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Casada Con El Cruel CEO

Casada Con El Cruel CEO

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / CEO / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:532.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Mi nombre es Daniela Stevens, pero para el mundo —y para mi familia— soy invisible. Siempre viví a la sombra de Erika, la hija perfecta que todos adoraban y que los hombres más poderosos codiciaban. Pero la perfección tiene un precio, y cuando llegó el momento de pagarlo, mi familia decidió que no sería Erika quien cayera. Así comenzó mi infierno: siendo el sacrificio para que el sol de mi hermana nunca dejara de brillar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El precio del sacrificio

Dejé a Daniela en medio de la sala; necesitaba un respiro de toda esta farsa. Para mí, ella no era más que una interesada, un peón más en el juego de una familia que solo se movía por el brillo del dinero.

​Cuando redacté la cláusula del heredero en el contrato, estaba seguro de que desistiría. Pensé que su dignidad tendría un límite, pero aceptó entregar a su propio hijo a cambio de una firma. Aunque al principio fingió resistencia, la realidad me golpeó con la frialdad de un balde de agua helada: no tenía principios, solo un precio.

​Lo que terminó de confirmar mis sospechas fue la confianza con la que Alan se acercó a ella en la fiesta. Era evidente que entre ellos había pasado de todo, y esa idea me llenaba de una repulsión visceral. No tenía idea de cómo haría para cumplir con mi parte y tener intimidad con ella sin pensar en que primero se había entregado a mi imbécil primo.

​Dejé que el agua helada de la ducha golpeara mi cuerpo, intentando lavar el rastro de la frustración. Necesitaba fuerzas para que esta noche terminara rápido. Con suerte, quedaría embarazada pronto y no tendría que volver a tocarla nunca más.

​Sin embargo, la imagen de nuestro primer beso se filtró en mis pensamientos contra mi voluntad. Se había sentido extrañamente tierno, como si estuviera besando a una mujer inocente, carente de maldad. Sacudí la cabeza, irritado. Seguramente era una excelente actriz y todo aquello había sido parte de su actuación.

​Una hora después salí de la habitación. Un aroma agradable inundaba la cabaña, proveniente de la cocina. Movido por la curiosidad, me acerqué y encontré a Daniela cocinando. Me sorprendió; no esperaba que una de las "princesas Stevens" se rebajara a realizar labores domésticas.

​—¿Qué haces? —pregunté, rompiendo el silencio.

​Daniela dio un salto, sobresaltada por mi presencia.

​—Solo preparo la cena. Pensé que estarías cansado y hambriento —respondió, con la voz titubeando.

​—¿Tú cocinando? —solté con sarcasmo—. Creí que las mujeres de tu familia no sabían hacer nada más que gastar dinero.

​—Hay muchas cosas que no sabes de mí —susurró, casi de forma imperceptible—, y tampoco pienso decírtelas. Cuanto menos sepamos el uno del otro, mejor.

 Me quedé en silencio, observándola mientras terminaba de preparar la mesa. A pesar de mi desprecio y de estar convencido de que era una arribista, no podía negar lo obvio: tenía un cuerpo envidiable. Quizás, después de todo, no sería tan difícil cumplir con el contrato y tenerla entre mis brazos.

Tomé los cubiertos para probar lo que había preparado, llevándome una nueva sorpresa, pues el sabor era exquisito. No era una comida improvisada ni pretenciosa; era un guiso casero, cargado de un sazón que solo se consigue con años de práctica. Me obligué a no demostrar cuánto me gustaba para no darle ventaja.

—¿Quién te enseñó a cocinar así? —pregunté sin mirarla, concentrado en mi plato.

—Mi madre —respondió ella en voz baja. Por primera vez, su voz no sonaba a la defensiva, sino nostálgica—. Antes de enfermar, pasábamos mucho tiempo juntas en la cocina. Era nuestro refugio.

Mencionó a su madre con una devoción que no encajaba con la imagen de una mujer fría que solo busca herencias. Sin embargo, recordé a Alan y mi mandíbula se tensó. El hecho de que fuera una buena cocinara no borraba que se hubiera entregado a mi primo por interés.

Terminamos de cenar en un silencio denso. Daniela recogió los platos con movimientos rápidos, casi nerviosos. Sus manos temblaban ligeramente cuando pasaba cerca de mí. Ella sabía lo que venía ahora; yo también. El contrato no se cumpliría solo.

—Deja eso —le ordené, poniéndome de pie.

Ella se quedó estática frente al fregadero, dándome la espalda. Sus hombros se tensaron tanto que pude ver la línea de su columna a través de la fina tela de su ropa.

—Ya es tarde —continué, caminando hacia la habitación principal—. No hemos venido aquí a jugar a la casita, Daniela. Tenemos un trato que sellar.

La vi cerrar los ojos con fuerza, como si estuviera esperando un golpe. Me molestaba que me mirara como a un monstruo, especialmente después de haber aceptado el dinero y el apellido con tanta facilidad.

—Sube. Te espero en la habitación en diez minutos. Y no me hagas ir a buscarte, porque no te gustará mi falta de paciencia.

Subí las escaleras escuchando únicamente el eco de mis propios pasos. Al entrar en la alcoba, el aroma a madera y el calor de la chimenea encendida creaban un ambiente que en otras circunstancias sería romántico. Para mí, era simplemente el escenario de un trámite necesario. Me quité la camisa y me senté en el borde de la cama, esperando a que la mujer que se hacía llamar mi esposa cruzara el umbral para cumplir con su parte del trato.

Después de que Arturo subiera las escaleras, un frío intenso se apoderó de mi cuerpo. Mis manos temblaban sin control y las lágrimas amenazaban con desbordarse, mientras un deseo desesperado de despertar de esta pesadilla me oprimía el pecho. Pero no había despertar posible; la realidad era de madera, piedra y el eco de los pasos del hombre que me esperaba arriba.

El tiempo que me había concedido para ir a su encuentro se agotaba, pero mis pies parecían clavados al suelo de la cocina. Estaba, sencillamente, aterrada.

Cuando solo faltaba un minuto para que el plazo se cumpliera, inhalé una bocanada de aire temblorosa y me armé de un valor que no sentía. Tenía que ser fuerte. La vida de mi madre dependía de que yo no fallara, de que Arturo no tuviera motivos para devolverme al infierno de los Stevens.

Llegué frente a su puerta y llamé con los nudillos, rezando en silencio para que no respondiera, para que el cansancio lo hubiera vencido y desistiera de consumar este matrimonio. Sin embargo, mi esperanza se desvaneció al escuchar su voz ronca desde el otro lado.

—Adelante.

Abrí la puerta con lentitud, como quien entra a su propia ejecución. Lo encontré sentado al borde de la cama; su pecho, de músculos firmes y bien trabajados, estaba al descubierto, y sus ojos oscuros destellaban con una impaciencia perceptible. En ese momento lo supe: nada lo detendría esta noche. El matrimonio sería consumado, y yo tendría que entregar lo último que me quedaba de libertad a cambio de la vida de mi madre.

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Gladys Dona
Donde esta el palo esta la astilla si la vieja bruja 🧙‍♀️ se metió con un hombre casado con la mujer internada y no tiene ni un poco de vergüenza qué esperar de la putizorra de la hija
Gladys Dona
Ahora Daniela tendría que contarle a Arturo porque se tuvo que casar con el y también el trato que le hacía ese viejo MISERABLE que se hace llamar padre y la BRUJA DE ESPOSA Y LA HIJA DOS VÍBORA
Gladys Dona
Siempre cuando te obsesionas en quedar embarazada 🤰 no resulta menos mal que ella solo piensa que la utiliza no es que esté obsesionada y puede quedar y se va tener que cuidar de las arpía porque van a buscar por todo los medios si esta embarazada que lo pierda
Gladys Dona
Espero que todo cambie entre Daniela y Arturo y realmente terminen enamorados y que a Alan y Erika le salga el tiro por la culata
Gladys Dona
Realmente el padre la vendió porque no le cuenta porque se casó su madre edta internada y el padre la amenazó si no se casaba no pagaba más la internacion y su madre moriría y también como la trataban eso Realmente no entiendo si ya más mal no puede recibir
Gladys Dona
Ahora tendría que tener carácter para que no la pasé por arriba no es ninguna Ignorante ella tiene estudio y nadie es más que nadie por más dinero que tenga tendría que ponerle los punto
Mary Cabrera
que hablen eso es horrible tener una idea equivocada 😏
Mary Cabrera
eso siempre me irrita nunca hablar la verdad o decir lo que pasá y sacar congeturas que no son🫤
Mary Cabrera
que porquería de persona 😏 pero en juego larga hay desquite
Andre♡
excelente
Isabel Martín
Bonita y fantástica historia, felicidades autora 😍🤗
ana dacruz
belleza
Maria del Carmen Simone
muy buena trama me gustó mucho
Yrsi Diaz
Hermosa historia, buen desenvolvimiento y sobre todo sin tanto enredo, gracias por compartirla
Ana María Paci
muy linda novela, corta como me gusta, gracias autora
Maria Eugenia Rios
Debió sincerarse con el,al final protege a los otros desgraciados
Maria Gudiño
cuánta bajeza , tienen todos ellos,y todo por dinero 😡🤬🤬🤬🤬
Edith Zenteno
me carga el abuelo es un manipulador de primera esta fome
Edith Zenteno
se está pudriendo la novela
Edith Zenteno
ummmm para mi es Arturo el gran medico que podía salvar a su madre
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