Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 16.
El primer año de matrimonio con Gabriel no fue nada fácil. Cuando miro hacia atrás, me cuesta creer que hayamos sobrevivido a esos primeros meses sin destruirnos en el intento.
A veces pienso que fue como vivir dentro de una tormenta. Una tormenta hermosa… peligrosa… y completamente impredecible.
Los primeros días después de la boda fueron extraños. No por falta de amor, sino porque nuestras vidas habían cambiado de forma radical.
Gabriel llevaba años construyendo su imperio en silencio, levantándolo pieza por pieza, y de pronto yo estaba en el centro de todo su mundo y el de sus hombres.
No como espectadora, si no como parte de todo el sistema.
La casa en el sur se convirtió rápidamente en algo más que nuestro hogar. Era también el centro de operaciones... Un lugar donde entraban y salían hombres de confianza, donde se discutían rutas, negocios y acuerdos que movían millones.
Recuerdo la primera reunión importante a la que asistí.
Mario... El segundo al mando y mano derecha de Gabriel, había desplegado un mapa enorme sobre la mesa del despacho. En él estaban marcadas las rutas marítimas, los puertos, los puntos de carga y descarga.
Gabriel estaba de pie junto a la ventana, escuchando en silencio mientras sus hombres hablaban.
Yo estaba sentada a su derecha... Todos notaban mi presencia, pero no decían nada. Porque nadie cuestionaba al Jaguar Herrera, aunque podía sentir sus miradas de reojo, puesto que para ellos yo era una incógnita o más bien una intrusa.
La mujer del jefe... La chica que aparecio de la nada, desplazando a valentina. Que de pronto estaba sentada en el corazón del imperio que ella no había ayudadoa construir.
Cuando Mario terminó de explicar un problema con una de las rutas, Gabriel giró la cabeza hacia mí.
_ ¿Qué piensas? _ me dice en voz alta para que todos escuchen.
La sala entera quedó en silencio y durante un segundo pensé que estaba bromeando.
Pero su mirada era seria, así que miré el mapa, las rutas y los puntos de control.
Respiré profundo.
_ Están moviendo demasiado producto por tierra _ dije finalmente _ Si aumentaron los controles, es porque alguien habló… o porque están observandonos desde hace rato.
Mario frunció ligeramente el ceño.
_ ¿Qué propones? _ me pregunta Gabriel.
Pasé el dedo por el mapa.
_ Mover más carga por mar. Menos camiones, más barcos pequeños... Es más difícil rastrear rutas marítimas si se mezclan con pesca y transporte legal.
Cuando levanté la mirada, todos me estaban observando. Gabriel sonrió con esa sonrisa que aparecía cuando algo lo impresionaba.
_ Tienes toda la razón _ dijo.
Fue la primera vez que sentí que realmente estaba entrando en su mundo y también fue la primera vez que entendí algo importante... Gabriel había pasado años gobernando su mundo sin que nadie lo contradijera. Sus hombres obedecían, sus aliados escuchaban y sus enemigos… desaparecían.
A veces discutíamos durante horas sobre decisiones estratégicas. Otras veces terminábamos haciendo el amor en medio de la cocina a las tres de la madrugada, mientras compartíamos una botella de whisky después de una jornada larga.
Pero lo que más me sorprendía era verlo fuera del rol de jefe. Porque cuando cerraba la puerta de nuestro dormitorio… Gabriel dejaba de ser el hombre que todos temían.
Volvía a ser el hombre que me abrazaba en mitad de la noche como si el mundo fuera a desaparecer si me soltaba.
Hubo momentos difíciles ese primer año... Intentos de sabotaje, competidores que querían desafiar su poder y hombres que pensaban que podían derribar al Jaguar Herrera.
Todos aprendieron la misma lección por las malas. Gabriel no había construido su imperio por casualidad... Pero incluso en medio de esa vida intensa, había algo entre nosotros que se mantenía intacto.
Nuestra complicidad, nuestro pasado y la sensación de que, sin importar cuánto creciera su poder, seguíamos siendo dos sobrevivientes que se habían encontrado en el camino.
......................
Pasaron casi seis meses desde la boda cuando ocurrió algo que cambiaría todo nuestro mundo.
Lo recuerdo con claridad.
Era una mañana fría y gris. Estábamos en el despacho revisando informes de transporte cuando sentí un mareo repentino.
Al principio pensé que era cansancio, porque las semanas habían sido largas y el trabajo no se detenía. Pero cuando intenté levantarme, el suelo pareció moverse ligeramente.
Gabriel lo notó de inmediato.
_ Aurora.
Levanté la mano.
_ Estoy bien.
Pero él ya estaba a mi lado.
_ Estás pálida _ me dice preocupado.
_ Solo necesito agua.
Rodrigo... Quien es el encargado de las rutas, nos observaba desde el otro lado de la mesa con evidente incomodidad.
Gabriel me hizo sentar.
_ ¿Cuándo fue la última vez que comiste?
Pensé unos segundos antes de responder.
_ Anoche.
Él frunció el ceño.
_ Eso no es normal.
En ese momento una idea cruzó mi mente... Una idea que había estado escondida durante días.
El cansancio.
Las náuseas.
El retraso.
Sentí un pequeño escalofrío y miré a Gabriel.
_ Creo que deberíamos ir al médico _ le solté.
La reacción fue inmediata y en menos de veinte minutos ya estábamos en camino a una clínica privada del pueblo.
Gabriel no dijo mucho durante el trayecto, pero su silencio era más elocuente que cualquier palabra. Ya que podía sentir la tensión en su cuerpo.
Cuando finalmente la doctora apareció con los resultados, mi corazón latía con tanta fuerza que estaba segura de que Gabriel podía escucharlo.
La doctora sonrió.
_ Señora Herrera… hay algo que deben saber.
Tomé la mano de Gabriel sin darme cuenta.
_ ¿Qué pasa? _ le preguntó Gabriel.
La doctora abrió la carpeta.
_ Está embarazada...
Por un momento pensé que había escuchado mal.
_ ¿Perdón? _ dije con cara de idiota.
_ Felicidades _ repitió con una sonrisa _ Van a ser padres.
El mundo se volvió completamente silencioso. Mientras sentia que el aire desaparecía de mis pulmones.
Un bebé... Nuestro bebé... Giré lentamente la cabeza hacia Gabriel y lo que vi en su rostro es algo que nunca voy a olvidar.
Gabriel Herrera… el hombre que controlaba rutas internacionales, que negociaba con criminales y empresarios sin pestañear… estaba completamente en shock.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora