Esta novela es una compilación de toda la investigación de Mayday Brown, sobre unos raros acontecimientos ocurridos a lo largo de las ciudades del país.
Se cree que esta investigación esta altamente relacionada al terremoto que destruyo ciudades enteras.
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Capitulo #10
...-testimonio de la pequeña Raquel-...
Las vacaciones de invierno habían llegado, y estaba muy emocionada por llegar con mis abuelos, ellos eran súper tiernos y buenos conmigo, a diferencia de mis padres quienes siempre estaban peleando y me culpaban por todo.
Esas vacaciones eran una oportunidad perfecta para olvidarme de ellos y hacer como si nunca hubieran sido mis padres. O eso fue lo que pensé, pues mi tonta hermana mayor los convenció de llevarnos a una ciudad muy vieja del país.
La ciudad olía a popó y a la hierba que mamá fuma con papá en las noches, era un horror estar en esa ciudad, incluso me daba escalofríos solo verla. Me la pasé todo el viaje hacia esa ciudad viendo las casas imaginándome a un mimo corriendo por las casas, saltando y esquivando los obstáculos que me imaginaba.
Era divertido, si les cuento la verdad, me gustaban mucho los mimos, tanto que soñaba en vestirme como una y hacer felices a todos, también recuerdo que Papá para mantenernos ocupadas, nos ponía grabaciones de un show infantil del 2035, de una mimo llamada: “Shiny”. No sé porque cancelaron el show si era muy divertido y siempre que puedo lo veo, ya que es mi favorito de todos los tiempos.
Cuando llegamos a la que sería nuestra casa en estas horribles vacaciones, Hanna salió disparada del auto para dirigirse a la biblioteca, solo que a medio camino fue detenida por mi padre quién la sujetó del brazo con fuerza y la arrastró con nosotros al interior de un hotel llamado: “Hopper Zack”.
El interior del hotel era muy bonito, todo brillaba con muchísimas ganas, a decir verdad no pude contener mis ganas de correr por el lugar. Mis tontos padres como siempre no me hicieron caso, estaban más ocupados peleando que poniéndole atención a sus hijas.
Me sentía como dora la aventurera y exploradora pero como toda exploradora me encontré con monstruos. De pronto mientras corría sentí una sensación horrible recorrer mi cuerpo, me detuve al instante y volteé sin pensar en dirección hacia una puerta roja que brillaba y resaltaba más que nada en ese hotel.
Tenía la intuición de que si te concentras lo suficiente podías escuchar su respiración, y los gritos de muchas personas que se habían quedado atrapadas por esa habitación, me quedé paralizada frente a la puerta con mi respiración acelerándose cada vez más.
Sin darme cuenta la puerta se acercaba más y más a mí, como si el propio mundo a mi alrededor me estuviera empujando sin yo siquiera moverme. En cuanto vi que la puerta estaba a centímetros de mí, escuché cómo la perilla se giraba sola. En un acto desesperado trate de huir pero no importaba que lo hiciera, podía correr pero mi cuerpo no se movía del suelo.
La puerta roja estaba por abrirse por completo, cuando Hanna me estiró del brazo para llevarme con nuestros padres a la fuerza, mientras me arrastraba sentí cómo mi cuerpo se relajo, y aquella puerta se alejó cada vez más lo que hizo que mi miedo se fuera por completo.
—¡Cucaracha! ¡No te separes de mí! Sabes muy bien que ellos odian que corras por ahí como loca
Me dejé arrastrar por mi hermana, por alguna razón me sentía más segura con ella, al menos en esta ciudad que me daba muy mala espina.
Cuando llegamos a la habitación en la que íbamos a dormir, nuestros padres lanzaron nuestras cosas en un rincón y nos echaron de la habitación para que no los estuviéramos molestando más. No tenía otro lugar a donde ir, así que acompañé a mi hermana mayor a la biblioteca de la ciudad.
—Es mejor que te quedes aquí y no me desobedezcas, ¿entendido?
Le saque la lengua para después irme corriendo a un pasillo, mi hermana tan solo dio un suspiro y se dió la vuelta para buscar un libro, no sabía que buscábamos en la biblioteca pero tampoco me importaba, después de todo, como dice mi mamá, si no me afecta no es mi problema.
Para distraerme en ese lugar comencé a jugar rayuela en uno de los pasillos, las luces parpadeaban con cada saltito que daba, y cada vez más sentía una mirada que se aproximaba.
Cuando me di la vuelta para regresar con mi hermana, me di cuenta de que él pasillo se había cerrado. Solo quedaba una salida y era una habitación con la puerta azúl. Quería regresar con Hanna así que caminé hacia esa puerta ignorando todo mi alrededor.
Antes de que pudiera abrirla, alguien más lo hizo por mí. Esa persona no era nadie más que Shiny, la mimo más increíble de todas, tenía una inmensa sonrisa y al igual que el show, su cabello brillaba con la luz.
—¿Buscas a tu hermana? Raquel —preguntó sonriente—.
—¡Sí! ¡La estoy buscando! —grité conteniendo mi emoción—.
—Yo puedo ayudarte, después de todo soy una mimo muy buena —me acarició la cara con ternura, y la muy tonta soltaba baba de su boca con solo verme, estaba muy claro que al igual que yo estaba emocionada por conocerme—. Solo cierra los ojos, ¿sí? Ya que mi magia solo funciona cuando no vemos
Asentí eufórica y sin pensarlo cerré los ojos, al hacerlo escuché algo abrirse, era un ruido similar al que hace una mochila al abrirse, también sentí algo líquido goteando en mi cara, tal vez era agua.
—¿Ya? —pregunté sin poder contener mi sonrisa—.
De pronto escuché un grito de mi hermana, para después sentir que alguien me empujaba al suelo. Lo que me hizo abrir los ojos, y ver una escena sangrienta, Shiny tenía una boca que llegaba de oreja a oreja, tenía dientes tan afilados como los de un dinosaurio y sobre todo, le había arrancado la mitad del cuerpo a mi hermana.
De su cuerpo salieron chorros de sangre que mancharon las paredes de la biblioteca, sus vísceras cayeron al suelo junto a sus piernas y su cadera. Shiny volteo a verme mientras terminaba de masticar a Hanna, estaba tan aterrada que lo primero que pasó por mi cabeza fue huir con todas mis fuerzas.
Grité entre sollozos, implorando por ayuda, mientras Shiny me perseguía en cuatro patas, como un animal salvaje. Cómo dije antes, el pasillo se había cerrado por lo que terminé por quedarme sin salida, Shiny se acercó a mí riendo.
—Oh, sí… sé muy bien lo que sientes, perdiste a tu hermanita… sé muy bien lo que es tener hermana y… jajaja, no debiste desobedecerla fue tu culpa, ¡Tu la mataste!
Solté un último grito, el cual por suerte fue escuchado por un adulto. Cuando llegó el adulto, Shiny había desaparecido, aunque mi hermana seguía en el suelo sin la mitad superior de su cuerpo.
—¿Eso es todo lo que pasó? Raquel… ella… ella estaba ahí —me pregunto una chica con el listón rojo—.
—S-sí, May… ella… Shiny… Shiny…
—Gracias, Raquel, eres muy valiente por contarme esto —me consoló dándome un abrazo—.
...-Nota 34: Avistamiento de Darky Marriott-...