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Deseo

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Status: Terminada
Genre:Arrogante / Amor platónico / Autosuperación / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Eve

Tras cansarse de la misma rutina de dos años, Jorge decide que ya no aguanta más estar así, pero una invitación inesperada hace que vea la verdad detrás de todo, ¿cambiará algo o todo seguirá siendo igual?

NovelToon tiene autorización de Eve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IX

--Jorge--

La actitud de mi jefa al llegar no es usual, lo sé porque sonrió cuando ella no es así, algo le pasa desde que volví a la habitación, pero ella no me dirá nada, no lo hará porque solo soy su empleado y nada de eso me concierne.

Después de un rato ya estamos todos sentados a la mesa con un tazón de sopa caliente al frente.

Noto como mi jefa se siente incómoda y observo al tal Jax mirándola de una manera sospechosa, luego veo a la rubia mirándome y riéndose, como si estuviese a punto de hacer algo.

- Cuidado te lastimas la mano -- digo a mi jefa al verla tomar la cucharilla con su mano lastimada.

Creo que la crema en vez de ayudarla, la ha estado empeorando, porque cada vez se le pone más roja la piel. Igual la ayudo con la sopa y todos están comiendo de manera tranquila.

- Guau, Valery, ¿de dónde sacaste un hombre tan atento? -- pregunta la rubia mirándonos.

Yo la observo burlarse y mi jefa solo se hace más pequeña en la silla.

- Ella sí se merece a alguien así, no como otras que roban el mérito -- dice la chica que suele fumar.

- Has silencio, niña, no seas grosera -- dice la madre de mi jefa.

La chica solo se encoge de hombros y sigue comiendo.

- No te metas, Maya, esto no es asunto tuyo -- dice la rubia poniéndose de pie - Entonces, Valery, ¿dónde lo conociste? -- pregunta.

Mi jefa no dice nada, veo como empieza a frotar sus manos de manera brusca y me duele ver como se lastima la mano. Como puedo tomo sus manos, las separo y miro con horror como un color rojo mancha la venda.

- Contesta, Valery, ¿dónde lo conociste? -- pregunta la rubia de nuevo.

- Nos conocimos en el trabajo -- respondo yo.

Todos se quedan mirando como la rubia desafía mis palabras y muestra su teléfono.

- Por lo menos es algo honesto -- dice y luego se dirige a los demás - Jorge no es la pareja de Valery, solo es el chico de los mandados al que le pagó por venir hasta acá a fingir -- agrega, luego todos en la mesa reciben una notificación.

Yo la miro sorprendido, ¿cómo lo descubrió?

El teléfono de mi jefa se enciende recibiendo la misma notificación y sin dudar lo tomo y reviso el chat familiar donde hay un montón de capturas de nuestra conversación, mía y de mi jefa. Aprieto el teléfono con fuerza y miro a la rubia con rabia.

- Como dije, la conocí en el trabajo. Cuando empecé a trabajar para ella no pude evitar enamorarme de una mujer tan maravillosa y luego empecé a hacer todo para que ella se enamorara de mí -- digo poniéndome de pie - Así qué sí, hago todo por ella -- agrego.

- Eso es mentira, solo eres su empleado -- dice la rubia casi chillando.

- No me importa si no crees -- digo y jalo a mi jefa para que se levante - Nos retiramos -- agrego.

Nos dirigimos hacia la habitación de nuevo, odio que esa maldita mujer haga sentir así a mi jefa, como si ella fuese más que mi jefa. Lo peor es que no es así, pero mi jefa no lo sabe.

Quisiera llevármela devuelta y no volver nunca más, pero si no vamos ahora solo estaría dándole la razón a la rubia y no quiero

- No me importa si me echas por eso, pero no voy a permitir que esa tal Briana siga saliéndose con la suya -- digo al cerrar la puerta y llevarla para que se siente en el sofá - Mira como te lastimaste - agrego con un tono más débil.

Al quitar la venda y ver como rompió su piel y lastimó más la quemadura, me duele algo por dentro. Siento como que su dolor me rompe el alma y no me agrada.

- ¿Estás llorando? -- pregunta ella.

Yo levanto la mirada y siento como una sola lágrima se desliza por mi cara hasta caer, veo la gota deslizarse por el dorso de su mano. No había notado que mis ojos se habían llenado de lágrimas, es como un sentimiento que está atorado en el pecho sin poder salir y siento que me ahoga.

- Necesito un momento -- digo y me meto al baño.

--Valery--

Sabía que Briana usaría eso para humillarme, solo que no entiendo por qué Jorge mintió y me defendió, pensé que estaba interesado en ella. Tal vez solo lo hizo porque piensa que si no me defiende perderá su trabajo. Aún así, estoy agradecida de no quedar humillada frente a todos.

Termino de cambiar mi venda y busco algo de ropa para cambiarme, pero Jorge sale del baño y se cierne sobre mí tomando mis manos.

- ¿Qué haces? -- pregunto confundida, pero él no dice nada.

Cuando termina veo mis manos envueltas con más venda, tan envueltas que parecen un par de cotonetes gigantes y no puedo ni mover mis dedos.

- Así te vas a quedar -- dice él, su expresión es tan seria que no me dice nada.

- No puedes dejarme así, ¿cómo me voy a vestir para la cena? -- digo en forma de reclamo.

- Hoy cenaremos aquí, no hay necesidad de salir -- dice él y enfoca su atención en su teléfono.

Me cuesta creer como, desde que llegamos aquí, los roles se han invertido. Ahora Jorge, mi asistente sumiso, es quién tiene el control de esta situación y por más que yo quiera tenerlo, simplemente no puedo ser la mujer empoderada que soy en Washington.

Pasamos el resto del día encerrados en la habitación, Jorge se pasa caminando de un lado a otro con la vista en su teléfono y mirando puntos fijos cada tanto, como si estuviese pensando en hacer algo o ideando un plan. Yo simplemente me quedo en la cama mirándolo cuando él no se da cuenta.

Al llegar la hora de la cena él, recién bañado, sale con unos pantalones anchos de tela suave y una camiseta sin mangas.

- Iré por la cena -- dice mientras desenvuelve mis manos uno a la vez - Dúchate rápido y cuando vuelva te pondré esto de nuevo -- agrega.

- No tienes por qué ha... -- digo, pero mis palabras se atoran en mi garganta cuando él me lanza una mirada imponente y dominante.

Cierro mi boca y trago grueso para luego meterme al baño.

Al estar bajo la ducha veo mi mano lastimada, ahora hay dos rasguños que todavía sangran si los toco, rasguños que, de no ser por lo que me puso Jorge, estarían peores en este momento.

Cuando salgo del baño con mi pijama, Jorge ya tiene servido la cena, pero en cuanto me ve se dirige a mí de inmediato y me toma las manos para volver a vendarlas de la misma forma.

- Aún no he secado mi cabello -- digo levantando mis manos a la cabeza.

- Yo me encargo -- dice él despreocupado.

Se mete al baño y saca el secador de cabello, luego toma una camisa de él y sin saber qué hace me quedo observándolo hasta que acomoda el secador en la camisa y luego ata a mi cabeza la otra parte de la camisa y deja el secador apoyado en el respaldo del sofá y lo enciende, todo el aire caliente llega hasta mi cabeza desde la punta de mi cabello.

- Así podrás comer y secarte el cabello -- dice él y luego se siena frente a mí y me extiende una cucharilla con comida.

Yo lo miro y luego abro la boca para recibirlo. Así pasamos nuestra cena, él alimentandonos a los dos y el secador secando mi cabello más rápido de lo que yo lo hago sola.

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