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El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Él huele a lluvia de verano. Él casi no huele a nada.

Nico es un alfa de veinte años que nunca se ha enamorado. Cree que el amor es un vendaval que lo arrasa todo el primer día.
Jean es un omega de veintiocho que sí amó, y perdió, y se arrancó la marca. Ahora apenas huele. Ahora no espera nada.

Pero Nico vuelve al cibercafé. Cada tarde. Con excusas tontas.

Y poco a poco descubre que el amor no es solo felicidad. También es miedo. Espera. Dolor. La paciencia de quedarse cuando el otro no puede devolver la mirada.

Porque a veces el amor no es un vendaval. A veces crece lento, en silencio, y cuando menos lo esperas ya te ha arrasado.

Porque a veces el amor no ruge. A veces es solo lluvia suave que despierta el musgo que parecía muerto.

Una novela Omegaverse sobre aprender a esperar y atreverse otra vez.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Los amigos

La cafetería de la universidad es un hervidero de ruido y bandejas metálicas, Nico, Mauro y Leo han conseguido una mesa junto a la ventana, la única que no está pegajosa. Los tres comen sin mucha hambre, o al menos sin la urgencia de quienes tienen una clase en media hora.

Mauro deja los cubiertos sobre el borde del plato, toma aire.

—¿Qué pasa con Jean?

Nico levanta la vista. El nombre, pronunciado así, en seco, le hace un pequeño hueco en el estómago.

—Nada —responde—. ¿Por qué tendría que pasar algo?

Leo resopla, se recuesta en la silla, los brazos cruzados.

—Ya le hice yo esa misma pregunta —dice— y no admite nada. Aunque es evidente que ese omega no le es indiferente.

Nico siente el calor subirle a las mejillas, aparta la mirada.

—No es así, no empiecen a pensar cosas extrañas. Él solo… —busca las palabras, las encuentra torpes—, no sé bien cómo explicarlo. Me parece interesante.

Mauro enarca una ceja, Leo sonríe, afilado.

—¿Tan interesante como para tener que llegar corriendo al aula?

—¿Llegó tarde? ¿Cuándo? —pregunta Leo, y su sonrisa se ensancha.

—No llegué tarde, llegué justo. Fui al café antes de clase —dice Nico—, me entretuve un momento. Siempre me pasa, me distraigo con cualquier cosa.

—Sí, claro —dice Leo. La sonrisa se le ha vuelto burlona.

Nico se pone serio.

—Sabes que es así.

—Bien, bien —interrumpe Mauro con su voz tranquila, la misma que usa para apagar fuegos pequeños antes de que se hagan grandes—. Si Nico dice que no pasa nada, entonces es así. —Mira a Leo con severidad—. Cuando quiera hablar de algo más, lo hará. Sin presiones.

Leo rueda los ojos, exagera el gesto, como un niño al que obligan a disculparse.

—Está bien —dice.

Nico no añade nada, pero su incomodidad se nota en la forma en que juega con el borde de la servilleta, doblándola y desdoblándola sin necesidad.

Mauro cambia de tema.

—¿Qué tal si vamos a los juegos esta tarde? —propone—. No trabajo hoy, me vendría bien relajarme un poco.

—Por mí está bien —dice Leo, recuperando la chispa—, pero no quiero quejas cuando te aplaste.

Mauro rueda los ojos.

—Sí, sí, lp que digas. —Luego mira a Nico—. ¿Nico?

Nico vacila, la respuesta le sale más rápido de lo que le gustaría.

—Yo no puedo ir esta tarde, lo siento.

—¿Por qué? ¿Qué pasa? —pregunta Leo.

Nico baja la voz.

—Iré a Offline, le dije que volvería en la tarde.

—Ah, está bien —dice Leo y luego, la sonrisa vuelve, más ancha que nunca— y así quieres que creamos que no te interesa ese omega.

—Leo —Mauro niega con la cabeza.

Nico se queda callado un momento, cuando habla, su voz es baja, casi un susurro.

—No sé qué pasa con Jean, no puedo ponerle un nombre todavía, pero tienen razón, no me es indiferente. Creo que… —se detiene, busca— solo tengo curiosidad porque es diferente. Pero el fin de semana su imagen vino a mi mente una y otra vez, y la curiosidad no debería sentirse así… Creo.

Leo abre la boca, tiene esa expresión divertida de quien va a soltar una pulla memorable, pero Mauro le clava la mirada con tal severidad que Leo la cierra sin decir nada.

—Está bien, Nico —dice Mauro, suave—, no hay que ponerle un nombre a todo. Cuando lo tengas claro, podemos hablar de ello.

Nico asiente.

—Podemos dejar lo de los juegos para otro día —ofrece Mauro—. Si quieres, vamos al cibercafé y tomamos algo, no hay problema.

—Podemos ir un poco más tarde —dice Nico—. A los juegos, digo.

Mauro sonríe.

—Bien. Entonces, después de Offline vamos a divertirnos, tengo que cerrarle la boca a este fanfarrón.

—Ya veremos quién le cierra la boca a quién —responde Leo.

Los tres ríen. El ambiente se aligera.

———

La tarde ha entrado por los ventanales de Offline y ha teñido las mesas de madera con un brillo cálido. El lugar está casi vacío: la chica de la laptop roja en su esquina, un estudiante repasando apuntes junto a la pared, y Jean detrás de la barra.

Cuando la campanilla suena, Jean levanta la cabeza, ve a Nico y, detrás, a los otros dos, los mismos de siempre. Asiente con un leve gesto y vuelve a lo suyo, no hay sonrisa ni saludo, solo ese mínimo reconocimiento que Nico ha aprendido a leer.

—Voy a pedir —dice Nico, separándose de sus amigos.

Se acerca al mostrador. Jean ya está preparando el cortado, no ha hecho falta pedirlo.

—Y un espresso —dice Nico, señalando hacia Mauro— y un batido de fresa.

Jean asiente mientras trabaja, Nico se queda apoyado en la barra, no retrocede, sus manos reposan sobre el mármol. Solo mira.. Detrás de él, Mauro y Leo ocupan la mesa del fondo, la que él suele usar, los ve charlando, las mochilas en el suelo.

Jean termina el cortado, dibuja la flor, lo desliza sobre la barra, los otros pedidos los deja junto a la máquina.

—¿Te ayudo? —pregunta Mauro, que se ha levantado y se acerca. Con un gesto, se lleva el batido y el espresso, a Nico le deja el suyo en la bandeja.

—Gracias —dice Mauro, y vuelve a la mesa.

Nico coge su taza y lo sigue, no hay intercambio de palabras, pero cuando se gira, Jean ya está de espaldas, secando vasos.

En la mesa, los tres beben en silencio, Leo no puede evitar mirar a Jean de reojo, Mauro lo ignora.

—Es educado —murmura Leo, bajando la voz—. Pero parece que se va a romper si lo tocas.

—No seas así —dice Mauro.

—¿Cómo? Si es la verdad. Está muy delgado.

Nico no participa, mira a Jean detrás de la barra, ese mechón de pelo que se le ha escapado otra vez, esta vez no se lo acomoda.

—Nico —dice Mauro.

—¿Qué?

—Estás mirando.

—No, no estaba.

Leo resopla.

—¿Por qué no lo invitas a salir? —dice en un murmullo—. Así de una vez aclaras cualquier duda.

Nico lo fulmina con la mirada.

—¿Qué? Llevas días viniendo aquí, mirándolo ¿Qué más necesitas?

—Leo —interrumpe Mauro, también en voz baja pero con un filo que no admite réplica—. Ese omega no es como los chicos con los que estás acostumbrado a interactuar, se nota que es una persona seria. Además, es mayor que nosotros, no sabemos si tiene a alguien.

Nico siente algo extraño en el pecho, como si el corazón se hubiera saltado un latido, como si alguien hubiera apretado algo dentro de él y luego lo hubiera soltado. Que Jean tenga a alguien, un alfa, la idea no se le había ocurrido nunca y ahora que Mauro la ha puesto sobre la mesa, le parece tan evidente que no entiende cómo no la había considerado antes. Jean es mayor, no sabe cuánto, pero lo es. Trabaja, tiene sus propias cosas, no va a la universidad, es un omega independiente y alguien podría haberse fijado en él antes.

Leo ha notado el cambio en su expresión. Su voz, cuando habla, ya no es bromista.

—No creo que tenga a nadie —dice—. El chico siempre está solo. ¿Has visto a algún alfa por aquí cerca de él? Porque yo no he visto ninguno. Si tuviera a alguien, nos lo habríamos topado al menos una vez.

Nico no dice nada.

Levanta la vista hacia la barra. Jean está colocando vasos en la estantería, no mira hacia ellos.

—Mireia vuelve mañana de sus vacaciones —dice Mauro después de un silencio—. Llevo años viniendo aquí, si hablo con ella tal vez pueda averiguar algo.

—No quiero que le preguntes cosas raras —dice Nico, rápido.

—No voy a preguntar nada raro —Mauro alza una ceja—. Solo charlar, ya sabes cómo soy.

Leo lo mira con admiración.

—Eres un puto genio.

Mauro rueda los ojos.

—No es para tanto.

Nico no dice nada, las palabras de Mauro flotan en el aire entre ellos: si tiene a alguien o no. Si le gusta o no.

Si le gusta.

No ha usado esa palabra, ni una sola vez, ni siquiera en sus pensamientos.

Terminan los cafés, Mauro se levanta a devolver las tazas, Nico se queda en la mesa con la libreta abierta, sin dibujar.

Entonces Jean levanta la vista.

A través de la sala, sus ojos ámbar se encuentran con los de Nico, no es el roce furtivo de otros días, el que ocurre al salir. Es una mirada sostenida, consciente, un par de segundos en los que ninguno de los dos aparta la cara.

Luego Jean baja los ojos, vuelve a secar la barra. Nico exhala, no sabía que estaba conteniendo la respiración.

Mauro vuelve con las manos vacías.

—¿Listos? —pregunta.

—Sí —dice Nico.

Se levanta, guarda la libreta, no mira atrás. Pero cuando llegan a la puerta, gira la cabeza, es un gesto rápido, casi involuntario.

Jean sigue con la cabeza baja, y sus manos, sobre el trapo, se han detenido.

1
Julissa Jimenez
espero que te vaya bien y te adaptes rápido y pronto para continuar con tus novelas que don hermosas😍
Julissa Jimenez
que emoción 😍😍😍😍Nico es muy paciente y sincero y eso enamora a cualquiera 💕💕💕💕💕
Nidia Mojica
Estos me emocionan cada vez mas, disfruto su interacción. Me encanta la historia.
Julissa Jimenez
me gusta la sinceridad de Nico 😍😍😍😍😍😍 que él los se den una oportunidad, pero así como se está dando lento, no allá otras personas que les hagan daño por envidia o que se yo😢😢😢😢plis autora que no sufran😢😢😢😢
Nidia Mojica
Me gusto que Nico fuera sincero con Sasha. Me encanta la historia; espero Jean se empiece a abrir cin Nico y se de la oportunidad de volver a amar y ser amado.
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢😢 autora me hizo llorar 😢 😢😢😢de pesar todo lo que a sufrido Jean 😢😢😢😢😢 pero lo que más me encanta es que Nico es más maduro de lo que cree. otro capítulo por fis
Nidia Mojica
Muuucha paciencia Nico algo roto no se arregla al 100%.
Nidia Mojica
Me entristecio ver como le pego lo de Sasha a Jean pero mas me gusta Nico y ser sincero todo el tiempo.
☆Nanu☆
cuanto dolor, Jean!!! pero vez que no estas solo??? Nico te espera, está ahí 💪🥰
☆Nanu☆
siiii, espero ambas juntas o separadas con ansias!!!
☆Nanu☆
siiii, la re veo!! 💪
☆Nanu☆: Es que tu trabajo es super creativo y emocionante!! Así que siempre sí!! Espero muchas historias más, todos los personajes son muy ricos!!🥰
total 2 replies
Julissa Jimenez
autora no me puedo quejar de tus novelas me encantan 😍😍😍😍😍claro que si👏👏👏👏👏👏👏👌👌👌👌👌
Hanabi Montano: ❤️ Me encanta tu energía. Gracias por confiar siempre en mis historias, saber que te divierten y te emocionan es de las mejores cosas que me pasan como escritora. Ojalá las nuevas que vengan te sigan gustando tanto como esta. ¡Un abrazo enorme! 💕
total 1 replies
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢joda 😢😢😢😢😢porqueéeeeeerrrrrrrr😢😢😢😢Dios que si hablen plis siíiiiiiiiiiiii😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢
Nidia Mojica
Cada una de tus historias ha prometido y cumplido, así que adelante.
Hanabi Montano: Nidia, qué bonito leer eso, saber que sientes que he cumplido lo que prometí es de las cosas que más valoro como escritora, significa mucho que lo digas. Así que, si tú confías, yo le pongo más ganas todavía. Gracias por estar siempre ahí. ❤️
total 1 replies
Nidia Mojica
Nooooooo, tienen que verse hablar. Me entra la angustia.
😈(⁠◠⁠‿⁠◕⁠)🫦
Claro que me encantaría leer la historia de cada uno de los amigos de Nico ya que ellos lo apoyan y cada uno tiene su propia historia con momentos que se cruzan entre los tres, espero que si llegues a realizarlas yo encantada y ansiosa por leerlas😉🙂
Hanabi Montano: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de escribir eso, me alegra muchísimo saber que te gustaría leer las historias de Mauro y Leo. Tienes toda la razón: ellos también tienen sus propios caminos, sus propios miedos y sus propias ganas de amar y aunque ahora todo el foco está en Nico y Jean, yo también les tengo mucho cariño a esos dos. Tus palabras me motivan muchísimo a seguir planeando sus historias. Prometo terminar bien esta primera, y después… ya veremos. Un abrazo grande ❤️
total 1 replies
☆Nanu☆
por favor no nos dejes así!!!
Nidia Mojica
Es entendible el que Jean aún quiera crear una barrera fue lastimado y consciente e inconscientemente busca protegerse 🥺. Y Nico quiere acercarse mas a él. Me dio la chipilera al terminar el capitulo.
Nidia Mojica
Estos dos me matan de ternura 😍🥰.
☆Nanu☆
acercarse cuando hay tanto miedo a equivocarse es difícil
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