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El Espejo De La Venganza

El Espejo De La Venganza

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Villana / Reencarnación
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la magia y la traición se entrelazan, Valeria, una joven moderna, encuentra su vida truncada tras un fatal accidente. Al despertar, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de la villana de una novela que acababa de leer. Con el rostro de la malvada que muere trágicamente, Valeria decide cambiar su destino. En lugar de seguir el camino de la oscuridad, planea reconciliarse con su media hermana, deshacer su compromiso con el héroe y recuperar el ducado que le pertenece por derecho. Sin embargo, en su búsqueda de venganza y redención, se verá atrapada en un romance inesperado con el verdadero villano de la historia. Entre intrigas y magia, Valeria deberá enfrentarse a sus propios demonios mientras intenta forjar un nuevo futuro.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

La manipulación de su padre.

El Duque Alaric, el padre de Seraphina, emergió en los recuerdos como una figura central en la formación de su personalidad. Frío, astuto, implacable. Su objetivo principal era consolidar el poder de los von Drakenburg, y Seraphina era su mejor carta. Le había inculcado la idea de que su valor residía en su posición, en su linaje, en su capacidad para asegurar una buena alianza. No le importaba si Seraphina era feliz con Kaelen; solo importaba que la unión se concretara y beneficiara a la Casa.

Una memoria: Seraphina, ya una joven, discutiendo con su padre sobre un asunto menor del ducado. Ella había sugerido una medida para ayudar a los campesinos, una idea que había tomado de sus lecturas. Su padre la había desestimado con una risa sarcástica.

—Tonterías, Seraphina. No es tu lugar preocuparte por las bagatelas de los plebeyos. Tu lugar es asegurar tu matrimonio y mantener la dignidad de nuestro nombre. Tu corazón es demasiado blando. Endurece, si quieres sobrevivir en esta corte.

Esas palabras, grabadas a fuego en la mente de Seraphina, habían sido un veneno lento, erosionando cualquier rastro de compasión o idealismo que la joven pudiera haber tenido. La animaron a ser despiadada, a ver a los demás como herramientas o como obstáculos. Le enseñaron que el poder era la única protección, y que el afecto era una debilidad.

Ella sintió un escalofrío. Su propio padre había sido un hombre amoroso y solidario. Ver el contraste, sentir la crueldad inherente en la relación de Seraphina con el suyo, la dejó con un sabor amargo en la boca. Su padre, el Duque Alaric, era el verdadero arquitecto de la villanía de Seraphina.

La madrastra y el medio hermano.

La Duquesa Rowena, la madrastra, y Lord Alaric Jr., el medio hermano de Seraphina, eran figuras secundarias en la novela, pero en la mente de Seraphina, eran constantes aguijones. Rowena era una mujer obsesionada con el estatus y la herencia para sus propios hijos. Constantemente menospreciaba a Seraphina, la criticaba, sembraba dudas sobre su capacidad para ser duquesa. Alaric Jr. era un joven arrogante y cruel, que disfrutaba de molestarla y socavar su autoridad siempre que podía.

Una memoria de una cena familiar: Seraphina, en un intento de complacer a Kaelen (que estaba presente), intentaba dirigir la conversación hacia temas políticos. Alaric Jr. la interrumpió con una broma pesada sobre su "obsesión" con el Duque. Rowena se rió, y Kaelen apenas registró el incidente, absorto en su propio plato. Seraphina se sintió humillada, expuesta, y su rabia creció, enfocándose no solo en su hermano, sino en la indiferencia de Kaelen.

"Son víboras", había anotado la verdadera Seraphina en el diario. "Me odian por mi derecho de nacimiento. Pero no me quitarán lo que es mío."

Seraphina sintió una punzada de ira. La Seraphina original no había nacido malvada; la habían empujado hacia esa senda, paso a paso, por el abandono, la crueldad y la manipulación de quienes debían haberla amado.

El Ducado de Drakenburg y el poder.

Seraphina había nacido para heredar el Ducado de Drakenburg, pero su padre, el Duque Alaric, era quien lo gobernaba de facto. Ella tenía el título, pero no el poder real. Sus opiniones eran desestimadas, sus sugerencias ignoradas. Se sentía como una prisionera en su propia casa, una marioneta que se usaría para asegurar una línea de sangre, y nada más.

Los recuerdos le mostraron la majestuosidad de Drakenburg: sus vastas tierras, sus campesinos trabajando, sus minas de gemas, sus bosques ancestrales. Pero también le mostraron la corrupción, la pobreza en las aldeas más lejanas, los impuestos exorbitantes que imponía su padre para financiar sus propias ambiciones.

Seraphina había querido, en su propia y retorcida manera, el bien para el ducado, pero su padre y su propia amargura la habían cegado. Su ambición por el poder no era solo por venganza o orgullo, sino también por una desesperada necesidad de control sobre su propia vida.

La llegada de Elara.

El regreso de Lady Elara al ducado fue un punto de inflexión. Seraphina la había visto como la intrusa definitiva, la que amenazaba con arrebatarle el último vestigio de lo que creía suyo: el amor de Kaelen.

Los recuerdos de la confrontación en el jardín, el día del desmayo, se reprodujeron en su mente con una claridad dolorosa. Seraphina, con el corazón envenenado por el celo, había abordado a Elara, acusándola de ser una oportunista, de intentar robarle a Kaelen.

—¡Eres una impostora! —había gritado Seraphina, su voz temblorosa de rabia y miedo—. ¡Kaelen es mío! ¡Este ducado es mío! ¡No dejaré que una bastarda criada en la miseria me quite lo que es mío por derecho!

Elara, con sus grandes ojos inocentes llenos de lágrimas, había retrocedido, herida por la crueldad de las palabras. Kaelen había intervenido, defendiendo a Elara, su mirada fría y llena de desprecio hacia Seraphina.

—¡Cómo te atreves, Seraphina! —había rugido Kaelen—. ¡Elara es mi protegida! ¡Y tú, estás cegada por la envidia y la malicia!

Fue en ese momento, con las palabras de Kaelen resonando en sus oídos como una sentencia, con la mirada de disgusto en sus ojos, que el corazón de Seraphina se había roto definitivamente. La frustración, la rabia, la desesperación y el agotamiento la habían superado. Un mareo la había invadido, la vista se le había nublado, y se había desplomado al suelo, inconsciente. Fue entonces cuando Valeria, con su propia muerte, había despertado en este cuerpo.

Lysander, el duque de las Sombras.

Los recuerdos de Lysander eran los más complejos, los más matizados. Lysander, el Duque de las Sombras, el "verdadero villano" en la historia original, había sido un aliado ocasional de Seraphina. Ella lo veía como una herramienta, un hombre sin escrúpulos que podía usar para sus propios fines.

Pero el diario revelaba más. Seraphina había sentido una extraña fascinación por él. Lysander no la idealizaba como Kaelen idealizaba a Elara, ni la despreciaba como su padre. Él la veía tal como era: ambiciosa, herida, inteligente. Se había reído de sus obsesiones por Kaelen, pero también le había ofrecido consejos prácticos, sin sentimentalismos, con una brutal honestidad que Seraphina encontraba extrañamente refrescante en un mundo de aduladores.

"Lysander es un hombre peligroso", había escrito Seraphina. "Pero entiende el poder. No tiene corazón, pero tiene una mente astuta. Y sus ojos… sus ojos ven a través de mí de una manera que me inquieta."

Me detuve, mi corazón latiendo con fuerza. Los recuerdos de Seraphina sobre Lysander no eran de miedo o repulsión, sino de una curiosidad casi morbosa, una atracción inconfesable hacia la oscuridad y el intelecto que él representaba. Era un hombre que la desafiaba, que la obligaba a pensar.

La inundación de recuerdos fue agotadora. Cerró los ojos, el peso de dos vidas cayendo sobre ella. Las emociones de la verdadera Seraphina, el dolor, el resentimiento, el orgullo, la obsesión, se mezclaban con las suyas: la compasión, la indignación, el miedo, la determinación. Era como si dos corrientes se hubieran fusionado en un mismo río, la esencia de Seraphina ahora un estrato más profundo de su propia personalidad. No era solo Valeria "actuando" como Seraphina; era Valeria *convirtiéndose* en Seraphina, pero una Seraphina mejorada, informada por el conocimiento del futuro y la moralidad de Valeria.

Abrió los ojos. La luz de la luna aún brillaba, pero ahora sentía una claridad mental que antes le faltaba. Había absorbido los recuerdos. Ahora tenía el mapa de este mundo, las intrigas, los personajes, sus motivaciones. Y lo más importante, sabía los peligros que le esperaban.

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Patty Molina
ella tiene magia, por qué no la utiliza???
Aurora
Elara de a poco será una gran aliada para Seraphina
Alma Morales
Que vida mas triste y tan falta de un amor sincero😢😢 que la llevo a la muerte😢😢😢
Alma Morales
Siempre he dicho detrás de un villano viene un gran trauma ,tan profundo y doloroso
Aurora
Con tal que el alma de la Seraphina original, no ande todavía pérdida entre el mas allá y el cuerpo real todo bien 🫣🤭😂
Alma Morales
Sufrió un sok ,otras lo toman hasta con emoción, otras con coraje ,yo no sabría como tomarlo👍👍👍
Aurora
Buen inicio, vamos por más 💪
Alma Morales
Serapina en persona 😱😱😱😱
Alma Morales
Ya quiero ver a la nueva duquesa limpiando la casa😱😱😱
Alma Morales
Se siente en un mundo o mas bien en en una época diferente 😢😢
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