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Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Reencuentro
Popularitas:152
Nilai: 5
nombre de autor: Benito Leal

Luciano creía ser un arqueólogo común, hasta que unas ruinas antiguas lo transportaron a un mundo de magia, monstruos y profecías. Allí, el Vigilante del Sello ve en él al gemelo perdido de una leyenda. Para sobrevivir, Luciano deberá dominar una magia ligada a sus emociones y forjar alianzas inesperadas. Pero su regreso ha despertado un viejo rencor: Blake Kane, su propio hermano gemelo, lo busca consumido por el odio y los celos. Mientras una antigua calamidad amenaza con destruirlo todo, ambos hermanos avanzan hacia un reencuentro que podría salvar el mundo... o reducirlo a cenizas. ¿Podrá Luciano reclamar su verdadero destino?

NovelToon tiene autorización de Benito Leal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20 - Emociones prestadas

Luciano recordó una hija que nunca había tenido.

Tenía siete años, dos dientes separados y la costumbre de esconder piedras en los bolsillos. También recordó haber odiado el pescado, haber jurado fidelidad a una mujer desconocida y haber perdido el nombre de un compañero bajo el agua.

Ninguno de esos recuerdos le pertenecía.

El lago Serev había respondido a Kane abriendo seis vidas dentro de su cabeza.

Luciano cayó de rodillas antes de alcanzar la orilla. Vaelira no lo tocó. Se colocó frente a él y mantuvo Savia Carmesí cerrada.

—Dime algo que solo sea tuyo.

—Mi madre prepara café demasiado fuerte.

La imagen de Elena Grignani apareció junto a cinco madres distintas.

—No basta —dijo Luciano.

—Entonces no busques una imagen. Busca una decisión que hayas tomado y que todavía tenga consecuencias.

Luciano cerró los ojos. Cava Rossa se mezcló con el anillo sumergido. La cámara terrestre tenía ocho corredores; el lago, ocho pilares. En ambos lugares había acercado las manos cuando habría sido más prudente retirarlas.

Pero en la cantera había soltado Estrato para no arrastrar a Vaelira.

Recordó el peso exacto de aquella decisión.

—Solté mi arma.

—¿Por qué?

—Porque una solución deja de ser correcta cuando obliga a otro a pagarla.

Las memorias prestadas se apartaron lo suficiente para que pudiera respirar.

Vaelira abrió un solo filamento y esperó.

—Ahora sí puedes tocarme.

Savia Carmesí se unió a su muñeca. No extrajo los recuerdos; les dio cauces separados. Nyra marcó seis círculos en la tierra, uno por aventurero, mientras Kargan mantenía Bastión entre el grupo y el lago.

Cada memoria reaccionó a una emoción dominante. Miedo a olvidar. Dolor por ser olvidado. Alivio ante una voz conocida. Nymara las había distribuido, pero no destruido.

—El agua no las retiene como una caja —comprendió Luciano—. Las mantiene circulando.

—Si detenemos la circulación, perderemos partes —dijo Vaelira.

—Entonces no hay que vaciar el lago. Hay que devolver cada corriente a su origen.

Luciano activó Terrak alrededor de la cuenca y Vaelun sobre la superficie. Tierra fijó la posición de los seis cuerpos; Viento señaló el recorrido de cada pulso. No intentó sostener ambos atributos a la vez. Alternó entre ellos, respiración por respiración, hasta construir un mapa móvil.

El dolor de cabeza aumentó. La seguridad de Tierra le pedía inmovilizar el sistema. La libertad de Viento le exigía romperlo. Luciano dejó pasar ambas propuestas sin obedecerlas.

—Tercer pilar —dijo—. Ahí convergen las seis rutas.

Kargan avanzó por el fondo usando Bastión como una campana de aire. Nyra descendió detrás de él y fijó a cada desaparecido con una marca distinta. Vaelira extendió sus filamentos desde la orilla.

Luciano siguió el cable de Estrato hasta el anillo central.

El agua lo recibió con la memoria de un ahogamiento.

Su cuerpo quiso subir. Su mente sabía que la persona de aquel recuerdo había sobrevivido muchos años antes. Separó el miedo del peligro presente y alcanzó el tercer pilar.

Dentro había un núcleo azul atravesado por seis hebras luminosas. No era la muestra contaminada. Era el corazón natural de Nymara, obligado a distribuir emociones mediante un sello metálico colocado alrededor de su base.

Luciano reconoció la estructura del cierre.

No pertenecía a las ruinas.

Utilizó la punta de Estrato para liberar una hebra. En la orilla, uno de los aventureros dejó de caminar y gritó el nombre de su hija. Vaelira dirigió sus recuerdos hacia él hasta que reconoció su propia voz.

Liberaron las demás hebras una por una.

Una mujer recordó a quién amaba. Otro hombre recuperó el motivo de la expedición. El último abrió los ojos bajo el agua y señaló el sello que aprisionaba el núcleo.

Luciano lo retiró.

El lago volvió a moverse.

La primera ola en un mes cruzó Serev y llevó a los seis aventureros hacia Bastión. Kargan los condujo a la superficie. Nyra comprobó sus nombres; Vaelira inició la estabilización sin prometer que cada recuerdo regresaría intacto.

El núcleo de Nymara permaneció frente a Luciano.

Podía dejarlo allí. Después de liberar el sello, el lago sobreviviría sin él porque varios cristales menores conservaban su cauce natural. También podía vincularlo a Estrato y aceptar una tercera emoción antes de dominar por completo las dos anteriores.

Edran había preparado una Concordancia remota en el borde del lago. Su voz llegó por una placa de Aetheryn.

—Elige después de distinguir deseo y necesidad.

Luciano miró a los rescatados. Quería el núcleo porque cada atributo nuevo lo acercaba a entender la brecha. Lo necesitaba porque quien había alterado Serev estaba construyendo una ruta de materiales y el grupo tendría que seguirla.

Ambas razones eran ciertas. Ninguna bastaba por sí sola.

—Acepto la Concordancia —dijo—. Y si Vaelira detecta mezcla de identidad, se detiene.

—Aceptado —respondió ella.

Luciano abrió el cauce.

Nymara no llegó como tristeza. Llegó como empatía sin fronteras: la capacidad de adoptar la forma de todo recipiente, comprender cada emoción y confundir comprensión con pertenencia.

Volvió a ser seis personas. Sintió sus afectos, sus vergüenzas y la necesidad de conservarlos para que nadie volviera a perderlos.

Después oyó a Elena llamarlo Luciano.

Oyó al lago llamarlo Kane.

Ninguno de los nombres anulaba al otro, aunque todavía ignorara qué significaba el segundo.

—Puedo recibir una memoria sin convertirla en mía —dijo—. Puedo comprender una emoción sin obedecerla.

El agua adoptó la forma de Estrato.

La Concordancia se completó.

Vaelira separó una porción pura del núcleo; Luciano la introdujo en el tercer recipiente junto con una perla de memoria liberada voluntariamente por el jefe de la expedición. El Anclaje recorrió las junturas del arma.

Estrato se dividió en segmentos unidos por láminas de agua. La lanza pudo curvarse alrededor de Bastión, alargarse entre los pilares y recuperar su rigidez sin cambiar de arma. Estrato Articulado había despertado.

Luciano intentó levantarse y las piernas le fallaron.

—Eso fue menos elegante de lo que imaginé —murmuró.

—Tu imaginación sigue siendo el atributo más peligroso —dijo Vaelira.

Muy lejos de Serev, Blake Kane hundió su espada en un círculo de Nokthar.

La Oscuridad le mostró cada temor presente en la sala y le ofreció convertirlos en obediencia. Blake cerró el puño hasta que la sombra retrocedió. No necesitaba que sus soldados lo amaran; se dijo que bastaba con que reconocieran quién merecía dirigirlos.

Entonces una corriente húmeda atravesó el círculo oscuro.

Blake vio ocho pilares y una silueta de cabello blanco. Escuchó el mismo llamado que había perturbado su entrenamiento desde el regreso del Eco.

Kane.

La espada de Blake quebró el suelo.

—Lioren.

Cuando Luciano recuperó fuerzas, Nyra le entregó el aro metálico retirado del núcleo. Había limpiado el barro de su cara interior.

—No es una marca antigua.

El sello mostraba una balanza atravesada por tres rutas: identificación comercial de transporte autorizada por la Liga Mercantil. Debajo había una serie de destinos. Agujas de Vaelun. Lago Serev. Saer-Nareth.

Luciano sostuvo el sello mientras emociones ajenas rozaban todavía su cauce.

Alguien no estaba dejando materiales contaminados al azar.

Estaba vendiendo una ruta.

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Milaidys Santana
Un inicio lleno de acción y drama... espero leer más /Ok/
Wilken Blanco
Interesante inicio, rápido y lleno de acción e intriga. Espero leer que más tienes para escribir.
Benito Leal: Muchas gracias por leer, espero que en los próximos capítulos puedas disfrutar de toda la magia que tiene este mundo
total 1 replies
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