El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 20: Su veneno
Pov Solare
El calor comenzo a hacerse insoportable a cada segundo que pasaba, odiaba esa sensacion, la sensacion de sentirme encerrada, como si la habitacion se hiciera cada vez mas pequeña.
La comida en el plato delante de mi no me parecia apetecible, sin embargo la tome y segui comiendo, metiendo pedazo por pedazo a mi boca y masticando aunque sentia que no sabia a nada.
Bebi agua hasta saciarme.
Mi corazon latia con fuerza en mi pecho, algo salvaje se retorcia en mi interior, mi naturaleza animal.
Mi lobo no era como los otros y eso hacia que mis celos no fueran como los otros.
Siempre comenzaba asi, una furia que no podia controlar, un calor en el pecho que me ahogaba y comenzaba a deslizarse por cada parte de mi cuerpo, como un liquido pegajoso y molesto.
Me levante de la silla y comence a quitarme la ropa, que era mas como arrancarla con uñas tan afiladas que parecían dagas.
Este sentimiento siempre me recordaba a la primera vez que me transforme.
Salvaje. Animal. Una locura que se esparcía como veneno por mis venas.
Tenia 10 años cuando sucedió.
A los niños como yo que solo servian a la manada como sirvientes no se les permitía asistir a los entrenamientos o estudiar en las escuelas, eramos solo sirvientes, inferiores desde la cuna.
Los niños aveces pueden ser muy malvados, todos lo saben.
Siempre tenian algo malo que decir, un juego pesado que terminaba conmigo siendo castigada, limpiando su mierda, pidiendo disculpas sin razon.
Reidar era el peor de ellos, el lider de los brabucones, el hijo del alfa.
Talvez venia guardando tanta mierda en mi interior que su simple presencia me hizo explotar.
Fue el primero en transformarse en la manada, su lobo era marron, corpulento, con unos colmillos que se veían inmensos para cualquier niño.
Se acerco a mi, amenazante, burlon.
La furia que me habia poseido me dejo sin respiracion por un segundo, estaba temblando, no precisamente por el miedo que le tenia a su lobo, sino por la furia que me embargaba, por los pensamientos retorcidos, las imagenes que se pasaban por mi mente.
Lo imaginaba sangrante, chillando, arrancando su piel, imaginaba como sonarían sus huesos al aplastarlo, como se sentiría sus organos siendo extirpados en mis manos
Una niña de 10 años no deberia tener esos pensamientos.
Pero los tenia.
No tuve tiempo de aterrarme por mis pensamientos en ese momento, porque cuando aquel lobo marron gruño en mi rostro y araño mi piel con sus garras hasta romper mi ropa, algo me jalo hacia adentro, como si me succionará y fui consumida por aquellos sentimientos
Mi loba los atemorizo lo suficiente como para tomar cartas en el asunto.
En cada castigo el alfa me lo recordaba, jamas volvería a dejar salir a mi lobo, jamas volvería a convertirme en aquella bestia.
Fue estupido de su parte permitirme vivir despues de que casi asesinara a su hijo.
Creia que el miedo que me infundía era suficiente para mantenerme paralizada para siempre.
Aquel error le habia costado la vida.
No me di cuenta en que momento me quede dormida, si ese recuerdo lo estuve pensando o observándolo en mis sueños, pero cuando volvi a abrir los ojos el aroma que me rodeaba me hizo gruñir.
Estaba ahi, poseida por una furia incontrolable, de repente estaba destrozando todo a mi paso, las sabanas se convirtieron en solo retazos de tela, las almohadas en pequeñas plumas que volaban a mi alrededor.
Se acercaba, cada vez mas cerca de la superficie y yo me resistía.
No es el momento.
No vengas.
Repetía como un mantra sagrado.
Habia tenido tantas cosas que pensar que habia olvidado esto.
Un celo cada tres meses.
Lo agradecia, no soportaría tenerlo cada mes.
Mi vision cambio, mis sentidos se agudizaron, podia escuchar a alguien caminar de un lado a otro afuera de la puerta, sentir su aroma aunque se supone que no tenia ninguno.
Mary olia a manzanilla.
Era extraño.
Estaba de rodillas sobre la cama, arañando todo a mi paso, destruyéndolo todo, abriendo un hueco en el colchon como si buscara un tesoro escondido.
Dominada por mi instinto animal.
Y entonces la puerta se abrio, levante la cabeza tan rapido que mi vision estuvo borrosa solo por una fraccion de segundo.
La puerta se cerro y el estaba ahi.
Oliendo a posesion, a poder, dominante.
Un gruñido fuerte vibro en mi pecho, mi aura se expandió por el lugar.
Lirios.
Siempre habia pensado que un alfa no deberia oler a flores.
Pero lo hacia.
Su mirada estaba fija en la mia, lo vi cerrar los ojos y inclinar la cabeza hacia un lado soltando un suspiro bajo.
Luego dio un paso adentro.
—¡Vete! —la orden salio de mis labios.
Era estupido querer darle ordenes a un enigma.
Pero me salia natural.
El er XXa una amenaza, alguien que queria obligarme a someterme
Todavia no estaba tan consumida como para no reconocer nuestras diferencias y actuar imprudente.
Asi que no me movi.
El observo el desastre en la habitacion, se arrodillo tomando un retaso de tela del suelo.
—Era un lindo vestido —susurro —Es una lastima.
Solto la tela en el suelo y volvio a levantarse.
Comenzo a desabotonar su camisa.
Otro gruñido escapo de mis labios.
—No te quiero aquí, Isei. Vete.
El no se inmuto, siguió haciendo lo que hacia, dejo la camisa caer al suelo, y luego solo me observo
Mi mirada se paseo por su pecho, su piel morena, estaba todo hecho de musculos, la tinta negra pintaba su piel, largos espirales, lineas que parecían enlazarse unas con otras.
Isei era todo lo contrario a lo que me gustaba.
Me gustaban los omegas delicados, aquellos con pequeñas cinturas, piel suave, palida, ojos claros, cabellos brillantes, las joyas doradas en su piel que los hacia resaltar, no demasiados musculosos.
Isei era todo lo contrario.
Pero podia reconocer su belleza.
Isei era sexi, imponente, el tipo de hombre por el que fantasean las omegas.
—Isei —su nombre salio de mis labios como una advertencia.
—No voy a irme —afirmo —No voy a hacer nada que no quieras.
Era estupido decirlo
Yo no queria que estuviera aquí.