Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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De mal en peor
Ya en el imperio de Elfaria.
Allí todo estaba tranquilo, ya estaba anocheciendo y nuestra Helena estaba en el comedor cenando con su padre.
La cena era armoniosa y los alimentos eran de la mejor calidad y todos del agrado de Helena.
Helena se sentía tranquila, su estado de alerta había desaparecido por completo.
Su padre estaba hablando sobre lo hermoso que es tener un nieto varón, y le pide a su hija que tome sus funciones de princesa heredera, pero ella le dice algo que lo dejó sin palabras.
—Padre, usted aún es joven, busque una buena concubina y tenga un hijo, yo quiero vivir una vida tranquila y criar bien a mi hijo— dice Helena tranquila, ya lo había pensado, no tiene planes de ser quien gobierne ese imperio.
Sus planes son tener un negocio y criar a su hijo, y si es posible tener un título sencillo.
Sus palabras fueron como un limón caliente para el emperador y puso mala cara.
—Tú… Mocosa insolente, solo tengo una hija, y no tengo planes de tener otros hijos, solo quiero ser abuelo— dice el emperador con cara de pocos amigos y Helena le dice una realidad que nunca había pensado.
—El futuro del imperio no puede caer solo en mis manos, si en un futuro me sucede algo y muero, este imperio debe seguir adelante sin mí, es por eso que te pido tener otro hijo — dice ella y el hombre se quedó pensando en el asunto.
Él nunca en su vida había pensado en esa posibilidad y desde que murió su esposa hace muchos años, jamás había pensado tomar a otra mujer como compañera de vida.
Algo como lo que dice Helena, lo deja sin saber qué pensar.
Helena al verle, vuelve a hablar.
—No tiene que ser como te estoy diciendo, pero puedes ir conociendo a alguien, además, padre, debes darme un hermano o hermana, mi hijo no puede estar sin decirle tío a alguien, se siente raro, es una desgracia total ¿no crees?— pregunta ella y el emperador se ríe.
Lo que ella acaba de decir, es algo un tanto gracioso.
—Niña tonta, deja eso a los mayores, no tienes que pensar en tantas cosas descabelladas, la vida es como es, y está sujeta a cambio— Fue lo que dijo el emperador.
Helena ya no siguió hablando del tema, y en su lugar continuó conversando de otros temas; al parecer va a tener que jugar algunos trucos para hacer que su padre tenga un hijo.
Los dos siguieron comiendo sus alimentos, y al terminar después de despedirse, cada quien se fue a dormir a su habitación.
*
*
A partir del día siguiente comenzó el verdadero desastre en todo el imperio.
El chisme de la familia Lombardi estaba ardiendo por todas partes y esa familia estaba en boca de todos.
A la mansión ya no llegaban invitaciones a tomar el té y las amigas de Ofelia le habían mandado cartas donde rompen su amistad con ella.
La mujer estaba enojada y respondió con insultos a sus ex mejores amigas.
El duque no estaba mejor: sus socios comerciales estaban cada uno enviando cartas de ruptura de sociedad y como son ellos los que rompían la sociedad, mandaban compensación monetaria cubriendo las futuras pérdidas.
Al ellos retirar su asociación con el duque, y dar una compensación al momento de romper la sociedad, el duque no le dio tanta importancia al asunto.
Pero una semana después de eso, estaba con el grito al cielo, puesto que, no solo tenía que mandar al palacio mucho oro por los objetos sustraídos de la dote de Helena, sino que sus negocios estaban cayendo en picada.
Aparte de eso, tuvo que darle una compensación a Helena por el divorcio entre ella y su hijo.
En pocas palabras, el duque estaba acabado y su gran fortuna estaba casi a la mitad.
Debido a la situación actual en la mansión, el duque cortó todos los gastos que no son urgentes, y Mateo tuvo que adaptarse a un estilo de vida casi en la escasez.
La duquesa ya estaba recuperada, pero la situación en la que se encontraba su familia la tenía enferma del disgusto.
Otra que estaba en apuros era Kenia.
Su gran vida soñada había desaparecido en menos de una semana y ahora tenía que vivir casi como una plebeya.
Aparte de eso, todos en la mansión ducal la miraban con malos ojos y el único que aún la quería allí era Mateo.
Ningún sirviente le servía y ella misma tenía que hacer todas sus cosas.
La mayor parte del día tenía que estar en su habitación encerrada, ya que cada vez que la duquesa o el duque la verían, discutían con ella y para evitar malos momentos, ella decidió estar en su habitación y solo salía a buscar comida y lo hacía en la cocina, puesto que, ella tenía prohibido ir al comedor a comer con esa familia.
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien