NovelToon NovelToon
Un Amor Imposible《HASTA EL ÚLTIMO LATIDO DE SU CORAZÓN》..

Un Amor Imposible《HASTA EL ÚLTIMO LATIDO DE SU CORAZÓN》..

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Tú no me amas / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:56.2k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Alondra BMY

En un mundo donde las sombras danzan al ritmo de secretos y los corazones se entrelazan en un juego peligroso, Rachel se encuentra atrapada entre el pasado y el presente. La muerte de Henry desencadenó una serie de eventos que cambiarán para siempre la vida de todos los involucrados. Evand, ahora distante y misterioso, guarda secretos que amenazan con destruirlo todo.

Los padres de Rachel, atrapados en su ambición, podrían encontrar la redención o la perdición. Y Marisol, con su corazón roto y una venganza ardiente, está dispuesta a hacer pagar a Evand por su abandono. ¿Quién sobrevivirá a esta tormenta de pasiones y traiciones?.

NovelToon tiene autorización de Alondra BMY para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Completamente mía

Después de escuchar esas palabras, Rachel se sintió sin nada más que agregar. En lugar de pronunciar algún comentario o intentar consolarlo con más palabras, decidió que lo mejor era abrazarlo. Se acercó a él y lo envolvió con sus brazos, ofreciendo un apoyo silencioso. Mientras tanto, Evand se encontraba sumido en su dolor, las lágrimas brotaron de sus ojos sin poder contenerse. Su llanto resonaba en el aire, y en ese instante, ambos compartían un momento profundo y lleno de emociones, donde las palabras resultaban innecesarias.

¿Qué implica realmente el tener el corazón roto? ¿Quién puede comprender el sufrimiento profundo que se experimenta en lo más íntimo del alma? ¿Quién es capaz de reconocer y conectar con esa sensación abrumadora que provoca el llanto incontrolable? ¿Quién se atreve a pedir perdón y a confrontar sus propios errores? La experiencia del desamor va más allá de lo superficial, pues se adentra en un territorio lleno de emociones complejas y de una vulnerabilidad insoportable. Es un viaje doloroso que no todos pueden comprender plenamente, y que requiere una valentía extraordinaria para aceptar y enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Sin embargo, lo más importante es formular la siguiente cuestión: ¿quién posee la autoridad o la capacidad para certificar, con total seguridad, en qué instante experimentamos un arrepentimiento que sea realmente genuino?

Luego de haber llorado durante varias horas, Evand se había sumido en un profundo sueño, desconectado por completo de la realidad que lo rodeaba. Su tristeza, que había quedado reflejada en sus lágrimas, parecía haberle llevado a un estado de agotamiento tan extremo que solo el sueño pudo aliviar. Rachel, observando su rostro tranquilo en medio del tormento emocional que había experimentado, actuó con gran cuidado y suavidad. Con delicadeza, se esforzó por despegarse del peso de su cuerpo que yacía sobre ella, intentando no perturbar su reposo, mientras el ambiente mantenía un silencio reverente ante la vulnerabilidad del momento.

Con manos suaves y cuidadosas, lo alzó con suavidad y lo llevó hasta la cama. Una vez allí, se tomó su tiempo para acomodarlo con especial atención, garantizando que estuviera lo más cómodo posible. Para abrigarlo del frío que podía sentirse en el aire, decidió cubrirlo con una delicada tela blanca que, al reflejar la tenue luz que iluminaba la habitación, emanaba destellos sutiles. Esta acción contribuyó a crear un entorno sereno y acogedor a su alrededor, envolviéndolo en una atmósfera de calidez y tranquilidad.

La joven abandonó la habitación de Evand y se dirigió con paso decidido hacia la Sala. Al llegar a su destino, comenzó a observar el entorno en busca de un asiento que le resultara cómodo y acogedor. Tras encontrar un lugar que parecía satisfacer sus deseos de confort, se acomodó en él, ajustando su posición hasta sentirse completamente a gusto. Una vez lista, tomó el control remoto y encendió el televisor, llenando el espacio con la luz y el sonido de la pantalla.

Así pasaron las horas, y poco después de ese lapso, Evand despertó de su profundo sueño. Se incorporó lentamente de la cama y, tras asegurarse de que estaba completamente despierto, comenzó a descender por las escaleras que lo llevaban a la planta baja de la casa. Al llegar al salón, notó que Rachel estaba profundamente dormida en el sofá. A pesar de la tranquilidad que reinaba, el televisor seguía encendido, proyectando imágenes tenues y sonidos suaves que llenaban el espacio con una atmósfera de calma. Evand se acercó con cautela, prestando atención a cada paso, mientras observaba a Rachel, quien parecía disfrutar de un sueño reparador.

La levantó con delicadeza, envolviéndola con sus brazos con una ternura indescriptible, y la guió suavemente hacia su habitación. Al llegar al umbral, la acostó con cuidado en la cama, asegurándose de que estuviera cómoda. Colocó una manta suave sobre ella, tratando de abrigarla y brindarle calidez. Luego, se tomó un momento para apagar las luces del cuarto, dejando el ambiente en una penumbra tranquila, y se aseguró de cerrar la puerta de manera silenciosa, evitando cualquier sonido que pudiera perturbar su descanso.

Una vez que logró alcanzar un estado de satisfacción, decidió bajar hacia la sala. Con un gesto de cansancio, se dejó caer en el sofá, emitiendo un suspiro profundo que parecía reflejar su alivio y relajación después de un largo día.

Así fue como los minutos comenzaron a transcurrir lentamente, de tal manera que parecían convertirse en horas. Evand estaba sentado frente al televisor, absorto en la pantalla, cuando de repente escuchó un llamado que provenía de la puerta. Se levantó del sofá y se dirigió hacia la entrada de su hogar. Al llegar, abrió la puerta y se encontró cara a cara con Castiel, uno de sus mejores amigos. Castiel lo saludó con un cordial apretón de manos, un gesto que reflejaba la cercanía y camaradería que compartían.

_ Hola, Evand, ¿cómo te encuentras? _ preguntó.

_ Hola, Castiel. Estoy bien, gracias. ¿Y tú?_ respondió él, con una ligera sonrisa en el rostro.

Su tono era amigable y su mirada transmitía sinceridad, mientras esperaba la respuesta de su interlocutor.

_ Me alegra mucho saber que estás bien, yo también me encuentro en buen estado, gracias. _ Sonrió.

_ Eso es bueno _ comentó mientras lo observaba detenidamente con una mirada intensa.

Castiel observó a Evand con atención, prestando especial cuidado a sus ojos hinchados, signos evidentes de las lágrimas que había derramado recientemente. Su expresión serena contrastaba con la visible tristeza que irradiaba el rostro de Evand, resaltando la vulnerabilidad que el joven trataba de ocultar.

_ ¿Qué te ha sucedido? ¿Por qué te encuentras así? _ inquirió Castiel, mientras una evidente preocupación asomaba en su rostro.

Sus ojos permanecían fijos en la figura desolada que tenía frente a él, notando cada rasgo profundo de tristeza y desánimo. La inquietud en su mirada se hacía palpable, como si quisiera entender la razón detrás de ese estado tan angustiante.

_ ¿Así, cómo? _ preguntó Evand, con una expresión de curiosidad en su rostro y una ligera inclinación de cabeza, como si quisiera asegurarse de haber comprendido correctamente lo que había escuchado.

_ ¿Estuviste llorando, Evand? _ preguntó él, con una mezcla de preocupación y ternura en la voz.

_ No, simplemente estaba durmiendo y hace poco me he despertado _, comentó, explicando su estado con voz somnolienta.

_ ¡Ah, por supuesto! Como si eso pudiera tomarse en serio. Y tú, que comentaste: 'Este ya se lo ha creído', _ lo miro con una expresión seria y decidida. _ Dime la verdad, Evand...

_ Esa es la verdad, te lo juro _, afirmó Evand con una intensidad palpable en su voz, mientras mantenía su mirada fija en los ojos de su interlocutor, transmitiendo a través de su expresión una profunda sinceridad.

_ ¡Ajaaah! _ lo miró con intensidad, casi como si pudiese traspasar su ser con la mirada. _ Bueno, ¿y Rachel? ¿Dónde se encuentra? No la veo por ninguna parte _, preguntó, su voz cargada de curiosidad y un leve tono de preocupación.

Evand se hizo a un lado con cortesía, permitiendo que Castiel cruzara el umbral de su hogar. Castiel, tras un instante de reflexión en el que observó el entorno, asintió con la cabeza como señal de agradecimiento y dio el paso definitivo hacia dentro. Una vez en el interior, sintió que lo más conveniente era buscar un lugar para acomodarse, por lo que se dirigió hacia un mueble cercano. Allí, decidió sentarse y tomarse un momento para descansar, disfrutando del ambiente cálido y acogedor que emanaba de cada rincón de la casa.

_ ¿Deseas algo para beber? _ preguntó Evand con una sonrisa amable en su rostro.

Con una expresión firme en su rostro, negó con la cabeza y lo miró directamente a los ojos, diciendo en voz clara:

_ No, gracias.

_ En este preciso momento, Rachel se encuentra profundamente dormida en su habitación. _ Exclamó esto mientras giraba su mirada hacia el horizonte, como si quisiera captar algo más en su vista.

_ Oye, Evand, ¿te importaría si te preguntara algo? _ inquirió...

_ Por supuesto, las que desees, _ asintió con una leve sonrisa y la mirada llena de comprensión.

_ ¿Cuándo empezarán a planificar los detalles de la boda? _ preguntó con interés y curiosidad, su voz reflejando la emoción que sentía ante la idea de esa celebración tan especial.

_ Ah, ahora comprendo... Sin embargo, aún no hemos llevado a cabo los preparativos necesarios, aunque eso no debería afectarme, _ afirmó con una expresión seria en el rostro.

Castiel le lanzó una mirada rápida y discreta, como si temiera ser atrapado en el acto. Sus ojos se posaron sobre él por un instante breve, pero significativo, antes de que se apartara nuevamente, como si deseara ocultar sus verdaderos sentimientos. Tras este gesto, soltó un suspiro profundo, que parecía llevar consigo un peso abrumador y una multitud de pensamientos que se acumulaban en su mente, luchando por salir a la superficie y ser expresados.

_ Está bien, está bien... Oye, Evand, ¿por qué no consideras la posibilidad de salir con Rachel? Es una chica encantadora, muy agradable y tiene una personalidad cautivadora. Además, es una compañera excepcional, siempre dispuesta a ayudar y colaborar. Lo digo con verdadero interés y un poco de preocupación por ti, ya que creo que podrían formar una buena conexión juntos.

_ Castiel, no siento ninguna atracción por Rachel y no deseo involucrarme en una relación con ella. Lo que viví en el pasado me ha dejado con serias dificultades para confiar en las mujeres _ expresó, mientras su rostro permanecía completamente impasible, sin reflejar ninguna emoción.

_ Te encuentras en un error, amigo mío _, dijo, mirándolo con una expresión seria en su rostro.

_ No es que yo busque hacerme daño, sino que, tras lo que me hicieron, la confianza se ha convertido en algo inalcanzable para mí. El amor parece no estar destinado a mi vida; simplemente no parece encajar. La verdad es que, en este momento, prefiero seguir así. He tomado la decisión de buscar la felicidad a mi manera, entregándome al alcohol y sumergiéndome en la embriaguez. Es una forma de evadir el dolor y de dejar atrás mis lágrimas que parecen no tener fin. Sé que, en realidad, estoy perdiendo mi cordura, pero tengo la certeza de que este camino me ofrecerá un respiro, al menos por un tiempo... _ suspiró.

_ De verdad, Evand, no puedes seguir viviendo de esta manera para siempre. _ Él lo observó con furia, la insatisfacción claramente dibujada en sus rasgos.

Su frustración era palpable, y cada una de las palabras que pronunciaba estaba impregnada de una combinación intensa de inquietud y reproche. Su mirada penetrante revelaba que no solo estaba molesto, sino que también estaba profundamente preocupado por la situación de él.

_ El amor es lo más complicado que puede existir. _ Apartó la mirada y bajó la voz. _ ¿No entiendes que yo cargo una maldición terrible? Esa maldición que, justo cuando menos lo espero, me lleva a experimentar el dolor de un corazón roto. _ Lo miró con lágrimas en los ojos. _ A pesar de que me digas que soy una mala persona, no tengo la intención de volver a amar. No me importa que digan que yo soy el malo; la realidad es que, sin importar las innumerables cosas que haga, siempre terminan prefiriendo al traidor despreciable.

_ Sé que actualmente sientes una profunda traición y una gran desilusión debido a las acciones de Henry y Marielle Kissinger, lo que ha causado en ti un dolor inmenso. Sin embargo, quiero recordarte que no puedes cerrarte a la posibilidad de renacer, de iniciar de nuevo. Existen múltiples oportunidades y caminos esperándote, no solo uno, sino miles. Esta es una invitación a mirar hacia el futuro con esperanza y a considerar que siempre hay nuevas rutas que puedes explorar.

Castiel, con una actitud motivadora, expresó claramente sus sentimientos de cariño hacia Evand, brindándole así un apoyo emocional significativo.

_ Y tú, que conoces tan bien mis sentimientos, Castiel... ¿alguna vez has experimentado algo así? Por favor, dímelo, ¿alguna vez has sido traicionado por la persona a la que más amas? _ Lo miró con una mezcla de desesperación y vulnerabilidad, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos y resbalaban incontrolablemente por sus mejillas.

_ Evand, te pido de corazón que trates de entender esto. No te apresures a rechazarlo ni te aferres con todas tus fuerzas a lo que fue; esa persona ya no está presente y, lamentablemente, ella también se ha ido. Te suplico, por el amor de Dios y por todo lo que realmente aprecias en tu vida, que encuentres la manera de dejarla ir de una vez por todas...

En ese exacto instante, Rachel descendía las escaleras con una seguridad y resolución que resultaban notables en cada paso que daba. Su andar era firme, transmitiendo una sensación de confianza que no pasaba desapercibida. Al levantar la vista hacia el rincón donde se encontraba Evand, sus ojos se cruzaron de inmediato con los de Castiel, quien también se hallaba en esa misma sala. Su presencia logró capturar su atención de forma instantánea, como si un magnetismo invisible los uniera en ese momento.

_ Hola, Evand... Oh, Castíel, ¿qué te trae por aquí? _ Les dirigió una mirada llena de curiosidad y asombro, aguardando una respuesta de ambos.

_ He venido únicamente de visita, pero ya me encuentro casi preparado para partir. _ Le dedicó una sonrisa amable.

_ ¿Sobre qué estaban conversando? —inquirió Rachel, fijando su mirada con atención en los dos.

_ No hay nada que valga la pena _ observó Castiel, dejando entrever una sutil nota de desaprobación en su voz.

Sin previo aviso, la atención de Rachel se centró en Evand y, al hacerlo, notó que su rostro estaba completamente inundado por las lágrimas que caían por sus mejillas. La expresión de su rostro reflejaba una profunda tristeza, lo que le hizo sentir un nudo en el estómago. Con una voz cargada de inquietud y empatía, le preguntó con calidez:

_ Oye, Evand, ¿Has estado llorando? _ Le preguntó con voz suave, mientras lo miraba con una mezcla de preocupación y curiosidad.

Sus ojos recorrían con atención cada rasgo de su rostro, como si estuvieran en una búsqueda desesperada por encontrar respuestas ocultas. Intentaban desentrañar las emociones que se manifestaban en su expresión, tratando de interpretar lo que aquellas miradas y gestos podían revelar sobre sus verdaderos sentimientos.

_ Por supuesto que no. _ Dirigió su mirada hacia el frente, manteniendo una expresión decidida en su rostro.

_ ¡Por supuesto que sí! _ respondió Castiel con una firmeza que dejaba entrever su determinación.

_ ¿Cuál fue la razón esta vez, Evand? _ lo miró con curiosidad y una pizca de preocupación en los ojos.

_ ¿Por qué te inquietas tanto por mi bienestar, eh? _ inquirió, con una expresión de interés genuino y una mirada atenta.

_ Porque me importas _, afirmó ella, sin ofrecer más aclaraciones sobre sus palabras.

Su tono era serio, y en su mirada se podía ver una mezcla de preocupación y cariño profundo. A pesar de la brevedad de su respuesta, el significado resonaba con fuerza entre ellos, dejando claro que había un trasfondo emocional que no necesitaba ser explicado. Era un sentimiento palpable que inundaba el ambiente, lleno de complicidad y de un entendimiento que iba más allá de las palabras.

_ Está bien, Rachel, es mejor que dejes las cosas como están _, exclamó Castiel con un tono firme y decidido. Después de decir esto, se despidió con un ligero movimiento de cabeza y agregó: _Bueno, nos veremos más tarde.

Mientras hablaba, se levantó del sofá en el que había estado sentado, dejando atrás el ambiente de la conversación.

_ ¿Te vas ya? _ preguntó Rachel, con un tono de sorpresa en su voz.

Sus ojos reflejaban una mezcla de desilusión y curiosidad mientras observaba cómo la figura de su amigo se preparaba para marcharse. La sala, con su luz suave y cálida, parecía de repente menos acogedora. Rachel se acercó un poco más, como si su proximidad pudiera cambiar la decisión que él ya había tomado.

_ Sí, bueno, en este momento tengo algunas responsabilidades que necesito atender. Nos encontraremos más adelante. Cuídense mucho, ¿de acuerdo? _ Sonrió amistosamente.

Mientras se disponía a abandonar la casa, se detuvo un momento para observar a su alrededor. Sus ojos recorrieron a las personas que se encontraban presentes, fijándose en cada uno de ellos con atención. Después de unos instantes de silencio, tomó aire y, con una voz firme y clara, pronunció las siguientes palabras...

_ Ah, casi se me había olvidado mencionarlo. Quiero invitarlos a una fiesta que se celebrará mañana en mi casa. Me encantaría que ambos asistieran, así que están cordialmente invitados. ¡Espero que no se lo pierdan!

_ Está bien, nos veremos allí. _ Indicó Rachel.

_Está bien, los estaré esperando_ exclamó él con entusiasmo, mientras salía de la casa, cerrando la puerta detrás de sí.

Su voz resonó con una mezcla de alegría y expectativa, dejando claro que estaba listo para recibir a aquellos a quienes esperaba con ansias.

Rachel giró su cuerpo, colocándose de manera directa frente a Evand, quien la miraba en completo silencio, con una expresión de atención en su rostro. Él, en un gesto natural y casi involuntario, se pasó la mano por la nuca, como si estuviera sumido en una profunda reflexión. Tras unos instantes de esa contemplación, Evand se puso de pie y se alejó del sofá, dirigiéndose hacia su habitación. Rachel, sin titubear ni un instante y con una determinación clara en su andar, decidió seguirlo de inmediato.

_ Evand, Evand, Evand _, exclamó Rachel en repetidas ocasiones, levantando un poco la voz. _ ¡Evand, estoy hablando contigo!

Él se volvió hacia ella, orientando su cuerpo en su dirección. Sus ojos se encontraron, y en ese instante exacto, permitió que el silencio hablara, llenando el espacio con un significado que las palabras no podían transmitir. La atmósfera se volvió densa, como si el mundo alrededor se desvaneciera y solo existiera ese vínculo visual entre ellos. Luego, con una voz profunda, que parecía resonar en cada rincón del lugar y que transportaba un significado tan profundo que casi se podía tocar, pronunció unas palabras que reverberaron en el aire, dejando una huella imborrable en el momento: ...

_ Y ahora, ¿qué es lo que deseas, Rachel? _ preguntó él, mientras la observaba con una mirada intensa y seria, como si buscara una respuesta que pudiera cambiar el rumbo de sus vidas.

Su voz era profunda y afectuosa, y en su expresión se podía ver la mezcla de preocupación y curiosidad que sentía al respecto. Rachel, bajo esa mirada penetrante, sintió que el tiempo se detenía, deseando que su respuesta fuera digna de la pregunta que se le había planteado.

_ ¿Finalmente vas a compartir conmigo la razón por la que estabas llorando? _ preguntó Rachel, con una mirada intensa que reflejaba un interés genuino.

Su atención estaba centrada en él, como si cada palabra que saliera de sus labios, así como cada emoción que atravesaba su ser, tuviera un peso significativo en ese instante.

_ Y, ¿qué razón tengo para contarte eso a ti? _ le preguntó, mirándola con una mezcla de desconfianza y recelo.

Su ceño estaba fruncido, como si estuviera tratando de desentrañar las verdaderas intenciones que se escondían tras esa pregunta. La escrutinaba atentamente, buscando en su rostro alguna pista que revelara si había algún motivo oculto detrás de su curiosidad.

_ Bueno, la razón de esto es que... _ comenzó a decir, pero entonces dudó, vacilando por un momento antes de continuar con sus palabras.

_ Entonces, ¿qué es lo que tienes que decir? _ Le planteó la pregunta con firmeza, acercándose a ella con resolución y empujándola contra la pared.

Su mirada era tan penetrante que no ofrecía ninguna posibilidad de escape, evidenciando que no había forma de evadir la respuesta que exigía. La atmósfera se tornó tensa, cada segundo se sentía cargado de la inminente necesidad de que ella respondiera.

_ Evand, ¿no crees que te estás acercando un poco más de lo necesario? _ preguntó Rachel, sintiendo cómo una ola de incomodidad comenzaba a apoderarse de ella.

Su mirada se desvió momentáneamente hacia un punto en el horizonte, como si buscara consuelo al distanciarse de la tensión palpable que caracterizaba el momento. La intensidad de la situación la envolvía, y Rachel intentaba, de alguna manera, encontrar un refugio en esa evasión visual.

_ Así, y ¿qué tan cerca estoy? _inquirió mientras se acercaba progresivamente, acortando la distancia entre ambos.

Su curiosidad lo impulsaba a dar pasos cada vez más próximos, como si anhelara descubrir más de lo que el momento le ofrecía.

_/Evand, en verdad estás muy cerca _, dijo ella mientras sentía cómo su corazón comenzaba a latir con fuerza, resonando en su pecho como un tambor ansioso.

La cercanía de Evand la envolvía en una mezcla de emociones intensas que la hacían sentir viva y vulnerable al mismo tiempo. Cada palabra que pronunciaba parecía cargada de un significado profundo, mientras sus ojos se encontraban, provocando una conexión casi palpable entre ellos. A medida que la adrenalina recorría su cuerpo, se sintió atrapada en ese instante, consciente de que algo tedioso estaba a punto de suceder.

El corazón de Rachel latía con tal fuerza y rapidez que parecía que iba a salirse de su pecho. La adrenalina corría por sus venas mientras Evand se acercaba cada vez más, acortando la distancia entre ellos. Cada paso que él daba resonaba en su mente, intensificando su ansiedad y emoción. Rachel podía sentir su respiración entrecortada y el palpitar de su corazón era tan fuerte que casi podía escucharlo. Evand estaba tan cerca ahora, y la tensión en el aire era palpable, como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante.

La situación se estaba volviendo extraordinariamente extraña y confusa. Todo a su alrededor se estaba transformando en una experiencia cada vez más incómoda, una sensación de malestar que era casi tangible en el aire. Evand, con un comportamiento cada vez más decidido, comenzaba a disminuir poco a poco la ya escasa distancia que los separaba a él y a Rachel, acercándose lentamente y llenando el espacio con una tensión que nadie parecía poder ignorar. Cada segundo que pasaba intensificaba el clima de incomodidad, como si las palabras se atascasen en sus gargantas y el silencio pesado reinara entre ellos.

_ Evand, ¿qué piensas hacer? _ inquirió Rachel, su rostro reflejando una profunda inquietud mientras sus ojos buscaban en los de él alguna señal de tranquilidad.

_ ¿De verdad sientes esa curiosidad por saber qué tengo preparado para ti? Pues bien...

_ Evand, estás muy cerca... _ Dijo Rachel con una evidente inquietud en su voz.

Evand la observó atentamente durante un instante, centrando su mirada en cada uno de sus rasgos con una intensidad que parecía casi palpable. Tras esa breve pero significativa pausa en la que sus ojos se encontraron, tomó una decisión. Con firmeza y al mismo tiempo con una delicadeza casi reverente, colocó sus manos suavemente en su cintura. Sin titubear, la condujo hacia el sofá que se encontraba en su habitación, y con un gesto decidido, la encaminó hasta allí, donde la dejó caer suavemente sobre el mueble.

_ Bien, dado que muestras tanta curiosidad por entender lo que anhelo contigo, permíteme expresarlo de manera clara y directa: mi deseo es que seas completamente mía...

1
Veronica Rios
Atrapante novela romántica. En los negocios el poder es primordial y los matrimonios por contrato son parte del escalón para llegar a él. Aquí se ve reflejado el uso de los hijos solo para beneficio, el esfuerzo y sacrificio de los involucrados para soportar la presión familiar, los conflictos y conspiraciones, mentiras y sentimientos que se confrontan y complican la vida de dos jóvenes que, muy en el fondo se quieren pero no toleran que los usen de moneda de cambio. BRILLANTE!!! ❤️❤️❤️❤️❤️
Veronica Rios
Felicitaciones autora por una gran novela. La empecé en audiolibro, por no tener mucho tiempo para leer y al ver que no estaba completa ahí me volqué en mis descansos para terminarla leyendo hasta el final. Me resultó una buena manera de mostrar las guerras internas de poder en familias donde el dinero, la avaricia y la posición social son tan importantes que dejan de lado a veces lo valioso...el respeto a la individualidad, el amor en su pura expresión. Te auguro muchos éxitos, abrazo grande y hasta siempre ❤️❤️❤️❤️❤️
Titi Herrera
Muy malo
Beisi Díaz
muy hermosa novela... Gracias
Noris Montañez
Excelente
Marcelina Chamorro Orrego
por fin pudieron realizar su amor ahora con ese bebé que complementan la familia,es tan lindo esperar el nuevo ser con ansias,hoy en día donde muchos piensan que tener un hijo es traerlo para sufrir,la moda de hoy en día es adoptar mascotas y tratarlo como hijo,no digo que está mal, pero no sé puede comparar un niño con un animal, gracias la vida hay que celebrar, muchas bendiciones para ti y éxitos en tu nueva novela,está historia de amor me encantó, pregunto tendrá una segunda parte? , abrazos 💐❤️
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Holi, la verdad no lo se, me eh tomado un tiempo para corregir las faltas ortográficas y todo eso, debido a eso no había pensando si hacer una segunda parte o no
total 1 replies
María Angué
¿Sería al revés no? Abuelo no sea 🙃
María Angué
Para mí que son escusas, ni que ella también estuviera drogada en el acto #Noalamentira
María Angué
¿Lo obligaron a consumir coca?
Marcelina Chamorro Orrego
está bien me parece perfecto,Evand sabía que no era su hijo y por tu negligencia por querer en tu vida un hombre que no te ama cometiste un crimen
Marcelina Chamorro Orrego
que hermoso capitulo gracias bella escritora felicitaciones, espero Evand y Rachel tengan una oportunidad de amarse, dale ese voto de confianza a estos enamorados,un abrazo y muchas bendiciones amo esta historia de amor 💐❤️
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Gracias por todo tu apoyo linda, intentaré lo más que pueda de dar mi mayor esfuerzo en los capítulos que faltan para el final del libro. /Smile//Heart/
total 1 replies
Marcelina Chamorro Orrego
la mentira tiene pata corta aunque está muy segura, estoy segura que es cómplice con Evandro, espero a Evand se le dé por investigarla,y descubra con quién estuvo
Marcelina Chamorro Orrego
ese hijo creo que es de Evandro si no me equivoco,no quieren verlo feliz con Rachel
Maria Ochoa
Excelente
Maria Ochoa
Normal
Marcelina Chamorro Orrego
está muy bueno,de seguro casi mata a su esposo
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Jaja quien sabe
total 1 replies
Marcelina Chamorro Orrego
más capítulos por fis ya casi le pierdo el ritmo me encanta
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Estoy en eso, ya estaré públicando capítulos más seguidos
total 1 replies
Anonymous
#¿Cómo se desarrolla la trama? # autora termina la novela la verdad e leído varias y 😔 no las terminan que mal
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Estoy en eso, es que se me va la inspiración /Grimace/❤
total 1 replies
Anonymous
Xque no terminas la novela autora
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Ya hay nuevos caps
total 1 replies
Sofia Hernandez
#¿como se desarrolla la trama?#
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play