Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 10: Miradas incómodas
Los pasos de ambos se detuvieron cerca de la enorme entrada del reino.
Las murallas eran aún más imponentes vistas de cerca. Guardias armados vigilaban el acceso mientras distintas personas entraban y salían con normalidad.
Pero varias miradas…
seguían dirigidas hacia Ren.
—
El joven suspiró levemente.
—Me ven como un extranjero.
—
Alicia lo miró de reojo.
—Ya te dije que es la tortuga.
—
Ren levantó un poco la vista hacia arriba, intentando mirar al pequeño espíritu sobre su cabeza.
—Sigo pensando que exageran demasiado.
—
La tortuga giró lentamente.
Completamente tranquila.
—
—No entiendes —continuó Alicia—. Los espíritus como ese no aparecen simplemente junto a cualquiera.
—
Ren volvió a mirar al frente.
—Pero literalmente apareció entre unos arbustos.
—
—Eso no cambia nada.
—
Silencio.
—
Ren se rascó ligeramente la mejilla.
—Bueno… sigue siendo raro.
—
Alicia soltó una pequeña exhalación.
—Lo raro eres tú.
—
Ren la miró.
—Eso sonó ofensivo.
—
—No era mi intención.
—
Pausa.
—
—Solo digo que… nadie entendería esta situación.
—
Ren pensó unos segundos.
Luego asintió levemente.
—En eso sí tienes razón.
—
Mientras hablaban, dos guardias comenzaron a acercarse.
Ambos llevaban armaduras claras con detalles verdes y plateados. Sus orejas puntiagudas dejaban claro que eran elfos.
Uno de ellos observó primero a Alicia.
Y rápidamente inclinó la cabeza.
—Princesa Alicia.
—
Ren parpadeó.
Miró discretamente a Alicia.
Luego a los guardias.
—…
—Ah, cierto. Sí eras princesa.
—
Alicia lo miró unos segundos.
—¿Pensaste que mentía?
—
—No exactamente…
Pausa.
—Solo todavía no me acostumbro.
—
El segundo guardia desvió la mirada hacia Ren.
Y luego…
hacia la tortuga sobre su cabeza.
—
Sus ojos se abrieron ligeramente.
—
El ambiente cambió de inmediato.
—
Los dos guardias bajaron la cabeza casi al mismo tiempo.
Con respeto.
—
Ren parpadeó.
—…?
—
Miró alrededor.
Confundido.
—
—¿Ahora qué hice?
—
Alicia cerró los ojos un instante.
Como si ya supiera que esto pasaría.
—
Uno de los guardias habló con cautela:
—Princesa…
Pausa.
—¿Quién es él?
—
Ren abrió la boca para responder.
Pero Alicia habló primero.
—Es un invitado.
—
Silencio.
—
Los guardias volvieron a mirar a Ren.
Esta vez con más atención.
Más respeto.
Pero también…
más duda.
—
Ren notó el cambio.
—…
—Definitivamente es por la tortuga.
—
Alicia suspiró.
—Te lo dije.
—
Ren miró otra vez al pequeño espíritu sobre su cabeza.
La tortuga seguía igual de tranquila.
Girando lentamente como si nada estuviera pasando.
—
—No entiendo cómo algo tan pequeño puede causar tanto problema.
—
El guardia más cercano respondió sin pensar:
—Porque no es una criatura cualquiera.
—
Ren guardó silencio.
—
Y por primera vez…
comenzó a pensar que tal vez Alicia no estaba exagerando tanto.
Capítulo 10: Miradas incómodas (Parte 2)
El ambiente frente a la entrada seguía extrañamente tenso.
Los guardias mantenían la cabeza ligeramente inclinada, evitando mirar directamente a la pequeña tortuga sobre Ren.
Mientras tanto…
la responsable de todo eso seguía completamente tranquila.
Girando lentamente sobre la cabeza de Ren.
Como si nada estuviera ocurriendo.
—
Ren entrecerró los ojos.
Miró ligeramente hacia arriba.
Luego habló con total naturalidad:
—La tortuga sigue relajada en mi cabeza como si nada…
Pausa.
—Como si fuera domingo por la noche.
—
Silencio.
—
Uno de los guardias parpadeó.
Claramente confundido.
—
Alicia también lo miró unos segundos.
—¿Domingo…?
—
Ren desvió la mirada.
—Olvídalo. Es algo de mi mundo.
—
El guardia más joven seguía observándolo.
Pero ahora su expresión era más extraña que antes.
—
¿Por qué habla así frente a un espíritu sagrado…?
—
Ren volvió a mirar a la tortuga.
—Definitivamente no entiende el estrés humano.
—
La tortuga giró un poco más lento.
Completamente indiferente.
—
Alicia soltó una pequeña exhalación.
Casi parecía una risa contenida.
—
Ren la miró de reojo.
—¿Ahora qué?
—
—Nada…
Desvió un poco la mirada.
—Solo… esperaba una reacción diferente.
—
—¿Como cuál?
—
—Miedo. Nervios. Respeto exagerado.
—
Ren pensó unos segundos.
Luego respondió:
—Bueno… sigue siendo una tortuga pequeña.
—
Silencio.
—
Los guardias claramente no sabían cómo reaccionar a esa frase.
—
Uno de ellos habló con cautela:
—Joven… ¿realmente no siente nada extraño cerca de ella?
—
Ren lo pensó honestamente.
—…
—No.
Pausa.
—Solo tranquilidad.
—
El ambiente quedó en silencio por un instante.
—
Alicia levantó ligeramente la mirada.
—
Tranquilidad…
—
Eso…
era exactamente una de las sensaciones que los elfos asociaban con ese espíritu.
—
Pero Ren lo decía sin entenderlo.
Sin intención.
—
Como si fuera lo más normal del mundo.
—
El guardia tragó saliva discretamente.
—
—Princesa Alicia… —murmuró— esto podría…
—
Ella levantó ligeramente la mano.
Deteniéndolo.
—
—No ahora.
—
El guardia guardó silencio inmediatamente.
—
Ren observó el intercambio.
—…
—Definitivamente están exagerando.
—
Alicia lo miró.
—No.
Pausa.
—Simplemente tú no entiendes la situación en la que estás.
—
Ren suspiró.
—Eso me preocupa un poco.
—
Por primera vez desde que llegó a ese mundo…
comenzaba a sentir que quizá…
había algo realmente extraño ocurriendo a su alrededor.
—
Y lo peor era—
que seguía sin entender qué era.