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Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Reencarnación / CEO
Popularitas:14k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Traicionada por el Emperador en el campo de batalla, la temible y soberbia soberana de la dinastía del norte jura venganza antes de morir. Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido: despierta en el futuro, atrapada en el cuerpo de Valentina, una brillante pero insegura abogada con talle XL que acaba de colapsar por culpa del bullying de su oficina.
¿Sin carruajes, sin guardias reales y con una bata de hospital barata que no le cierra atrás? No importa. Con una mente de acero y una dignidad inquebrantable, la Emperatriz usará el código penal como su nueva espada. ¡Pobre de aquel que intente humillarla por su físico! Desde el rival arrogante de su buffet hasta el CEO más frío de la ciudad, todos aprenderán que sus curvas imponen respeto y que Su Majestad ha dictado su sentencia. ¡Una comedia romántica con una venganza de talle grande!

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: La inesperada visita de la Matriarca y el "ex" que ofende los ojos

El departamento de Valentina se había transformado en una sucursal caótica de alta costura. Telas, percheros y cajas de zapatos caros tapizaban el living. Frente al espejo de cuerpo entero, la Emperatriz permanecía inmóvil, observando el reflejo del deslumbrante conjunto de dos piezas color rojo fuego que Thiago le había ajustado al cuerpo. El saco, de un corte geométrico impecable, enmarcaba sus curvas XL con una audacia que desafiaba la paleta de colores grises del pasado, mientras que la falda de sastre caía con una pesadez majestuosa sobre sus tacones de aguja.

—¡Es que estás espectacular, mi amor! ¡Un fuego sagrado! —exclamó Thiago, arrodillado en el suelo mientras acomodaba el ruedo con unos alfileres entre los dientes—. Ese rojo le grita al mundo corporativo: "Pisen con cuidado porque los quemo vivos". La escuela de moderno te está sentando divino, reina. Ya casi no decís "aposentos" y...

El sonido seco de una llave girando en la cerradura interrumpió el monólogo del estilista. La puerta principal se abrió de par en par sin previo aviso, golpeando la pared con un impacto que hizo vibrar las tazas de porcelana de la cocina.

En el umbral apareció una anciana de baja estatura, pero con una presencia tan compacta y afilada que congeló el aire del lugar. Vestía un tapado de lana verde oliva que le llegaba a los tobillos, sostenía una cartera de cuero rígido como si fuera un arma de asalto y portaba unos anteojos de marco grueso detrás de los cuales brillaban dos ojos oscuros dotados de una mirada de rayos X. Era la abuela de Valentina, la matriarca indiscutida de la familia, una mujer de armas tomar que había enterrado a dos maridos y gobernado su hogar con la rigidez de un comandante militar.

La anciana dio tres pasos hacia el centro del living, plantó su bastón de madera noble contra el suelo y clavó la mirada en su nieta. Valentina, adoptando instantáneamente su postura de combate, se irguió cuan larga era, ensanchando los hombros y devolviéndole la mirada con una fijeza gélida que ninguna de las dos había ensayado jamás.

Thiago, que seguía en el piso con los alfileres en la boca, se quedó petrificado, mirando a la recién llegada como si estuviera viendo a un fantasma de la alta sociedad rural.

La abuela achicó los ojos, recorriendo el traje rojo fuego, los tacones de aguja y, sobre todo, la mandíbula firme y la barbilla elevada de Valentina. La antigua nieta que recordaba habría corrido a esconderse detrás del sillón, acomodándose un buzo tres talles más grande mientras pedía disculpas por el desorden. Pero la mujer que tenía enfrente exudaba una soberbia que rozaba el peligro.

—¿Y a vos qué te pasó? estás radiante —preguntó la abuela, con una voz rasposa, directa y carente de cualquier filtro afectivo—. ¿Te picó un bicho raro en ese hospital o por fin te creció la espina dorsal que te faltaba, Valentina?

La Emperatriz arqueó una ceja, midiendo el calibre de la anciana. Detectó de inmediato que la mujer poseía el mismo linaje de las viejas reinas regentes de su vida pasada: aquellas matriarcas duras que no se dejaban engañar por discursos baratos.

—Mis asuntos de salud están perfectamente ordenados, abuela —respondió Valentina, modulando cada palabra con la elegancia quirúrgica que Thiago le había pulido—. El desorden que ves no es más que una reestructuración de mi guardarropa y de mi estatus. No toleraré que se cuestione mi postura en mis propios dominios.

La abuela soltó un bufido que pareció una risa seca, golpeando el piso una vez más con el bastón.

—Mirala vos. Ahora habla como si fuera la dueña de la manzana —comentó la anciana, clavando sus ojos de rayos X en Thiago—. ¿Y este muchacho de las lentejuelas quién es? ¿Tu secretario de finanzas?

—¡Ay, hola, buenas tardes! Soy Thiago, el diseñador exclusivo de su nieta, un gusto —saludó el joven, levantándose del piso a las apuradas y haciendo una reverencia exagerada que la abuela ignoró por completo.

Antes de que Valentina pudiera dictar un decreto de expulsión contra la matriarca por perturbar la paz de su hogar, el timbre del departamento sonó con un ritmo insistente, molesto, como el de alguien que se cree el dueño del lugar.

Thiago caminó hacia la puerta, todavía temblando por la presencia de la abuela, y la abrió.

En el pasillo apareció un hombre de mediana estatura, con el cabello prolijamente peinado hacia atrás con gel y un traje sastre gris claro que pretendía lucir costoso, pero cuyas costuras delataban la mediocridad de un local de segunda categoría. Tenía una sonrisa plástica estampada en el rostro, una mueca cargada de una autosuficiencia barata, el clásico aire de "macho alfa de cotillón" que cree que el mundo entero está esperando su bendición. Era Federico, el exnovio manipulador, el insufrible que había destruido la psicología de la antigua Valentina durante años.

Entró al departamento sin pedir permiso, extendiendo los brazos y acomodándose los puños de la camisa con un ademán ensayado.

—Hola, gordita —dijo Federico, usando ese tono condescendiente, almibarado y falso con el que solía dominarla—. Sé que tuvimos un distanciamiento después de tu accidente, pero me enteré de que te dieron una oficina nueva en el buffet y...

Federico se interrumpió a mitad de la frase al registrar el panorama completo del living. Vio a la abuela mirándolo como si fuera un insecto desagradable, vio a Thiago cruzado de brazos con cara de pocos amigos y, finalmente, sus ojos se toparon con Valentina.

La Emperatriz se giró con una lentitud que rozaba el desprecio absoluto. El traje rojo fuego parecía brillar con una intensidad asesina bajo las luces del techo. Valentina se plantó frente a él, cruzó los brazos sobre su imponente pecho y lo miró de arriba abajo con una parsimonia destructiva que congeló la sonrisa plástica del abogado.

En su fuero interno, la mente de la soberana entró en un cortocircuito absoluto de asco y desconcierto.

*"¿Qué carajos le vio la otra Valentina a este mamarracho?"*, pensó la Emperatriz, sintiendo una profunda indignación por el pésimo gusto de la criatura que habitaba este cuerpo antes.

Federico era, a los ojos de una soberana acostumbrada a los guerreros de las estepas, un condenado feo. Tenía los hombros caídos debajo de las hombreras exageradas del saco barato, una postura débil que intentaba camuflar sacando el pecho de paloma, y unas facciones comunes que derrochaban una cobardía innata. El tipo emanaba el olor rancio del fracaso maquillado de estatus. No entendía bajo qué clase de maleficio o ceguera temporal había vivido la Valentina del pasado para llorar por los rincones por un ser tan carente de gracia, virilidad e intelecto.

Involuntariamente, la mente de Valentina trazó una línea comparativa con su mafioso. Alexander, el León de Oro, medía casi dos metros de puro músculo y magnetismo criminal; un hombre con la espalda grabada en tinta, una mandíbula de piedra y una mirada salvaje que derrochaba el verdadero poder de un dios de la guerra. Alexander estaba para comérselo entero con todo y traje sastre, mientras que este espanto que tenía enfrente daba ganas de mandarlo a limpiar las caballerizas del norte.

Federico, ajeno al absoluto desprecio que acababa de despertar, recuperó la compostura, carraspeó y dio un paso hacia ella, creyendo que su vieja estrategia de manipulación seguiría surtiendo efecto.

—Bueno, veo que estás estrenando ropa... te queda... llamativo —comentó Federico, barriendo el vestido rojo con una mirada de sutil desaprobación—. Escuchame, gorda, necesito que me hagas un favorazo en el buffet. Tengo un problema legal con un cliente pesado, una foja de inversiones que se complicó, y como vos sos la que maneja los archivos grandes ahora, necesito que me limpies el expediente antes de que llegue a los directores. Ya sabés cómo es esto, nos ayudamos entre nosotros como siempre, ¿dale?

La abuela dio un golpe seco con su bastón contra el piso, entornando los ojos. Thiago se tapó la boca con una mano, conteniendo el aliento. El insufrible acababa de entrar al territorio de la Emperatriz a pedirle que fuera su sirvienta legal una vez más, sin tener la menor idea de que la mujer que tenía enfrente ya no portaba una soga al cuello, sino una corona de sangre fría.

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Gleirys Carolina
Les llegó el Karma en forma de León de Oro😋
Sofia Chavez Gutierrez
magistral, excelente
Sofia Chavez Gutierrez
sumamente divertido 🤣👏
valeska garay campos
jajajaja el león se quedó sin habla frente a la matriarca 🤭
tithy
he reído tanto, tanto, que hasta lágrimas me han salido. buenísima, buenísima. añoro todos los días nuevos capítulos
valeska garay campos
thiago eres genial 🤭
Alejandra Mabel Miño
Huy esto se ca poner bueno ya me imagino 🤣🤣🤣
Gleirys Carolina
Me has dejado con la intriga, y supongo que será muy buena 🤣
Gleirys Carolina
Que lindo, saldrá a cazar y llevárselos como regalos de cortejo a su emperatriz 😂
Gleirys Carolina
El nivel de desconfianza lo lleva a mil por hora, le dará algo cuando lea ese informe😂
Gleirys Carolina
Esas clases fueron muy fructíferas, tanto así, que tendrán igual.impacto de las anteriores😂
valeska garay campos
veremos que tipo de venganza van a hacer 🤭👀
valeska garay campos
ya cayó el león de oro en redes del amor 💘
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Valentina así se habla jjajan
valeska garay campos
se volverá loco el plebeyo 🤭🤭🤭🤭
valeska garay campos
🤭🤭🤭🤭🤭 le va a enseñar el vocabulario moderno
Bianca Shirley Riquelme
🤣😂🤣🤣🤣 Thiago 🤣😂🤣
Kathy Roma
mi querido león el que se encarga será otro 🙊🤣
mariela
Esta muy divertida Emperatriz con ese lenguaje coloquial y ahora Thiago su amigo gay que le cambiara su vestimenta que sea mas actual, atrevida y mas empoderada cuando la vean la quijada les llegara al piso.
mariela
Valentina tendrá que aprender el lenguaje actual para que no crean que esta loca aunque con su aura de Emperatriz su postura y autoritarismo deja a las de uno callado ahora quien esta fascinado es Alexander ese magnetismo que ella inspira con autoridad lo atraen.
Federico se te fue la gallina de los huevos de oro se te acabó tu suerte
no se te ocurra acercarte porque no sabes de lo que pueda ser capaz.
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