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ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

ENTRE BATAS Y SOMBRAS.

Status: En proceso
Genre:Yuri / Venganza / Mafia
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Danny arboleda

🚨Está historia es intersexual, (Osea, mujer con sistema reproductivo de un hombre, comúnmente llamado p*ne) Si eres sensible a estás historias, por favor no leer. De igual manera, a veces lo que no nos gusta es porque nunca antes nos hemos atrevido a probar, así que no te prives de algo que nunca has probado.

Espero que os guste la novela. Dejen su Like y comentario. No olviden seguir para estar al tanto de cada capítulo que suba. Los episodios se subirán los lunes y viernes, gracias por todo😘 🚨

Alisha, es la jefa de la mafia: peligrosa, dominante... Valeria, aburrida de una vida que la consume, comete un error que cambiará todo: pedirle a Isabela que no la deje volver a su casa.

Ella no imaginaba que esa súplica sería tomada al pie de la letra. Ahora está atrapada en una jaula dorada, bajo el control de una mujer que mezcla crueldad con seducción, amenaza con un beso y castiga con una caricia.

Entre balas, risas oscuras y noches que arden, ambas descubrirán que lo prohibido pu

NovelToon tiene autorización de Danny arboleda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Trampa De La Traición.

—¿Seguirás pegada a mí?

...Preguntó ella de la manera más fría posible. Me sorprendí, así que reaccione y me alejé de ella, un poco nerviosa le respondí.

—Pero eras tú quien me tenía agarrada.

—No lo hacía, tú...

—Ya no importa. Yo solo...

—¿A dónde ibas? ¿Querías verme desnuda?

...Preguntó con una pizca de arrogancia en su voz. Pero igualmente está desnuda. La miré arrugando las cejas. Ni que fuera la última Coca-Cola del desierto. Su egoísmo me irritó. Me senté en la esquina de la cama.

—No te creas mucho; solo quería ver si estabas bien; llevabas tiempo allí adentro; solo eso.

...Ella se acercó lentamente, seria, sin una pizca de alegría en su rostro. Estando cerca, se inclinó para luego preguntar:

—¿Estabas preocupada por mí?

...Y allí va de nuevo con su expresión arrogante. Miré hacia un lado; no creo podré aguantar su mirada. Su cercanía me ponía nerviosa.

—Claro que no; estás en tu casa, ¿qué te podría pasar?

...Le respondí, pero no recibí ninguna respuesta de su parte, entonces la miré. Ella miraba atentamente mi pierna dónde me quemé hace unos días, el cual aún seguí allí porque la marca roja seguía presente, recordándome que por mi incompetencia la olla caliente aterrizó en mi pierna. Me quedé observándola. Tiene una nariz perfecta; su piel se ve tan suave como la de un bebé; ¿se sentirá igual? Al fruncir el ceño se ve guapa; tiene unas cejas muy lindas, y sus... ¿Por qué me atraía tanto?

—¿Por qué no te has curado? ¿No te duele?

...Su pregunta salió tan suave de sus labios que mi corazón se arrugó un poco. Su preocupación me conmovió.

—Solo un poco.

—Espera un poco.

...Ella se alejó, buscó una bata, se cubrió y luego salió de la habitación; minutos después volvió con una pequeña cajita en su mano.

—Acuéstate.

...¿Qué quiere hacerme? ¿Acaso iba a lastimarme?

—¿Qué quieres?

—Solo escúchame.

—¿Por qué debe...?

...Ella me miró como con ganas de matarme, entonces entendí que debería escucharla. Su mirada me intimidó.

—Bien bien, lo haré.

...Me acosté de boca arriba; luego, ella abrió la pequeña cajita y comenzó a echarme crema en la quemadura. Su contacto era suave y delicado.

—Esto te curará más rápido, y no dejará cicatriz.

—Suave, duele.

—Lo siento.

...Ella comenzó a soplar mi pierna. Todo mi cuerpo se contrajo y mi corazón se aceleró. Abrí mis ojos con sorpresa. ¿Qué sucede? ¿Ella hizo erizar mi piel? Imposible, ¡Imposible! Su cercanía me perturbaba.

—Ya no duele. Ya no hagas eso.

...Le dije con rapidez. Ella me miró, y por un segundo ella quiso sonreír, pero luego se puso seria. ¿Qué significaba esa mirada?

—De acuerdo.

...Ella se levantó y fue al closet. Maldición, ¿acaso ella me gusta? No, imposible; tengo novio; eso no puede ser. Ella trajo esa medicina de Rusia solo para mí? ¿Se preocupa por mí? ¿O será que solo lo hace porque soy la única persona que puede ayudarle a dormir? Estaba tan sumergida en mis pensamientos que no la vi regresar. La confusión me abrumaba.

—¿Qué murmuras?

...Ella estaba tan cerca de mí que me asustó. Su presencia me desestabilizaba.

—¡Aah! ¿Acaso me quieres muerta? ¿Por qué me asustas?

...Ella sonrió. Su sonrisa me cautivó.

—¿Qué te parece gracioso?

—No es nada. Pasado mañana tengo una cena importante a la que debo asistir, y debes venir conmigo.

...¿Qué? ¿Cena importante? ¿No será algo relacionado con su trabajo, o sí? ¿Me estaba poniendo en peligro? Ella saldría de la habitación, entonces me levanté con rapidez de la cama y la alcance justo antes de que saliera de la habitación.

—Oye, espera.

...La agarré de su camisón para dormir. Ella se detuvo.

—No me llevarás a tu cena importante, ¿verdad?

...No es que no quisiera ir, pero en una novela vi que los mafiosos suelen usar a la familia de su oponente para atraerlos; no quiero ser carnada de nadie; quiero vivir una larga vida.

—¿Te acuerdas que te dije que en un mes te diría mi último deseo? Pues, es este.

...Recordé esa vez, y sí, Pero eso fue hace mas de un mes.

—No, eso fue hace más de un mes; no cuenta.

—Ajá, como digas.

...Dijo para luego salir por completo de la habitación. Pero antes...

—Baja a cenar.

...¿Baja a cenar? Idiota, ya me quieres poner en el ojo del huracán. Con rabia decidí bajar también. No por ella dejaré que mi estómago aguante hambre. En la mesa ya hacían sentado Diogo y ella; estaban hablando, ¿de qué? Ni idea; no entendía nada.

—Ese trabajo ya está hecho. Ellos demostraron que están a la altura.

—Bien.

—También el señor Kalashov les andaba buscando problemas.

...¿De quién hablan? Su secreto me inquietaba.

—Ese idiota no es nadie; ¿cómo es que aún lo respetan?

—Lo hacen porque ellos aún no se enteran; cuando lo hagan vendrán arrastrándose ante usted.

...¿Por qué hablan como si no existiera? ¿Acaso no tienen miedo de que yo escuché algo que no debería?

—Cambiando de tema, él estará también en esa cena; creo que no sería apropiado llevarla.

...Continuaba hablando Diogo, y sí, eso último lo entendí. No querían ponerme en peligro.

—Qué importa; él no está ni a mis talones; de qué tenerle miedo.

—Jefa, no lo digo por usted.

—Come y deja de hablar.

...Creo que ya estaban hablando de mí. Ella me miró y yo a ella. ¿Así que sabe que será peligroso, pero aún así quiere llevarme? ¿No le importo ni siquiera un poco? Su indiferencia me lastimaba.

—Ya comí; iré a descansar.

...Dijo ella aún mirándome. ¿A dormir a esta hora? Solo ella se las cree. Yo sí me quedé comiendo; la comida no tiene la culpa, así que comeré, comeré hasta que quiera estallar, eso pensé, pero no pude. Diogo al verme distraída preguntó:

—Señorita Valeria, ¿no va a comer?

...¿Comer? ¿Cómo si sabiendo que ella no puede dormir sin mí a su lado, pero aún así dijo que iría a descansar? ¿Qué descanso tomará a esta hora? Reaccioné y le respondí:

—Ya comí suficiente; iré a dormir.

...Sin decir más me levanté, subí al segundo piso y entré a la habitación. Ella estaba acostada de boca arriba con sus ojos cerrados, como si realmente estuviera durmiendo. ¿Acaso me estaba evitando? Caminé lentamente, me acomodé en el otro extremo de la cama y le di la espalda. Solo quería que durmiera un poco. Después de unos minutos, sentí su brazo sobre mi cintura y su rostro sobre mi hombro, y por algún motivo eso se sintió bien; no quería que me volviera a soltar. Su cercanía me reconfortaba.

—Oye...

—Solo un momento, ¿sí?

...Ella habló en un susurro, lo cual me entristeció; mi corazón se arrugó un poco. Creo que es por lo que escuché en la sala de estar; no puede ser otra cosa. Ajá, es eso; debo sentir pena por ella. ¿De verdad podía ayudarla?

—Está bien.

...No importa; no ha podido dormir en semanas, y según soy la única que puede ayudarla a dormir, así que, solo por esta vez dejaré que me abrace. Su respiración en mi cuello, su mano en mi cintura, y su calor; me sentía protegida; ni cuando dormía con Dante me sentía así, igual, siempre dormíamos en la misma cama, pero separados, pero ahora ella me hace sentir querida. ¿Espera? ¿Qué estás pensando, Valeria? No puedes tener esos pensamientos. ¿Acaso serás infiel?

—Deja de pensar y duerme.

...Susurró ella. Me asusté, pensé que ya estaba dormida. Además, es temprano aún, aunque quisiera no podría. ¿Y cómo supo que estaba pensando? ¿Acaso podía leer mi mente?

—Sshh... no te muevas.

...De inmediato mi mente quedó en blanco. ¡Maldición! ¿Cómo es que la escuché? Su dominio me asustaba.

...Los minutos pasaban, ella no se movía ni un poco, y mucho menos yo, pero ya estaba casanda a este lado, debería voltear me? No, mejor no, mejor así, sí, mejor así. Con el tiempo, ya me estaba rindiendo ante el sueño, y cuando quise ver, ya estaba dormida.

(...)

{Pov Alisha}

...Vaya, hace tiempo no descansaba así. Abrí mis ojos lentamente. Había tenido un descanso increíble, tanto así que diría que dormí como un bebé. Su presencia me daba paz. Quise levantarme, como de costumbre, pero no pude, sentía un peso encima de mí, entonces me desperté por completo. Ella, ella me estaba abrazando. Su pierna encima de mí al igual que su brazo. Sonreí. Ella me abrazó mientras dormía, aunque no recuerdo cómo pasamos de estar abrazándola por la espalda a esta postura. Ya no importa. Su cercanía me reconfortaba. Eran las 5:30 de la mañana, la hora perfecta para hacer ejercicios, aunque me estoy levantando media hora de retraso. Quité su brazo y luego su pierna con delicadeza para no despertarla. No quería perturbar su sueño. Me levanté, me di una ducha, luego bajé a hacer ejercicio. Necesitaba liberar tensiones.

(...)

—Jefa, aquí está la información.

...Me entregó una carpeta con la información de todas las personas que iban a asistir hoy a la cena.

—Bien...

—El señor Ortega irá, pero no se preocupe, estaremos preparados.

...Ese viejo desgraciado donde quiera que voy allí está él; parece una garrapata; qué odioso. Su presencia me irritaba.

—Jefa, ¿por qué no nos encargamos de él? Sería un problema menos.

...Y no crea que no lo he pensado, pero ese viejo, por más que me fastidie, no lo puedo matar; solo le puedo hacer la vida imposible, tal como él lo hace conmigo. Tenía mis propios códigos.

—Oye, ¿de qué hablas?

...Le dije seria. Él agachó su cabeza. Él sabía quién era él, pero aún así propone eso. Jum. Su insolencia me enfureció.

—Lo siento, jefa. No fue mi intención.

—Está bien.

...Abrí la carpeta. Empecé a revisar y conocer la mayoría de los nombres, pero habían dos que no me sonaban, pero algo me decía que los conocía. No le di mucha importancia. Al parecer todo en orden, no creo que haya problemas como la última vez. No podía permitir que nada saliera mal.

—Cómo va lo que te encargué?

—Ya todos están en casa, pero la señorita Valeria aún no ha vuelto.

...Fruncí el ceño.

—¿Cómo? ¿Cómo que no ha vuelto?

—Si, desde la mañana aún no ha vuelto.

...Miré la hora. Eran las tres de la tarde, pero ella aún no ha vuelto. Estaba mañana me dijo que saldría para ir a su trabajo y visitar a su amiga; también que almorzaría con su hermano. No le vi problemas a eso, ya que tiene el derecho de salir; en eso quedamos. Pero... ¿por qué no ha vuelto? ¿Por qué no me ha escrito nada? Su ausencia me preocupaba.

—Averigua dónde está.

—De acuerdo.

...Le dije que debía llegar temprano, pero no me escuchó, y odio que no me escuchen.

—Jefa, la señorita Valeria está...

...Dijo con un tono de voz preocupado, como si algo malo hubiese pasado. El miedo me invadió.

—¿Qué pasa?

—Ella... Ella...

—¡Habla, maldición!

—Mire por usted misma.

...Él me pasó su celular. Al tomarlo me doy cuenta de las fotos que hay allí. Habían muchas fotos, y en efecto, se vio con su hermano, estuvo en su trabajo, se vio con su supuesta amiga, y por último, ella también se encontró con su novio. Apreté mis dientes y el celular en mis manos, luego lancé el celular contra el piso volviendo lo nada. Lo sé, presentía que se vería con él, pero... ¿por qué me molesta tanto? ¿Por qué mierda le sonríe así? La rabia me consumía.

—¡Oye! ¡Mi celular no tenía la culpa!

—Diles que la lleven de vuelta a casa, ¡ya mismo! ¿Entendiste?

...Le ordené, Pero él se quedó allí parado de brazos cruzados mientras me miraba.

—Te di una orden; ¿qué haces?

—Bien, espera, les avisaré mentalmente. Dañaste mi celular; ¿cómo rayos quieres que les avise?

...Hmpm.... Su sarcasmo me irritaba.

—¿Acaso no tienes dos teléfonos?

—Claro, claro que sí. Pero uno es mi teléfono personal; el que dañaste es donde tengo todos los contactos; ¿cómo quieres que les llame?

—¡Mierda!

...Bien, yo no tengo ninguno de esos números, solo el de Valeria, pero si le llamo no se verá como si la tuviera controlando? Me quedé pensado por un momento. Luego de tanto pensar se me ocurrió algo, y se lo hice saber a Diego. Necesitaba una solución.

—Llama a Valeria; le dirás que debe volver a la mansión de inmediato. Si te pide una escusa, dile que es muy complido decirlo. Sí, mejor dile eso.

...Lo dije como uno de mis mejores planes, pero al ver la cara de Diogo me di cuenta que no era así. Él estaba de brazos cruzados mirándome con su boca abierta y ojos como platos, como si fuese visto un fantasma. Su reacción me desconcertó.

—Diogo, ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal?

...Le pregunté preocupada pensando que algo le hubiese pasado, pero su respuesta me dejó más que sorprendida.

—Alisha, hablándote como tu amigo, dímelo si miento o estoy en lo incorrecto, pero... ¿acaso Valeria te gusta?

...Lo miré frunciendo el ceño. ¿Acaso se había vuelto loco?

—Amigo, ¿acaso te estás drogando?

—¡¿Qué?!

—Sí, porque pareces estar alucinando. ¿Cómo que si ella me gusta? ¿Estás loco? Ella solo es alguien que uso para mí beneficio, y ya lo sabes.

...Él no me respondió, se quedó pensando en silencio. Y es obvio que ella no me gusta; solo odio a los tipos como ese idiota que tiene por novio.

—Otra cosa, rómpele un pie a ese idiota y dile que no busque más a Valeria.

...Le ordené. Él solo suspiró, luego se dio media vuelta para luego salir de la oficina. No quería que se acercara a ella.

—Sí, jefa.

...Dijo por último antes de salir. Yo me quedé allí, pensando en esas fotos y en lo que me dijo. Y no, no puede, aunque sí, ella es una mujer muy guapa, pero no creo que me guste, no lo creo.

...La hora de la cena llegó, y Valeria aún no se había arreglado. Al principio no quería ir porque, según ella, la engañe para que volviera a la mansión; yo solo le dije que sin pruebas no puede acusar a nadie; por eso no quería ir, pero después decidió ir. Por eso ahora estoy sentada en la sala estar esperándola hace como dos hora y ella nada que baja. Yo también soy mujer, pero a veces exageramos con el tiempo. ¿Qué tal difícil puede ser ponerse un vestido, unos tacones, maquillaje y peinado? Eso no es para que se demoren así, más de dos horas arreglándose, eso ya es ser exagerado. Su tardanza me exasperaba.

—¡Señora Lucia!

—Digame, Señora?

—Ve arriba y dile a Valeria que baje ya, si no me iré sola.

...Dije algo estresada ya. La señora Lucia solo asintió. Ella que iba a subir al segundo piso y Valeria que venía bajando. Yo estaba sentada y me levanté de inmediato. Wow, está mujer es simplemente hermosa. Estaba asombrada de la belleza de ella. Sabía que era hermosa, pero ella en casa no se había maquillado ni nada por el estilo. Sabía de sus impresionantes curvas, pero ese vestido rojo cola de sirena deja ver lo impresionantes que son. Ese pelo suelto como si estuviera mal arreglado le queda perfecto. Esa nariz mandada a hacer por los mismos dioses. Esos labios. Sus ojos. Su piel. Todo le queda perfecto, hasta la pulsera en su mano derecha le queda impresionante. Simplemente me dejó impresionada; qué belleza, por favor. Su belleza me dejó sin aliento.

—¡Eres mujer, como no puedes comprender!? Espera!, lo sé, tú no te maquillas, solo crema, un poco de labial, traje y estás lista...

...Ah, sí, apenas habla y lo daña todo. Su lengua afilada me irritaba.

—Dime algo; ¿por qué haces esos trabajos ilegales? ¿Es ilegal vestirte con vestido? ¿O maquillarte un poco?

...Hmpm... Tiene razón, pero ya estoy acostumbrada. Su desafío me atraía.

—Mejor cállate. Eres muy lenta.

...Aunque valió la pena. Verla así me complacía.

—Vamos.

—¿No me dirás nada?

—¿De qué hablas?

—De sobre cómo quedé; ¿no me dirás nada?

...La miré de arriba a bajo. ¿Qué quiere que le diga? ¿Lo bella que quedó? Ni soñando; si lo hago, se aprovechará después de eso. No iba a darle esa satisfacción.

—Quedaste bien, ¿contenta?

...Le dije lo más tranquila posible. Ella cerró sus ojos mientras suspiraba. Sonreí.

—Eres una idiota.

—Y eso que no me conoces.

...No quería pelear más con ella; suficiente tuve hace tres horas atrás, y eso que aún no se entera de lo último. Su terquedad me exasperaba. Salimos de la mansión, nos subimos al auto.

Un tiempo después, estábamos llegando a la cena. ¿Por qué la traje? Porque sé que tarde que temprano se darán cuenta de ella, entonces la traje yo misma para que sepan que si la tocan me estarán tocando a mi también, así estará más segura cuando mis enemigos sepan de ella. Con ella son dos mujeres las que he traído a este tipo de cosas, y cuando eso pasa quiere decir que nadie puede tocarlas. Necesitaba protegerla. Entramos al evento; ya todos estaban, (claro, ya era tarde). Apenas entramos las miradas se posaron en nosotras. No sabría si las miradas eran para mí o para ella, porque dudo que alguien más no note lo hermosa que es, y lo sexy que se ve. Un mesero se acercó y nos brindó dos copas de champagne; las tomamos; segundos después ya se estaban acercando a mi para saludar. Sentía las miradas sobre nosotras.

—Hola, señora Rusca.

—Señora Rusca, un gusto conocerla.

—Señora Rusca, hace tiempo no te veía; ahora entiendo por qué.

...Personas que, si las veo, no la reconozco, pero ellos sí a mí. Pero a este último sí, si me acuerdo de él. Hace tiempo quiere que colabore con él, pero a personas como él los odio. Solo mira a las mujeres como objetos, y mira cómo sonrió mientras mira a Valeria; ¿acaso quiere quedarse sin dientes? Su lascivia me repugnaba.

—¿Cuántos dientes tiene un niño de 7 años?

...Apenas escuchó eso, dejó de sonreír para luego retirarse. Volteé mis ojos. ¡Qué idiota!

—Mira, yo debo hablar con alguien, tú haz lo que quieras, nadie se atreverá a molestarte.

...Le dije. Ella me miró; claramente sus ojos me decían que no la dejara sola, pero no tenía otra opción; no podía negociar con ella a mi lado. Tenía que ser fuerte.

—No te preocupes, ellos cuidarán de ti.

...Le señalé a los hombres que estaban parados detrás de mí, incluyendo a Diogo. Ella los miró y luego me volvió a mirar.

—No tengo otra opción, ¿cierto?

—Cierto. ¿Diogo?

...Lo volteé a mirar. Él entendió de inmediato. Solo tenía que protegerla. Su lealtad era incuestionable.

—Entendido.

—Bien, divierte.

...Dije para luego alejarme. Hoy debía cerrar unos cuantos acuerdos; así podré espandir mi fuerza a más países de Latinoamérica. Porque para acabar con ella, debo tener mucho más fuerza que ella, y eso solo se consigue haciendo aliados en todo el mundo. La venganza era mi único objetivo.

{Pov Valeria}

...¿Cómo me va a dejar sola en esta jaula de leones? Por eso no quería venir, pero la desgraciada prácticamente me obligó. Pero no importa, ya que estoy aquí, aprovecharé la ocasión.

—¿Puedo tomar lo que quiera, verdad?

...Le pregunté a Diogo, y por lo visto no le caigo muy bien.

—Así es, señorita Valeria.

...Me respondió con indiferencia, pero educado. Su frialdad me incomodaba.

—Bien, tú lo dijiste.

...Me tomé la copa de Champagne que tenía en mis manos y en seguida agarré otra. Ya que estoy aquí, aprovecharé. Necesitaba olvidar mi incomodidad.

(...)

—Señora Rusca, ¿usted no llegó acompañada hoy?

—Cállate; a ella no la puedes nombrar.

—¿Por qué no? Sí estás a punto de cogerme en el baño; me preguntó qué pensará ella si nos viera.

—No dirá nada; la única que debería estar preocupada eres tú, ya que tú esposo está allá fuera esperando que su querida esposa salga del baño. ¿Qué pasará si se entera de esto?

—No te atreverías, ¿o sí?

—Entonces no digas estupideces.

...No podía creer lo que estaba viendo y escuchando. No estaba tan borracha, así que no era mi imaginación. Llevé mi mano a mi boca para no hacer mucho ruido y que ella me escuchara. Iba al baño, pero... no pensé que me encontrará con esta escenita. Me di media vuelta y volví a la sala. No debería molestarme por esto. No debería sentirme decepcionada con esto. No debería sentir querer tomar más por esto. No debería sentir querer llorar por esto. No debería dolerme el pecho por esto. Pero... ¿por qué si siento todo eso? Ella está soltera y puede hacer con su vida lo que quiera, ¿pero por qué me duele? El dolor me inundó.

—¡Maldita!

...Dije golpeando la mesa con fuerza. No éramos nada, pero, por qué me molestó ver lo que estaba haciendo?

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Pamela Duran Sandoval
siga así excelente novela autora porfavor más capitulos
Blasida Zarate
Es buenísimo lastima que tiene pocos capítulos pero esperaré
Pamela Duran Sandoval
Valeria dale su merecido a Dante a él no le haces nada en cambio a la pobre señora rusca le rompes la nariz, la cacheteas, la insultas, pobrecita de ella me compadezco
Elisbeth Palma
más capítulo autora
Elisbeth Palma
😱😱😱😏 estará difícil
Elisbeth Palma
sí claro
Elisbeth Palma
🤭🤭🤭🤭😏 se la había olvidado
Elisbeth Palma
🥰🤭😏 me encanta estos tipos de novela
Pamela Duran Sandoval
gracias autora más capitulos porfi 🙏🙏🙏🙏
Pamela Duran Sandoval
excelente novela gracias espero pronto una nueva actualización
nilda daniela camacho mejia
necesito más capitulos, está muy buena la historia
Pamela Duran Sandoval
excelente novela autora ya la extrañaba me encantan sus obras las e leído todas y espero que esta no sea igual de buena que las anteriores gracias espero un nuevo capítulo
Dshir Caicedo: Hola. Gracias por siempre comentar. Yo también extrañaba publicar a mis querid@s y leales lectores. Yo también espero que sea de su agrado está historia.
total 1 replies
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