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Me Mató La Curiosidad, Otra Vez

Me Mató La Curiosidad, Otra Vez

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Época / Completas
Popularitas:275.8k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Cuando la curiosidad te quita tu primera vida.. significa ¿que deberías cambiar? Vesta no lo cree.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pueblo 1

Cuando el carruaje atravesó las calles principales del pueblo, Vesta pegó prácticamente la nariz a la ventanilla.

Sus ojos verdes brillaban con una emoción imposible de ocultar.

—Oh...

Miró hacia un lado.

Luego hacia el otro.

—¡Oh!

Volvió a mirar.

—¡¡Oh!!

La doncella, sentada frente a ella, mantuvo la compostura propia de alguien entrenada para no reaccionar ante los caprichos de una noble.

Aunque, por dentro, estaba completamente desconcertada.

La señorita Vesta parecía estar viendo el pueblo por primera vez.

Y con el entusiasmo de una niña.

No era una gran ciudad como las que ella recordaba de su vida anterior.

No había automóviles.

Ni edificios altísimos.

Ni luces de neón.

Ni enormes centros comerciales.

Sin embargo...

Era hermoso.

Las calles empedradas estaban limpias.

Las fachadas de las tiendas exhibían delicados letreros pintados a mano.

Las damas caminaban protegidas por sombrillas elegantes.

Los caballeros vestían con refinamiento.

Los vendedores ofrecían flores, telas y dulces con amabilidad.

El aroma a pan recién horneado flotaba en el aire.

Y el murmullo de conversaciones llenaba el ambiente de vida.

Vesta sonrió sin darse cuenta.

[Es bonito.]

[No como mi antiguo mundo.]

[Pero bonito a su manera.]

El carruaje se detuvo.

Un sirviente abrió la puerta.

—Hemos llegado, señorita.

Vesta descendió con cuidado.

Y apenas puso un pie sobre la calle...

Las personas comenzaron a inclinar la cabeza respetuosamente.

—Buenos días, señorita Dupont.

—Señorita.

—Que tenga un agradable día.

Ella se quedó inmóvil.

Mirando a una persona.

Luego a otra.

Y a otra más.

[¿Me están saludando?]

[¿A mí?]

[¿Con respeto?]

En su vida anterior, había sido una persona común.

Nadie la reconocía.

Nadie la saludaba especialmente.

Era una más entre miles.

Y ahora...

Era Vesta Dupont.

La hija menor del conde.

Una joven noble cuya presencia llamaba la atención.

Una sonrisa suave apareció en sus labios.

Y, casi por impulso, respondió..

—Buenos días.

Algunas personas parecieron sorprendidas al recibir una respuesta amable.

Pero pronto sonrieron.

La doncella volvió a mirarla de reojo.

[Definitivamente algo cambió.]

Primero fueron a comer.

El salón de té era elegante, decorado con manteles impecables y arreglos florales discretos.

Vesta intentó mantener la compostura propia de una noble.

Lo consiguió durante aproximadamente tres minutos.

Cuando llegaron los postres, sus ojos comenzaron a brillar.

—¿Esto también puedo pedirlo?

—Sí, señorita.

—¿Y aquello?

—También.

—¿Y ese?

—Por supuesto.

Vesta llevó ambas manos a su pecho.

[Dios mío.]

[Ser rica es maravilloso.]

Probó una cucharada del pastel.

Sus ojos se abrieron..

Probó otra.

Luego una tercera.

[Estoy enamorada.]

No sabía si del postre o de su nueva vida.

Y sinceramente no le importaba descubrirlo.

Después recorrieron varias tiendas.

Compró cintas para el cabello.

Perfumes delicados.

Guantes bordados.

Algunos libros ilustrados.

Una cajita musical que le pareció adorable.

Y un abanico decorado con pequeñas flores azules.

Cada vez que elegía algo, la doncella preguntaba..

—¿Desea llevarlo, señorita?

Y Vesta respondía con una felicidad creciente.

—Sí.

[¡Puedo comprar cosas sin calcular cuánto queda hasta fin de mes!]

[¡No tengo que revisar mi cuenta bancaria!]

[¡No tengo que esperar rebajas!]

Apretó contra su pecho una pequeña caja con dulces artesanales.

[Esto es increíble.]

Continuó caminando entre las calles.

Observando.

Escuchando.

Disfrutando.

Viendo niños correr detrás de una pelota improvisada.

Parejas conversando.

Comerciantes promocionando sus productos.

Ancianas intercambiando comentarios sobre la vida de medio pueblo.

Y entonces...

Escuchó accidentalmente un fragmento de conversación.

—¿Escuchaste que el hijo del panadero...?

Vesta giró la cabeza automáticamente.

Sus ojos brillaron.

La doncella carraspeó.

Vesta tosió.

—No estaba escuchando.

[Estaba escuchando un poco.]

Continuó caminando como si nada hubiera pasado.

[Yo no busco los chismes.]

[Los chismes me encuentran.]

Al caer la tarde, regresó al carruaje con varias compras.

Se acomodó junto a la ventana.

Y observó cómo el pueblo iba quedando atrás lentamente.

Apoyó la cabeza contra el respaldo.

Su expresión se volvió tranquila.

Pensó en su vida anterior.

En los días comunes.

En el trabajo.

En las preocupaciones.

En las cuentas por pagar.

En la muerte absurda que había llegado sin avisar.

Y luego miró sus manos delicadas.

Su vestido elegante.

Las cajas con compras.

El paisaje que avanzaba más allá del cristal.

Su hermosa familia noble.

Un padre que, aunque trabajaba demasiado, la quería.

Un hermano mayor que, según los recuerdos, jamás había sido cruel con ella.

Una mansión enorme.

Seguridad.

Abundancia.

Y una segunda oportunidad.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

[Parece que ahora sí...]

Bajó la mirada hacia sus manos.

[...la vida me está premiando.]

No necesitaba convertirse en emperatriz.

No quería conquistar reinos.

No soñaba con grandes hazañas.

No deseaba vengarse de nadie.

No quería acumular más riquezas de las que ya poseía.

Ni siquiera tenía interés en destacar.

Después de haber muerto de una forma tan ridícula e inesperada, había comprendido algo importante.

La vida podía terminar en cualquier momento.

Sin previo aviso.

Por eso...

Su única meta era sencilla.

Ser feliz.

Disfrutar de los pequeños placeres.

Comer cosas deliciosas.

Comprar cosas bonitas.

Escuchar conversaciones interesantes.

Reír.

Querer a las personas que la querían.

Y construir recuerdos que hicieran valiosa esta segunda oportunidad.

Se llevó una mano al pecho.

Sintiendo el latido constante de su corazón.

Vivo.

Fuerte.

Real.

Una sonrisa cálida iluminó su hermoso rostro.

[En mi primera vida fui una persona común.]

[En esta soy Vesta Dupont.]

[Pero, sin importar quién sea...]

Miró el cielo anaranjado que anunciaba el atardecer.

[Yo sólo quiero ser feliz.]

Y, por primera vez desde que había despertado en aquel mundo desconocido, sintió una paz profunda.

No tenía un gran destino.

No había juramentos heroicos.

Ni ambiciones extraordinarias.

Sólo una joven que había recibido una segunda vida.

Hermosa.

Rica.

Querida.

Y decidida a disfrutarla con todas sus fuerzas.

Aunque, siendo completamente sincera consigo misma...

también esperaba enterarse de uno o dos buenos chismes por el camino.

Porque algunas cosas, incluso después de la reencarnación, simplemente nunca cambiaban.

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Nata
jajajaja hay no enserió hasta viene a sonar Aaron 🤣🤣 jajajaja ese sela quito al templo
Nata
jajajaja ya me imagino esos tipos de asuntos importantes que atender 🤭🤣🤣
Nata
entonces logro su cometido sin querer queriendo, ya se agarro el león rojo para ella sólita 🤭🤭🤣🤣🤣🤣
Nata
hay no esta si la saco del estadio 🤣🤣🤣🤣 ni en momentos como estos deja su afición más peligrosa que la mando para ese mundo 🤣🤣🤣
Nata
jajajaja pues esa loca trae loco a otro 🤣🤣🤣
Nata
jajajaja una gallina furiosa 🤣🤣
Nata
jajajaja ella viene lo más enfada sin ánimos de coquetear o de enamorar y mara acá mi amigo de gustos exóticos que eso es lo que más le fascinó y atrajo 🤭🤣🤣🤣🤣🤣
Nata
jajajaja el pobre pájaro que tenía la culpa y como así que el otro quiere un hijo esto si me dejo procesando
Nata
auxilio llamen a las emergencias la estamos perdiendo por favor soldada caída que alguien se apiade de ella y venga a socorrerla por favor 🤣🤣🤭
Nata
sin duda alguna está frase es muy verdadera con todo lo que se ha vivido últimamente este año mis adorado país y Venezuela nos ha dado una lección de vida 🥺
Nata
que hay Dios mio enserió me imagine otra muerte pero esto si es nuevo 🤣🤣 hay Dios murió haciendo lo que más le encantaba ver series en tiempo en real 🤭😅
Blanca Pirela
En resumen ser una inútil mantenida y chismosa 🤨
Diosa
🤣🤣🤣🤣el chisme no duerme 🤣🤣🤣
Stella Maris Santabaya
Que le pasó a Vesta? fiebre, un accidente, le hicieron algo? porque murió 🤔
Diosa
jajajaja ellos llegan solitos jajaja
Diosa
🤣🤣🤣 ella estaba como niño pequeño estrenando juguete 🤣🤣🤣
Diosa
🤣🤣🤣 Aunque haya muerto por un chisme no deja el vicio 🤣🤣🤣
Diosa
La autora se emociono tanto que pensó que el pueblo también era un postre🤣🤣🤣🤣
Diosa
Claro una mala crianza 😏
Diosa
Era una bruja 😡
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