados hacia los ascensores, respirando con dificultad. Sandro lo siguió de cerca, visiblemente preocupado.

​Natalia de Valenzuela se quedó en el pasillo, con los brazos cruzados y la mirada fija en el elevador que cerraba sus puertas. A su lado, el pequeño Ariel le apretó la mano. Una certeza escalofriante comenzó a tomar forma en la mente de la matriarca: el verdadero origen del sufrimiento de su hija estaba mucho más cerca de lo que jamás imaginó.

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Graciela Saiz
pero si la empresa era familiar, debe haber parte de su madre y sus hermanos 🤷
Graciela Saiz
que mujer tan tonta 🤷
Tere Jimenez
muy buena tu novela hermosa ojalá y nos regales el final muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo
Naibelys Perez: un millón de gracias ❤️ bendiciones 🫂🥰
total 1 replies
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Mar Sol
¿Cómo es posible que Anastasia sea tan boba? a ella le han hecho la vida imposible, patricio y su madre, no se pone a pensar que su pequeño, puede ser víctima de violencia y lo peor que sus padres lo saben y ni así cree, si a ella le gusta que la maltraten, que lo viva, pero el niño, no.
Mar Sol
Ese cobarde de Patricio y su madre son despreciables, me pregunto ¿dónde está la vigilancia de la familia de Anastasia, por que eso fue lo que dijo el padre de ella.
Mar Sol
Una novela que muestra, que la comunicación es importante en la familia, por cualquier cosa que se presente.
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
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