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Mi Exmarido Millonario Ahora Es Mi Jefe

Mi Exmarido Millonario Ahora Es Mi Jefe

Status: Terminada
Genre:CEO / Oficina / Reencuentro / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:37.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Rafaella Sol

Heloísa aprendió a levantarse antes del amanecer, a tomar dos trenes con la vianda en el bolso y una hija dormida en la memoria, a sonreír con la dignidad de quien no le debe nada a nadie. Seis años atrás, un matrimonio se le deshizo entre las manos y una familia poderosa la borró del mapa como quien limpia una mancha. Ella sobrevivió. Se reconstruyó. Enterró aquel nombre para siempre.

Hasta la mañana en que ese nombre volvió a aparecer en la pantalla de su computadora: Vicente Vasconcelos, el nuevo presidente de la empresa. Su exmarido. Su jefe. Y a su lado, una prometida embarazada del brazo y una sonrisa afilada.

Pero hay algo que no encaja. Un osito de peluche gastado que Heloísa juraría reconocer. Una niña de ojos oscuros que la huele y susurra que "huele a mamá". Un hombre de hielo que, de repente, guarda el aroma de un jabón descontinuado y pide "por favor" por primera vez en su vida. Cuanto más intenta Heloísa mantener las distancias, más se derrumban los muros que tardó seis años en levantar… y más cerca queda de una verdad que alguien enterró junto con todo lo demás.

NovelToon tiene autorización de Rafaella Sol para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

POV: Heloísa

"Por indicación directa de la presidencia" era una manera bonita de decir que no tenía a dónde huir.

En los días siguientes, Vicente me arrastró a su órbita con la naturalidad de quien nunca ha escuchado la palabra no. Reunión de integración a las nueve, alineación de headcount a las once, un documento que solo la licenciada Ribeiro de RRHH podía resolver justo después del almuerzo. Cualquier excusa servía, con tal de mantenerme a tres metros de él.

El martes fue un informe de rotación que se empeñó en revisar conmigo, línea por línea, aunque el hombre supiera leer una planilla solo. El miércoles, una credencial de acceso que "solo había dado problemas en mi área". El jueves por la mañana, una reunión agendada y cancelada dos veces, siempre a la hora en que yo iba por café, de modo que nos cruzábamos en el pasillo cerca de la copa y él me miraba medio segundo antes de decir buenos días.

Yo cumplía. Llegaba con la carpeta bajo el brazo, respondía lo que me preguntaban, salía. Profesional. Ni un grado más. Aprendí a entrar en aquella sala de vidrio contando mis propios pasos, a mirar el logotipo bordado en su silla en vez de su cara, a salir antes de que cualquier silencio ganara peso.

El jueves por la tarde me llamó a la sala de vidrio y cerró la puerta.

—¿Para qué cierra la puerta? —pregunté, de pie, sin sentarme en la silla que él señaló.

—Necesito pedirte una cosa. Fuera del trabajo. —Giraba una pluma entre los dedos, y yo conocía ese gesto, lo hacía cuando no sabía cómo empezar. La pluma era buena, pesada, de esas de regalo, pero él la hacía girar como si fuera un lápiz mordido de estudiante—. ¿Todavía haces pasteles?

La pregunta me tomó por sorpresa. Los hacía. Había aprendido con mi abuela, en Bragança, en una cocina de fogón de leña, y por un tiempo eso había pagado la mitad de mis cuentas antes de Aurora.

—Hago encargos de vez en cuando —respondí, cautelosa—. ¿Por qué?

—Es el cumpleaños de una niña. —Se detuvo, y algo en su rostro se ablandó de una manera que yo no veía desde que él había entrado en ese edificio—. Una niña muy especial. Va a cumplir seis años. Yo quería un pastel de verdad, hecho a mano, no una de esas cosas de pastelería fina.

—Tienes una empresa entera de gente que resuelve fiestas infantiles.

—No quiero la empresa. Te quiero a ti.

Se dio cuenta del peso de lo que había dicho solo después de decirlo. Desvió la mirada hacia la ventana, la mandíbula trabada. Dejó la pluma sobre la mesa con un cuidado exagerado, alineándola al borde de la agenda como si aquello fuera importante.

—Quiero que lo hagas tú —corrigió, más bajo—. Pago lo que sea.

—¿Qué sabor le gusta a la niña?

Levantó los ojos, medio sorprendido de que yo hubiera preguntado algo que no fuera "no".

—Vainilla —respondió, y la voz le cambió de temperatura—. Con brigadeiro. Le saca el brigadeiro al pastel y se lo come primero, deja la masa para el final. Y no le gusta el fondant, esa cobertura dura. Se queja de que parece plástico.

Yo conocía a una criatura que hacía exactamente eso. Me saqué el pensamiento de la cabeza antes de que echara raíz.

—Merengue, entonces —dije—. Queda suave.

—Merengue. —Repitió la palabra despacio, como quien la guarda—. Le va a gustar.

Debí haber dicho que no. Cada célula de mi cuerpo sabía que decir que sí era abrir una rendija en una puerta que me había costado seis años emparedar. Una niña de seis años que él llamaba especial, hija de quién, ni quise calcular. La cuenta era demasiado obvia y dolía antes incluso de cerrarse.

Pero pensé en el recibo vencido. En la consulta de Bel. En el dinero que nunca alcanzaba.

—Mándame los detalles por escrito —dije—. Sabor, cantidad, tema. Y el pago es por adelantado.

Algo en sus hombros se relajó.

—Gracias. —Vaciló, y por un instante pareció que iba a decir una cosa más, la barbilla bajando un grado. Pero se lo tragó, y lo que salió fue solo—: Te lo mando hoy.

La puerta de vidrio se abrió detrás de mí antes de que yo pudiera salir. Letícia entró sin tocar, una mano en el vientre, los ojos yendo de mí a él y volviendo a mí con la rapidez de quien ya suma dos más dos mal.

—¿Reunión a puertas cerradas con RRHH, amor? —Sonrió, y la sonrisa era todo dientes—. Qué dedicación. —Después se volvió hacia mí, midió mi blazer del año pasado, mis zapatos gastados, el pelo recogido con una pinza de farmacia—. Cuidado con confundirte, ¿eh, querida? A veces la empleada cree que es de la familia.

Seis años atrás me lo habría tragado. Habría sonreído, pedido permiso, llorado en el baño. La mujer de veintipocos años que aguantó calladas a una suegra y a una rival había muerto junto con muchas cosas.

—Quédese tranquila —respondí, con la voz más lisa del mundo, mirándola a los ojos—. Yo sé exactamente cuál es mi lugar en esta empresa. Que es más de lo que se puede decir de mucha gente que entró aquí esta semana.

La sonrisa se le trabó. La mano en el vientre apretó la tela del vestido por un segundo antes de que se acordara de relajarla. Vicente giró la cara hacia la ventana, pero yo pesqué el rincón de su boca subiendo antes de que lograra controlarlo.

—No le hables así, Letícia —dijo él, sin levantar la voz, los ojos todavía en el vidrio—. Está trabajando.

Fue solo una frase. Pero Letícia la recibió como quien recibe un empujoncito en el hombro, un paso atrás que disimuló acomodándose la correa de la bolsa. No estaba acostumbrada a que él defendiera a otra persona delante de ella. Yo tampoco.

—Con permiso —dije, antes de que aquello se volviera cualquier otra cosa—. Tengo un pastel que cotizar.

Tomé mi carpeta y me dirigí a la puerta. Ya tenía la mano en la manija de vidrio cuando él habló de nuevo, y la voz salió distinta, sin la coraza de CEO, casi sin querer.

—Helô.

Me detuve sin voltear.

—La niña. —Vaciló, y oí el aire entrando en sus pulmones—. Se parece a ti.

El corazón me dio un tranco sordo, de esos que se sienten en la garganta. No entendí por qué. Era una frase sin sentido, una niña que yo nunca había visto, hija de otra mujer, y aun así aquello bajó por dentro de mí y despertó una cosa que no tenía nombre.

Salí sin responder, porque no confiaba en mi propia voz.

El ascensor tardó una vida en llegar. Cuando las puertas se cerraron y me quedé sola en el cubo de espejo, apreté la carpeta contra el pecho y noté que me temblaban las manos. Cerré los puños encima de la carpeta para que pararan. No pararon hasta la planta baja.

1
OA Queen
.
sonya martz
una excelente historia, con una narrativa muy bella, simplemente me encantó!!!!
sonya martz
gracias a Dios, que llegó Vicente 🙏🏻
sonya martz
lo sabía!! maldita Solange, pero no sabes la que te espera
sonya martz
maldita Solange 😠😠😠😠😠
Sonia Muñoa
esa desgraciada va a secuestrar a la niña 😡
Sonia Muñoa
quiere el corazón de la pequeña????? 💔
Sonia Muñoa
y ahora que está tramando la maldita de Solange
Sonia Muñoa
se aman 💖
sonya martz
lo sabía! Solange es una maldita, no quiero a la niña, sólo quiere sacar provecho de ella 😡😡😡😡😡😡
Sonia Muñoa
lloré /Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/
Sonia Muñoa
Solange va a terminar muy mal, eso ya es obsesión, Bel ama a su mamá que ha estado con ella todo el tiempo, no a una extraña que se aparece de buenas a primeras, queriendo tenerla a cualquier precio 😡
Sonia Muñoa
Solange va a terminar muy mal, eso ya es obsesión, Bela ama a su mamá que ha estado con ella todo el tiempo, no a una extraña que se aparece de buenas a primeras, queriendo tenerla a cualquier precio 😡
Sonia Muñoa
esa Solange es una maldita, desgraciada, no merece ser llamada "madre" 😡😡😡😡😡😡😡
Sonia Muñoa
que necesidad, por un hombre hecho y derecho 😡
Sonia Muñoa
excelente por éste hombre, sabe que Solange no es buena
Sonia Muñoa
está malparida Solange que???
Sonia Muñoa
en qué momento Vicente le va a decir que la niña vive!!¡!!!!!!!!!! 🤨😡
Sonia Muñoa
y ahora entiendo que los dos fallaron, nadie intentó más, nadie pidió explicaciones, cada uno creyó lo que quiso, claro que pueden volver a empezar
Sonia Muñoa
entonces Vicente debe aclarar que tú hija está viva!!!
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