Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
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Capítulo 9
Los enormes ojos rojos permanecían inmóviles entre la oscuridad del bosque.
Akira sintió que el aire se volvía pesado.
Su corazón latía con fuerza mientras intentaba distinguir qué criatura se escondía entre los árboles.
Los seis príncipes se colocaron inmediatamente delante de ella.
Como si lo hubieran ensayado cientos de veces.
Kael desenvainó su espada.
Raizen dejó que las llamas cubrieran sus manos.
Lysander observaba cada rincón con una calma inquietante.
Rowan sonreía, pero sus ojos reflejaban que estaba listo para pelear.
Aiden dio un paso al frente, cubriendo el lado izquierdo de Akira.
Y el Varkhan permanecía justo frente a ella.
No dejaba de mirar aquellos ojos rojos.
—No salgas de detrás de mí —ordenó con voz firme.
Akira frunció el ceño.
—¿Otra vez dándome órdenes?
Él ni siquiera respondió.
Toda su atención estaba puesta en el enemigo.
Un rugido estremeció el bosque.
De entre las sombras apareció una enorme bestia cubierta de escamas negras.
Tenía cuatro patas, una larga cola y dos enormes cuernos que sobresalían de su cabeza.
Sus ojos rojos brillaban con un odio aterrador.
Akira dio un paso atrás sin poder ocultar el miedo.
—¿Qué... qué es eso?
Lysander respondió sin apartar la vista de la criatura.
—Un Devorador de Sombras.
—¿Puede hablar?
—Sí.
—Y también puede matarte.
La bestia sonrió mostrando una fila de colmillos afilados.
—Hace siglos que esperaba este día.
Su voz era tan grave que hacía vibrar el suelo.
—La última Vinculadora...
Akira tragó saliva.
—¿Me conoce?
—Mucho antes de que nacieras.
Los seis príncipes tensaron sus cuerpos.
Raizen dio un paso adelante.
—No pronuncies su nombre.
La criatura soltó una carcajada.
—¿Creen que pueden detenerme?
Un aura oscura comenzó a expandirse.
Las plantas cercanas se marchitaron al instante.
Los árboles comenzaron a secarse.
El ambiente se volvió helado.
El Varkhan habló sin apartar la mirada del monstruo.
—Llévenla lejos.
Kael negó con la cabeza.
—No vamos a dejarte solo.
—No fue una sugerencia.
—Y no fue una respuesta.
Por primera vez desde que se habían conocido, los seis príncipes parecían discutir en medio de un combate.
Akira observaba todo completamente confundida.
No entendía por qué estaban arriesgando la vida por ella.
Ni siquiera la conocían.
Entonces recordó algo.
El vínculo.
¿Era realmente tan poderoso?
La bestia levantó una enorme garra.
—Ya terminé de esperar.
De un salto gigantesco se lanzó directamente hacia Akira.
Todo ocurrió en un instante.
El Varkhan desapareció de donde estaba.
Un segundo después apareció frente a la criatura.
¡BOOM!
El choque hizo temblar el bosque entero.
La onda de choque derribó varios árboles.
Akira quedó paralizada.
El príncipe había detenido aquella enorme garra con una sola mano.
Su brazo temblaba por el impacto.
Pero no retrocedía.
Sus ojos plateados comenzaron a cambiar lentamente.
Las pupilas se afilaron.
Su voz sonó mucho más grave.
—No...
Una energía negra empezó a envolver todo su cuerpo.
Detrás de él apareció la silueta de una gigantesca bestia.
—...la vas...
La criatura sonrió.
—¿Vas a transformarte delante de ella?
El Varkhan ignoró la provocación.
Su energía aumentó todavía más.
—...a tocar.
Akira sintió un calor extraño en el pecho.
La marca volvió a brillar.
Un hilo dorado salió de ella y rodeó el brazo del Varkhan.
Él sintió cómo una fuerza inmensa recorría su cuerpo.
Sus heridas desaparecieron.
Su energía se multiplicó.
La bestia abrió los ojos sorprendida.
—¡¿El vínculo ya respondió?!
Los otros cinco príncipes quedaron completamente inmóviles.
Era imposible.
El primer vínculo normalmente tardaba meses...
A veces años.
Sin embargo...
Akira acababa de fortalecer al Varkhan de forma instintiva.
El monstruo retrocedió lentamente.
Su sonrisa desapareció.
—Así que la profecía era cierta...
Miró fijamente a Akira.
—Si no puedo llevarte hoy...
Volvió a sonreír.
—Haré que todo lo que amás desaparezca.
En ese instante lanzó una esfera de oscuridad contra el pueblo.
Los ojos de Akira se abrieron de par en par.
—¡No!
Sin pensarlo, corrió hacia adelante.
Los seis príncipes intentaron detenerla al mismo tiempo.
Pero ya era tarde.
En cuanto Akira dio el primer paso, la marca sobre su pecho brilló con una intensidad nunca antes vista.
Y una inmensa columna de luz dorada se elevó hacia el cielo, iluminando todo el continente.
Muy lejos de allí...
Reyes, generales y antiguas criaturas levantaron la cabeza al sentir aquella energía.
Todos pronunciaron la misma frase.
—La Vinculadora... ha despertado por completo.