Solo había amado una vez en la vida, solo a ella, y después de mucho tiempo lo descubrí, verlos juntos causó en mi desesperación y debo ganar esta lucha.
Debo ganar su amor.
NovelToon tiene autorización de Vicky Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 18
.Caminaba de la mano con Mark; habíamos tenido una cita singular pero agradable. Me enteré de varias cositas que me hicieron sentir un ligero alivio. Como, por ejemplo, que Mark no tenía una pareja estable y que visitaba un sitio de citas para sus encuentros casuales. Fue un tranquilizante saber que se protegía y que, aparte de eso, se hacía chequeos constantes; esa parte ya la sabía. Sin embargo, nunca había querido escudriñar en sus asuntos privados, no en eso. Él sabe que uso mis juguetes y me propuso usarlos conmigo. ¡Divertido!
Como yo me iría pronto, para entrar en calor Mark y yo tendríamos otro par de citas.
Caminamos hasta la casa de mis padres y mis niñas salieron corriendo a abrazarnos, pero mi madre me veía con seriedad.
—Necesito que hablemos, Verónica.
—Sí, madre —fue lo único que dije. Apreté la mano de Mark y caminé detrás de ella.
Llegamos a su habitación y traté de mantener la calma.
—Ahora sí, dime qué pasa. Y quiero la verdad, toda la verdad.
—Madre, no comprendo de qué hablas.
—Verónica, ustedes tienen casi nueve años de casados, tienen dos hijas. Dime, ¿Mark te ha sido infiel? ¿Tienen dificultades? ¿Están pasando por una crisis?
—Madre, ahora entiendo menos.
—¡Oh, Dios, Vero! Ustedes parecen estar reconciliándose. ¿Has sido tú? ¿Le fallaste a tu esposo?
—Madre, Mark y yo nos estamos reconociendo de nuevo. Nos estamos dando un nuevo aire, ¿eso está mal? —ella abrió la boca, pero no la dejé decir nada—. Ayer me dijiste que debíamos mantener la llama y eso estamos haciendo. No ha habido infidelidad, no hemos tenido problemas graves, así que puedes estar tranquila.
—Oh, mi niña, discúlpame. Es que los vi tan distintos... Las niñas se la han pasado todo el día hablando de que los vieron sin ropa en la cama, que jamás había pasado algo así y que luego se fueron solos a una cita.
—Jajaja, mamá... No había pasado algo así porque siempre corríamos después de despertarnos, pero ayer estábamos agotados. No volverá a pasar. Sí, ahora vamos a comer.
Y así salimos de su habitación. Mark me esperaba ansioso, así que fuimos a la estancia a conversar, bajo las constantes sospechas de mi madre.
—¿Se tomarán unas vacaciones? —preguntó mi padre durante la cena.
—No, suegro. Vamos a estar muy ocupados con el proyecto. Las nenas estarán aquí hasta el fin de las vacaciones e irán con su madre.
—¿Ya lo decidieron? ¿No se mudarán?
—No, nuestra vida no está aquí. Mark terminará su trabajo y regresaremos. Tendremos mucho trabajo, pero las niñas deben estar en casa.
—¿Y cuándo te irás tú?
—En un par de días. Mark irá conmigo y regresará en compañía de mi suegra.
—¿Están seguros de esto?
—Un momento, esto parece un interrogatorio, ¿mamá? —la miré de frente—. Le transmitiste tus dudas a papá.
—Sí, sí lo hice. Son pareja y nos preocupan. Los esposos deben permanecer juntos, no uno en un lugar y el otro en otro. Ustedes ocultan algo, lo sé.
—No, no es eso, papi —así le decía a papá cuando sentía la necesidad de su protección y quería ganar algunos puntos—. Mark y yo estamos de maravilla, solo debemos seguir trabajando. No se preocupen por eso.
—Bien, si ustedes lo dicen... Pero estaré sobre ti —dijo señalando a mi esposo—. Y tu suegra no debería venir, debería quedarse cuidándote.
—Un momento —intervino mamá—. Esa es una excelente idea: intercambio de hijos.
Ella desapareció por el pasillo y, un minuto después, mi teléfono sonó.
—Mi niña, ¿tienen problemas? —Dios, era mi suegra.
—¿Mamá? ¿Qué hiciste?
—No, niña, tu madre no ha hecho nada —respondió mi suegra al otro lado de la línea—. Pero aquí los espero para que me cuenten qué pasa, ¿está bien?
—Sí, claro que sí, pero le juro que nada malo pasa.
—Lo sé, mi cielo. Mark y tú son una pareja que se ama y mis niñas son unos angelitos. Te veré cuando llegues.
Me quedé mirando el teléfono y Mark se rascó la nuca.
—No nos dejarán solos, y no me podré escapar para verte —susurró mi esposo en mi oído, enviando una deliciosa sensación por todo mi cuerpo.
—Yo vendré, te lo prometo —y besé sus labios rápidamente.
—Mamá, ¿por qué ves así a papá? —interrumpió Vicky.
—¿De qué hablan, mis princesas?
—Papá, ¿tú amas a mamá? —preguntó de nuevo Vicky.
—Siempre. Su madre es una reina —y me guiñó un ojo.
—Mamá, ¿por qué pareces un tomate? —se burló Virgy.
—Son unas nenas muy curiosas, ¿no te parece, amor?
—Sí, muy curiosas —asintió Mark, y comenzó a llenarles las mejillas de besos y a hacerles cosillas.
—Mamá, papá... ¿podemos dormir con ustedes hoy y hasta que se tengan que ir?
—¿Qué sucede, mis ángeles? —ambas tenían los rostros tristes.
—Es que no te veremos, mamá, y te vamos a extrañar. Y a papá también.
—Mamá y papá van a viajar por trabajo, y los abuelos las cuidarán. Cuando papá deje a mamá en casa con la abuela y el abuelo —Mark me miró, insinuando que no debía quedarme sola—, regresará y ustedes dormirán conmigo para que no me sienta solo. ¿Les parece?
—¡Síii!
Y esa noche dormimos los cuatro en la misma cama. Bueno, decir que ambos "dormimos" es un decir. Nosotros teníamos un par de ángeles, pero eran unos verdaderos terremotos en la cama, así que cerrar los ojos no fue una opción.