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La Princesa Que Regresó Para Convertirse En Emperatriz

La Princesa Que Regresó Para Convertirse En Emperatriz

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Venganza
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: nuestros sueños

Aurelia Rose Everhart lo tenía todo: sangre imperial, belleza y un futuro prometedor. Sin embargo, detrás de las paredes del palacio se escondían conspiraciones, traiciones y personas que deseaban verla desaparecer.
A los diecinueve años, Aurelia es acusada de traición y condenada a muerte. Pero cuando abre los ojos después de morir, descubre que ha regresado al pasado, al momento en que tenía apenas ocho años.
Con todos los recuerdos de su primera vida intactos, Aurelia decide que esta vez no será una princesa manipulada por los demás.
Esta vez cambiará su destino.
Aprenderá magia, construirá alianzas, descubrirá los secretos de su familia y se enfrentará a aquellos que algún día la traicionarán.
Porque Aurelia ya no quiere simplemente sobrevivir.
Quiere convertirse en la mujer que gobierne el Imperio de Elarion.
Pero cambiar el destino tiene un precio...
Y quizá, entre conspiraciones, magia y una peligrosa historia de amor, Aurelia descubra que su primera vida escondía secretos mucho

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Capítulo 9 — El precio de cambiar el destino

Aurelia permaneció frente al libro durante varios minutos.

La frase seguía brillando con una luz dorada.

«La segunda muerte decidirá quién merece la corona.»

—No —susurró.

Cerró el libro de golpe.

No pensaba morir otra vez.

Había soportado una ejecución.

Había perdido a su hermano.

Había sido traicionada por su propia familia.

Había pasado por todo aquello una vez.

No permitiría que el destino volviera a arrebatarle la vida.

—No volveré a morir.

La habitación quedó en silencio.

Pero entonces el libro volvió a abrirse.

Apareció una segunda frase.

«No puedes evitar aquello que todavía no comprendes.»

Aurelia apretó los dientes.

—Entonces lo comprenderé.

---

A la mañana siguiente, Aurelia fue al campo de entrenamiento.

Kael ya estaba allí.

Había crecido mucho durante los últimos meses.

Aunque todavía era un niño, su habilidad con la espada era impresionante.

Aurelia se acercó.

—Quiero entrenar contigo.

Kael dejó la espada de madera.

—¿Estás segura?

—Sí.

—No quiero lastimarte.

Aurelia tomó otra espada.

—No podrás.

Kael levantó una ceja.

—Eso sonó arrogante.

—Lo era.

Kael sonrió.

—Entonces vamos.

La primera estocada fue rápida.

Aurelia logró esquivarla.

Kael atacó nuevamente.

Aurelia retrocedió.

Sabía que no podía vencerlo por fuerza.

Así que utilizó otra cosa.

Su memoria.

En su primera vida había visto entrenar a Kael cientos de veces.

Conocía sus movimientos.

Sabía cómo cambiaba su postura antes de atacar.

Sabía cuándo fingía una estocada.

Sabía cuándo iba a utilizar fuego.

Aurelia bloqueó el siguiente golpe.

Kael abrió los ojos.

—¿Cómo hiciste eso?

Aurelia sonrió.

—Suerte.

—No fue suerte.

Kael volvió a atacar.

Esta vez, Aurelia utilizó el viento.

Una pequeña corriente impulsó su cuerpo hacia un lado.

Kael se quedó sorprendido.

Aurelia aprovechó el momento y colocó su espada de madera contra su hombro.

—Gané.

Kael la miró.

—Eso fue trampa.

—No.

Aurelia bajó la espada.

—Fue estrategia.

Kael soltó una risa.

—Entonces tendré que mejorar.

—Exactamente.

Desde una de las ventanas del palacio, alguien observaba a ambos.

La emperatriz Seraphine.

Su expresión era fría.

—La niña está creciendo demasiado rápido.

Una mujer a su lado bajó la cabeza.

—¿Debemos actuar?

Seraphine negó.

—Todavía no.

—Pero la princesa está investigando la Orden.

—Lo sé.

Seraphine miró hacia el jardín.

—Y por eso debemos descubrir cuánto recuerda.

---

Aquella tarde, Aurelia recibió una invitación.

Provenía de la Academia Imperial de Magia.

A partir del próximo año, los hijos de las familias nobles comenzarían allí su educación avanzada.

Aurelia tenía diez años.

La edad perfecta para ingresar.

Pero había un problema.

La academia no estaba bajo control directo del emperador.

Estaba gobernada por el Consejo de Magos.

Y uno de sus miembros era el duque Valmont.

Aurelia observó la carta.

—Interesante.

Mireya la miró.

—¿No quiere asistir?

—Sí quiero.

—Entonces, ¿por qué parece preocupada?

Aurelia sonrió.

—Porque todos los lugares donde hay poder también tienen secretos.

---

El día de la ceremonia de ingreso llegó meses después.

La Academia Imperial era enorme.

Torres de piedra.

Bibliotecas.

Campos de entrenamiento.

Salas llenas de cristales mágicos.

Cientos de estudiantes caminaban por los jardines.

Aurelia llegó acompañada por Adrian y Kael.

Los tres habían sido admitidos.

Adrian, como heredero imperial.

Aurelia, como princesa imperial.

Y Kael, como hijo del duque Draven.

—Nunca había visto tantos estudiantes —dijo Adrian.

Aurelia sonrió.

—Yo sí.

Adrian la miró.

—¿Cómo?

Aurelia se quedó quieta.

—En sueños.

Adrian soltó una pequeña risa.

—Sigues teniendo sueños extraños.

Aurelia sonrió.

Pero entonces vio a una niña acercándose.

Cabello dorado.

Ojos verdes.

Vestido azul oscuro.

Era una de las estudiantes más importantes de la academia.

Isolde Valmont.

La hija del duque Valmont.

En su primera vida, Isolde había sido una de las personas que testificó contra Aurelia.

Aurelia la observó.

Isolde hizo una reverencia.

—Princesa Aurelia.

—Lady Isolde.

—Es un honor conocerla.

Aurelia sonrió.

—El honor es mío.

Isolde levantó la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Durante un instante, Aurelia sintió algo extraño.

Una sensación de familiaridad.

Entonces vio un símbolo pequeño en el broche de Isolde.

Un círculo negro.

Aurelia mantuvo la sonrisa.

Pero su corazón se aceleró.

La hija del duque también está relacionada con la Orden.

No podía ser una coincidencia.

Isolde sonrió.

—Espero que podamos ser amigas.

Aurelia respondió:

—Yo también.

Pero mientras hablaba, tomó una decisión.

No iba a alejarse de Isolde.

Al contrario.

Se acercaría más.

Porque si quería descubrir la verdad...

necesitaba entrar en el corazón de la Orden del Eclipse.

---

La ceremonia comenzó.

El director de la academia se situó frente a todos los estudiantes.

—Bienvenidos a la Academia Imperial de Magia.

Aurelia escuchó atentamente.

—Aquí aprenderán a controlar su poder, pero recuerden algo.

El director levantó un cristal.

—La magia no determina quién eres.

El cristal brilló.

—Tus decisiones lo hacen.

Aurelia sintió un extraño escalofrío.

Entonces comenzó la prueba de afinidad.

Uno por uno, los estudiantes colocaban sus manos sobre un cristal.

—Fuego.

—Agua.

—Viento.

—Tierra.

—Luz.

Los estudiantes reaccionaban emocionados.

Finalmente llegó el turno de Aurelia.

Todos guardaron silencio.

Ella caminó hacia el cristal.

Colocó su mano.

Nada ocurrió.

Pasaron varios segundos.

Los estudiantes comenzaron a murmurar.

—¿No tiene magia?

Aurelia mantuvo la calma.

Entonces el cristal comenzó a vibrar.

Una luz dorada apareció.

Después otra.

Y otra.

El cielo sobre la academia se oscureció.

Las nubes comenzaron a girar.

Seis estrellas aparecieron sobre el edificio.

Todos quedaron paralizados.

El director retrocedió.

—Magia Astral...

Aurelia retiró la mano.

Pero ya era demasiado tarde.

Había mostrado su verdadero poder delante de cientos de personas.

Y entre la multitud, una persona comenzó a sonreír.

Isolde Valmont.

---

Esa noche, Aurelia recibió una nota.

No tenía firma.

Solo una frase:

«Ahora que todos saben qué eres, ya no podrás esconderte.»

Aurelia quemó la nota.

Pero antes de que las llamas la consumieran, apareció una última palabra.

«Hermana.»

Aurelia se quedó helada.

No entendía.

Ella no tenía ninguna otra hermana.

Entonces escuchó un ruido detrás de ella.

Se giró.

La puerta estaba abierta.

Celestia estaba allí.

Su hermana menor la observaba con una expresión completamente diferente a la habitual.

No parecía dulce.

No parecía inocente.

Parecía...

asustada.

—Aurelia.

—¿Qué sucede?

Celestia cerró la puerta.

—Tenemos que hablar.

Aurelia se acercó.

—¿Sobre qué?

Celestia apretó los puños.

—Sobre nuestra madre.

Aurelia sintió un escalofrío.

—¿Qué pasa con ella?

Celestia levantó la mirada.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

—Creo que mamá quiere matarte.

Aurelia quedó inmóvil.

Celestia respiró profundamente.

—Y creo que sé por qué.

Aurelia se acercó.

—Entonces dime.

Celestia negó con la cabeza.

—No aquí.

—¿Dónde?

—En el lugar donde ella guarda sus secretos.

Aurelia sintió que su corazón se aceleraba.

—¿Y dónde es eso?

Celestia la miró.

—Debajo del Palacio Imperial.

Aurelia abrió los ojos.

Porque en su primera vida había recorrido todos los rincones del palacio.

Pero nunca había encontrado ninguna habitación debajo de él.

Celestia tomó su mano.

—Si quieres descubrir la verdad...

Susurró:

—Tenemos que entrar en la cámara prohibida.

Y por primera vez desde que regresó al pasado, Aurelia no supo si podía confiar en su hermana.

Pero decidió ir.

Porque quizá, debajo del palacio...

estaba escondida la respuesta a todas las preguntas que habían perseguido a Aurelia durante dos vidas.

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Jarol Nañez Quiñones
pero como puede ser descendiente directo de elara si ella murio hace 300 años?
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
La emperatriz es una serpiente, mala madre 😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente inicio, la bruja de la hermana no sabe lo que le espera 🥰🥰
Lerida del carmen Ramos vielma
interesante, vamos bien, sigue así autos le felicito 🥰 ojalá y pueda actualizar pronto 🥰
Lerida del carmen Ramos vielma: autora
total 1 replies
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