NovelToon NovelToon
El Legado De Los Antiguos

El Legado De Los Antiguos

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Edad media / Aventura
Popularitas:374
Nilai: 5
nombre de autor: Lugo Alex

Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.

Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.

Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.

Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.

NovelToon tiene autorización de Lugo Alex para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — Ante un cielo marchito

La voz de Julius volvió a elevarse por encima del estruendo ensordecedor del combate.

—¡No aflojen la tensión! ¡Manténganlo inmovilizado!

Los soldados tiraron de las cuerdas con todavía más fuerza.

Los músculos de sus brazos se tensaron hasta el límite mientras afirmaban los pies en la nieve para impedir que aquella extremidad continuara descendiendo.

La entidad retrocedió un solo paso.

La presión que mantenía la espada clavada contra el suelo desapareció por completo.

La general no desaprovechó aquella oportunidad.

Liberó la hoja.

Y, aprovechando el impulso de su propio cuerpo…

Descargó un corte ascendente dirigido directamente hacia su cuello.

La entidad reaccionó de inmediato.

Levantó el antebrazo izquierdo para interceptar el ataque.

La hoja no alcanzó su garganta.

Pero atravesó casi por completo aquella extremidad.

El corte fue tan profundo que solo una estrecha franja de aquella masa oscura mantenía el brazo unido al cuerpo.

La general aterrizó varios metros más allá.

Sin bajar la guardia.

Enkyo desvió la mirada.

Julius permanecía sobre su caballo.

Sus ojos recorrían el campo de batalla sin pasar por alto un solo detalle.

Sobre el tejado de una casa cercana…

Valerius contemplaba la escena en absoluto silencio.

Mantenía los ojos fijos en la entidad.

Como si intentara comprender cada uno de sus movimientos.

Durante un breve instante…

La esperanza regresó al rostro de Enkyo.

Con los tres generales imperiales frente a aquella entidad…

La balanza parecía inclinarse finalmente a favor del Imperio.

Sin embargo…

La entidad no realizó el menor movimiento.

Las gruesas cuerdas continuaban enrolladas alrededor de una de sus extremidades.

Los soldados seguían tirando con todas sus fuerzas.

Entonces…

La extremidad comenzó a alargarse lentamente.

Los ocho soldados, que todavía aplicaban toda la tensión posible sobre las cuerdas, perdieron el equilibrio al mismo tiempo.

La propia fuerza con la que tiraban los arrastró hacia atrás.

Todos se estrellaron violentamente contra la nieve.

Antes de que pudieran reaccionar…

Las cuerdas se tensaron una última vez.

Y se rompieron.

La entidad recuperó lentamente su extremidad.

No volvió a atacar.

Solo observó.

Su mirada recorrió poco a poco a quienes la rodeaban.

Primero…

La general.

Después…

Julius.

Luego…

Valerius.

Y finalmente…

Enkyo.

No parecía estar contemplando a sus adversarios.

Parecía registrar cuidadosamente la posición de cada uno.

Como si analizara el alcance de sus movimientos…

Y la mejor manera de responder ante ellos.

Entonces…

Un líquido negro y espeso comenzó a brotar de la profunda herida que atravesaba su torso.

No era abundante.

Solo unas cuantas porciones.

La entidad extendió lentamente la extremidad herida.

Y, con un movimiento sencillo, lanzó aquella sustancia hacia ambos lados de la calle.

Una parte cayó a la derecha.

El resto, a la izquierda.

El líquido permaneció inmóvil sobre la nieve.

Julius frunció ligeramente el ceño.

¿Qué intenta hacer…?

No tenía sentido.

No trataba de atacar.

Tampoco intentaba defenderse.

Simplemente…

Había esparcido aquella extraña sustancia sobre el suelo.

La entidad permaneció completamente en silencio.

Entonces…

Se dio la vuelta lentamente.

Hasta quedar completamente de espaldas a ellos.

Como si hubiera perdido todo interés en continuar el combate.

La general avanzó un paso.

—¡No escaparás!

Se lanzó hacia adelante a toda velocidad.

Julius siguió su trayectoria con la mirada.

Sus pupilas se contrajeron de repente.

Finalmente lo comprendió.

—¡¡¡GENERAL, NO!!!

Su voz resonó por toda la provincia.

—¡¡¡ES UNA TRAMPA!!!

Ya era demasiado tarde.

El espeso líquido negro comenzó a deformarse.

La nieve tembló bajo los pies de la general.

Y decenas de enormes púas negras brotaron violentamente desde ambos lados al mismo tiempo, cerrándose alrededor de ella como una trampa preparada de antemano.

La general apenas consiguió levantar la espada.

Una de las enormes púas se estrelló con violencia contra su defensa.

El impacto la obligó a girar para desviar parte de la fuerza.

Pero una segunda surgió desde un ángulo imposible.

Atravesó directamente su casco de acero.

El metal se partió con un crujido agudo.

La punta le rozó la frente y le abrió un corte profundo que descendía desde la ceja.

El casco salió despedido.

Su cuerpo fue arrojado varios metros hacia atrás.

Al mismo tiempo…

Las porciones restantes de aquella sustancia reaccionaron.

El suelo volvió a temblar.

Los cadáveres esparcidos por toda la provincia comenzaron a deformarse.

Los cuerpos…

Los órganos…

Y cada una de las extremidades cercenadas reaccionaron al mismo tiempo.

La carne se retorció.

Los huesos crujieron.

Y, uno tras otro…

Todos se transformaron en enormes púas negras que atravesaron calles, viviendas y murallas sin respetar nada a su paso.

Los edificios comenzaron a derrumbarse.

La piedra estalló en todas direcciones.

La nieve desapareció bajo aquella devastación.

Julius empujó a varios soldados fuera de la trayectoria de las púas, evitando que fueran atravesados.

Valerius saltó desde el tejado apenas un instante antes de que otra formación negra gigantesca perforara el lugar donde había estado.

Ignorando el dolor que recorría todo su cuerpo, Enkyo intentó ayudar a los soldados más cercanos.

Pero la onda expansiva volvió a arrojarlo contra el suelo.

Durante varios segundos…

El estruendo ensordecedor envolvió toda la provincia.

Cuando el polvo comenzó finalmente a disiparse…

Nadie se movió.

Ante ellos se alzaba una inmensa barrera de púas negras.

Se extendía de un extremo al otro de la calle.

Como un muro gigantesco nacido de la propia tierra.

Separándolos por completo de la entidad.

A través de los estrechos espacios entre aquellas enormes formaciones…

Enkyo alcanzó a distinguir una silueta.

La entidad comenzó a transformarse una vez más.

Su enorme cuerpo empezó a encogerse lentamente.

Sus largas extremidades regresaron a una forma mucho más compacta.

De su espalda surgieron unas alas oscuras y deformes.

La silueta permaneció inmóvil durante un instante.

Entonces…

Con un solo batir de alas…

Se elevó entre la nieve que continuaba cayendo.

Y desapareció en el cielo.

El silencio volvió a apoderarse de la provincia.

Solo quedaron los restos de la destrucción.

La nieve, antes inmaculada, había sido sustituida por ruinas, sangre y oscuridad.

Y una única certeza permaneció en la mente de todos los presentes.

Aquello…

Solo era el comienzo.

Durante unos breves instantes…

Nadie se atrevió a romper el silencio.

La inmensa barrera de púas negras permanecía inmóvil entre las ruinas.

La nieve comenzó a caer lentamente sobre la provincia devastada una vez más.

Poco a poco…

El último eco del combate terminó por desvanecerse.

Solo quedó el silbido del viento mientras recorría las calles destruidas.

Enkyo abrió lentamente los ojos.

Cada músculo de su cuerpo protestó en cuanto intentó levantarse.

Aun así…

Consiguió ponerse de pie.

Su pecho continuaba subiendo y bajando con dificultad.

Levantó lentamente la mirada.

La provincia era irreconocible.

Las calles que habían recorrido apenas unos minutos antes ya no existían.

Las viviendas se habían convertido en montañas de piedra y madera.

La nieve que momentos atrás cubría cada rincón con un blanco intacto estaba ahora contaminada por aquella extraña materia oscura nacida de los propios cadáveres.

Las enormes púas negras permanecían inmóviles, alzándose entre las ruinas como cicatrices imposibles de borrar.

No quedaba rastro de los habitantes.

Solo los restos de una devastación absoluta.

En distintos puntos de la provincia…

Los soldados comenzaban a levantarse con dificultad.

Algunos apenas conseguían mantenerse en pie.

Otros ayudaban a los compañeros que habían sufrido heridas más graves.

Afortunadamente…

Ninguno de ellos había perdido la vida.

A varios metros de distancia…

Julius apartaba lentamente los enormes escombros que habían caído sobre él.

La explosión lo había arrojado contra una gran vivienda.

Más lejos…

Valerius emergió de debajo de gigantescos bloques de piedra.

Los retiró uno tras otro con aparente facilidad mientras comprobaba el estado de sus heridas.

A varios metros de ellos…

La general permanecía arrodillada sobre una rodilla.

Su espada continuaba incrustada en la base de una antigua torre, donde había conseguido detener la fuerza del impacto.

Un fino hilo de sangre descendía lentamente desde el corte que atravesaba su frente.

Pero seguía en pie.

Enkyo respiró profundamente.

Sin perder un segundo…

Corrió hacia Julius.

—¡General!

Julius terminó de incorporarse.

Sacudió parte del polvo de su uniforme.

Su expresión permanecía serena.

Sus ojos recorrieron rápidamente la provincia.

Después miró hacia los soldados.

—Atiendan primero a los heridos de mayor gravedad.

No podemos perder a nadie.

El resto, aseguren el perímetro.

Enkyo asintió de inmediato.

—Sí.

Comenzó a moverse para cumplir la orden.

Pero apenas había avanzado un par de pasos…

Su corazón pareció detenerse.

Una imagen cruzó por su mente.

Aquella mujer…

La mujer que había encontrado refugiada dentro de una de las viviendas.

El terror reflejado en su rostro.

Las palabras que había pronunciado antes de que todo comenzara.

Sin decir una sola palabra…

Enkyo echó a correr.

Atravesó las calles destruidas, esquivando los enormes bloques de piedra que antes habían sido viviendas.

La nieve crujía bajo sus botas.

Cada paso lo impulsaba con mayor rapidez.

Finalmente…

Llegó.

O, más bien…

Llegó a lo que quedaba de aquella casa.

Los muros apenas permanecían en pie.

El techo había desaparecido casi por completo.

La entrada se encontraba sepultada bajo los escombros.

Enkyo avanzó lentamente.

Sus ojos recorrieron cada rincón.

Buscando.

Esperando.

Negándose a aceptar lo evidente.

El silencio era absoluto.

Hasta que la encontró.

Sus pasos se detuvieron.

En el lugar donde aquella mujer había permanecido acurrucada por el miedo…

Ahora solo había una formación rígida de aquella extraña materia negra.

No había rostro.

Ni expresión.

No quedaba nada de la persona a la que había intentado salvar.

Durante varios segundos…

Enkyo permaneció inmóvil.

Sus manos comenzaron a temblar.

Cerró lentamente el puño.

La ira se extendió por todo su cuerpo.

Entonces…

Golpeó con violencia uno de los pilares de madera que todavía permanecían en pie.

La antigua estructura crujió bajo el impacto.

—¡Maldición…!

Su respiración se volvió pesada.

Finalmente, cayó de rodillas frente a aquella formación oscura.

Bajó lentamente la cabeza.

—…Llegué demasiado tarde…

Unos pasos comenzaron a resonar detrás de él.

Enkyo no miró hacia atrás.

Ya sabía quién era.

Julius se detuvo a varios metros.

Observó la escena en silencio.

Después habló.

—¿Era la civil que encontraste?

Enkyo negó lentamente con la cabeza.

—No…

Su voz apenas consiguió salir.

—Ni siquiera conocía su nombre.

Guardó silencio durante unos momentos.

—Pero todavía estaba viva…

Cuando llegué…

Aún estaba viva.

Creí que podría sacarla de aquí.

Pensé que…

Su voz terminó por quebrarse.

Cerró el puño una vez más.

—…No pude hacer nada.

Julius permaneció en silencio durante varios segundos mientras contemplaba la formación oscura.

—No siempre llegamos a tiempo.

Hizo una breve pausa.

—Pero todavía hay personas que pueden ser salvadas.

Su mirada se dirigió hacia los soldados que continuaban atendiendo a los heridos.

—Ven.

Todavía nos necesitan.

Enkyo no respondió.

Permaneció inmóvil ante aquella figura oscura.

La ira todavía lo consumía.

La impotencia continuaba oprimiéndole el pecho.

Pero comprendió algo.

Aquella mujer ya no podía ser salvada.

Quienes todavía respiraban…

Sí.

Cerró lentamente el puño.

Grabó aquella escena en su memoria.

No quería olvidarla.

No quería volver a llegar demasiado tarde.

Respiró profundamente.

Se puso de pie.

Y se dio la vuelta.

Mientras seguía a Julius a través de las ruinas…

Su mirada ya no era la misma.

Porque aquel día había comprendido una verdad que ninguna espada podría enseñarle.

No todas las derrotas se miden por quienes caen en combate.

Algunas…

Permanecen para siempre en el corazón de quienes sobreviven.

1
Brayan
ame el capítulo, estuve esperándolo mucho, porsupuesto no puedo negar que los nombres de los personajes son muy excepcionales, ¿cuando volveré a saber de mi querido julius🤭🤭?
Eilin Verme: quisiera decirlo, pero no te preocupes, es cuestión de esperar, la obra ahora es que tiene contenido abismal
total 1 replies
Rouse
Excellent way of writing the battles, I love your writing style and attention to detail, the chapter works well and is easy to understand.
laura
It's interesting how the chapter is progressing; I wonder what other characters from the divisions we'll get to know.
Eilin Verme: There's still much to see, but soon I'll be revealing new adventures, characters, and much more than you can imagine.
total 1 replies
Félix
Each chapter is insane, the mystery and the political intrigue are amazing! If the world he lives in is explained well and there are no mistakes, it would be a wonderful story.
Rouse
Oh my God, I truly love the relationship this family has, Now I really want to know more about the rider. Will we know more soon?
angel
🫣🫣🫣
Brayan
wow impresionante el capítulo 1 de cierta forma a pesar de que es largo te sumerge y te atrapa en un mundo muy lleno de fantasía suspenso y misterio, me encanta como poco a poco se va presentando los generales Por así decirlo principales

también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir

estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
Rouse
Fantastic! This chapter really couldn't have been better, I'm so excited to see tomorrow's chapter.
Eilin Verme: Thank you so much, the next chapters will be spectacular!
total 1 replies
angel
Wait a minute, I was really shocked, this chapter really left me intrigued. I need answers🫣👀
Michikatsu Suki cune
me gustó sigue asi
darkaiden
Excelente capítulo, uma ótima maneira de se expressar e capturar minha atenção.
Eilin Verme: Thank you very much, I appreciate that enthusiasm, and I hope to meet those expectations.
total 2 replies
Rouse
Wow, those two chapters were really interesting! I find the plot very original, and the way they're progressing makes me wonder what will happen next.

I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play