Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #10: Calidez
Esa noche cuando nos acostamos en la cama para dormirnos, los nervios me envolvieron por completo, mi cuerpo se puso tan tenso que apenas podía moverme.
Por más que intentara dormirme, no podía cerrar los ojos, era imposible, no después de tener a la Barista frente a mi. Me quedé en silencio viendo y admirando su carita, era realmente adorable, aún durmiendo parecía una princesa sacada de una película.
Intenté resistirme para mantener mi distancia pero la única manera en la que pude dormir fue abrazarla, sus latidos fueron suficientes para relajarme y dormirme.
Creía que Sydney iba a apartarme, sin embargo a la mañana siguiente cuando me desperté, noté que me había correspondido el abrazo. También me di cuenta de que mi cara estaba en su pecho por lo que me separé con las mejillas un poco rojas.
“Ella… ella… ¡¡¿Ella me abrazó?!! ¡Me abrazó! ¡Me abrazó!” pensé tocando mis mejillas con mis manos, mientras gritaba de emoción en mi interior
Me levanté de la cama tratando de no hacer ningún ruido, no quería despertarla y menos causar una mala impresión. Solo que al levantarme de la cama, ella me sujetó de la mano mientras hablaba dormida.
—No te vayas… por favor… no me abandones… no me dejes sola… —me imploró la Barista, con lágrimas brotando de su ojo y de su parche en su ojo—.
Sentí como mi corazón salía disparado de mi pecho, mi rostro se sentía tan caliente que podría salir vapor y las mariposas en mi estómago se volvieron locas con esa repentina petición.
—Quedate… conmigo… —sollozó dormida—.
Me daba un poco de pena verla llorar, así que volví a acurrucarme en la cama, para mí sorpresa, la Barista me abrazó con fuerza al instante en el que me recosté, casi como si tuviera miedo. Mi cara se enterró en su humilde pecho, sus latidos estaban acelerados, de la misma manera que su respiración.
Quería pensar que tuvo una horrible pesadilla, eso era lo único que se me ocurrió en ese momento pero la realidad no tardó en golpearme con la respuesta.
—Yoko… no te vayas… no te vayas —sollozó abrazándome con fuerza—.
Suponía que esa chica… era su dichosa novia, recordé que Sydney ya tenía a alguien más con ella y esa persona por lo que veía era Yoko. Era una tonta al creer que realmente tenía una oportunidad con ella, sí… después de todo para Sydney solo era una chica amable que conoció en un autobús.
Aunque… creo que mentiría si diría que no iba a intentar luchar. De la misma manera que ella se aferró a mi en ese abrazo, me aferre a Sydney tanto como pude a su tierno abrazo, volví a cerrar los ojos esta vez para disfrutar más este momento con ella.
Me quedé dormida en sus brazos unas cuantas horas más, incluso ella se despertó antes. Sin duda me llevé una sorpresa cuando me levanté y me di cuenta de que Sydney no estaba en su cama.
—¿Qué? Syd… —susurré al darme cuenta de que estaba abrazando a una almohada—
—Jaja, l-lo siento no quise despertarte, es por eso que cambie mi lugar con esa almohada
Ella estaba frente a la cama poniéndose su mochila, por lo que veía parecía más nerviosa que la noche anterior, suponía que había recibido una noticia mientras me encontraba durmiendo.
—¿Eh? N-no es un poco tarde para que te vayas a la cafetería —le pregunte viendo la hora en mi celular—
—No iré a la cafetería, de hecho acabo de renunciar por mensaje
—¿Qué? ¡¿Renunciaste?!
—Sí, ya que tengo asuntos pendientes en los baños de los Shirakawa
—¿Huh? ¿Los baños? Espera… ¿Trabajas ahí?
—Trabajaba ahí antes, pero al final renuncié por… cuestiones un poco complicadas de explicar, pero se podría decir que necesitaba un tiempo de ese lugar
Al parecer Sydney había trabajado en esos misteriosos baños, en el camino a la casa de los Flowers me contó muchas de las cosas que vivió en ese sitio, esas anécdotas no estaban relacionadas a los múltiples crímenes que giraban alrededor de los baños, eran más bien anécdotas de los clientes.
—La Señorita Rika, suena como alguien muy amable y dulce, ¿segura que es una veterana?
—Sí, ella me lo contó, a decir verdad Rika es la única clienta con la que pude formar una pequeña amistad
—¿En serio? Jaja, ojalá me la encuentre cuando vaya a grabar a esos baños
—¿Q-Qué? ¿Irán a los baños a grabar? ¿Siquiera tienen permiso?
—Tranquila, los ejecutivos de Tarner se encargarán de eso, además aunque no podamos grabar en los baños originales es posible que vayamos a otros baños
—Que susto —susurró aliviada—.
—¿Eh? ¿Por qué? Jaja, no me digas que crees en esas tonterías historias de niños que cuentan muchos
—Ah… eh… S-sí, historias de niños jaja, aún así ¿No te da miedo de que esas historias sean reales?
—¡No! Sabes, desde niña he intentado de todo para ver si lo paranormal existe pero es imposible, es casi como si los fantasmas me tuvieran miedo
Sydney me acompañó a la casa donde sería el nuevo rodaje, aún caminando por horas, el camino se fue en un parpadeo, fue tan rápido que no pude evitar insistirle en que se quedara un rato más.
—¿Eh? ¿Pero qué hay de tu trabajo? ¿No voy a estorbarte?
—No, además necesito a alguien para ensayar mis líneas ¡Por favor! Juro que voy a pagarte el día, solo quédate un ratito más
—Lo-lo siento, jaja, es solo que tengo que irme a los baños
—Ahhh, de verdad es tan importante esos asuntos que tienes con ese feo lugar —le pregunté indignada y con los brazos cruzados—
—Lo siento —se disculpó una vez más—
—Mm —le gruñí con el ceño fruncido para después soltar un suspiro—. Bien —la agarre de las manos— solo… —me mordí el labio mientras mis mejillas se pintaban un poco de rojo—. Solo prométeme que vendrás a verme cuando salgas de trabajar
—D-de acuerdo, prometo venir a verte —dijo intimidada por mi—
Me incliné de forma instintiva para darle un beso en la mejilla pero me detuve a la mitad al notar la mirada de Erick. Lo que me hizo recordar que también tenía cosas que resolver en mi trabajo antes que pensar en cualquier tipo de avance con Sydney.
—Solo no me dejes plantada jaja —me despedí soltando sus manos—
—N-no, lo prometo