Solo había amado una vez en la vida, solo a ella, y después de mucho tiempo lo descubrí, verlos juntos causó en mi desesperación y debo ganar esta lucha.
Debo ganar su amor.
NovelToon tiene autorización de Vicky Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 5
Sabía que esto no sería fácil, pero habían pasado casi ocho años; no puedo sentir nada por él, ya no.
Mark acercó su rostro al mío y me dio un tierno beso en los labios. Siempre me había besado igual; siempre que estábamos en público y delante de mis niñas éramos una pareja que se amaba, pero limitábamos nuestras demostraciones de afecto. Hoy sería diferente. Cristopher no podía encontrar grietas entre nosotros; no sabíamos qué planeaba, y yo estaba feliz de que la colaboración se llevara a cabo con Susana y no con él.
Me colgué del brazo de Mark y comencé a caminar a su lado, segura como siempre. Claro que hoy debía mostrar más seguridad.
—Señor Jaraba, le presento a mi esposo. Cris, ellos son los dueños de una de las empresas de construcción que participó en la licitación —lo presentó Susana.
Mark estiró la mano, pero Cristopher no se dignó a saludarlo. Su mirada estaba clavada en mí.
—Señora Jaraba, ¿no? Me parece haberla visto antes.
—Señor Toledo, claro que sí. Era usted amigo de estudios de mi esposo, ¿lo recuerda? —ataqué. No me dejaría asustar por este idiota.
—Sí, ahora lo recuerdo. Fue hace unos ocho años, más o menos. Qué casualidad —se quedó pensativo—. ¿Qué edad tienen sus hermosas niñas?
—Cariño, los señores están aquí por trabajo. Los invité a reunirse con nosotros; creo que para pasado mañana tendrán tiempo, ¿les parece? —disimuló Susana. Esta mujer me estaba asustando. ¿Qué planes tenía? Sin embargo, no me dejaría vencer. Mark contraatacó:
—Mi esposa y yo visitaremos a su familia, así que podríamos reunirnos pasado mañana en las horas de la tarde.
—Sí, sí, será perfecto. Pienso llevar a mi pequeño, pueden llevar a sus niñas. Sería maravilloso que fuesen amigos —dijo Susana con un deje de tristeza—. Anton es un niño muy solitario; conocer a sus niñas puede ayudarlo a ser más sociable.
Cristopher se quedó en silencio y Susana sacudió su mano.
—Me acaban de decir que la cena está servida, vamos.
Nos guio con elegancia hasta el comedor. Mark y yo caminamos; yo iba colgada de su brazo y, con mi mano libre, agarraba la suya. La sensación fue extraña, como algo que no sé describir, sin embargo, lo ignoré.
Cuando llegamos a nuestros asientos pude ver a algunos políticos de talla nacional, pero los ignoré. Nosotros apenas estamos entrando a este nuevo mundo; no somos de su misma clase social. Mark es un tipo acomodado, su familia tiene buenos recursos, pero la familia de Cristopher pertenece a la élite. Dueños del mundo, podría decirse así; son una de las familias que controlan el país, y aquí estábamos nosotros.
La cena comenzó a ser servida. Había alrededor de treinta personas en la mesa, todas interesadas en el proyecto, así que ese fue el tema de conversación o, más bien, de interrogación. Bombardearon a Mark con muchas preguntas y casi no logró comer nada; eso sí, su mano estuvo junto a la mía sobre la mesa todo el tiempo. Me miraba confidente, pues yo había estado en su trayecto de crecimiento profesional, así como él estuvo en el mío. Hablaba con tanta emoción de sus capacidades profesionales, de su empresa, de su amor hacia ella... y pude sentir cómo, cuando hablaba, me miraba a mí, haciéndome sentir como si cada palabra fuera una confesión.
Pero comencé a sentirme incómoda; sentía una mirada sombría sobre mí que pesaba en mis hombros.
Cuando terminamos la cena, pedí usar los servicios. Me tomé mi tiempo, pues necesitaba calmarme. Mark me necesitaba firme a su lado, siendo su apoyo. Me fijé en que mi maquillaje siguiera impecable, enjuagué mi boca y me repasé en el espejo. Lista. Estaba lista para apoyar a mi esposo.
Cuando salí del baño, sentí un tirón. Al girarme, encontré esos ojos que me hipnotizaron la primera vez, que me escudriñaban y me perforaban por saber mis más íntimos secretos. Lo quedé mirando, no sé por cuánto tiempo. Ni él habló, ni yo tenía nada que decir. Solo tenía reclamos, solo tenía reproches; me había roto el corazón, me había ilusionado y, después de haberme usado, me dejó por otra mujer que sí era de su mismo círculo social. Era lógico, yo era poca cosa para él... ¿pero cómo se lo decía? Había estado con su amigo y ahora tenía dos hijas con él.
Me ponía en el lugar de una traidora; no tanto por Cris, no, lo sentía por Mark. Sé que ama a mis hijas, pero no necesitaba quedarse conmigo todo este tiempo solo por ellas. Pudo conocer a otra mujer, pudo casarse y ser feliz... Pero la sola idea de ese pensamiento me causaba dolor. ¿Por qué?
—Amor —escuché su voz y una sensación de alivio acarició mi corazón—. Señor Toledo —Mark miró su mano en mi brazo. Cristopher me había estado sosteniendo todo el tiempo.
—Amor, el señor Toledo me ayudó; había perdido el equilibrio —dije mintiendo. Claro, después le diría la verdad a Mark—. Gracias, señor Toledo, por su ayuda.
Me solté de su agarre y caminé hacia Mark, quien me tomó de la cintura. Otra novedad, jamás había hecho algo así. Sin embargo, me sentí protegida por sus brazos. Me dejé llevar hasta el salón donde todos estaban reunidos, unos con sus copas de whisky y otros con una taza de café.
—Oh, llegaron nuestros invitados —dijo Susana—. Pasen, por favor, a mi lado. Cariño —le dijo a Cristopher, que venía tras nosotros—. Ven también a mi lado.
Susana se aclaró la voz.
—Todos saben el propósito de esta noche, y ese es nombrar a los ejecutores de nuestro proyecto. Y aquí están: los señores Jaraba. Mark y Verónica Jaraba serán los encargados de hacer realidad nuestro proyecto —ella se alejó un poco y comenzó a aplaudirnos.
Mark se emocionó. Puso una mano en mi cintura y otra detrás de mi cuello, y acercó sus labios a los míos. El beso que nos dimos fue el más apasionado que he recibido, por no decir el único en mucho tiempo.
Los aplausos aumentaron ante aquel acto.