NovelToon NovelToon
El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Gael

—Gael, tenemos un problema.

Leí el mensaje de Thiago por tercera vez.

No era la frase lo que me preocupaba.

Era la fotografía que la acompañaba.

La amplié en el teléfono.

Un vehículo oscuro.

Una carretera secundaria.

Y, al fondo, una construcción que reconocía perfectamente.

El antiguo almacén abandonado que quedaba al otro lado del camino viejo.

No dentro de la finca.

Fuera.

Muy lejos de las zonas que nosotros considerábamos vulnerables.

Levanté la mirada hacia Valentina.

—Tengo que hablar con Thiago.

—¿Qué encontró?

—Todavía no lo sé.

—Entonces voy contigo.

—No.

—Gael...

—Quédate aquí.

Ella frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque no quiero que estés cerca de una investigación que todavía no entiendo.

—¿Y tú sí puedes estar?

—Es mi trabajo.

—Esa respuesta empieza a cansarme.

La observé.

—Y tu costumbre de discutir cada orden empieza a preocuparme.

Ella cruzó los brazos.

—Solo porque no me gusta que me trates como si fuera de cristal.

—No lo hago.

—Sí lo haces.

—No.

—Sí.

La miré unos segundos.

—Quédate en la casa.

—¿Eso es una orden?

—Sí.

Suspiró.

—Está bien.

Me sorprendió que cediera tan rápido.

—¿Eso fue todo?

—No quiero discutir contigo antes de que averigües qué está pasando.

—Gracias.

—No te acostumbres.

Sonreí apenas y salí.

---

Encontré a Thiago en el galpón principal.

Tenía varios documentos sobre una mesa y una computadora abierta.

No parecía preocupado.

Parecía concentrado.

Eso me tranquilizó.

Si Thiago realmente hubiera encontrado una amenaza dentro de la finca, no estaría sentado tranquilamente revisando papeles.

—Habla.

Levantó la mirada.

—Encontré al hombre del evento.

—¿Viktor?

Asintió.

—Viktor Kovalenko.

Me mostró varias fotografías.

El mismo rostro.

El mismo vehículo.

La misma persona que habíamos visto cerca de la finca.

Pero siempre desde afuera.

Nunca dentro.

—¿Cuánto tiempo lleva ahí?

—Cuatro días.

—¿Ha intentado entrar?

—No.

Eso era lo primero que necesitaba escuchar.

—¿Ha cruzado alguno de nuestros límites?

—Ni siquiera se ha acercado.

Me relajé ligeramente.

La finca no era una casa cualquiera.

Habíamos invertido años en convertirla en un lugar difícil de vigilar y prácticamente imposible de penetrar sin que alguien lo notara.

Cámaras.

Sensores.

Personal entrenado.

Puntos de control.

Rutas alternativas.

Y, sobre todo, gente que conocía cada metro del terreno.

Nadie entraba sin que nosotros lo supiéramos.

Nadie.

—Entonces, ¿cuál es el problema?

Thiago colocó una fotografía frente a mí.

Era una imagen tomada desde el camino viejo.

Valentina aparecía caminando por la propiedad.

A unos metros de ella estaba Martha.

—La están observando.

Fruncí el ceño.

—Desde fuera.

—Sí.

—¿Cómo consiguieron esta fotografía?

—Con una cámara de largo alcance.

Tomé otra imagen.

Luego otra.

Valentina hablando conmigo.

Valentina junto a los establos.

Valentina entrando a la casa.

No me gustaba.

Pero había algo más.

—No tienen fotografías del interior.

—Exactamente.

Lo miré.

—Porque no pueden.

Thiago sonrió.

—Porque no pueden.

Me apoyé en la mesa.

Eso confirmaba algo importante.

La finca seguía siendo segura.

El problema estaba fuera de sus límites.

—¿Qué más encontraste?

Thiago abrió una carpeta.

—Viktor utiliza una identidad falsa.

—Eso ya lo sabíamos.

—Esta vez encontré de quién tomó la identidad.

Me entregó un documento.

Leí el nombre.

—Está muerto.

—Desde hace ocho años.

Levanté la mirada.

—¿Cómo consiguió sus documentos?

—No lo sé todavía.

—¿Quién lo ayudó?

—Estoy trabajando en eso.

Me quedé en silencio.

Había algo que no encajaba.

—Si puede acercarse hasta aquí, ¿por qué no intenta entrar?

Thiago me miró.

—Porque quizá nunca fue su intención.

—¿Entonces?

—Quizá solo quiere saber cuándo sale Valentina.

La mandíbula se me tensó.

—Eso no me gusta.

—A mí tampoco.

—¿Cuántas personas tenemos vigilando los accesos?

—Todas las necesarias.

—Quiero dos hombres adicionales en el camino viejo.

—Ya están.

Lo miré.

—¿Desde cuándo?

—Desde que vi la primera fotografía.

No pude evitar una sonrisa.

—Por eso eres mi hermano.

—Y porque soy guapo.

—No exageres.

—Lo dices porque tienes envidia.

—Lo digo porque te conozco.

Thiago soltó una carcajada.

Pero enseguida volvió a ponerse serio.

—Gael, hay otra cosa.

—¿Qué?

Me entregó su teléfono.

Había una grabación.

La reprodujo.

Se escuchaba el ruido del motor de un vehículo.

Después, una voz femenina.

Muy baja.

No podía distinguir las palabras.

—¿Quién es?

—No lo sé.

—¿De dónde salió?

—Del mismo sector.

Escuché nuevamente.

La voz era joven.

Femenina.

Y extrañamente familiar.

Pero no podía identificarla.

—¿Está dentro de la finca?

Thiago negó con la cabeza.

—No.

—Entonces no cambia nada.

—¿No?

Lo miré.

—No.

Señalé el mapa.

—Mientras permanezcan fuera de nuestros límites, nosotros tenemos la ventaja.

Thiago asintió.

—Eso pensé.

—Quiero saber quiénes son, qué quieren y quién les está pasando información.

—Me encargo.

—Y Thiago...

—¿Sí?

—Nadie sale de la finca sin que yo lo sepa.

—Entendido.

—Ni siquiera Valentina.

—Eso va a ser difícil.

—No me importa.

Thiago sonrió.

—Suerte.

---

Cuando regresé a la casa, encontré a Valentina en mi oficina.

Sentada en mi silla.

Otra vez.

—¿No tienes otra silla?

—Esta es más cómoda.

—Es mi silla.

—Y yo estoy sentada en ella.

Negué con la cabeza.

—¿Qué encontraste?

Me sorprendió que fuera directamente al punto.

—Un hombre nos está observando desde fuera.

Su expresión cambió.

—¿Fuera?

—Sí.

—¿De la finca?

—Exactamente.

La tensión de sus hombros disminuyó.

Lo noté.

—¿Entonces aquí estamos seguras?

La miré.

—Aquí estás segura.

—¿Mucho?

—Mucho.

—¿Cuánto?

—Lo suficiente para que puedas dormir tranquila.

Ella sonrió.

—Eso quería escuchar.

Me acerqué al escritorio.

—La finca tiene vigilancia permanente. Nadie entra sin ser detectado. Hay cámaras en los accesos, sensores en los caminos y personal controlando las zonas más vulnerables.

—¿Y por qué nunca me dijiste todo eso?

—Porque no necesitabas saberlo.

—¿Y ahora sí?

—Ahora necesitas entender que no tienes que vivir asustada.

Valentina me observó unos segundos.

—Confío en ti.

Aquellas tres palabras tuvieron un efecto extraño.

Más fuerte de lo que deberían.

—Eso es peligroso.

—¿Por qué?

—Porque yo también estoy empezando a confiar demasiado en ti.

Ella sonrió.

—Eso no suena tan terrible.

Aparté la mirada.

—Para mí sí.

—¿Por el beso?

La miré.

—Entre otras cosas.

Se levantó lentamente de la silla y se acercó.

—Gael...

—¿Qué?

—No voy a pedirte otro beso.

Respiré aliviado.

—Gracias.

Ella sonrió.

—Solo quería decirte que no estoy arrepentida.

La observé.

—Yo tampoco.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Hasta que mi teléfono vibró.

Lo saqué.

Un mensaje de Thiago.

"Encontramos el vehículo. Sigue fuera del perímetro. No ha intentado acercarse."

Respondí inmediatamente:

"No hagan nada todavía. Quiero saber quién lo conduce."

Guardé el teléfono.

Valentina me observaba.

—¿Todo bien?

—Sí.

—¿Seguro?

Asentí.

—Aquí sí.

Y lo decía en serio.

Por primera vez desde que había comenzado aquella pesadilla, estaba completamente seguro de algo.

Mientras Valentina permaneciera dentro de aquella finca, nadie podría tocarla.

Nadie podía entrar.

Nadie podía acercarse.

Nadie podía sorprendernos.

Pero mientras miraba nuevamente hacia la ventana, una pregunta comenzó a molestarme.

Si aquel hombre llevaba días observándonos desde afuera...

¿quién le estaba contando exactamente qué mirar?

1
Liliana Torres
😡😡 que triste saber que tienes un papá asi de 🐀
Yadira Alvarez
cambiaste la portada ?
Isabel Balbuena
yo digo que Thiago está detrás de todo esto
Isabel Balbuena
ya vaya que lo hace es millonario y trabaja como custodio eso es raro algo esconde muy grande
Viviana Maldonado
solo espero a Valentina se quede con Gael
Viviana Maldonado
el padre de Valentina duerme con alejandra.est tratará de destruir a Valentina al igual q su padre,son dos basura ellos
Viviana Maldonado
me juego es el padre q favorece la amiga de ella
Liliana Torres
ese enemigo es muy muy cerca
Yadira Alvarez
hayyyy en la mejor parte me quede enganchada 🤦
Liliana Torres
Se va a complicar todo 😡😡
Isabel Balbuena
sospecho que es Thiago el que estubo contigo en París y que es el quien está queriendo hacerle daño a tu y Agus padres
Yadira Alvarez
me.encanta 🥰
Liliana Torres
se esta armando el rompe cabeza
Liliana Torres
se está armando
Mariela Alejandra Gonzalez
mmmm!!! para mí que don Augusto está metido en algo turbio y debe algo y para cobrarle quieren. a valentina.nose me parece a mí.
Ichuu
Es muy raro que sepa exactamente donde están siempre es alguien muy cercano
Liliana Torres
me gusta
Viviana Maldonado
buenísimo!! comenzar a leer y quiero más de esta historia
👑🖤📚
wry cuando esta mujer le va a reclamar lo de PARIS!???
Mariela Alejandra Gonzalez
pero con mucho gusto dejo que me cuides!!!!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play