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Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:252.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: A.Gaby

Valeria Cárdenas parecía tener una vida estable: un matrimonio envidiable, un hogar tranquilo y un esposo que, alguna vez, la amó de verdad. Pero con el tiempo, las palabras dejaron de ser cariño y empezaron a doler, y el silencio se volvió una forma de castigo que nunca supo cómo enfrentar.
Día tras día, Valeria se fue apagando entre reproches, desprecios, monotonía y culpas que no eran suyas. Sin darse cuenta, dejó de ser ella misma para convertirse en alguien sin alma, solo para no molestar.
Cuando finalmente toma una decisión de la que no hay vuelta atrás convencida de que su ausencia hará todo más fácil para quienes la rodean, entiende demasiado tarde cuánto se había perdido en el camino. Porque a veces el amor no se acaba… solo cambia hasta volverse irreconocible.
Esta es una historia donde el dolor se guarda, donde nadie ve lo que pasa puertas adentro. Y donde comprender lo que ocurrió llega cuando ya no se puede reparar.

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Eres Fea.

El día siguiente amaneció nublado, Valeria abrió los ojos antes de que sonara la alarma. No había dormido bien; había pasado la noche dando vueltas, buscando una posición donde el pensamiento dejara de doler. Aun así, se obligó a levantarse con cuidado, como si cualquier ruido pudiera romper algo que ya venía roto desde hacía tiempo.

Se miró al espejo del baño. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar y su mirada se notaba tristeza. Se lavó la cara con agua fría, intentando borrar su tristeza. Se recogió el cabello, eligió una blusa que a Andrés le gustaba antes y respiró hondo.

—Hoy será distinto se dijo en voz baja, sin mucha convicción.

En la cocina, se movió con una delicadeza. Preparó el desayuno favorito de Andrés: huevos con pan tostado y café recién hecho. Midió el azúcar como él prefería, cuidó cada detalle, como si en esos gestos pudiera encontrar el camino de vuelta a lo que fueron una vez.

Cuando escuchó sus pasos en el pasillo, se preparó con la mejor sonrisa.

—Buenos días, mi amor.

Andrés no respondió de inmediato. Entró, tomó su teléfono de la mesa y revisó la pantalla como si hubiera algo más importante que ese momento. Sus ojos pasaron por el desayuno sin detenerse.

—Te hice lo que te gusta añadió Valeria, acercándole la taza.

Él la apartó apenas, sin brusquedad, pero su actitud le dolía.

—No tengo hambre.

—Pero… apenas te tomará unos minutos.

Andrés suspiró, como si la simple insistencia fuera un fastidio.

—En solo verte se me quitan las ganas de comer.

La frase cayó entre ellos y no hubo nada que la suavizara. Valeria sintió que el aire le faltará. Abrió la boca, pero no encontró palabras.

—Me voy al trabajo continuó él, tomando las llaves. Tal vez no regrese esta noche. No me esperes.

El sonido metálico de las llaves chocando en su mano fue lo único que rompió el silencio.

—Andrés… la voz de Valeria salió más débil de lo que esperaba. ¿Qué te hice?

Él se detuvo en la puerta. No la miró enseguida. Cuando lo hizo, en su mirada no había amor.

—¿De verdad no te has visto en un espejo? dijo, con un gesto breve. Estás descuidada… desarreglada.

La miró de arriba abajo, como si evaluara algo que ya no le interesaba.

—Y fea.

No levantó la voz. No hizo falta.

La puerta se cerró y el sonido se quedó en la casa como un eco largo.

Valeria no se movió. El café se enfriaba, el pan se endurecía, y ella seguía de pie, con las manos temblando apenas. Cuando por fin reaccionó, sus rodillas cedieron y tuvo que apoyarse en la mesa.

—Está bien… —murmuró, sin saber a quién—. Está bien.

Pero no lo estaba.

Se llevó una mano al pecho, intentando calmar ese latido desordenado de su corazón. Caminó hasta el baño casi sin sentir el suelo bajo sus pies y volvió a mirarse al espejo. Buscó en su reflejo aquello que Andrés veía.

—Desarreglada… —repitió en un susurro.

Se soltó el cabello, lo acomodó de nuevo. Se limpió el rostro con una toalla, como si pudiera quitarse de encima lo que él había dicho. Se cambió la blusa por otra, luego por otra más. Ninguna parecía suficiente.

El espejo no respondía.

Con el tiempo, el silencio de la casa empezó a pesar. Valeria volvió a la cocina y se sentó frente al desayuno intacto. Tomó la taza de café y bebió un sorbo amargo.

Recordó otras mañanas.

Andrés riendo, quitándole un pedazo de pan de las manos. Andrés abrazándola por la espalda, diciendo que olía a hogar. Andrés mirándola como si no hubiera nadie más.

—¿En qué momento, se te acabó el amor? —se preguntó.

Se levantó para recoger la mesa, pero al tocar el plato, sus manos comenzaron a temblar. El sonido de la porcelana contra el fregadero fue más fuerte de lo normal, como si cada movimiento llevara una carga que no podía sostener.

Intentó concentrarse en tareas pequeñas: lavar, ordenar, limpiar. Movimientos repetidos que no exigían pensar. Aun así, cada rincón de la casa le recordaba algo.El sofá donde se habían quedado dormidos viendo películas. La mesa donde celebraron su primer aniversario. La puerta donde él la besaba antes de irse al trabajo.

Todo estaba ahí. Menos eso.

A media mañana, Valeria se sentó en la cama. El silencio era distinto en ese espacio. Más íntimo, más difícil de ignorar. Tomó el teléfono y abrió la conversación con Andrés. Escribió un mensaje:

“Perdón si hice algo mal.”

Se quedó mirándolo unos segundos.

Lo borró.

Escribió otro:

“¿Podemos hablar cuando regreses?”

También lo borró.

Al final, dejó el teléfono a un lado. Sentía que cualquier palabra podría empeorar las cosas. Como si hablar fuera un riesgo que ya no podía permitirse.

Se recostó sin quitarse la ropa. Cerró los ojos, pero no descansó. Las palabras de Andrés regresaban una y otra vez, cambiando de forma, encontrando nuevos espacios donde doler.

No lloró de inmediato.Las lágrimas llegaron más tarde, sin aviso, cuando el cansancio venció la resistencia. Lloró en silencio, con la cara hundida en la almohada, como cuando era niña y aprendió que el dolor se guarda mejor cuando nadie lo ve.

—Tal vez tiene razón… —pensó.La idea le dio miedo.

Se levantó de golpe y volvió al baño. Otra vez el espejo. Otra vez la búsqueda.

—No soy así… —susurró—. Antes no era así.

Pero ya no sabía cómo era antes.

El día avanzó lento. La luz cambió de color, las sombras se alargaron, y Andrés no volvió. Tampoco llamó. El teléfono permaneció en silencio sobre la mesa, como una respuesta que no llegaba.

Por la tarde, Valeria intentó comer algo. No pudo. El estómago se le cerraba con cada intento. Bebió agua, nada más.

Cuando la noche cayó, encendió una lámpara en la sala. No quería que la oscuridad llenara todo. Se sentó en el sofá y miró la puerta, como si en cualquier momento fuera a abrirse.

Esperó.

Las horas pasaron.

A las diez, a las once, a las doce.

Nadie llegó.

El cansancio y el sueño llegó. Se levantó despacio y caminó hasta la habitación. Antes de acostarse, se detuvo frente al espejo por última vez.

Se observó en silencio.

—Si yo cambiara… —murmuró—, ¿volvería a mirarme como antes?

No había respuesta.

Se metió en la cama y ocupó su lado, dejando el otro intacto, como siempre. Miró el espacio vacío y se sintió más sola que nunca.

Pensó en lo que había dicho esa mañana.

“En solo verte se me quitan las ganas de comer.”

Cerró los ojos y un pensamiento cruel.Quizá, si ella no estuviera…

El pensamiento se quedó ahí, sin terminarse del todo, pero ya no era algo lejano.Era una posibilidad.Y eso la asustó menos de lo que debería.

1
Lorena Osorio
está novela me gustó muchísimo gracias a quien la escribió
Maria Elena Gomez
Normal
Silvia Muñoz Muñoz
Excelente novela ,gracias autora
Felisa Bendisky
felicitaciones autora excelente novela se a nimo

con tema muy delicado la violencia el cáncer la muerte lo hizo súper bien felicitaciones 👏👏👏👏🥰
Hiradia Cohen
Si por favor que Susana se salve qué si es por un trasplante o algo que lo logre pero que no muera y vean crecer su empresa junto a valeria como es su sueño
Hiradia Cohen
Pero pereciera por como se expresa Susana que ella estuviera enferma ojala no parece buena chica
Hiradia Cohen
Es una Putizorra y a Valeria le hace falta quererse mad tien el autoestima por el suelo pero no es culpa de ella debemos recordar que arrastra trauma de su crianza en un orfanato donde nunca fue adoptada ella en si nunca es culpable de sus inseguridades El y la Putizorra si son lo mas bajo pero tiene que pagarlo ojalá elka encuentre alguien que la ayude a salir de ese cueco
Lourdes Masa Quintal
No tengo palabras para describir está hermosa novela que me llegó hasta el alma, gracias autora, que tú vida esté llena de bendiciones. Leo desde Quintana Roo México.
Gladys Muñoz
mujer me tienes el corazón chiquito de tanto llorar pensé ya voy a llorar por esta no ahora a llorar por las 2
Gladys Muñoz
no puedo con eso 5 minutos más en la barriga de la mamá y sale más idiota no puedo con tanto por dios
Gardenia Omaña
El estéril eres tú pebdejo, currnufo de muerda. te mereces una mujer como ella....🤣👏👏👏🤭
Olga Perez
muy buena novela gracias llore mas que con la película de "Pedro infante nosotros los pobres"
Olga Perez
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Olga Perez
ya me canse de llorar y hay voy otra vez 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
soraya gonzalez
hay escritora ojalá y Susana no se muera sería injusto ya que ella consiguió con Valeria una hermana y se siente feliz al lado de ella e igual Valeria ya la quiere como tal por favor no la mates 😭🙏🙏🙏🙏
soraya gonzalez
por favor que Susana no muera es la única amiga que tiene Valeria sería horrible si muere 😭😭
Isabel Martín
Muy buena historia, magnífica.... Gracias y felicidades autora 🤗👏👏👏👏
olga quinteros
es ficción autora ,escribe un milagro para Susana ,que se salve
olga quinteros
que bruta esa madre también ,ahora se sentirá culpable por no haber hablado mejor las cosas ,ni modo el que se creía un macho alfa y la que quería quedarse con el dinero literalmente se metieron en el horno
olga quinteros
y está mujer no ve la clase de tipo que es ?de la forma que actúa metiéndola a ella como una prostituta en el cuarto de su esposa ,creerá que alguna vez va a cambiar por ella ? ese tipo de mujer recibe el karma multiplicado y el ni hablemos ,felicidad jamás tendran
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