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“Crónicas Del Mundo Antes De Él”

“Crónicas Del Mundo Antes De Él”

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mitos y leyendas / Mundo de fantasía
Popularitas:310
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Veinticinco años antes de los eventos que cambiarían el mundo, la verdad permanecía oculta bajo silencio, sangre y recuerdos prohibidos.
Mientras antiguas fuerzas observan desde las sombras, personas marcadas por la pérdida, la culpa y la soledad intentan seguir adelante en un mundo que lentamente comienza a desmoronarse.
Esta es la historia de quienes existieron antes de la tragedia. Antes de los bucles. Antes de que alguien pudiera regresar de la muerte.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El caballero entre caballeros

La mañana en el Reino de Lytharia estaba completamente despejada.

Después de varios días de lluvia, el cielo finalmente había recuperado su color azul mientras enormes banderas reales se movían sobre el castillo principal.

Ese día era importante.

La presentación oficial de Cecilia como princesa de Lytharia.

Aunque muchos nobles ya conocían rumores sobre ella…

sería la primera vez que aparecería oficialmente frente a representantes de otros reinos.

Y eso significaba problemas.

Cecilia observaba nerviosa su reflejo frente al enorme espejo de su habitación.

Vestido negro elegante. Detalles plateados. Y pequeños adornos que resaltaban sus ojos amatista.

Kaede acomodaba los últimos detalles del vestido mientras Airi peinaba cuidadosamente el cabello negro de Cecilia.

Mio simplemente la observaba emocionada.

—¡Te ves increíble!

Cecilia parecía incómoda.

—Esto pesa demasiado…

Kaede suspiró.

—Así funcionan los vestidos nobles.

—Extraño mi ropa normal…

Airi soltó una pequeña risa.

—Todavía puedes escapar si quieres.

—No la animes.

Cecilia respiró profundamente.

Estaba nerviosa.

No por la ceremonia.

Sino por las personas.

Porque sabía perfectamente cómo la miraban algunos nobles.

Como una rareza.

O peor…

como algo incómodo.

Entonces…

un enorme sonido metálico resonó afuera del castillo.

Las trompetas comenzaron a sonar.

Y Mio prácticamente corrió hacia la ventana.

—¡Llegaron!

Cecilia parpadeó confundida.

—¿Quiénes?

—¡Los caballeros de Ostrum!

Las cuatro se acercaron rápidamente hacia la enorme ventana.

Y entonces Cecilia los vio.

Decenas de caballeros avanzaban hacia el castillo montados sobre caballos blancos.

Todos usaban el mismo uniforme.

Un largo abrigo blanco de doble botonadura con solapas elegantes y puños vueltos. Pantalones blancos impecables. Guantes negros. Y distintos colores en los forros interiores de sus abrigos dependiendo de su rango.

Azul. Gris. Rojo.

Pero uno destacaba inmediatamente.

Negro.

En medio de todos ellos avanzaba un joven increíblemente alto.

Cabello plateado brillante moviéndose con el viento.

Ojos azul cielo tranquilos.

Y una presencia tan firme que incluso los demás caballeros parecían organizarse naturalmente alrededor de él.

Ren Artea del Alba.

El actual Caballero Santo.

Quince años.

Y aun así…

la figura más importante de Ostrum.

Cecilia quedó inmóvil observándolo.

Porque algo en él se sentía extraño.

No intimidante.

No arrogante.

Sino…

tranquilo.

Demasiado tranquilo para alguien conocido como el más fuerte del continente.

Kaede habló lentamente.

—El forro negro…

Airi asintió.

—Representa liderazgo. Caballero Santo. Y espadachín principal de Ostrum.

Mio observaba fascinada.

—Es mucho más joven de lo que imaginaba…

Ren descendió lentamente de su caballo mientras varios nobles y caballeros lo saludaban inmediatamente.

Pero algo llamó la atención de Cecilia.

Todos parecían respetarlo enormemente.

Pero él trataba a todos exactamente igual.

Sirvientes. Caballeros. Nobles.

Su actitud era tranquila. Educada. Modesta.

Muy distinta a la imagen arrogante que Cecilia esperaba de alguien tan importante.

—Da miedo… —murmuró Kaede.

—¿Eh?

—No por fuerza.

Kaede observó a Ren desde la ventana.

—Sino porque parece perfecto.

El joven seguía avanzando entre los caballeros mientras varios soldados más jóvenes lo observaban casi con admiración absoluta.

Porque Ren era conocido en todo el continente como:

“El caballero entre caballeros.”

El protector perfecto. El héroe ideal. La espada bendecida por la diosa.

Y aun así…

cuando Ren levantó ligeramente la mirada hacia el castillo…

por apenas un segundo…

sus ojos parecieron increíblemente cansados.

Un cansancio silencioso.

Profundo.

Como alguien que llevaba demasiado peso sobre sus hombros.

Pero desapareció inmediatamente.

La sonrisa amable regresó a su rostro.

Perfecta.

Demasiado perfecta.

Cecilia no entendía por qué…

pero aquella expresión le recordó un poco a su madre.

A esa forma de sonreír mientras ocultaba tristeza.

Muy abajo…

Ren sintió algo extraño.

Como si alguien lo estuviera observando.

Levantó nuevamente la mirada hacia una de las ventanas del castillo.

Y por un breve instante…

sus ojos azul cielo se encontraron con los ojos amatista de Cecilia.

El tiempo pareció detenerse apenas un segundo.

Ninguno dijo nada.

Pero algo pequeño…

invisible…

acababa de comenzar.

Capítulo 10

El caballero entre caballeros — Parte 2

Las enormes puertas del salón principal se abrieron lentamente.

El sonido de música elegante llenó el castillo mientras nobles, caballeros y representantes de distintos territorios comenzaban a ocupar sus lugares.

La ceremonia finalmente iba a comenzar.

El salón era gigantesco.

Candelabros dorados iluminaban el techo decorado con símbolos reales mientras largas ventanas dejaban entrar la luz de la mañana.

Caballeros de Ostrum permanecían alineados cerca de las paredes manteniendo una postura impecable.

Sus uniformes blancos contrastaban con el ambiente elegante del lugar.

Y entre todos ellos…

Ren destacaba naturalmente.

No porque intentara llamar la atención.

Sino porque su presencia era demasiado fuerte.

Demasiado estable.

Muchos nobles observaban discretamente al Caballero Santo mientras murmuraban entre ellos.

—Tan joven… —Dicen que heredó completamente la bendición. —Es idéntico a Anastasia. —No… dicen que incluso podría superarla.

Ren ignoraba completamente los rumores.

Su postura seguía recta. Perfecta.

Aunque por dentro…

el ambiente de ceremonias nobles le agotaba muchísimo.

Entonces las puertas del segundo piso comenzaron a abrirse lentamente.

Todos levantaron la mirada.

Cecilia apareció junto a su padre.

El salón quedó en silencio apenas unos segundos.

Vestido negro elegante. Cabello negro largo. Y ojos amatista brillando bajo la luz de los candelabros.

Las orejas élficas hicieron que varios nobles comenzaran a murmurar inmediatamente.

—Una mestiza… —Así que los rumores eran reales. —Se parece demasiado… —Esos ojos…

Cecilia sintió las miradas instantáneamente.

Y el miedo regresó apenas por un momento.

El mismo miedo del santuario.

Pero entonces recordó las palabras de su madre.

“Sigue viviendo.”

La niña respiró lentamente.

Y siguió caminando.

Su padre la observó con orgullo silencioso.

Porque sabía cuánto le costaba estar ahí.

Mientras tanto…

Ren observaba a Cecilia desde abajo.

Y algo dentro de él se sintió extraño.

No sabía por qué.

Pero verla caminar sola entre tantas miradas llenas de juicio…

le resultaba dolorosamente familiar.

Como verse a sí mismo años atrás.

El rey de Lytharia finalmente se levantó de su asiento.

—Hoy presentamos oficialmente a Cecilia de Lytharia.

La música disminuyó lentamente.

—Hija del príncipe heredero y descendiente del santuario élfico.

Varios nobles continuaron observándola incómodamente.

Pero nadie se atrevía a hablar abiertamente.

No frente a los caballeros de Ostrum.

El rey continuó.

—Desde hoy será reconocida como miembro oficial de la familia real.

Cecilia dio un pequeño paso hacia adelante.

Intentando mantener la calma.

Entonces…

un noble levantó ligeramente la voz desde el fondo.

—¿El reino realmente aceptará sangre élfica dentro de la línea real?

El ambiente se congeló.

Kaede apretó inmediatamente los puños desde uno de los laterales del salón.

Mio parecía nerviosa.

Y Airi bajó ligeramente la mirada.

Porque sabían que eventualmente ocurriría.

Los murmullos comenzaron a crecer.

—Es peligrosa. —Los ojos amatista… —Dicen que se parece demasiado a ella. —La Maga Oscura también—

CLANG.

El sonido metálico atravesó todo el salón.

El silencio cayó inmediatamente.

Todos voltearon.

Ren había golpeado suavemente el suelo con la funda de su espada.

Solo una vez.

Pero bastó.

El Caballero Santo observó tranquilamente a todos los nobles presentes.

Su sonrisa seguía siendo amable.

Pero sus ojos azul cielo ahora eran fríos.

Firmes.

—La ceremonia continúa.

Su voz fue tranquila.

Educada.

Y aun así…

nadie se atrevió a discutir.

Porque incluso los nobles más arrogantes entendían algo:

el hombre frente a ellos era probablemente el ser humano más fuerte del continente.

Y peor aún…

era alguien genuinamente respetado.

El rey guardó silencio unos segundos antes de continuar la ceremonia.

Pero Cecilia…

seguía observando a Ren.

Sorprendida.

Porque él no la conocía.

No tenía motivo para intervenir.

Y aun así…

lo hizo.

Ren notó nuevamente su mirada.

Y por primera vez en toda la mañana…

le dedicó una pequeña sonrisa.

Simple.

Amable.

Pero completamente sincera.

Y por algún motivo…

algo dentro del pecho de Cecilia dolió un poco menos.

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