Él es el hijo del hombre que destruyó a mi familia.
Yo soy la mentira que duerme en su cama.
Entré a BlackStone Corp para vengarme.
No para enamorarme de *Adrian BlackStone*.
Pero él me dio su chaqueta cuando tuve frío.
Me salvó la vida hace 15 años y no se acuerda.
Y ahora me mira como si fuera *Luna* la única mujer del mundo.
El problema:
Si descubre quién soy, me va a odiar para siempre.
Y si no lo hago... traiciono a mi padre.
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El regreso
--- 9:00 PM - AEROPUERTO JORGE CHÁVEZ ---
Adrian llegó sin avisar.
Traje negro, ojeras, muchas horas sin dormir.
Y una caja pequeña en la mano.
No fue a la mansión.
Fue directo a mi depa.
Tocó 3 veces. Suaves.
Abrí. En pijama. Pelo recogido. Ojos hinchados de revisar contratos todo el día.
Se quedó parado en la puerta mirándome.
Como si no creyera que estaba bien.
"¿Estás viva?" preguntó. Voz ronca.
"Estoy viva" contesté. "¿Y tú?"
"No" dijo. "Hasta ahora."
Entró. Cerró la puerta.
Y sin decir nada más me abrazó.
Fuerte. Como si tuviera miedo de que me fuera.
"El evento" susurró en mi pelo. "Vi las fotos. Estabas... joder, Luna. Estabas perfecta."
Me solté. Me dio pena.
"Tuve que hacerlo. Tu padre me mandó."
"Lo sé" dijo. Y levantó la caja.
"Por eso esto."
--- EL REGALO ---
Era una caja de terciopelo azul marino.
Adentro: una pulsera. Fina. De oro blanco.
Con un dije pequeño: una llave.
"No es de diamantes" dijo rápido, como disculpándose. "No quería algo que gritara BlackStone. Quería algo tuyo. Solo tuyo."
"¿Una llave?" pregunté, tocándola.
"Para que sepas que tienes acceso" dijo serio. "A mí. A lo que sea. Cuando quieras."
Se me hizo un nudo en la garganta.
Me la puso en la muñeca. Sus dedos rozaron mi piel.
Frío el metal. Caliente su tacto.
--- LA PREGUNTA ---
Nos sentamos en el piso. Espalda contra el sillón. Como adolescentes.
La mansión, Camila, Victor... todo quedó afuera.
"Luna" dijo. Sin rodeos. Estilo Adrian.
"Ya no puedo seguir fingiendo que esto es solo trabajo."
Mi corazón se detuvo.
"Estas últimas semanas... en mi habitación, en el evento, en cada correo que leo... solo pienso en ti."
Se giró. Me miró directo.
"¿Quieres ser mi novia?"
No "salir". No "intentar".
Mi novia.
Se me secó la boca.
"Adrian..."
"Ya sé" me cortó. "Es complicado. Mi padre. Camila. La empresa. Todo."
Tomó mi mano. La que tenía la pulsera.
"Pero yo te elijo a ti. Si tú me eliges a mí."
--- MI DUDA ---
Dios. Quería decir que sí.
Quería decir que no.
Quería gritar la verdad: Soy la hija del hombre que tu padre mató.
Si decía que sí, le iba a romper el corazón después.
Si decía que no, me lo rompía a mí ahora.
Respiré. Temblando.
"Voy a lastimarte" susurré. Honesta por primera vez.
"¿Por qué dices eso?" frunció el ceño.
"Porque... porque mi vida es un desastre, Adrian. Y tú mereces algo limpio."
Adrian negó. Me pasó el pulgar por los nudillos.
"Nada conmigo es limpio, Luna. Mi apellido está manchado. Mi familia también.
Pero contigo... contigo se siente real."
Silencio.
Y acepté. Porque soy egoísta. Porque lo quiero.
Porque muchos años esperando este momento.
"Sí" dije bajito. "Sí acepto."
Su cara se iluminó. Como niño.
Me besó la frente. Luego la mano con la pulsera.
"Gracias" susurró.
--- 11:00 PM ---
"¿Y ahora qué?" pregunté.
"Ahora" dijo, poniéndose de pie y jalándome, "vas a venir a la cena de mañana."
"¿Qué cena?"
"Camila organizó una 'bienvenida' para mí. Con mi padre. En la mansión."
Puso los ojos en blanco. "Y vas a ir conmigo. No como mi asistente."
Me miró. Sonrió de lado.
"Vas a ir como mi novia."
Se me heló la sangre.
"Mañana Victor se entera" dije.
"Mañana el mundo se entera" contestó. "Y no me importa."
Me abrazó otra vez.
"Una noche, Luna. Dame una noche donde seamos normales."
Y yo, sabiendo que esa noche nos iba a costar todo...
Asentí.
--- 7:30 AM - DEPTO DE LUNA ---
Adrian no se fue.
Se quedó a dormir unas horas en el sillón. "Para cuidar" dijo. Mentira. Para no soltarme.
Y con olor a café y tocino por todo el departamento.
Estaba en mi cocina diminuta. En boxers y mi camisa blanca. Mangas arremangadas. Quemándose el pan.
"¿Desde cuándo cocinas?" me reí, apoyada en la puerta.
"Desde que conocí a una jefa que no desayuna" dijo, dándome media vuelta y dándome un beso en la frente. Largo.
"Te quemaste" dije, tocándole la mano.
"Por ti quemo la casa entera" contestó. Y me robó otro beso. Este en los labios. Con sabor a café.
Desayunamos en el piso. Sobre cojines.
Él me contó de Londres. Yo me reí cuando dijo que odiaba los hoteles sin buen internet.
Yo le conté del champaña de Camila. Puso cara seria 2 segundos y luego me tiró una uva a la boca.
"Te ves ridícula con mermelada aquí" dijo, limpiándome la comisura con el pulgar.
Y se quedó ahí. Acariciándome la cara.
Nos besamos otra vez. Despacio. Sin apuro.
Risas entre beso y beso. Como si el mundo afuera no existiera.
"Tenemos tiempo antes de la cena" susurró contra mi cuello.
"¿Y?"
"Y quiero usarlas todas contigo" dijo, cargándome en brazos hacia la habitación.
Por 3 horas fuimos normales.
Solo Adrian y Luna. Sin apellidos. Sin venganza. Sin BlackStone.
Solo risas, café frío, besos que sabían a promesa...
Y a despedida.
--- 8:15 AM - HABITACIÓN DE LUNA ---
La puerta se cerró. Silencio.
Solo el olor a café que quedó flotando desde la cocina y el ruido bajito de la ciudad afuera.
No había apuro. No había cámaras. No había Victor, ni Camila, ni BlackStone.
Solo él y yo.
Adrian me miró como si fuera la primera vez. Me quitó un mechón de la cara y me besó la frente, las mejillas, despacito.
"¿Estás segura?" susurró.
Asentí. Porque por primera vez en mucho tiempo no tenía miedo.
Nos reímos bajito cuando su camisa se atoró. Me abrazó fuerte y se quedó ahí, respirando en mi pelo.
Hubo besos que sabían a café frío y a promesa. Hubo manos que decían te elijo sin hablar. Hubo silencio cómodo, piel contra piel, y ese momento en que el mundo se hace pequeño y solo existimos nosotros dos.
Sentí su erección sobre mis piernas, yo tenía un poco de nervios, él me fue calmando.
Adrián, yo... Me crees si te digo que estoy en esta situación por primera vez, o sea quiero decirte que jamás hubo un hombre en mí habitación, en mi cama y junto a mi en intimidad.
Luna, no te juzgo, solo miró al techo y cierro los ojos dando gracias por ser tú, todo lo que quiero, siento que a tu lado todo es calma, iré despacio, no te haré daño...
... Los besos fueron más de sensualidad y mi sensibilidad llegaba al clímax cuando lo sentí dentro de mí, había soñado con este momento siempre y hoy se daba, estaba haciendo el amor con el hombre que ame siempre... Él me repetía lo mucho que me amaba y fue tan cuidadoso conmigo que me sentí como una oración al cielo.
Después nos quedamos acostados. Él jugaba con la pulsera de la llave en mi muñeca. Yo apoyaba la cabeza en su pecho y escuchaba su corazón.
"Tres horas" murmuró. "Las mejores tres horas de mi vida."
Yo cerré los ojos. Sabiendo que en dos horas todo iba a cambiar.
Pero en ese cuarto, sin ruido, con olor a café... fuimos reales.