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Destinada A Un Amor Inmortal - Temporada 2

Destinada A Un Amor Inmortal - Temporada 2

Status: En proceso
Genre:Romance / Vampiro
Popularitas:519
Nilai: 5
nombre de autor: Liz Eliana Cera

Un refugio maldito, una obsesión mortal y un secreto de sangre a punto de estallar.

Huyendo de su familia, Bibiana toma la drástica decisión de mudarse con Adam a una cabaña aislada en mitad del espeso bosque finlandés. Ellos creen estar construyendo su propio nido de amor en una paz idílica, sin embargo, ambos viven en una mentira: ignoran por completo la existencia de un Pacto de sangre, la oscura deuda del pasado que ya ha marcado sus destinos. Pero el invierno no perdona, y la tragedia golpea con la fuerza de un témpano.

Segunda temporada de la novela Destinada a un amor inmortal

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T2 Capítulo 9 - La mentira más dolorosa

En la cabaña, el silencio era gélido. Adam miraba a los tres emisarios de su padre, sabiendo que la pelea era inútil.

—Tú decides, Adam —dijo el líder de los vampiros—. ¿Vienes por las buenas o te arrastramos hasta Alaska?

—Está bien —respondió Adam, bajando la mirada—. Volveré con ustedes. Solo déjenme recoger mis cosas. Esperen afuera.

Los vampiros aceptaron, pero no eran tontos. Se dispersaron estratégicamente para vigilar cada puerta y ventana. Dentro, Adam sentía que el pecho se le partía. “No puedo exponer a Bibi al acecho de mi padre. Él no la matará porque está marcada, pero destruiría a su familia para herirla. Debo irme... pero no puedo dejar que me busque”, pensó con amargura.

En la Casa de Matt

Mientras tanto, en casa de Matt, Elena terminaba de ejecutar su plan. Se arrojó a los brazos de Matt, fingiendo un llanto desesperado.

—¡Es mi hermana, Matt! Tuvo un accidente... está en el hospital —sollozó Elena, escondiendo una sonrisa malévola en el hombro del joven.

—Tranquila, Elena. Yo estoy aquí —respondió Matt, abrazándola mientras su mente se llenaba de odio—. “Si ese vampiro le hizo algo, juro que le clavaré una estaca en el corazón”, juró para sí mismo.

En el Hospital

En la habitación del hospital, Ignacio acariciaba la mano de Bibiana. Melissa observaba desde un rincón, manteniendo la calma ante la mirada hostil del padre de su amiga.

—¿Qué le hizo ese monstruo? —rugió Ignacio.

—Adam no le hizo nada —lo defendió Melissa—. Se cayó al lago y él la salvó.

—¡Es el culpable por el simple hecho de estar con ella! —sentenció Ignacio. En ese momento, Bibiana murmuró el nombre de Adam en sueños, haciendo que la furia de su padre creciera—. Ya estás a salvo, hija. No volverás a tocar a ese ser.

En la sala de espera del hospital, el silencio era cómplice. Diego miró a Melissa, agradecido por su apoyo incondicional.

—Gracias por decirnos lo que le había pasado a mi hermana —susurró Diego, acercándose a ella.

—No tienes que agradecerme nada. Bibi es mi amiga y la quiero mucho —respondió Melissa con una sonrisa dulce.

Diego se sintió atraído por su mirada y comenzó a acortar la distancia. Estaba a punto de besar a Melissa cuando, de repente, la puerta de la sala se abrió de golpe.

—¡Diego! ¿Cómo está Bibiana? —irrumpió Matt, con el rostro desencajado por la angustia.

Diego se separó rápidamente, aclarando su garganta.

—Mi hermana está fuera de peligro, Matt. El doctor la dará de alta en unos días.

Matt suspiró con alivio, pero su mirada se desvió rápidamente hacia Melissa, llenándose de desprecio.

—Menos mal... ¿Puedo pasar a verla?

—Mi padre está con ella ahora. Espera a que salga. Voy a buscar algo de agua, ya vuelvo, Meli —dijo Diego, alejándose sin notar la electricidad que se quedó en el aire.

En cuanto Diego se fue, Matt encaró a Melissa con veneno.

—Tú no tienes nada que hacer aquí. ¿Por qué no te vas?

—Soy su amiga y no los voy a dejar solos —le espetó ella, sin dejarse intimidar.

—Ellos no te necesitan, y ahora que Bibi casi muere, su padre se encargará de que no vea a más engendros como tú.

Melissa dio un paso al frente, sus ojos brillando peligrosamente.

—La que decide su vida es ella. Y si te sigues metiendo conmigo, Matt, al que voy a encajarle los colmillos en el cuello es a ti.

Matt se quedó mudo por un segundo, justo cuando Diego regresaba con el agua.

—¿Pasa algo entre ustedes?

—No, no pasa nada —mintió Matt, aunque sus puños estaban apretados por la rabia.

En la cabaña de Adam

Afuera de la cabaña, bajo el cielo gris plomo, los tres vampiros terminaban de coordinar su estrategia.

—Yo llevaré a Adam de regreso a Alaska —sentenció el líder—. Ustedes dos quédense aquí. Tienen una misión clara: busquen al humano Ignacio Anderson y asegúrense de que no escape del pueblo.

—¿Estás seguro de ir solo con él? —preguntó uno de los subordinados—. Si Adam intenta huir de nuevo, podrías tener problemas.

El líder soltó una carcajada malvada.

—Esta vez no huirá. Lo veo en sus ojos; tiene demasiado que perder. Ustedes cumplan con su parte y encuentren al padre de la chica.

Dentro de la cabaña, ajeno a la orden de caza contra su suegro, Adam se preparaba para el sacrificio final. Se sentó en el suelo y proyectó su mente hacia el subconsciente de Bibiana.

En el mundo de los sueños, el hospital desapareció. Bibiana se encontró en una pradera eterna, llena de flores. Al ver a Adam, corrió hacia él y lo abrazó con desesperación.

—¡Mi amor! —exclamó ella feliz—. ¿Estás bien? ¿Qué pasó con Bárbara?

—Bárbara ya no es un peligro, la destruí —respondió Adam, pero su voz cargaba una tristeza infinita.

—¿Entonces por qué estás tan triste?

Adam la miró a los ojos, preparándose para la mentira que la protegería de su padre.

—Bibi, tienes que ser muy fuerte. Después de llevarte al hospital, volví a la cabaña. No me di cuenta, pero el sol salió y el efecto de mi fórmula se había terminado. Los rayos me alcanzaron...

Bibiana retrocedió un paso, su respiración se volvió errática y sus ojos se llenaron de un terror profundo.

—No... Adam, por favor, no digas eso... —sollozó ella, negando con la cabeza.

—Es la verdad, mi vida —sentenció él, sintiendo que cada palabra era una puñalada en su propio pecho—. Ya no estoy vivo en el mundo real.

Bibiana se quedó paralizada, el aire se escapó de sus pulmones y el mundo de flores a su alrededor comenzó a desvanecerse en una oscuridad absoluta

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